Toni Pons posted on noviembre 28, 2008 10:58

El tema del enunciado, la inestabilidad, entender la inestabilidad, es algo que al pensar en ello es para mi cada vez más pensar en mi mismo. Me doy cuenta que la inestabilidad ha sido mi compañera de viaje en toda mi vida, en sus distintos semblantes. Cada vez que veo o siento mi propia inestabilidad y me detengo en ella o puedo profundizar en ese cúmulo de sensaciones y pensamientos que están o emergen de ella, siento que es vital para mi entenderla, porque de algún modo esta conectada a mi, y no tan solo a mis emociones, sino a mis propios pensamientos. Ella guarda en sus arcanos, en sus misterios, la llave secreta del sentido, de que las cosas, que la propia vida tenga un profundo sentido, una dirección, un mas allá, un empuje que nos transporta hacia un tipo específico de conciencia, la conciencia del cambio, conciencia de por sí creativa.
La conciencia del cambio, del ritmo, del movimiento, siempre es una abertura, una exhalación, un hueco, una ventana donde se respira o se inspira la conciencia. Detrás del cambio, gracias al cambio, se obtiene una transformación y acumulando transformaciones se alcanza el pensamiento.
El pensamiento es algo que suma todas las cosas que soy capaz de pensar, sentir, percibir, recordar, anhelar, incorporar a mi cuerpo… el pensamiento no es solo pensar, es algo que suma y asume para conocer o reconocer según el ritmo de una sístole o una diástole, según inspiramos o exhalamos el aire. El hecho de conocer me aboca a un mundo inestable, como el hecho de reconocer, a un mundo seguro.
Estabilidad e inestabilidad, son dos caras de una misma moneda, las dos se soportan, se dan soporte, sin que una sea más importante que la otra, son una auténtica pareja, que en su esencia no entiende de jerarquías sino de tiempos, de ritmos, como si se dijeran: “ahora tú, ahora yo” pero los dos juntos. Estabilidad e inestabilidad son una pareja difícil de entender, porque aunque tienen funciones distintas, caracteres distintos, ninguna manda realmente sobre la otra, están más allá de una idea de poder o de jerarquía, simplemente se reparten los tiempos, una inspira, otra expira, en un mismo cuerpo.
Y este cuerpo es nuestro propio cuerpo, así como también ese otro cuerpo es el Universo. De este modo el propio cuerpo, es una línea, un borde, el borde de la moneda, donde se condensa, se acumula, se vierte y se expande “El pensamiento”.
La inestabilidad es más caótica, y la estabilidad más firme. Una es portadora de los cambios, la otra apenas arriesga. Una es más valiente, la otra más cobarde. Una es más irracional, la otra más racional. Si les ponemos un paisaje: una es mar y la otra río. Si les ponemos energía: una es incontenible y la otra contenible. Ocupan distintos y simétricos espacios, sin embargo una es totalmente asimétrica, distinta y la otra cara de la moneda, simétrica, parecida. Por este motivo la inestabilidad no es detectable, porque está más allá de lo parecido, es muy difícil verla en un mundo ordenado, cuando estamos posicionados en el otro lado de la moneda.
Se necesita un aprendizaje especial para verla, para localizarla, para sentir su aura o su presencia, no es fácil acercarnos a ella si no tenemos un cuerpo de pensamiento bien conformado, si no somos algo estrábicos, sin perder una visión centralizada y global al mismo tiempo. Pero es vital para nuestra supervivencia, conocer, detectar, ahondar en la inestabilidad, porque solamente aquellos que mejor la toleran acaban sobreviviendo, solo aquellos que se oponen menos a ella consiguen emerger del caos.