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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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"Llevábamos tanto tiempo esperando este momento que la palabra ahora enmudece… Vendrán postreras  líneas intentando  reflejar la emoción del anuncio, intentando abrazar la  enorme esperanza, ayer tarde abierta, de las pistolas para siempre calladas. Ahora sólo silencio, sólo oración, sólo agradecimiento… ; ahora sólo recuerdo por las rodillas dobladas, por los corazones detenidos, por los alientos negados.
 
Me permito compartiros este artículo  redactado poco antes de la declaración de  ETA. Creo que su contenido  en  favor de la reconciliación y la construcción futura de un relato compartido, cobra ahora si cabe más  sentido. El dolor de cincuenta y dos años traiga la debida recompensa de luz y hermandad. El futuro de paz ya nos ha alcanzado. ¡Gloria al Cielo!"
 

Las vísperas del tan ansiado final de ETA han actualizado la cuestión del relato de lo acontecido en nuestra reciente y convulsa historia. Como era vaticinable, no hay acuerdo al respecto. Hay tantos relatos como historias particulares, como circunstancias y ambientes en los que cada quien ha nacido y crecido dentro de nuestra pequeña pero heterogénea sociedad vasca.
 
No debería haber tanta prisa para confeccionar un relato definitivo que al día de hoy tanto nos divide. Los ánimos aún no aplacados alteran el pulso para redactar esa historia pendiente. Hace falta tiempo y voluntad para acercar tan diferentes versiones, mundos tan ajenos, para poder cobijar en nuestra propia memoria algo del drama del otro. Cada historia particular está llamada a acoger otros ecos. Somos al fin y al cabo producto de los ecos que, con mayor o menor fuerza, alcanzan nuestros frágiles muros de adentro.
 
Podremos burlar el discurso equidistante, mas no la necesidad de acercarnos a la orilla remota. Compartir algo del relato ajeno es intentar compartir su dolor, reconocer la parte de responsabilidad que uno pueda albergar en su sufrimiento. Comenzar a ver las causas del comportamiento de los unos y de los otros y hacerlas propias en alguna medida, comenzar a observar las consecuencias padecidas en uno y otro lado e intentar también integrarlas, nos permite avanzar en la consolidación de la paz. Al hacernos con la mirada ajena estrenamos un escenario cargado de esperanza. 
 
Diferentes plumas y tintas escriben ya el relato de un presente sin borrones negros. Las miradas sobre el ayer se irán afinando, mientras tanto que nadie en Euskadi se suba al podium. En el comienzo de la carrera de los puntos por el final de la violencia, no nos motiva la victoria absoluta y sus relatos, magro orgullo el satisfecho por cuestionables triunfos sobre otros. En medio de la puja por los laureles, lo que de verdad nos interesa es la victoria de unos valores superiores por fin socializados, lo que de verdad nos motiva es una paz asentada en los firmes cimientos de la reconciliación. Cada relato deje el mayor espacio posible para poder integrar en él la parte de verdad de la que los otros, también los contrarios, son portadores. Que las diferentes partes puedan, en la mayor medida, contribuir a la redacción de la memoria común; que sean concientes de que la historia arramblará con toda su eventual parcialidad, que dejará al otro lado del margen aquello que no se ajuste a realidad.
 
La historia será severa con el atropello de la vida de hombres y mujeres segada cuando paseaban por sus calles y plazas simplemente por pensar diferente. Pero la historia será también crítica con quienes hicieron del rencor ley, discurso y morada; con quienes, ya por la carga del odio acumulado, ya por meros cálculos electorales…, obstruyeron en algún momento el progreso de la resolución pacífica del conflicto. La historia evaluará también si el Estado combatió con limpieza o se embarró cuando no había luz y taquígrafos, si más recientemente actúo con lógica prudencia o si adoleció de la valentía requerida para  gestionar la paz, si escatimó generosidad para con los violentos que manifestaban hartazgo de las armas.
 
