Betzie Jaramillo posted on enero 14, 2010 05:00

Aletean sin descanso para poder comer y comen para seguir aleteando. Despiadada es la economía del colibrí. Puede uno imaginarlo, porque lo ha vivido. Millones de trabajadores en este mundo saben lo que es la economía del colibrí. Ese vivir permanentemente en el aire, sin permitirse el descanso, para extraer la energía justa para seguir pataleando. Y si algo, por mínimo que sea, altera ese circuito infernal, el pajarito se viene abajo. Igual que las personas. El caso es que el zumbido característico de la economía del colibrí ha cesado. Silencio. El colibrí se desplomó.
Algo parecido le esta sucediendo a las personas, las de las vidas aceleradas del trabajo temporal, precario, de crédito circular – pido prestado para pagar deudas- , que han dejado de producir el ruido de la agitación permanente para sumergirse en el inquietante silencio de la parálisis (4.123.300 personas en paro según la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre. 1.524.600 más que hace un año).
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