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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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Rebuscando en mi biblioteca ha aparecido ante mi un libro escrito hace ya unos años por Peter Drucker, famoso guru empresarial, titulado “La Sociedad Postcapitalista”. Es evidente que el titulo es hoy mas sugerente si cabe que cuando Drucker lo publico, en 1993. En este libro, P. Drucker realiza un análisis de la evolución de la sociedad Industrial hacia la sociedad del conocimiento actual. Del transito de la sociedad industrial tayloriana de la productividad, de la explotación de los recursos materiales y humanos, del saber aplicado a las herramientas y a los procesos por medio de organizaciones centralizadas y jerarquizadas. Este sistema  alcanzó su auge hegemónico tras el fin de la segunda guerra mundial con la industrialización de Japón tutelada por los EUA, así como la reindustrialización de una Europa devastada por la guerra. El objetivo de estas organizaciones no era otro que la productividad.

Drucker nos explica la evolución de ese sistema económico hacia el actual, al que llama postcapitalista, que ha abandonado lo establecido, lo familiar, los productos y procesos estables para pasar al cambio, a la toma de decisiones rápidas, la innovación constante. De lo local a lo multinacional. La era del Saber. Del empleado como pieza de un engranaje al empleado del conocimiento, que aporta mucho mas valor añadido. De la economía de la producción a la de los servicios. De la productividad a la competitividad.

También la estructura del capital ha cambiado, explica Drucker, del control del capital por los capitalistas tradicionales a la participación en el capital por parte de los trabajadores. Ya entonces, cuando publicó este libro, cien fondos de pensiones controlaban la tercera parte de los activos de todo el mercado de fondos de inversión. Drucker hablaba de los fondos de pensiones como el “capitalismo sin capitalistas”.

El cambio organizacional ha venido a traer mayor participación del empleado a la empresa por medio no sólo de su participación en el capital como socio o como poseedor de “Stock Options” si no también por un traspaso mayor de responsabilidad individual y colectiva. Y también con una gestión mas profesionalizada, mas alejada de aquellas decisiones caprichosas de las empresas familiares.

Otro aspecto económico-social que comenta Drucker es la participación cada vez mayor del pequeño inversor privado -del antiguo ahorrador- en el mercado secundario, como comprador de acciones de empresas cotizadas en la bolsa. Esto lo ve como otro gran logro de la sociedad postcapitalista que consigue por otro camino, el camino del mercado, lo que K. Marx ya proclamara en “El Capital” diciendo que los medios de producción debían estar en manos del pueblo. Esta visión de la historia, después de la crisis financiera que esta azotando al mundo entero, parece, cuando menos, bucólica y pastoril.

Drucker hace una lectura complaciente de la deriva del capitalismo y su “democracia” intrínseca. Se vanagloria de que aquellos trabajadores sean los inversores del presente. Si. Ahora han tenido acceso a participaciones que tienen un peso relativo insignificante y en esa misma proporción pueden participar de las decisiones estratégicas de la mercantil participada, cuando no se trata de “acciones sin voto”. Muchos de ellos no podrán acudir a eventuales ampliaciones de capital, perdiendo peso relativo. La mayoría de ellos no tienen la capacidad para valorar, en el tiempo de la toma de decisión que en el mercado secundario suele ser muy rápido, si su inversión es acertada o no en términos económicos, esto es, si el valor bursátil de esa mercantil cotizada es igual, inferior o superior al valor real de tal compañía. Por lo que tal inversión se convierte en un mero juego ciego de especulación (utilizando la acepción latina de esta palabra), o lo que es lo mismo, falsas o infundadas expectativas. El gran logro, en este sentido, ha sido para las corporaciones que pueden obtener grandes sumas de dinero que por la vía crediticia les seria imposible de obtener o comprometería excesivamente su capacidad de endeudamiento.

En el terreno de la ética, ¿qué capacidad tiene un pequeño inversor de averiguar fehacientemente cuál es el destino de su inversión si le preocupan los aspectos éticos del destino de ese dinero?

La era postcapitalista ha aumentado la fortaleza del ego colectivo permitiendo que un ejército de jóvenes universitarios pudieran sentirse parte integrante de una mega organización, transnacional o multinacional, con una imagen glamorosa en el mercado, mejorando el estatus social de estos “nuevos esclavos”, que para perseverar en la organización tienen que trabajar mas que antes y sacrificar su vida personal y familiar para llegar a una madurez en la que no se haya disfrutado de los hijos, y que, posiblemente, en una crisis como la actual, se queden sin empleo y llenos de deudas.

La era postcapitalista nos ha regalado, también hay que decirlo, una legión de “ex-esclavos” con unas ganas tremendas de recuperar el tiempo perdido. Y esta si que puede que sea la verdadera era postcapitalista. La era en la que la esta legión de cabezas pensantes y no todavía quemadas decide tomar el timón individual de sus vidas para dejar de hacer todo lo que se espera de ellos en términos “marketinianos” y obrar en conciencia.

