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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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A lo largo de la historia de la humanidad, las diversas civilizaciones han tenido maneras de resolver sus asuntos energéticos, lo cual les ha permitido el uso, agotamiento y sustitución de sus recursos, no sin el peligro de perecer en dicho proceso. Rifkin nos llama la atención sobre este tema desde los albores mismos de la civilización hasta el presente, señalando en el tema del agotamiento de los recursos, que nuestra civilización se encuentra abocada a la mayor crisis en todo su modo de vida. No hay que olvidar que... "Calentamos nuestras casas y oficinas con combustibles fósiles, mantenemos nuestras fábricas y nuestros sistemas de transporte con combustibles fósiles, iluminamos nuestras ciudades y nos comunicamos a distancia con electricidad generada a partir de combustibles fósiles, construimos nuestros edificios con materiales hechos con combustibles fósiles, tratamos nuestras enfermedades con medicamentos derivados de combustibles fósiles, almacenamos nuestros excedentes en contenedores de plástico y embalajes hechos de combustibles fósiles y manufacturamos nuestras ropas y aparatos domésticos con la ayuda de nuestros productos petroquímicos. Prácticamente todos los aspectos de nuestra vida moderna extraen su energía de los combustibles fósiles, derivan materialmente de ellos o reciben su influencia de algún otro modo" (Pág. 85).

Se sabe que los recursos fósiles son finitos, su extinción puede ser más próxima de lo que imaginamos y al parecer no hemos tomado suficiente conciencia de que esto pueda ser así. Los cálculos más optimistas hablan de un horizonte entre 28 y 38 años para que los recursos "toquen fondo"; y los menos optimistas, entre 8 y 18 años; quedando la mayor parte de las reservas en Oriente Medio y por lo tanto, es solo una cuestión de tiempo que el mundo pase a depender del golfo Pérsico para satisfacer sus crecientes necesidades de petróleo. Durante los próximos años, el descenso de la producción petrolera de los yacimientos de Rusia, Mar del Norte, Alaska y África Occidental, que hoy satisfacen las economías de EEUU y de Europa -sólo EEUU, con el 5% de la población mundial, consume el 26% del petróleo de todo el mundo-; tales recursos se agotarán inevitablemente. Hay más de 40.000 yacimientos petrolíferos conocidos en el mundo, pero solo 40 de ellos, súper gigantes, es decir, con más de 5.000 millones de barriles de petróleo; de éstos, 26 están en el golfo Pérsico y se hallan aún en fase ascendente de producción, a diferencia de los de EEUU y Rusia, en donde han tocado techo o están en fase descendente.

Rifkin ataca las dudas que pudieran suscitarse en un tecnófilo que albergue las esperanzas en mejores tecnologías, para detectar nuevos yacimientos, o bien para mejorar las pérdidas por extracción. En ambos casos, nos señala con investigaciones, que poco se puede esperar de nuevos yacimientos importantes, aún con mejores tecnologías; y por otro lado, éstas encarecen el proceso cuando se aplican para disminuir la pérdida durante la extracción.

La reflexión se anota entonces en otros frentes. En primer lugar, analizando las características energéticas de las sociedades, tal como mencionábamos al comienzo. Basado en estudios de antropólogos, Rifkin considera que el grado de una civilización, se puede medir a partir de su capacidad de utilizar la energía para promover el progreso o satisfacer las necesidades. Dicha consideración es válida, desde la revolución neolítica y el inicio de la agricultura; las sociedades no han cesado de incrementar la cantidad y calidad del flujo energético. Ello daría una lectura de "plantas energéticas" de baja potencia, a partir de los integrantes de pequeños grupos de cazadores-recolectores, controladas por estructuras institucionales poco complejas. En una fase posterior, en un régimen esclavista con mayor organización social, la disponibilidad de la energía promedio aumentó, lo que permitió la construcción de las grandes pirámides de Egipto, la Gran Muralla China y las construidas en América.