Sólo desde el desapego, la humildad y la exigente autocrítica podemos contribuir a la redacción de la memoria común que se imprimirá en los libros de texto del mañana. Pero, no nos confronte ahora una narrativa. De nada sirve hoy pelearnos por los libros de historia del futuro. El porvenir se encargará de preservar el trozo de verdad que alberga cada parte, de componer el puzzle postrero a partir de esas certezas que aún se resisten hoy a encajar.
 
Se pronuncien por supuesto las víctimas, sobre todo aquellas que atendieron a su titánico desafío de perdón, aquellas que lograron desnudarse de odio, pero también los victimarios, para conocer las razones de su itinerario hasta tamaño desatino. Se pronuncien todos a sabiendas de que los roles pueden ser transitorios; de que la historia se las apaña para hacernos jugar precisamente los más dispares papeles.
 
Cada parte logre escribir desde la autoexigencia, desde la propia crítica con respecto a lo que hizo, igualmente con respecto a lo que pudo hacer y no llevó adelante, cada quien tenga la valentía de reconocer sus propios  errores y los de su entorno. La historia se burla de quienes tratan de escribir un relato interesada y precipitadamente. Prevalecerá la verdad pura, por mucho que hoy unos y otros se apresuren y pretendan vanamente hacerse con ella, utilizarla en su propio provecho.
 
Acercar las miradas sobre nuestro pasado contribuirá, sin duda alguna, a ese otro acercamiento humano más necesario aún. Ya para siempre calladas las armas, el relato compartido nos conducirá al verdadero y último objetivo común de la reconciliación. Recordamos para valorar lo que ahora gozamos, pero sobre todo para reencontrarnos, en un dolor sí, pero sobre todo en una esperanza compartida. No en vano inauguramos ahora la página quizás más hermosa de nuestra historia.

Publicado en: Acción
Email del autor: koldoaldai@fundacionananta.org

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Comments

German  Pinto
# German Pinto
lunes, 24 de octubre de 2011 7:44
El paso está dado,ahora es el estado el que debe dar el siguiente y aceptar la democracia real,la gigantesca manifestacion de éste sabado asi lo dice claramente...
chus
# chus
lunes, 24 de octubre de 2011 9:07
En el Pais Vasco, como en muchos otros sitios, nos gusta apostar. Es una de las palabras favoritas de los políticos por aquí, un tópico en los discursos, un eufemismo infame destrás del que se han escondido y se esconden posturas que faltan al respeto a la dignidad. Apostar por una reforma "de calado", apostar por las vías democráticas, apostar... ¿Pero apostar qué? ¡Tantas veces la vida y la existencia de los demás, sin preguntarles y asumiendo la voz "del pueblo" para esto y para lo otro! ¡Tantas veces! Y sigue...
Cuando murió Franco, unos apostaron por una ardua reconciliación y emprendieron un camino asumiendo unos principios democráticos. Un modelo que ha sido admirado en el mundo entero y que si que pasará a los libros de historia por la puerta grande. Otra cosa es lo que ahora seamos capaces de hacer con ese modelo, asumiéndolo, remodelándolo, y preservándolo ante los cambios que lo rodean y lo atacan, desde fuera y desde dentro.
Otros apostaron por no aceptar el modelo: unos participando en una senda de calculada ambigüedad que les ha permitido mandar y medrar, y conseguir unas condiciones (concierto económico) y unas prebendas sucesivas, que otros les otorgaron en compensación por adherirse al modelo; otros, sencillamente en contra, echándose al monte y desatando una espiral de terror y miedo que ha impregnado toda la sociedad, ellos mismos incluidos, en una espiral en la que uno de sus brazos parece que detiene el movimiento. Parece ser que esta apuesta ha fracasado, hasta cierto punto, porque las raices del odio están arraigadas en mucha gente, gente que arrastra el odio desde hace tiempo y lo cultiva en la huerta trasera, y lo riega temporada tras temporada, y gente joven que, sin que su cerebro se haya acabado de desarrollar, ya tiene las roscas de la boina listas para atornillarse a presión.
Y las apuestas se pagan, amig@s. Si no fuera así, nadie volvería a apostar, o exigiría unas garantías. Unas garantías que no son fáciles de conseguir porque, repito, no se puede apostar con los bienes y los valores de los demás, al menos sin consultarles.
Algo se revuelve en mi cuando se clama a la historia y se alude a los libros venideros y a los juicios del futuro, y a que la verdad resplandecerá. El futuro no existe, ni el pasado, (y eso lo dice un estudiante de Historia.) Solo existe el presente. Algo se me revuelve, porque en realidad, se está proyectando el futuro en el presente, y no el presente en el futuro. El futuro que se proyecta en este caso en el presente, tiene como consecuencia disolver, diluir los eventos de terror y miedo cotidianos y cercanos, en un mar de comparaciones odiosas, de modo que la bomba de hiroshima, la guerra civil, las revoluciones de la primavera árabe, el tea party, y la madre del cordero se junten en un panorama en la mesa del historiador que confortablemente sentado en su estudio, escribe un ensayo...

