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Jose María Hernández posted on enero 13, 2012 05:00 

Viejo, siempre católico y de reyes por la gracia de Dios. Sus gentes, pasadas y presentes siempre fueron y son fieles vasallos, tanto al papado como a la realeza. Fueron la carne de cañón en sus innumerables batallas y los labriegos que cultivaron sus campos y a los que a penas dejaban algo para comer. Cualquier intento de liberación fue debidamente abortado y tras la última contienda, fraticida ella, un dictador fascista que, tras cuarenta largos años, impuso sus santos cojones (también él fue caudillo por la gracia de Dios y caminaba bajo palio, no se olvide) Suficientes años para tejer una red de privilegios a las castas de los iluminados terratenientes católicos y viejos empresarios y banqueros también católicos. Favores que con favores se pagan.
En aquellas monarquías absolutistas sus nobles y aristócratas saqueaban al pueblo. Éste nunca llegó a participar de la riqueza que llegaba del nuevo mundo. Ni tan siquiera de alguna pequeña plusvalía viórense agraciados. Todo era repartido entre unas pocas manos de ungidos patriotas. Cientos de miles, sino millones, marcharon a ese mundo a buscar las habichuelas que aquí no se les daba ni con su trabajo.
Se restablece a la monarquía por el dedo inquisidor del dictador. Todo atado y bien atado. Sólo queda alcanzar el “consenso” que todos consideraron modélico. Consenso que valida la voluntad no sólo del dictador sino de toda la cohorte de católicos, de la nobleza achantada y empresarios y banqueros ejemplares de apellidos aristócratas o cuando menos súper compuestos. Paripé democrático ha sido. Damos participación a los rojos y éstos, obnubilados por los oropeles y preeminencias de los nuevos cargos, los anulamos a la vuelta de unos pocos años. En la sangre azul de sus venas; crisol de Celtas, Íberos, Tartessos, Fenicios, Cartagineses, Romanos, Árabes y judíos parece estar escrito la palabra RAPIÑA, que ya no necesita de la violencia, sino más bien de las sociedades interpuestas, de las sicav, de la especulación, de la evasión de capitales, de la falsedad documental de los profesionales libres, de la duplicación de cargos y más cargos, de la pertenencia a uno o varios consejos de administración de grandes empresas, de la intermediación y sus correspondientes gratificaciones, de la información privilegiada, de la constitución de empresas semipúblicas para la colocación de los allegados y colaboradores necesarios. Y más instrumentos o medios modernos que hoy son los que continúan posibilitando a esas súper clases sociales intocables su rapiña de este viejo reino. Lo que haya que pagarse ya lo pagarán los vasallos, que para eso los tenemos. Un país donde la corrupción es emblema y estandarte.
Hoy copan todo el suelo nacional menos el sur del solar patrio, el que pretenden alcanzar cuando tenga lugar su proceso electoral en marzo. Mientras, callarán las medidas económicas que incidirán más en la pobreza del vasallo sojuzgado. No han sido poco las ya impuestas por el Estado, las Autonomías y Ayuntamientos, se necesitan más medidas para pagar a los bancos y a los acreedores, pero esperaran a esos comicios para, tras su ansiada victoria, dar el último zarpazo al inope súbdito que desconoce la que le queda por sufrir.
Han sido años de despilfarro por parte de las clases políticas. En caprichos, en construir por construir, en informes y estudios que no servían para nada, en salarios que se auto imponen, en gastar, presupuesto tras presupuesto, lo que no tenían; pero siendo conscientes de ello seguían y seguían, ¿cuál era su responsabilidad si los vasallos les seguían dando las mayorías absolutas? Hasta la propia corona ha sido pillada con el botín, no sólo de un allegado sino también del que se presume lleva acumulado desde su reinstauración. Por primera vez en treinta años presentan sus cuentas y nos siguen tomando por tontos. No son 8 millones son más de 500.
Varias generaciones de gentiles con la mejor formación académica, licenciados, doctorados, todos se marchan a otros mundos. Aquí los usan hasta de barrenderos y eso siempre que tengan el enchufe adecuado. Millones de desempleados sin recursos, cientos de miles de desahuciados de sus casas. Comiendo de la beneficencia que tanto le ha gustado practicar durante siglos a esas clases dirigentes. ¡Tienen tan buen corazón y son tan generosos, que se apiadan de los pobres! Como les manda su iglesia, no faltaría más.
