Joan Martí posted on junio 18, 2012 00:00


La situación general degenera de forma acelerada. Los acontecimientos no hacen más que confirmar las peores expectativas. La descomposición del Sistema se hace cada vez más evidente. No por más previsible que fuera deja de ser una fuente de creciente angustia.
La falta de horizonte de la forma de vida actual provoca una inmensa alarma anímica que se añade a las dificultades concretas del paro, la merma de derechos sociales, la reducción de ingresos, la desinformación ... Ante el engaño continuado y la corrupción establecida el ciudadano se siente como un náufrago en medio de una tormenta pavorosa.
No se gana mucho señalando culpables, demonizando sistemas, clamando justicia. Está en riesgo, más que la vida, el anhelo de vivir. Pues no se trata de sobrevivir, sino de gozar de la vida. Recuperar esperanza, alimentar confianza, fomentar convivencia son factores prioritarios para reconstruir otro estilo de vida.
El panorama que se despliega a nuestro alrededor encoge el alma y desata el llanto. Es un terremoto que todo lo derrumba. La devastación que nos abruma no nos deja fuerzas para nada. Como encarar la dura realidad? Dejémonos sentir el desconsuelo por todo lo que hemos perdido, por todo lo que podía haber sido y no ha podido ser.
Seamos compasivos con nosotros mismos cuando pensemos en lo que quizás no hicimos bastante bien y que ha contribuido a la debacle general. Dejemos que fluya la pena y el desencanto. Vaciémonos de tristezas y reproches. Y una vez bien llorados y consolados, levantémonos y miremos todo lo que podemos hacer. Lo que podemos hacer y cómo hacerlo bien diferente de como hasta ahora lo hemos hecho.
Si de algo debe servir el batacazo que hemos recibido es para no repetir errores. Hemos aprendido a un precio muy alto la finitud de las cosas. Se impone pues vivir con sencillez, con gratitud, con paz. Compartir, intercambiar, dar, amar ... qué retos más adecuados para una nueva forma de vivir!
Si nos parece demasiado dura la propuesta, preguntémonos donde nos ha llevado el competir, luchar, engañar y qué hicimos para lograr el bienestar del que disfrutábamos. Nos lo encontramos, nos lo dieron para atraparnos cuando les hacíamos falta y ahora nos lo quitan cuando ya no nos necesitan. Les dimos nuestra libertad a cambio de un plato en la mesa. Muy barata se la vendimos y ahora nos damos cuenta de ello, o no?
Nos han tan malacostumbrado que nos sentimos impotentes, inermes, incapaces de hacer nada por nuestra cuenta. Venga, pongámonos en marcha que cuanto más tardemos más duro será! Es hora de asumir el reto. Es el momento de tomar las riendas de nuestra vida. No necesitamos dirigentes, cada uno es su propio director.
Sin miedo a los errores pongamos en marcha nuevas ideas, propongamos iniciar nuevos caminos. Confiados en nuestras fuerzas, levantémonos desde cero y construyamos un mundo más bello. No nos asuste la gran tarea porque la tenemos a nuestro alcance. Podemos hacer de nuestra vida una fuente inagotable, porque: El cielo es nuestro límite!