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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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Los límites entre el bien común y el bien de cada uno de nosotros como individuos son difícilmente delimitables. Muchas veces aquello que un principio parece perjudicarnos acaba beneficiándonos o aquello que nos libera en el instante vivido finalmente nos hace esclavos. En nuestra historia podemos constatar tantas deflagraciones de inteligencia como de estupidez. Toca preguntarnos si somos capaces de delimitar las acciones inteligentes de las estúpidas. Si nos atenemos a las consecuencias de nuestras acciones nos sorprenderemos de la cantidad ingente de estupideces colectivas que se han sustentado en la agrupación –manifiesta o tácita- de inteligencias privadas notables.

Suponiendo que poseemos una inteligencia privada -que se atañe exclusivamente a nuestros designios personales- es plausible plantearse que lo más conveniente sería escamotear todo lo que podamos a la inteligencia colectiva, presumiblemente garante del bien común. Así, el éxito de una inteligencia privada sería ser un gorrón: que a la vez que succiona todos los néctares colectivos a su alcance se guarece para no malgastar sus tesoros personales. Por otra parte, nuestra inteligencia privada no puede formarse sin la urdimbre social, nadie puede obviar los desafíos que se le plantean en sus interacciones sociales. Para delimitar nuestra individualidad tenemos que afrontar, aceptándolos o rechazándolos, los guiones sociales que se nos adjudican. ¿Qué nos ocurre cuando el guión social que tenemos que representar lo consideramos estúpido? Podemos optar por el silencio, que no deja de ser una forma de elegir (“la estupidez avanza cuando la inteligencia no es capaz de ponerle límites”) o podemos decantarnos por el esfuerzo constante de socavar la estupidez (que en su potencia puede hacernos sacrificar nuestra inteligencia privada por el bien común).

Una posible forma de superar esta disyunción –entre una inteligencia privada que se aleja de la estupidez colectiva y una estupidez colectiva que engulle a las inteligencias privadas- es plantearse que la estupidez es atrevida, mientras la inteligencia es comedida. Así, la estupidez más inocente es aquella que únicamente se fija en los beneficios a corto plazo, obviando a su vez los daños o bienes a largo plazo.  Por otra parte, otra forma de estupidez más supina es atenerse a una razón instrumental (que va a lo suyo) y no optar por una razón comunicativa (que tiene en cuenta a los demás). Ambas estupideces son atrevidas en cuanto son decisiones que se cimientan en un individualismo excacerbado y cortoplacista. Son decisiones estúpidas porque hacemos daño a los demás y no se sacamos de ello ningún provecho: no podemos vivir sin interacciones sociales –hasta el tirano más deleznable necesita de sus súbditos- y somos las victimas más damnificadas de nuestras propias decisiones.

La inteligencia es comedida en cuanto se esfuerza en no caer cuando todo cae. Escarba más allá de las apariencias para “sacar a la luz” lo que se oculta. Entrecomilla las evidencias para detectar las sombras (tarea crítica), sin cejar en buscar las luces en las penumbras (tarea constructiva). El reto actual para una inteligencia comunicativa es reconocer que la insistencia en un independencia privada, que se desentiende de los problemas de su comunidad, nos destruirá.  Las crisis son tan destructivas como generativas. La crisis actual erosiona nuestra independencia personal porque va minando, día a día, el capital social que nos sustenta. El capital social se va diluyendo porque una mayoría nada desdeñable se ha desvinculado de la comunidad para parapetarse en su jardín privado. Nuestra estupidez aflora constantemente cuando no somos capaces de comprender que el individuo y la sociedad están interrelacionados, que cuando el capital social se desmorona no podemos dotar de sentido a nuestra existencia personal. Antonio Machado lo sintetizó poéticamente: ¡qué difícil es no caer cuando todo cae¡. 

Publicado en: Filosofía
Email del autor: svillarp@gmail.com

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Comments

German  Pinto
# German Pinto
martes, 06 de marzo de 2012 7:44
Hay tantos ejemplos de estupidez!!!los politicos que nos gobiernan no son estupidos?Son mas que estúpidos,nos están despeñando al precipicio y como buenas ovejitas si la primera salta las demas iran detrás sin rechistar.La dictadura pepera sigue su rumbo y afiazandose....
Sharker
# Sharker
martes, 06 de marzo de 2012 11:11
Querido Santiago

Einstein decía que hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana y añadía inmediatamente, "y de la primera no estoy absolutamente seguro".

Estando de acuerdo contigo en buena parte del artículo lo que me hace meditar es la parte en la que comentas que son acciones estupidas porque hacemos daño a los demás y no sacamos ningún provecho.

