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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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La principal causa de la crisis es la desconfianza. Nuestro sistema económico, nuestro sistema monetario, financiero, se basa todo en la confianza, por lo tanto, la quiebra de aquella deriva en el escenario que estamos viviendo. ¿Qué hacemos nosotros, en este escenario?, tenemos miedo, recelo, pesimismo, todos somos sabios a toro pasado, desconfiamos ¿Pero hacemos algo para superarlo? Nos dejamos llevar por la inercia en vez de reflexionar y pensar en que hemos hecho o  que hemos dejado de hacer para estar en esta situación.

El economista británico Keynes, ante una pregunta de un periodista durante la gran depresión, que le preguntó si aquella crisis tendía fin, éste le respondió que por supuesto, dado que los recursos del planeta y los del hombre eran, por definición, ilimitados. Más de uno se echará las manos a la cabeza con la afirmación de los recursos ilimitados, pro creo firmemente en ello……  ¿cuándo se acabará el petróleo?, nunca, pues será tan caro extraerlo que utilizaremos otras fuentes de energía.

¿Cuándo acabará esta crisis actual? No tengo ni idea, pero apunto como sugerencias, las siguientes:

Confianza: empecemos por dar confianza. Confianza a nuestros políticos, los hemos        elegido nosotros y ya apunté en otro artículo que la democracia es el sistema menos malo que tenemos para regirnos en sociedad, utilicemos pues el sufragio como juez para los políticos, desprendiéndonos de  ideologías que hoy en día quizá estén desfasadas y fijémonos más en los programas electorales y molestémonos en informarnos de la gestión durante todo el periodo de legislatura. Confianza  a nuestros empresarios, trabajando y obedeciendo, con compromiso y lealtad. Los trabajadores, además de derechos, tenemos obligaciones. En reciprocidad, confianza en los trabajadores, como capital humano y no como medios de producción, a través de la conciliación, sobre todo!! y de la productividad bien entendida, la cual solo puede conseguirse con una mutua confianza entre ambos, con comunicación y compromiso mutuo. Creo en este punto firmemente que los sindicatos deben evolucionar hacia posiciones más pragmáticas y actuales.  Confianza  en nuestro sistema financiero, que aunque muy discutido estos tiempos, como la democracia, es el único que tenemos, sin que ello obste en ser contundente con los imprudentes y con los temerarios. Es muy difícil ahora confiar en este sector, pero podemos, individualmente, cambiar de banco, fijarnos en aquel que responda mejor a nuestros intereses, aquel que nos trate mejor, como siempre, volvemos a las personas, donde empieza todo. Confianza en la educación, en dar formación, fundamental y básico. Confianza, en definitiva, en lo que nos rodea, día a día, pues de nada sirve recelar por haber visto las noticias de turno o un titular en un periódico con el objetivo de vender, más que de informar. Que pensemos cada uno en lo que hace, cada día, y que piense si vale la pena seguir confiando. Yo creo firmemente que sí. Uno de los elementos constructores de la confianza es el asociacionismo, el trabajo en red, la capacidad de la sociedad civil para movilizarse, los objetivos y los valores comunes y compartidos.


Aceptación: aceptemos que hemos perdido la confianza incluso en nosotros mismos, y trabajemos para recuperarla. Desprendámonos de lo que no consideremos necesario y trabajemos en aquello que nos satisface y en lo que no tanto, combatiendo contra el mayor de los pecados, la pereza, el gran causante de todo esto. La pereza es la búsqueda constante de las situaciones placenteras, pero éstas, siempre a corto, medio y largo  plazo, llevan siempre al vacío, a la idiocia, a la mediocridad ilustrada. Solo a través del esfuerzo, pequeño o grande, pero esfuerzo siempre, se consigue lo mejor de uno mismo, por lo tanto, de los demás, de lo que nos rodea, ideal para recuperar la confianza.

Adaptación: quizá el más costoso, pues a lo bueno nos acostumbramos  enseguida. Soy de la opinión que las bofetadas, cuanto antes, mejor. Alargar agonías, huir hacia delante o no querer ver la realidad es lo mejor para el mejor de los descalabros. La adaptación requiere de valentía, de renuncia, de voluntad  y hasta de espiritualidad para entenderla y sobre todo para aplicársela. Austeridad, espiritualidad, voluntad, comprensión, en definitiva, deshacerse del ego.