Así llevan, siglos y siglos, tomándonos el pelo a todo Quisque. Pasarán unos pocos meses y el último gran engaño de estos sinvergüenzas será visible y palpable por todos los vasallos del reino. De ellos depende seguir bajo la corona y su iglesia o romper definitivamente con las dos instituciones que llevan gobernando este santo país tantos siglos. El tan cacareado consenso sólo les sirvió a ellos y a sus fines para que la rapiña les continúe dando sus buenos dineros. ¿Cuántos han sido los que han tomado de lo ajeno, en todos sus matices, y cuántos son los que están entre rejas?
Porque España siempre fue su coto de caza y nunca ha dejado de serlo. Ese es nuestro papel, somos la presa de unos depredadores sin ética ni moral que practican la hipocresía y el pillaje con sus propios vecinos. Maestros de la manipulación y de la mentira. Siglos y siglos engañándonos y nosotros, los verdaderos soberanos, consintiéndolo por el miedo y el chantaje que nos inoculan. Tampoco La Justicia se libra de este contubernio, no les hubiera sido posible hacer lo que hacen. Y siempre hemos callado. Hay que empezar a elevar nuestras voces contrarias a tanto pillaje de los mismos sobre los mismos. ¡Ya está bien!
Nunca fuimos, ni somos ciudadanos libres los españoles, el vasallaje a una corona y a una cruz católica nos lo impiden. La valentía de un pueblo exige gobernantes dignos y honrados. Seamos valientes. Lo hemos demostrado siempre para su beneficio ¿por qué no hacerlo ahora para el nuestro? Hemos de luchar por lo que siempre ha sido nuestro y nos quitaron, la libertad, la honradez, la lealtad hacia los demás y el respeto hacia lo que no es nuestro y de lo que sólo somos depositarios, de la confianza que entregan los ciudadanos. La traición del gobernante no es asumible por ningún pueblo digno.
Luchemos por nuestra dignidad y por el orgullo de ser españoles ¡Sólo de nosotros, los vasallos, depende!
¿Vasallos o ciudadanos libres? Elija usted, que va siendo la hora.
Publicado en: Historia
Email del autor: jmariahp@gmail.com

viernes, 13 de enero de 2012 8:52
A mi me tiene desencandato el pueblo este. Se la meten doblada y le da igual. Y el cultivo de la picaresca y del cotilleo, del juicio y del prejuicio, y la comida de coco a la que se adhiere, apoyando lo que apoya, en aquello en lo que está a su alcance, me revela una capa subterránea del inconsciente colectivo que no me gusta nada en su evolución, o mejor dicho, en la falta de la misma. Es más, me parece que en algunos aspectos, incluso la corona está más adaptada a los pasos de evolución política que otras muchas instancias, hoy en claro retroceso. (En el caso de JC1º, me cae mejor que muchos políticos, y que me parece bien que haya una instancia que represente a la nación como un todo homogéneo, por encima de una clase política claramente degenerada, "mientras" esa clase no represente los intereses de la nación. Otra cosa es el resto de la familia real, por cierto, que vamos a tener una Reina que es "del pueblo") La famosa "clase obrera" está en disolución, y las instancias que la han representado, en regresión. La mano de obra tradicional de las empresas se diluye en la transición hacia la deslocalización por un lado, la economía sumergida por otro, y el paso de muchos de sus antiguos integrantes al negocio privado, al escalafón siguiente, donde la "picaresca" en sus variadas versiones insolidarias se aplica como norma y auténtico contrato social subterráneo. Un pueblo que oye a diario las barbaridades de las autoridades religiosas que se meten en su vida con total impunidad, y que luego "va a misa" con lo que toque. Un pueblo que en determinadas partes, vota en masa a dirigentes corruptos que han saqueado la hacienda pública y que están consiguiendo que los justos paguen por pecadores los desmanes perpetrados y las deudas contraidas. Así que ahora, no me tiene muy contento este pueblo, y no me estimula mucho a levantar la voz por él, más bien al contrario. Una parte de ese pueblo está indignada, tanto por la coyuntura, como por la falta de respuestas comunes. Una parte está despertando y está viendo las cosas con una claridad nueva, y se está extendiendo la conciencia y la claridad. Es aquí donde se puede dar la batalla por la renovación, en la expansión de la claridad en la visión y en la denuncia. Pero si esa expansión se ve frenada por intereses personales espúreos contaminados por la picaresca y el egoismo, nos tocará afrontar coyunturas más graves para llegar a despertar.