Pienso que las personas siempre buscan sacar un provecho, sino es material, será emocional, sentirse mejor consigo mismo, de desprecio hacia los demás, es decir no me relaciono contigo porque no me aportas nada, etc....

Me interesa mucho el estudio de la inteligencia colectiva, o más diria la estupidez colectiva y en ese aspecto nos podrias ayudar mucho, por lo menos a mi que soy un absoluto inculto en esa materia y otras muchas.

Yo siempre digo que desde los romanos no hemos avanzado absolutamente nada, en aquella época se decia que al pueblo para tenerlo calmado había que darle pan y circo y en la actualidad es lo que tenemos pan y futbol. Nos seguimos rigiendo por el derecho romano, si bien es cierto que un poco más evolucionado y poco más. ¿Qué es más estupido, colectivamente hablando, que esto mismo después de pasados 2000 años??

Sigue escribiendo e ilustrándonos

Un admirador

Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
martes, 06 de marzo de 2012 22:26
Gracias Santi, me siento totalmente en sintonía con la sensación de estar inmersos en una gran estupidez colectiva, donde se aceptan como dogmas ideas llena de estupidez, que se instalan en el colectivo a fuerza de repetición y que esencialmente van en contra de las leyes más básicas de la naturaleza. No obstante, no creo que haya inteligencia a alguna que en estos momentos se encuentre exenta de un grado considerable de estupidez porque hemos nacido y nos hemos alimentado de ella creyendo que era inteligencia. Por eso ahora me siento totalmente confundida entre la estupidez y la inteligencia. Algo interiormente me dice que la solución esta en alejarme, aunque sea temporalmente, de las dos. No apelar ni a la una ni a la otra. Ya no confío en la inteligencia, pues muchas veces se ha tornado en estupidez, sin llegar a entender si se trataba de algo estúpidamente inteligente o inteligentemente estúpido.
Explorar, en cambio , como afecta la búsqueda del bien común en la expresión de las individualidades se convierte en un campo más afín. Empezar en lo más inmediato, en lo más cercano y desde ahí ir ampliando el círculo.
Nemo
# Nemo
miércoles, 07 de marzo de 2012 0:20
Si, como alguien dijo, el hombre es un animal político, resulta imposible deslindar la inteligencia particular de la estupidez social, o viceversa. No existe delimitación posible.

Las cúpulas políticas, embriagadas de poder, se corrompen dando rienda suelta a sus estupideces particulares. De esta manera, el mal particular acaba comprometiendo el bien común.

No existe, por tanto, ningún género de duda en cuanto a la insolubilidad entre el bien particular y el bien común. Pero sí cabe preguntarse lo siguiente:
¿En qué momento la inteligencia se transformó en estupidez?
Es evidente que detrás de la respuesta a esta pregunta se esconden todo tipo de pasiones (el hombre, además de un animal político, es un animal pasional).

Dicen que la ignorancia es atrevida. Por eso, la estupidez, que forma parte de esa ignorancia, también lo es.

"¡Qué difícil es no caer cuando todo cae!" Cuando todo cae, todos acabamos cayendo. Esta sentencia de Machado me recuerda mucho al título de una de las obras de Heminwey, "Por quién doblan las campanas".
No preguntes por quién doblan las campanas. Las campanas siempre doblan por ti: el mal común siempre es parte de tu propio mal.

Séneca abogaba por el control de las pasiones para minimizar los efectos del mal, y preconizaba el uso de la "recta razón" o buena voluntad para beneficio del bien.
El bien colectivo es patrimonio del bien de cada uno de nosotros. No es posible desentenderse ni ignorar al colectivo del que formamos parte.

Debemos estar atentos y mantener una actitud crítica para que la inteligencia (colectiva o individual) no dé paso a la estulticia.
chus
# chus
miércoles, 07 de marzo de 2012 13:58
La estupidez abunda. Mucha gente ha descubierto que tiene "derecho" a opinar, a manifestarse en diferentes foros. No importa la calidad de lo manifestado, ni el respeto que implica, ni el tren al que se sube ni el rumbo que sigue, ni el arrastre masivo de los debates "a la contra."
Creo que la única manera de equilibrar la estupidez de la inteligencia es contar con el corazón. El corazón y la risa no son hermanos de la estupidez, más lo es la ausencia de ambos.
chus
# chus
miércoles, 07 de marzo de 2012 14:23
Borja Malatesta ‏ (Dice que es periodista de larga trayectoria que escribe en un medio liberal, pero que "aquí" (twitter) dice la verdad.

-El Gobierno intenta respetar vuestra función primordial, y está siendo criticado

(Una mujer le contesta:) mi función principal NO es la maternidad, acaso su función principal es la paternidad?