Ojo con los datos: Los datos y su ciencia, la estadística, si bien tienen su lado bueno y útil, que no  discuto, hoy en día se utilizan mal  y se sobrevaloran. Sin datos no sabemos actuar, parece que solo los datos nos indican lo que tenemos que hacer. Nos pasamos el día analizando datos, sin darnos cuenta que el exceso de análisis, lleva a la parálisis. Valoremos más nuestra experiencia, nuestro conocimiento y hasta nuestra intuición, que una batería de números, que para colmo disfrazados en un titular cuyo único fin es vender crean situaciones de desconfianza como la actual.

El tiempo: el tiempo es el mejor regalo que podemos hacer a un amigo, a la esposa, a los hijos, a la pareja, a los demás. Regalemos más tiempo. Invirtamos en tiempo, también para nosotros, la mejor inversión, robémosle tiempo el ego, robémosle tiempo a la pereza. Protejamos el tiempo como algo valiosísimo. Hagámonos  a la idea, de que el tiempo es como una mochila, que nos acompaña, andando, solos, por una carretera. ¿Llenaremos la mochila de cosas inútiles que pesan? no es aconsejable. ¿La llenaremos de cosas para adornarnos? recuerdo que vamos solos. Que cada uno piense, de que llenaría la mochila, en un viaje, solo, a través de una carretera donde  no sabemos lo que nos vamos a encontrar………..
 

Publicado en: La crisis
Email del autor: sgonzalez@avanze.eu

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Comments

nini
# nini
miércoles, 18 de febrero de 2009 10:58
Suena utópico, buenas recetas, pero utópicas. Desafortunadamente vivimos en una sociedad demasiado individualista donde se han perdido los valores, los principios básicos con los cuales dicha sociedad debiera desarrollarse con normalidad. Ya no es confianza, sino desconfianza, no es generosidad, sino envidia, no es respeto, si no desprecio, no hay cultura, si no analfabetismo, y así un largo etcétera de elementos fundamentales que debieran formar parte de nuestra vida cotidiana. ¿Cómo hemos llegado a este punto? y ¿cómo saldremos de él sabiendo que estamos demasiado ocupados pensando en nuestra propia situación? De nuevo egoísmo. ¿Nos queda tiempo para preocuparnos de los demás cuando estamos ocupados pensando en nuestros propios problemas (llegar a fin de mes, padre de familia en paro sin ingresos, inmigración, mano de obra barata, trabajos basura, contratos basura...)
Tiempo de pararse y reflexionar sobre el tema, ahora que muchos estamos en el paro.
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
miércoles, 18 de febrero de 2009 11:07
Sergio, mal día para hablar de confianza.
Hoy en El Pais:
"El fracaso de los planes de rescate europeos agrava la crisis financiera
Bruselas asume que habrá que liquidar bancos y prevé que la recesión elimine 3,5 millones de empleos - Alemania avisa de eventuales quiebras de Estados"
Lo que pone de manifiesto una vez más que el agujero financiero no se conoce y tampoco sus posibles consecuencias.
Nini, ya se comento en el grupo de "facebook", que para cualquier persona que haya perdido el empleo lo comente aquí, podemos someter a debate las posibilidades del sector laboral en que te mueves, o redirigir hacia otros sectores.
Creo necesario que todos nos involucremos para solucionar el desempleo. Los gobiernos no lo pueden hacer o no saben que hacer. Esta crisis la acabará solucionando la sociedad civil. pero necesitaremos tiempo para salir de esto.
Juan Luis
# Juan Luis
miércoles, 18 de febrero de 2009 11:08
Amigo Sergio, hablas de confianza en la política. Personalmente creo que la política está muy alejada de la sociedad civil, basta ver el espectáculo de estos últimos días, escopeta nacional incluída. Como puedo confiar en una clase política incapaz, por falta de dinero, de cumplir leyes aprobadas por ellos mismos (ley de dependencia, ayudas a jóvenes para alquilar un piso, etc). Si no cumplen esto, puedo esperar que cumplan un programa electoral?. La verdad es que veo mitines por la tele y se me remueve el estómago viendo a estos charlatanes mintiendo con tanta impunidad. Confianza en el sistema financiero, creo que las personas que invirtieron en el fondo inmobiliario del BSCH no te darían mucho la razón. Como dice el obispo emérito Pere Casaldàliga, el dinero ha de estar al servicio de la política, y no al revés.
Por otro lado, comparto contigo algunas sugerencias que apuntas, sobretodo a nivel individual, de analizar y aceptar en que momento nos encontramos.
Sergio Gonzalez
# Sergio Gonzalez
miércoles, 18 de febrero de 2009 11:32
Nini, la confianza, la adaptación, aceptación y el tiempo no son utópicos. Lo que es utópico es esperar a que algo o alguien nos resuleva los problemas. Hablas de que se han perdido los valores. Totalmente de acuerdo. Luego surgen los fascismos, comunismos y toda lacra de sinrazones dirigidas a "solucionar" todos los males. No se me escapa que los que participamos o leemos esta página, somos una parte de la sociedad, de hecho una ínfima parte de la sociedad. La mayoría no tiene tiempo ni de reflexionar, preocupados en mantener lo básico, desgraciadmente. De lo que estoy seguro, es que plantear escenarios apocalípticos no ayuda a nadie, empezando por uno mismo.
Juan Luís, te diría que las próximas elecciones, cambies tu voto, por ejemplo. Yo lo pienso hacer.
Esther, hace tiempo que dejé de creer en la prensa.
Enrique Alcover
# Enrique Alcover
miércoles, 18 de febrero de 2009 12:50
Yo hace tanto tiempo que dejé de creer en la prensa como de tener confianza en los políticos.