Recuerdo a una de las víctimas: Yoyes. Dirigente de ETA que pensaba que "por aquí no más" y que lo dejaba, y que fue "ajusticiada" en la plaza "del pueblo" (supongo que por el bien del pueblo y juzgada en nombre del pueblo) ante su hijo, me parece recordar. ¿Dejaremos que se diluya?
¿Dejaremos que se diluya Ernest Lluch? ¿O lo justificaremos sumergiéndolo en el mar de las comparaciones?

Yo si que puedo ponerme en la piel de unos y otros hasta cierto punto. Yo puedo condenar la tortura, la violencia del estado, "la guerra sucia" (como si la otra fuese más limpia), y lo hago. Y puedo condenar el terror, el miedo, la barbarie, la desconsideración de un grupo de totalitarios que nunca ha tenido en cuenta la voluntad del pueblo (pueblo que tantas veces les ha pedido mayoritariamente que lo dejen y al que no han hecho nunca caso, ni veo que lo hagan ahora.) Puedo y lo hago.
Pero observo que esta parte del pueblo que ha estado apoyando sin rechistar a lo que parece que se ha detenido hace poco, y que nunca ha hecho la mínima autocrítica y si acaso, lo ha hecho argumentando las culpas de sus víctimas y del estado, persiste en esta actitud e incluso se viene arriba.
Y lo que duele, es que A MI y supongo que a muchos otros, que somos capaces de semejante actitud, me desconsideran una y otra vez. Me desconsidera Anasagasti cuando Jordi Evole le pregunta "¿Crees que hay que indultar a los que han cometido delitos de sangre?" Y responde que sí, y que el Rey tampoco ha pedido perdón... Y me desconsideran los que desde sus trincheras argumentan barbarie contra barbarie, como justificando la propia, y se quedan tan tranquilo. Y parece que tan solo me queda esperar a que la historia juzgue, en el futuro.
Pero ¡Qué historia vamos a construir con semejante valoración de la vida y del prójimo! Y cuando la leamos ¿No será demasiado tarde?
Me preocupa también una consigna que he oido varias veces en boca de varias voces del mundo abertzale radical, ahora políticamente correctas, en la actual coyuntura. Me preocupa, primero, porque parece una consigna planeada, asumida, repetida, y segundo, por su propio contenido, y es algo así como que "a las víctimas hay que reconocerlas pero hay que apartarlas de una actuación política, algo así como que no tienen que influir o actuar en el ámbito político." Claro, claro. Pero claro que serán las víctimas de ETA y su mundo, las víctimas de un bando del "conflicto", porque las de su bando, los represaliados, los exiliados, los encarcelados, y por extensión, montones de gente de la cuerda, esos sí que tendrán derechos de representación popular, y no se podrá acallar su voz, la "voz del pueblo." Otra muestra del material con el que se quiere construir el futuro, y hay más.

