Blanca Muñoz posted on noviembre 12, 2009 05:00


Comenzaré hoy contando un cuento:
Los chicos del saco de yute
Una vez por semana, acostumbrábamos a ir a la vaquería del pueblo vecino a buscar leche fresca para los desayunos de toda la familia. Debía de ser yo una niña de 8 ó 9 años, en aquel verano.
Mis padres solían dejar el coche aparcado en la plaza, y a mí me gustaba quedarme dentro esperando. Prefería permanecer un rato a solas, mirando aquellos muros antiguos de la iglesia, contar las los ladrillos antiquísimos y deteriorados, y escuchar el silencio de la aldea, roto a veces por el sonido de la campana del reloj de la torre. Las conversaciones de los mayores solían aburrirme, y de sobras empezaba a conocer ya que “el ratito” y el “vuelvo enseguida” que prometían cada día mis padres derivaban casi siempre en una amistosa y prolongada charla con los lecheros; mientras que yo prefería la soledad.
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