Estoy de acuerdo en que debemos recuperar confianzas perdidas, si....pero no en todos los puntos del "organigrama social" que has comentado.
No a los políticos y no a los bancos. Tratemos a cada uno como se ha merecido ser tratado. Y no es revanchismo, de verdad, simplemente es que el tiempo pasa, la especie evoluciona, y a mi modo de ver, a estos ahora les toca recoger lo que han sembrado. Y ahora viene el tiempo de otros......

Si a los empresarios, por que ellos arriesgan y eso siempre será necesario.

Y sobre todo, y Sergio, ya sabes lo que te voy a decir.......si a los jóvenes. Pero si a los jóvenes como ejemplo de limpieza, de barrido, de sangre fresca.

Apartémonos todos aquellos que ya no podamos subir a rematar un corner, todos aquellos que no pueden correr un contraataque y le echan las culpas al que les da el pase adelantado!!! Fuera!!!

Quitemos todos los impedimentos sociales que les van a dificultar la llegada.

Formación, conciliación y tiempo... son las aportaciones que nosotros debemos hacer a un cambio social que nos tocará vivir de refilón, en el final de nuestras carreras profesionales.....carreras todavía sustentadas en ese pedazo de modelo actual, que se va a tomar p......perdón que se desmorona.
Todavía lo salvarán por que hay miles, millones de carcamales que no saben hacer otra cosa, pero se desmorona sin remisión.

Pero la sociedad de la siguiente generación no será igual, y nosotros podremos haber contribuido a crearla.

Esther....aclárame eso del grupo de facebook del que hablas. Me gustaría verlo y ver si podemos echar una mano ....gracias

y gracias a todos por vuestra paciencia.
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
miércoles, 18 de febrero de 2009 13:16
Dice Enrique: "No a los políticos y no a los bancos. Tratemos a cada uno como se ha merecido ser tratado. Y no es revanchismo, de verdad, simplemente es que el tiempo pasa, la especie evoluciona, y a mi modo de ver, a estos ahora les toca recoger lo que han sembrado. Y ahora viene el tiempo de otros......"
Magnífico Enrique!! Ahora viene el tiempo de otros....
Trabajar conjuntamente todas las generaciones y todas las nacionalidades, jóvenes, mediana edad y jubilados, inmigrantes y autóctonos. Empiezan nuevos tiempos, gobiernos y bancos quedarán obsoletos, tuvieron poder y la codicia les llevará a perderlo. Ahora empieza nuestro tiempo...
El grupo de facebook es para divulgar la página web, si estas dado de alta en facebook busca: ¡La crisis es una oportunidad para el cambio!
Carlos Sánchez
# Carlos Sánchez
miércoles, 18 de febrero de 2009 21:16
Doy la razón a nini a Juan Luis y a Enrique. Por cierto, Enrique, ¿que nos tocará vivir de refilón? No. De sopetón. Con la puerta en las narices.