viernes, 13 de enero de 2012 17:58
Hombre, yo creo que, sobre todo, ha llegado el tiempo de que todos abandonemos la infancia, la adolescencia, o el Paraíso Terrenal, ese estado edénico que no existe, por lo menos a partir de que se cumple una determinada edad. Y el pueblo será lo que sea, pero es que fundamentalmente lo que tiene es que... ¡está sometido a una desinformación que no se la merece! Y a lo mejor cuando empiece a enterarse de hay otras fuentes que consultar mucho más fidedignas, pues resulta que igual decide “tomar cartas en el asunto” Pocos pero los hay... Me refiero a gentes que están contando las cosas de una manera que parece aproximarse mucho más la Real-idad. Entre los poquisisísisimos periodistas que actualmente están dignificando la profesión está Pascual Serrano. Y de Pascual Serrano es este recientísimo artículo, que no tiene desperdicio, y que permite (al que quiera) seguir investigando en el conocimiento más ajustado a la Real-idad de lo que se esconde tras nuestra intocable Casa Real. De los escándalos sexuales al "Caso Urdadangarín" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=142470
viernes, 13 de enero de 2012 19:07
Lo siento, no comparto la idea de pobre pueblo que es engañado, no después de lo que han visto mis ojos en los últimos quince años. Sólo una sociedad corrupta tolera conductas corruptas a sus políticos, y los elige y reelige, a este pueblo nuestro no le gusta contribuir al erario público pero si exigir servicios públicos, le gusta arrimarse al amigo poderoso para conseguir favores, el "qué hay de lo mío" nos une como un mantra, el dinero público es de todos o no es de nadie, así que tontos los que pueden trincarlo y no lo hacen es opinión y práctica bastante generalizada, no quiero extenderme en los vicios patrios, sólo recordar como hemos dicho tantas veces que el cambio o se hace desde lo individual hacía lo colectivo o no será, es inútil pretender que la realidad nos muestre algo que no está en nosotros.
viernes, 13 de enero de 2012 20:08
El ser humano es egoista por naturaleza, y por eso esta en nuestro ADN la autodestruccion. Es cierto q hay 350 diputados nacionales, en Catalunya 135, mas los muchos regidores y alcaldes. A mi parecer, se necesitan listas abiertas. Pero lo q pasa es q cuando alguien nuevo suba al poder, pues nuevamente no se acordara de sus promesas electorales y se llenara los bolsillos y no se acordara de nadie q le haga ayudado a llegar donde esta. Al hombre de la calle solo le queda hacer proposiciones de ley para lo q necesite, pero como los diputados con un solo voto pueden destrozar el trabajo de 500.000 firmas, pues al final la gente se queda totalmente decepcionada. Ese es el motivo por el q la gente no cree en la Politica, yo entre ellos.

viernes, 13 de enero de 2012 20:20
Difiero de Carmen Cayuela e intento explicar el por qué: Este pueblo, desde su constitución como tal (Reyes Católicos) ha sido educado bajo los dogmatismos eclesiásticos. Este pueblo tuvo que batirse en guerra para que esos dogmas y esa educación se mantuvieran vivos y la ganaron por "la gracia de dios". Hasta 1978 ese pueblo no tenía libertad de prensa. Hoy copan la información gracias a sus grandes posibilidades financieras. Este pueblo ha pasado más hambre que el célebre Carpanta. A este pueblo y durante siglos no se le ha permitido ni pensar diferente a lo que ellos consideraban. A este pueblo lo han machacado durante siglos y siglos. Durante siglos quien pagaba los impuestos era el pueblo, la realeza, su corte y la iglesia estaban exentos de tributar al fisco. A este pueblo no se le ha educado, ni siquiera se le ha dejado educarse así mismo. Ha estado tutelado por esas dos instituciones, la realeza y la iglesia. Y lo que ellos decían iba a misa. Ahora, con la llegada de internet y de algunos gobiernos progresistas se abrieron puertas y ventanas y algo de aire fresco se colaba en las mentes de los más honestos y sensatos. Carmen, cuando un pueblo es sojuzgado durante siglos a la voluntad de unos desalmados y sinvergüenzas y te amenazan con la hoguera o con la cárcel o con un montón de hostias, al pueblo sólo le queda decir be,be,beee! Sólo cuando esas condiciones varían y se respira libertad y los medios económicos nos acompañan (ahora están empeñados en que cobremos aún menos por nuestro trabajo, sólo decirte que el salario mínimo interprof. es el más bajo de toda Europa...) es cuando las gentes pueden ver un poco más allá de sus narices. Hacerse preguntas, leer otras cosas aparte de la hoja parroquial y un largo etc. Ahora volverán a instaurar la religión como obligatoria. Por cierto en la hipocresía y en los recortes que este nuevo gobierno ha realizado y va a seguir realizando, llama la atención que "su iglesia" no visto reducido ni un euro en los mas de trescientos millones que les damos de nuestros impuestos. Nosotros, el pueblo,damos pasos de tortuga y ellos siguen siendo los gigantes de este cuento que nos tiene atontaos. Per secula seculorum, amén.

