
El aire enrarecido parece querer decirnos algo. Últimamente todo habla, Los Mercados, Los Agentes Económicos, La Élite Empresarial, La (supuesta) Gobernanza Globlal. Pero ninguno dice nada claro. Aunque muchos percibimos que “algo” no va bien. Bueno, está la crisis financiera global, las tensiones políticas belicistas de Irán, Corea del Norte, el incipiente estancamiento del crecimiento económico chino, las batallas de divisas, los ataques financieros, las filtraciones infiltradas, rumorologías diversas, crisis de valores, etc.
Nos encontramos ante una encrucijada de caminos en la que, detenidos ante la incertidumbre de tomar el correcto, estamos perplejos ante la dimensión del momento.
Ocurre que, como “todo nos habla”, nos es imposible entender el mensaje. Se entremezclan las “voces” unas con otras, sin que aparentemente se pueda dilucidar con claridad ninguna de ellas. Por eso hay que prestar mucha atención a cualquier disonancia escapada de entre los amasijos de conversaciones entrelazadas sin sentido. Éstas disonancias además, tampoco nos aclaran nada que no sepamos ya, pero si dejan entrever una perspectiva futura en la que hay que entrecerrar los ojos y mirar con recelo, pues en el horizonte “escaneado” agudamente, se vislumbran tenebrosos momentos según el camino que tomemos en la encrucijada.
Los políticos echan “humo” en el camino para que no oteemos el horizonte con claridad. Esta preocupante situación deja preguntas sin responder. ¿Son intereses económicos personales de los políticos? ¿Obscenidades de ostentación de poder? ¿Partidismos insensatos y amorales? ¿Dictámenes superiores para evitar un mal mayor? ¿El “nuevo orden global” está sustituyendo a los distintos gobiernos de los países? ¿Es peor la situación de lo que nos cuentan, y callan por miedo a revueltas?
En todo caso, y vista la situación actual y las previsiones futuras, me atrevo a calificar la situación española como de extrema gravedad. No ya por la paralización de los distintos sectores productivos, o por la levedad con la que se defienden nuestros intereses más allá de las fronteras españolas, o por la crisis y/o ataques financieros a nuestra deuda, o por la ineficacia de nuestros políticos. No esto, porque es fácil echar la culpa de lo que pasa, a quien gobierna, sea quien sea. No porque no estoy seguro de que otro gobierno marcaría suficientemente las diferencias, como para avanzar positivamente en esta travesía, no. Es otra cosa. Somos nosotros. Somos los que la teoría de la Democracia dice que tenemos el poder. Pero no ostentamos el “bastón de mando”. En la historia del hombre, en varias ocasiones los ciudadanos se han echado a la calle a demandar su poder. Los ciudadanos han reclamado lo que es del pueblo. Pero aquí no hacemos nada de esto. Nos echan humo y quedamos cegados. Propaganda y eclipsamos. Navidades y corazones llenos de buenas intenciones, carteras vaciándose, algunas estrellas por techo y bocadillos de esperanza. Pero tenemos Navidades. Humo.
Ahora resulta que este gobierno ha conseguido que el 46% de los funcionarios gane más de 2.500 euros al mes. Mientras que en la empresa privada, sólo el 13% supera esta cifra. Visto lo visto, algún día necesitado de humo, volverán a decretar el estado de Alarma, para bajarles el sueldo a ese 46%. Supongo deberán equiparar los sueldos para que todo el mundo gane lo mismo, todo el mundo obtenga un rating de productividad similar, las mismas horas, el mismo ocio, mas soma. ¿Será que han hecho media con el innumerable número de asesores y altos cargos amigos de la “olla”? Pero para mantener a los amigos, decretazo de bajada de sueldos. Esta es una ironía malintencionada aunque, también es uno de esos mensajes disonantes que se entreven en el horizonte. ¡Peligro!
¿Cuánto vale la vida de un ser humano? ¿Y la de cuatro? Estos días atrás, un señor acuciado por la crisis, mata a sus deudores y a los ejecutores del embargo de su vivienda. 4 muertos por la esperanza y futuro de un solo hombre. Hay otros muchos casos, unos menos graves, otros con una realidad terrible, en cuanto a su tétrico resultado pero igual de humillantes para quien los sufre. ¿Es la generalización de estas situaciones lo que teme el gobierno? Más propaganda, más humo. Zapatero nunca da malas noticias. Que se quemen otros. Eso es lealtad. Morir por el Líder. ¿O partidismo amoral e inmoral?
En España se suceden hechos que producen una sensación de deriva. Ya vemos el dato de empleo como algo normal en estos tiempos revueltos, las comparativas con otros países de nuestro entorno, evidencian nuestras carencias, el seguidismo de los dictámenes exteriores ridiculizan a nuestro ejecutivo de manera alarmante, y sin embargo, aquí estamos, parados en la encrucijada, esperando a ver si alguno de los caminos se despeja del humo y deja mirar un poco mas lejos, para poder elegir en una u otra dirección.
Mientras tanto, unos señores que en su día causaron esta brutal crisis financiera, calificando con sobresaliente, cédulas hipotecarias basura, resulta que son los que dicen que España pierde solvencia suficiente, como para ponernos en “cuarentena” financiera hasta que ellos mismos decidan lo contrario. El resultado, casi dos mil millones de euros más de coste al colocar nuestra deuda. ¡De locos!
En fin ¿se despejará algún día del próximo 2011, el humo del camino?
En cualquier caso deseo dejar constancia de mis felicitaciones a todo ser humano de buena voluntad. Y para el que no la tenga, pues nada.