Así que, por favor, no me pidan más, que ya he dado bastante, que ya he tolerado bastante que se hable en mi nombre, se mate en mi nombre, y se me mate a mi en mi nombre, al matar a otros en mi, o se torture, o se extorsione, o se amedrente, o se expulse. Yo ya he puesto la oreja y he abierto el corazón y he considerado tantas veces a los bandos que no me consideran ni a mi ni a su opuesto. Pero que no me dejen de lado, otra vez, y que cada cual pague sus apuestas, que no las paguemos los demás.
koldo
# koldo
lunes, 24 de octubre de 2011 10:14
Te asiste buena parte de razón en todo lo que apuntas. Entiendo tu malestar. Muchas gracias por compartir.
chus
# chus
lunes, 24 de octubre de 2011 13:09
Gracias a ti Koldo. Desde el contraste y desde el espíritu de mejora y esperanza, y desde la tranquilidad de que sé que podremos seguir compartiendo.
Espero que traigan pronto a los presos para que sus familias no sufran.
Pero por encima de todo, espero que todos, y se lo pido a todos, hagan acto de conciencia sobre sus propias acciones y resultados, y no sobre las de los demás.
No lo veo como un juicio ni como una justificación. Cada vez que alguien enarbola, como ataque o como defensa, al dolor y al sufrimiento propios, sin valorar o considerar el ajeno, veo que precisamente aquello que podría hermanar, acercar y redimir, se usa para atizar la hoguera del conflicto. Por eso no me contento con papeles, declaraciones, hojas de ruta, estrategias, etc., porque me parecen un refugio, una coartada, un cúmulo de sinrazón y un enconamiento de las heridas.
Porque todo podría ser tan fácil. Cara a cara, mirada con mirada, corazón con corazón, palabras y palabras. Pero el delirio del orgullo prevalece, mientras la preciosa energía redentora de perdonar y querer ser perdonado se soslaya ante semejante orgullo delirante y su tiranía, que no conoce bandos, que se remonta generación tras generación hasta la de Caín y Abel.
Por eso, lo que en verdad corta la gran espiral del caos y la hidra de muchas cabezas, no es la espada en acto de cortar, sino otro tipo de acción mucho más valiente, mucho más honrosa, tanto en la derrota como en la victoria, tanto en la asunción de responsabilidades, como en el perdón que solo adquiere valor cuando se pide y se otorga a la vez, el perdón que reconoce la ignorancia propia antes que la ajena, la ignorancia que es la única culpable.
Abrazos luminosos
Chus
Carmen Cayuela
# Carmen Cayuela
lunes, 24 de octubre de 2011 22:51
Deseo que los sentimientos afloren en esa hermosa tierra de gente tan contenida (emocionalmente) y tan hospitalaria. Como decís el camino para disolver el odio y el rencor pasa por el perdón, a unx mismx y al otrx, sin duda que si no reconocemos y asumimos nuestrx error no podemos iniciar ninguna senda. Es el tiempo de que hablen las personas, no las formaciones políticas, de escuchar al otrx, de sentir al otrx, de compartir el dolor, de sacar fuera con limpieza todo ese magma que impregna la sociedad vasca.

Creo como Chus, que la arrogancia y la prepotencia no son las energías que se necesitan para llevar a buen puerto este proceso. Si se anteponen los fines políticos a la sanación de una heridas profundas, si se busca el borrón y cuenta nueva, ya está, ya no matan, vayamos a lo nuestro , creo humildemente que quienes lo promueven están cometiendo un grave error

Me alegra el corazón saber que miles de personas ya no se levantan por las mañanas pensando en que las pueden matar ese mismo día y pueden vivir la cotidianidad sin angustia.

Gracias Koldo, gracias Chus.