sábado, 14 de enero de 2012 0:14
Pues yo estoy con Carmen. Ahora mismo ya tenemos a nuestro alcance, la gran mayoría, instrumentos suficientes como para estar bastante enterados de lo que pasa. Y sabemos hacer zapping, incluso sabemos apagar la TV. Y también tenemos capacidad de elección, a todas horas y como nunca antes. También sabemos juzgar y encontrar culpables por todos los sitios, por la izquierda, por la derecha, por delante y por detrás. Por todos los sitios menos por uno, el uno sitio en el que se pueden cambiar las cosas, el único sitio que se evade una y otra vez a la hora de buscar responsables. Ayer oía por la radio como, con el cambio de la peseta al Euro, una buena parte del pueblo se apuntó a subir los precios de un día para otro. Ya sabéis, del todo a cien al todo a un euro, y encima nos preocupamos por los chinos... Es una parte del pueblo la que se ha subido al carro de la política bajándose antes de cualquier consideración moral y democrática, y en un montón de lugares, más acá de los órganos rectores, los representantes políticos a todo nivel se han hinchado los bolsillos sin pudor. Y son pueblo. El pueblo es manipulable como masa. Es fácil. Se trata de inocular cualquier cepa de la peor infección: el miedo. Luego, en cada estrato infectado, aparece su expresión diversa, miedo a perder esto, miedo a no poder hacer lo otro, miedo a la verdad, miedo al otro, y es lo que estimula esa clase de respuesta subdérmica del inconsciente colectivo, esa respuesta que lleva a salvarse como ratas, porque activa el poderoso y automático instinto de supervicencia. Respondiendo a esos miedos, se buscan y se encuentran culpables, no importa si con mentiras (como algunos están haciendo antes y después de llegar al gobierno actual) o con verdades, medias verdades (las frecuentes intoxicaciones conspiranoicas de todo tipo, de esas que nunca se resuelven), lo importante es solucionar esa presión proyectando culpables, juzgando sin veridicto posible. Y eso es fácil también, porque los culpables son los de siempre, las curias religiosas, los políticos y los poderes económicos. Pero luego, cuando toca ejercer una moral humana solidaria (comparable a la religión), asumir un compromiso social y un contrato, o participar en la economía con honra y justicia (y aquí seguro que han saltado algunos diablillos de proyección), entonces, el pueblo, actúa. Actúa como actúa, volviendo a consultar con el espejo oscuro de los instintos encerrados y eligiendo. Eligiendo. Por eso, creo que la única salida, o la más clara que nos queda es... La Verdad. Buscarla, vivirla, verla, esperarla, sentirla, darla, compartirla. Pero desde dentro, todo desde dentro hacia fuera. Si la buscamos o la exigimos fuera, está la cosa muy nublada, y los instintos desatados. No nos la van a otorgar, mayormente, porque los poderes del mundo material son vasallos de sus mentiras y los instintos siguen a las olas del inconsciente, y aunque hay mucha gente buena, también la carne es débil, y no se le puede pedir mucho. Solo queda buscar la verdad y vivir según ella, donde nos toque y hasta donde lleguemos. Abrazos luminosos Chus
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