Al fin y al cabo, hay algo que nos sorprenda? ¿o es que no hace años que la locura de la construcción y la promoción descabellada no alarmaba al más despistado? Acaso nos parecía muy normal ser, año tras año, el pais a la cola de Europa en investigacíón y en éxito escolar? ¿Que hasta el más pintado se hiciera promotor cerrando antes su empresa porque el tocho daba más dinero? O es que éramos los más lilstos del mundo?

Pues ahora toca asumir responsabilidades, si, si, cada uno la suya, que la tenemos todos. Y a comenzar a comprender la nueva situación, a adaptarnos y a crear algo nuevo, más sensato, más realista y más respetuoso con la naturaleza, con el vecino, con las generaciones venideras, etc...

Abandonemos las lamentaciones. Es hora de poner el coco a pensar, el cuerpo a trabajar y el corazón a amar....a todos y a todo.
Enrique Alcover
# Enrique Alcover
jueves, 19 de febrero de 2009 11:28
Carlos, me reafirmo en el refilón.
Me explico.

Cierto que el cambio social será duro, grande y grave, drástico, es decir, que al modelo resultante no lo va a reconocer ni la madre que lo parió......

(me permito parafrasear a uno de los mayores estadistas del siglo (cual?) en España. O era su hermano el estadísta y él el ladrón...no sé...nunca he tenido muy claros los roles...)

Pero lo que intentaba decir con mi torpe estilo es que hay muchos carcamales todavía bien anclados, aqui y en todo el mundo, que se van a oponer a este cambio, y conseguirán, precisamente por la importancia de los puestos que ocupan, retrasarlo al máximo para salvar sus propios culos.

Ese es el refilón, por que a nosotros, bueno, al menos a mi, no me quedan más que 25 años de trabajo, y eso, en términos de cambios sociales grandes y mundiales, es relativamente poco tiempo.

A eso me referia, no, como bien dices, a la intensidad del cambio. O lo que es lo mismo, al gap entre el modelo actual y el futuro, que indudablemente será de órdago.

Un placer.
Enrique.
maria luz
# maria luz
viernes, 20 de febrero de 2009 17:36
A estas alturas creo que a casi nadies se le escapa que la única salida a esta crisis pasa por la asuncion de toda una serie de medidas de corresponsabilidad por parte de los agentes económicos,políticos y sociales.
No se trata de buscar culpables (que también, y en la medida que han contribuido a generar esta situación deberán ser duramente sancionados) si no de buscar compromisos.
Compromiso por parte de los gobiernos de impulsar ayudas a las familias y a las empresas (especialmente la pequeña y mediana empresa) Impulsar la generacion de empleo sostenible y garantizar unos standares de recolocación en caso de despedido sobretodo en sectores y segmentos de edad critricos.
Reformar el sistema fiscal ; imponiendo graves sanciones a aquellas empresas que utilizan las deficiencias del mismo para defraudar a hacienda (todas las ayudas concertadas por parte del estado deberan llevar un exhaustivo control )
Compromiso por parte de las grandes empresas (especialmente multinacionales) que durante años se han beneficiado de las ventajas de la "deslocalizacion"y que durante años han recibido subvenciones de gobiernos y comunidades autonomos y que debido al rigor de su cuenta de resultados buscan nuevos "paraisos" de mano de obra barata.
Compromiso por parte de las entidades financieras ; que durante años han obtenido (y siguen obteniendo pingües beneficios). Gran parte de esos beneficios se obtenieron por una laxa politica creditia que ahora tratan de contener.
Compromiso individual de cada uno de nosotros ; debemos ser conscientes que en los últimos años nos hemos dejado llevar por un afán consumista que en muchos casos ha llevado a un nivel de endeudamiento no sostenible.

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