Pero la lectura de estos procesos es aún más compleja, puesto que se pone en juego una interpretación del uso de la energía en las sociedades, desde las leyes de la termodinámica. Las sociedades, como lo hacen los seres vivos en la naturaleza, luchan por remontarse a la segunda ley de la termodinámica, o a la degradación ineluctable. Esta curva de entropía se altera al introducir nueva energía para sostener el orden energético y por consiguiente el orden social. En este sentido, cabe entonces la preocupación de ¿cuanta energía requieren las sociedades para conservar su estilo de vida actual, frente al hecho de que los recursos energéticos se están agotando?. Si la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma, el problema radica en el sentido de esta transformación, el cual va de una energía disponible a una no-disponible. Con base en esto, Rifkin nos advierte que... "Las sociedades que más duran son aquellas que consiguen el mejor equilibrio entre el balance de la naturaleza y de la sociedad humana, dentro de los límites que impone inevitablemente la segunda ley" (Pág. 72); de lo contrario, las sociedades colapsan.

Nuestra civilización actual, dependiente de los recursos fósiles, tiene otra característica, se trata del carácter centralizado y determinista del sistema energético. La infraestructura del petróleo es la red energética más compleja que haya existido. Su carácter altamente centralizado, ha generado empresas comerciales organizadas del mismo modo; que para la actual época de fusiones corporativas, significa el control de la energía global en un reducido número de instituciones; de ellas depende el bienestar de buena parte de la humanidad. Tres problemas se configuran frente a esta situación. El primero radica en que una mayor concentración y centralización de poder en un número menor de instituciones puede resultar poco flexible a la hora de enfrentarse a nuevos retos; en segundo lugar, el auge del fundamentalismo islámico en Oriente Medio, preocupa respecto de las decisiones sobre las últimas reservas del petróleo; y finalmente, el problema del calentamiento global del planeta, por la quema de combustibles fósiles. Estos tres aspectos se configuran como cruciales para determinar las perspectivas de la civilización humana en el siglo XXI. De la forma como afrontemos este "punto de inflexión" en la curva del régimen energético, dependerá que tengamos un renacimiento como civilización, o un deterioro progresivo de la misma.

La apuesta de Rifkin y de muchos otras personas e instituciones en el mundo, es por el uso del hidrógeno como fuente energética; por una descarbonización (sustitución progresiva de los átomos de carbono por otros de hidrógeno con cada nueva fuente de energía) y una economía del hidrógeno. El hidrógeno es un combustible eterno que no contamina y aunque se halla prácticamente en todas partes, raramente aparece en la naturaleza en estado libre, por lo que debe ser extraído. Las diversas formas de producirlo, que aunque pueden involucrar el uso de energías procedentes de hidrocarburos, se inclinan hacia la utilización de energías renovables, como la fotovoltaica, la eólica, la hidráulica y la geotérmica; éstas, pueden generar la electricidad que se consume en el proceso de la electrólisis para descomponer el agua en hidrógeno y oxígeno.

Pero el aspecto más interesante del hidrógeno es el de una nueva economía menos centralizada, más autosuficiente, que depende del mismo consumidor. Para explicar el tema, Rifkin adopta dos criterios, el de generación distribuida y el de red, análogo éste último a la WEB. La generación distribuida se refiere a un conjunto de pequeñas plantas generadoras de electricidad, situadas cerca del usuario final, o en su mismo emplazamiento, y que pueden bien estar integradas en una red o bien funcionar de forma autónoma. Sus usuarios pueden ser fábricas, empresas comerciales, edificios públicos, barrios o residencias privadas. Ellas representan en la actualidad, un coste menor en la producción del kilovatio; y prometen ser una solución ante el peligro de un corte de energía y una alternativa al calentamiento global. En esta perspectiva, el usuario se puede convertir en su propio productor, al usar pilas de combustible que pueda recargar.