Esta nueva era puede que sea la era de la transformación de la verticalidad de las organizaciones, de los Estados, de la información, de la comunicación hacia la horizontalidad de la información por medio de Internet, de los blogs personales o colectivos, de las relaciones comerciales directas y cercanas, de los negocios individuales o en pequeñas cooperativas o asociaciones, de la pérdida de peso relativo de los medios de comunicación tradicionales a favor de los medios de comunicación privados, de la participación activa ciudadana en la formación de la opinión pública.

Publicado en: Economía
Email del autor: carles_sp@yahoo.es

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Comments

Manu
# Manu
martes, 27 de enero de 2009 11:52
Un regalito para vuestros oidos ... no tiene desperdicio

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jose luis
martes, 27 de enero de 2009 12:06
Es la era de los soñadores?
Roberta
# Roberta
martes, 27 de enero de 2009 12:19
Si Jose Luis, es la era de los soñadores utópicos, ya nos tocaba ¿no?
Manu
# Manu
martes, 27 de enero de 2009 14:34
Jose Luis, lo que hasta ahora te parecía real, a partir de ahora dejara de existir, dejara de ser real para mostrarse como lo que siempre fue una ilusión, pero la de unos pocos, de los que se la organizaron a su medida y de la que probablemente tu como nosotros fuiste una victima. Y lo que hasta ahora te podría parecer utópico, comenzara a ser real, simplemente por que es lo que siempre fue y que en algún momento del pasado se desfiguró. El ser humano no esta diseñado para competir, esta diseñado para cooperar. Nos han estado haciendo competir y de ese modo separas a la gente. Cooperando, unes a la gente...
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
martes, 27 de enero de 2009 19:12
Gracias Carlos, te felicito por tu exposición. Cada párrafo esta lleno de contenido. Sería interesante ir desgranando cada uno de ellos y comentarlo entre todos. El último parrafo como conclusión para mi lo dice todo, son solo 7 líneas pero resume a la perfección el camino hacia donde debemos dirigirnos. Esta claro que los políticos y las grandes coorporaciones no nos van a llevar por él, ellos prefieren la verticalidad y el control absoluto.
Nosotros, los ciudadanos debemos dirigir este nuevo camino, debemos crear políticas comunes de actuación, espero que no sea un sueño como dice Jose Luis, aunque las grandes hazañas muchas veces comienzan por un sueño. Si es asi, tendremos que convertirlo en realidad.
Francisco
# Francisco
martes, 27 de enero de 2009 22:01
"La era postcapitalista ha aumentado la fortaleza del ego colectivo permitiendo que un ejército de jóvenes universitarios pudieran sentirse parte integrante de una mega organización, transnacional o multinacional, con una imagen glamorosa en el mercado, mejorando el estatus social de estos “nuevos esclavos”,
Otro punto importante es el uso de fuerza de trabajo joven y sin experiencia para puestos directivos creado en los últimos años. Los jóvenes son más facilmente manipulables, todavía tienen mucho ego.
maría
# maría
miércoles, 28 de enero de 2009 10:23
Muchas gracias Carlos. Librepensamiento, lucidez y esperanza.
Ludwig von Mises
# Ludwig von Mises
sábado, 31 de enero de 2009 20:53
Disculpa, Carlos. Me veo obligado a introducir este mensaje. Viene del final de tu post anterior.

A la atención de Esther Ibáñez:

No sé cuál es su función en el blog de Carlos Sánchez, pero creo oportuno enviarle una respuesta.

De entrada, tengo la impresión de que, además censurar injustamente mi intervención, defiende usted el relativismo moral.

Dice:

"pero por favor, no discutan sobre liberalismo-izquierdas como dos polos opuestos, el blanco y el negro, lo feo y lo bonito, lo bueno y lo malo. Debemos avanzar un paso más, intentando integrar los polos opuestos, por eso me gustaría que sus privilegiados cerebros olvidaran parcialmente esta dicotomía..."

¿Pero de qué dicotomía está hablando? No hay alternativa a la libertad del ser humano. O es que su blog, cuando plantea soluciones a la crisis, está propugnando una vía intermedia entre la defensa de la LIBERTAD del ser humano y la imposición del socialismo que, en sus múltiples versiones bajo la excusa de la defensa de la Igualdad, sólo ha sembrado la muerte y la pobreza en este planeta. No sé en qué puede consistir esta tercera vía. Si el objetivo es buscar un punto equidistante entre esos dos extremos de los que habla, ¿se trata acaso de instalar un GULAG soviético cerca de la playa, en alguna promoción inmobiliaria del levante español?