Un abrazo
chus
# chus
lunes, 24 de octubre de 2011 23:48
Recomiendo que veais los videos de Salvados (Jordi evole) de sus viajes por aquí con ocasión de los eventos de las últimas semanas y uno de noviembre de 2010. Son muy descriptivos y muy de agradecer. Muchas perlas, entre otras, el testimonio en el que Basagoiti (PPvasco, muy bien valorado x aquí, aunque otros se rasgarán las vestiduras) responde que la dispersión de presos no tiene sentido en un escenario sin violencia. Toma ya.
Y si, Carmen, en cuanto se empiecen a quitar pesos y losas de encima y a vivir sin ellos, es decir, cambiar las inercias del día a día, del presente continuo, vamos a ver cambios interesantes.
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martes, 25 de octubre de 2011 14:37
Que las diferentes partes puedan, en la mayor medida, contribuir a la redacción de la memoria común; que sean concientes de que la historia arramblará con toda su eventual parcialidad, que dejará al otro lado del margen aquello que no se ajuste a realidad.
Carles Nebgen
# Carles Nebgen
martes, 25 de octubre de 2011 17:47
Quiero expresar mi alegría y satisfacción al ver que hemos llegado al principio del fin. La situación en que estaba el País Vasco era un callejón sin salida.
Ahora hay que esperar la cordura y sentido común para continuar el camino. Supongo que Mariano Rajoy, presumiblemente el próximo presidente del gobierno del Estado Español, sabrá elegir el rumbo correcto. Ahora se ve obligado a "hacerse el duro", pero pasadas las elecciones, se impone el pragmatismo, y esto significa que es mejor estar en un escenario de paz que en uno de violencia.
Estos dias estoy viendo fragmentos de las tertulias de las dos cadenas de televisión de la extrema derecha, echando baba por la boca, horrorizados de que en el País Vasco haya paz. ¿Qué dice el Congreso de la Sociedad Civil ? Ya he visto los mensajes que citaba Chus. Sobran comentarios.
Angel Luis Alonso
# Angel Luis Alonso
martes, 25 de octubre de 2011 19:21
Si Txapote y Amaia, se ponen frente a la familia de Miguel Angel Blanco y, a cara descubierta, mirando a los ojos y, sobre todo sintiéndolo de corazón, les pide perdón por el cruel asesinato.
Si José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, y Soledad Iparraguirre, Anboto, se sientan junto a Irene Villa y le dicen que desean ser perdonados, que fué un error y que si pudieran le devolverían la pierna y el brazo.
...Esto multiplicado por los cerca de novecientos asesinados por la banda...
Si el día del comunicado frente a la cámara se hubieran quitado las capuchas...
Si ese día hubieran entregado las armas...
Si no estuviéramos tan cerca de unas elecciones generales...
Si esto no representara el "unico exito" del innoble Zapatero en 8 años...
Hay muchos "sies".
Personalmente me alegro del paso dado. Punto.
No creo que "ahora le toque al estado", teniendo las armas guardadas y no asumiendo el daño causado. Le sigue tocando a Eta. Ha de terminar lo que ha empezado. Y entregarse.
Si se dan estos pasos, estaría de acuerdo en el acercamiento progresivo de presos. En la reducción de condenas y la reinserción. En el perdón, en definitiva. A lo largo del tiempo, poco a poco. Esto no es una fiesta. Lo será cuando sólo sea un recuerdo. Un capitulo de la historia. Ahora no. Ahora sigue húmeda mi mejilla por las lagrimas de tantos horrores. Aún no. Poco a poco. Asumiendo un proceso que no insulte a los damnificados.
Es importante el momento y el comunicado. Tan importante como que esta banda tiene escondidas muchas armas, y materiales para fabricar bombas. Y esto coacciona a la sociedad. Aún se les ve con capuchas, y esto asusta.
Políticamente, y en lo tiempos tan deprimidos que vivimos a causa de la crisis, esta noticia ha supuesto una alegría añadida elevada a la enésima potencia, al no tener otra noticia buena que aportar desde la clase política en general.
Yo prefiero ser cauto. Prefiero esperar.
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