"Las revoluciones económicas verdaderamente importantes de la historia se producen cuando una nueva tecnología de comunicación se funde con un régimen energético emergente para crear un paradigma económico completamente nuevo. La introducción de la imprenta en el siglo XV, por ejemplo, estableció una nueva forma de comunicación que cuando más adelante se combinó con la tecnología del carbón y el vapor dio origen a la revolución industrial. La imprenta hacía posible una forma de comunicación lo bastante rápida y ágil como para coordinar un mundo impulsado por la energía del vapor" (Pág. 244). Tras esta afirmación, Rifkin considera que el hidrógeno y las nuevas tecnologías de generación distribuida por medio de pilas, fusionado con la revolución informática y las telecomunicaciones, pueden crear una era económicamente nueva. Estamos entonces, a la vuelta de pocos años, frente a la posibilidad de convertir la red eléctrica en una red interactiva de miles o millones de pequeños proveedores y usuarios. Sin duda, son diversos los problemas técnicos a abordar, como por ejemplo, la puesta en juego de un sistema flexible -no tan unidireccional- de corriente alterna, que permita a las compañías de transmisión distribuir cantidades precisas de electricidad a áreas específicas de la red. Otros problemas, de tipo organizativo, demandarán otra clase de soluciones, de carácter más democrático, cooperativo y seguramente con menores costos; por ejemplo, para alquilar o comprar pilas de combustible en hogares y empresas. En todos estos casos, ya existen experiencias en los EEUU.

La posibilidad de una democratización de la energía, significa, del lado de los países pobres, la oportunidad de mayores accesos a la economía y al bienestar. Un mínimo acceso al empleo y a la electricidad, significa una "calidad de vida básica" que incluye la alfabetización, una mejor higiene, seguridad personal y una mayor expectativa de vida. Con el aumento de la pobreza en esta parte del mundo, el crecimiento demográfico, las economías en recesión y el peso de la deuda externa; una economía basada en el hidrógeno constituye una esperanza para los miles de millones de seres humanos que habitan la mayor parte del globo.

Concluye Rifkin, acentuando el desafío que la generación distribuida representa, tanto ambientalmente como en el ámbito sociológico, respecto de una nueva comprensión de la globalización. Al estar conectados por una red de generación distribuida a partir del hidrógeno, los asentamientos humanos pueden ser vistos desde enfoques diferentes al viejo concepto de Estado-Nación, propio de un régimen energético que está caducando. Los patrones de asentamiento humano entrelazados con las biocomunidades, podrán ser entendidos en términos de eco-regiones, bio-regiones y geo-regiones, lo que contribuirá a forjar un nuevo y profundo sentido de la seguridad, la salud y el bienestar de la tierra.

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Comments

Manu
# Manu
lunes, 26 de enero de 2009 16:47
Y probablemente cuando se llegue a forjar un nuevo y profundo sentido de seguridad, salud y bienestar en la tierra, tendremos que comenzar a pensar en que medidas habrá que tomar para frenar el crecimiento de la población en el mundo. La salud y el bienestar de la humanidad va ligado al declive de la salud y bienestar los demás seres vivos ... y del medio ambiente (normalmente).
Roberta
# Roberta
lunes, 26 de enero de 2009 23:12
"El hidrógeno es un combustible eterno que no contamina y aunque se halla prácticamente en todas partes, raramente aparece en la naturaleza en estado libre, por lo que debe ser extraído".
La verdad, desconozco la viabilidad de esta fuente energética, pero según Rifkin, parece que ya esta desarrollada.¿Por que no se habla apenas sobre ella?
Ana P
# Ana P
jueves, 29 de enero de 2009 10:23
Si los experimnentos mediante pilas de hidrógeno se han realizado, ¿cual ha sido su resultado?. Si ha sido satisfactorio el experimento (eso implica que la produccion de H2 es más barato y da la misma energía que la producida por combustión de energía fósil o en un próximo desarrollo tecnológico se alcanzará esa ecuación) por que no se oye hablar del tema. Están las compañías energéticas esperando a que se acabe el filón del petróleo para luego vendernos que han descubierto que H2 es la mejor energía y así seguir teniendo la paella por el mango.
Javier Centenera
jueves, 21 de mayo de 2009 18:16
El resultado en el laboratorio es correcto como experimento; hace algún tiempo y ante el tema de la Pila de Combustible y su uso en Vehículos Eléctricos, aunque es aplicable al resto de necesidades energéticas, hice una reflexión:

Basada en realidades científicas y técnicas...