Entiendo que para Usted yo soy un trasnochado defensor de la escuela vienesa.
Sí, ya lo sé, lo normal es sostener que parte de los males vienen del "liberalismo salvaje de Wall Street" y zonas colindantes. Pues bien, eso es sólo una falacia inventada y exprimida, con mucho éxito, lo reconozco, por la progresía. Le voy, a citar, como ejemplo, tres medidas muy relacionadas con la crisis financiera actual: la ley que permitió la emisión del dinero fiduciario (Federal Reserve Act, 1912), la creación de Freddie Mac y Fannie Mae (1938, admón. Roosevelt, demócrata) y la ley que impuso a los bancos norteamericanos la obligación de prestar dinero a personas sin recursos (Community Reinvestment Act, 1977 bajo la admón. de Jimmy Carter, también demócrata). Ya me dirá qué elementos de liberalismo encuentra en estas medidas. Desde luego, todas tienen algo en común: el atropello de la libertad de mercado. ¿Cómo cree que se puede combatir un problema derivado del exceso de liquidez inyectando más liquidez al sistema? Quizá piense que el problema monetario tiene un trasfondo técnico, alejado del planteamiento político. Nada más lejos de la realidad. El exceso de liquidez es consecuencia directa de la necesidad de endeudamiento de los Estados por las políticas sociales y el gasto público en general (incluido los gastos de defensa). No estoy diciendo nada nuevo. Esta película ya la hemos visto: el Imperio Romano se hundió principalmente por la inflación y la crisis monetaria.

L.







Carlos Sánchez
# Carlos Sánchez
domingo, 01 de febrero de 2009 20:43
Estimado amigo Ludwig, primero de todo, quiero decirle que Esther Ibañez es la la creadora e impulsora de este blog. Ella fué la que me involucró en este proyecto y le agradezco enormemente que lo hiciera, su fuerza y su compromiso con la noble misión de movilizar la sociedad civil ante una crisis como la que estamos viviendo y que no tiene parangón en la historia de nuestra civilización.

No nos preocupa, desde este blog, debatir los sistemas ideológicos desde el enfrentamiento entre derechas e izquierdas (dicotomía a la que se referería Esther). La historia de la política, desde que el hombre se organiza en sociedad, se ha desarrollado en el eje que tiene en un extremo la proporcionaliidad del acceso a los bienes y de la aportación individual a la comunidad (de la fiscalidad) y en el otro extremo opuesto la progresividad. Este eje proporcionalidad-progresividad ha visto modificado constantemente su centro de gravedad en función del color de los partidos políticos que han recibido el mandato de sus ciudadanos para administrarlos. En este sentdo, la historia continuará viajando a lo largo de este eje de forma inevitable.

Desde este, nuestro blog, tu blog también, queremos reflexionar sobre los errores del sistema que ha conducido a nuestra civilización hasta este punto. A la vez que queremos asimismo porponer ideas para que nuestra sociedad avance en todos los sentidos sin que ese avance vuelva a atentar con unos valores éticos que nunca debimos abandonar. Es un problema de conciencia. Yo, querido Ludwig, no puedo dormir tranquilo mientras veo como construimos una sociedad que se construye sobre la base de un consumo, una explotación de los recursos, un estilo de vida inconsciente, y una relación con su entorno natural inconscientes.

Agradezco profundamente sus aportaciones a la historia de la economía mundial y, sobre todo, su compromiso intelectual con su sociedad y con este blog. Todas las filosofías de organización de los estados son interesantes y se contaminan con la interpretación y la práxis del hombre. Su falta de conciencia le permite cometer abusos y crear desequilibrios de toda índole. ¿Qué podemos hacer al respecto querido amigo?
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
domingo, 01 de febrero de 2009 22:13
Querido Ludwig, lamento profundamente que haya sentido que censuraba injustamente su intervención porque no era mi intención. Yo he creado esta página web y he escrito cada una de las frases que aparecen en ella, gracias a Marta Soler y a Kico propietarios de Interdigital, que comparten también la filosofía que la inspira y que han confeccionado tecnológicamente esta página manteniéndola de forma regular.También gracias a todos los autores que escriben en ella y a Carlos Sanchez por su excelente labor de divulgador además de autor. Todos, comprometidos con el deseo de ayudar a crear un mundo mejor, más justo, donde todos y cada uno de sus habitantes puedan vivir de una manera digna, creemos que esta crisis que pone de manifiesto la insostenibilidad del sistema actual, podría representar una oportunidad para ello si la sociedad civil asumimos nuestra parte de responsabilidad.
Esta pagina web es de todos y suya también, le agradezco mucho sus intervenciones, ya que sabiendo que tenemos un número considerable de entradas diarias, no son muchos los que se atreven a opinar. Ahora le voy a confesar uno de mis miedos: tengo pánico a que puedan iniciarse discusiones agresivas entre la gente que participa, es algo que he observado en muchos foros de Internet, enfrentamientos ideológicos que separan en vez de acercarnos para cooperar. Estamos actualmente en una sociedad tremendamente individualista y muy alimentada por los egos individuales, y cada vez nos resulta más dificil cooperar, por eso quizás entré rápido a calmar los animos cual profesora repelente de colegio. Lo siento,fue el miedo que me impulso a actuar a si. Ludwig, espero, de verdad, que sus interesantes participaciones continuen.
Un abrazo,
Esther
Raul Ibáñez Martinez
# Raul Ibáñez Martinez
martes, 26 de abril de 2011 19:09
Humanismo, fraternidad, a caballo -en equilibrio estable- entre el capitalimo despiadado al que nos invita Milton Friedman y el socialismo fracasado de Karl Marx.
Saludos cordiiales.
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