Borja contesta:
Claramente no. Tengo otras, pero la mujer tiene el derecho (y la obligación) de reproducir
Angel Luis Alonso
# Angel Luis Alonso
miércoles, 07 de marzo de 2012 19:06
También Einstein descubrió la Teoría de la Relatividad. Desde ésta teoría, lo que a uno le parece estúpido, a otro le puede parecer inteligente. Refugiarse en el "jardin privado" cuando arrecia fuerte, puede parecer estúpido a alguien que no tiene donde refugiarse, o que no tiene nada que le "arrecie" fuerte. Por lo tanto, las inteligencias colectivas, en mi opinión, me parecen mas decisiones estúpidas, habida cuenta que las masas no suelen pensar colectivamente, y cuando lo hacen bien parece mas un seguidismo al lider o a la algarabía, porque para que la inteligencia colectiva funcionase como inteligencia ha de darse una constante de sinergia causal, que determine que cada inteligencia individual coincide con muchas otras en ese momento dado.
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
miércoles, 07 de marzo de 2012 20:45
Angel Luis, me ha gustado mucho eso de " una constante de sinergia causal" como representación de la inteligencia colectiva.
chus
# chus
jueves, 08 de marzo de 2012 8:46
La inteligencia colectiva necesita de modelos a los que sumarse o asimilarse, "después" de que alguien lúcido los plantee. En ese sentido siempre hay un seguidismo, y no tiene por qué ser sinónimo de algarabía.
Es como el Barcelona club de fútbol, el mejor de la historia. Tiene los mejores jugadores de la historia de España y el resto son los mejores del mundo en sus selecciones. Pero tiene un modelo deportivo inteligente y renovador, sostenido por personas lúcidas, al que se suman los jugadores brillantes conformando un colectivo de altísimo rendimiento.
El estímulo es la excelencia verificada y disfrutada por todos los miembros.

Otra cosa es cuando el estímulo es de signo bien contrario, como lo es el miedo y sus consecuencias inmediatas, miedo causado por modelos completamente deshumanizados en manos de egoistas sin escrúpulos que piensan en su bien y usan o ponen al servicio de sus intereses a los de la colectividad.
Santiago Villar Pallás
# Santiago Villar Pallás
jueves, 08 de marzo de 2012 10:20
Como afirma German podemos plantearnos muchos ejemplos de estupidez y quizá la crisis actual se define porque como colectivo hemos tomado muchas decisiones estupidas. Podemos pensar que existen tanta estupidez en la decisiones individuales como en las colectivas. A mi me fascina cómo las masas en muchas ocasiones actúan estupidamente mientras sus miembros de forma individual poseen una inteligencia destacable: ¿nos transformámos cuando nos engulle la masa?. Nemo entiende la insolubilidad del bien común y bien particular..., pues aqui podemos considerar la importancia de atajar aquello que la colectividad nos impone y sentimos (a su vez pensamos) es estúpido. Retirarse al "jardín privado" puede ser un acto noble, pero con el tiempo nos pasa factura..., por otra parte como creo que plantea Chus el camino del corazón es la travesía que puede darnos más pistas para atajar la estupidez colectiva desbocada. Como Esther afirma "Explorar, en cambio , como afecta la búsqueda del bien común en la expresión de las individualidades se convierte en un campo más afín" es una idea constructivista que nos puede proporcionar muchas hebras. Así, intentaba plantear en el artículo, con mejor o peor acierto, que la estupidez es atrevida porque no atiende a ver más allá de lo que pretende, mientras la inteligencia sopesa, evalua, emite juicios y siempre esta constantemente reformulándose. En este sentido. Sharker piensa "Pienso que las personas siempre buscan sacar un provecho, sino es material, será emocional, sentirse mejor consigo mismo, de desprecio hacia los demás, es decir no me relaciono contigo porque no me aportas nada, etc...." y creo que da en el clavo porque nos plantea que mientras la estupidez se asienta en la simplicidad de un único valor (ganar dinero, ser el mejor, ser querido, ser admirado), la inteligencia asume la complejidad.... Kant nos legó la insociable sociabilidad como un ejemplo prototípico... Gracias por vuestros comentarios, entre todos somos capaces de dar luz a la complejidad.
menosxmenosesmas
viernes, 20 de abril de 2012 23:27
Mis más sinceras felicitaciones por la reflexión, y gracias por compartirlas. Comparto al mismo tiempo: "Entrecomillo las evidencias para detectar las sombras (tarea crítica),"
http://menosxmenosesmas.wordpress.com/2012/03/22/los-origenes-del-desempleo-y-del-estatuto-de-los-trabajadores-despiertaya/
"sin cejar en buscar las luces en las penumbras (tarea constructiva)"
http://menosxmenosesmas.wordpress.com/2011/01/29/ensayo-para-un-nuevo-sistema/
Nos vemos por el camino... ;)

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