"Creo que están dorando la píldora para que sigamos pagándola...Ya hay vehículos Eléctricos reales que se recargan como el teléfono móvil y que permiten recorrer 1000Kms por 6€ como los Scooters Eléctricos de BERECO...Yo utilizo uno en el día a día y no espero a futuribles...La crisis es el mejor acicate para no esperar a que nos vendan la bombona de HIDROTANO(TÉRMINO QUE ACUÑO)...antes nos vendían la de butano y simplemente poniendo PDRs "Puntos De Recarga"...por ejemplo en los parquímetros ya estaríamos todos en Vehículos Eléctricos y se comerían el hidrotano, necesario para la famosísima y carísima Pila de Hidrógeno...A partir de ahora el Idiotano(Otro término que acuño)... ..La cual, por cierto, a igualdad de potencia útil cuesta 3 veces más energía...computando todo el ciclo de producción energética
Por la EMISION ZERO visitad la Web

scooterselectricos.eburra.es

contádselo a los amigos y exigídlo a vuestros Alcaldes, Presidentes y demás ...Por la ECONOMIA de TODOS y por la ECOLOGIA bien entendida"

Ya que necesitamos electricidad para producir el famoso Idiotano y que la tenemos en casa, en la empresa, en el colegio, etc... Acumulemosla en Baterias para su "volcado" a los diferentes Vehículos, Electrodomésticos, etc,...

Así no tendrán que parar las Plantas Eólicas por las Noches sin ir más lejos...

Un Enchufe en cada Farola, Ya

Para recargar los Scooters, Motos, Bicis, Coches Eléctricos que ya están disponibles en el Mercado. Scooters como los BERECO, VECTRIX, eMAX, etc etc etc...


El Jardinero de Noe
# El Jardinero de Noe
lunes, 31 de agosto de 2009 15:04
Hay mucho escrito sobre el hidrogeno y de su utilización como fuente alternativa de energía en el futuro y se especula siempre sobre todos los aspectos técnicos que podría plantear en su aplicación a todas las necesidades energéticas de nuestra sociedad, producción, almacenamiento, distribución y consumo bajo demanda. Pocas veces se plantea una de las partes mas complicadas de lo que supondría su aplicación como fuente de energía predominante.
Hay un orden mundial establecido por la explotación y el consumo de los combustibles fósiles. Un orden que se ha establecido en el transcurso de los últimos años de nuestra historia y donde factores de interés religioso, económicos, políticos y culturales junto con un sinfín más de factores de los que se escapan de cualquier tipo de planificación conspiranoica, han marcado el orden del estado actual de las cosas y el de las lineas que dividen las diferentes sociedades de este mundo.
Mientras que la tecnología del hidrógeno esta en el punto de poder empezar a aplicarse como fuente principal energética, el sistema establecido por el consumo de los combustibles fósiles es prácticamente imposible de romper sin causar un conflicto social y mundial sin precedentes.
¿Que pasaría si de repente Oriente Medio pierde su casi única fuente de ingresos? ¿Cuantos millones de personas, en este mundo, sobreviven o mal viven contenidas por el poder de los petrodolares?. Le interesa a Israel o a Occidente en general estar rodeadas de millones de personas que se empezarían a morir de hambre?
Pero no solo el orden mundial y ¿el social?. ¿Alguien se puede imaginar que pasaría si con un poco de agua, de la que pueda recoger de la lluvia, pudiera prescindir de la empresa eléctrica de turno, de la gasolina del coche, del gas de la calefacción? y ¿de que manera los gobiernos de turno podrían controlar, en beneficio de la gran cantidad de impuestos con el que sostienen cada sistema? . ¿De que manera los intereses económicos del mundo nos mantendrían en esa esclavitud al servicio del progreso? O ¿Tendría que ser el progreso el que debería estar al servicio de nuestro bienestar?
No hay solución, o mejor dicho, la solución pasaría por un cambio radical del sistema establecido. Un sistema ya difícil de sostener, que ha tocado el techo de los recurso del planeta, el techo de nuestra prepotencia científica, el techo de nuestra condición humana.
Esto. como todo tiene un mismo punto de partida , evolución y diseño inteligente. Tenemos las riendas de nuestra evolución y debemos el respeto al medio prestado para ello.
Cuando la política tome las riendas del poder económico, cuando la ciencia entienda que tiene un límite donde empieza la fe, cuando la religión entienda que la fe tiene un límite donde empieza la ciencia, solo entonces, el hidrógeno podrá ser la nueva fuente de energía.

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