María Rodríguez posted on enero 21, 2009 05:00

Dice Lao Tsé (≈500 a.C) en su capítulo 64: El árbol que rodeas con tus brazos nació de un germen fino como un pelo. La terraza de nueve pisos comenzó por un montoncito de tierra. El camino de mil li se comienza por un paso (合抱之木,生于毫末; 九层之台,起于累土; 千里之行,始于足下). Es decir, Mao no creaba (como se dice varias veces en algún artículo y en los comentarios de este blog) sino que citaba al gran sabio Lao Tsé cuando dijo que una gran marcha se comienza por un paso. Pero todo viene al caso: Mao, China y la cita.
A Mao el revolucionario, el de la larga marcha, lo movió el sentido de la justicia, la solidaridad con su pueblo chino explotado durante siglos y con los pueblos explotados de todo el mundo y de toda la historia, pero no pensó nunca Mao que su megalomanía pudiera complicar la vida a sus compatriotas de manera tan salvaje como lo hizo. Nunca lo supo, o si lo supo no le importó. A propósito de los desmanes políticos durante las primeras décadas de la República Popular China repasa la autora de Los cisnes salvajes la historia contemporánea del país a través de las vivencias de su abuela, de su madre y suyas propias hasta su salida voluntaria de China. Cuenta cómo la entrega absoluta a la causa revolucionaria de la generación de sus padres (contemporáneos de Mao) no fue suficiente para instaurar ni la paz ni la igualdad en China. Cómo la buena voluntad de tantos millones de personas no fue suficiente para impedir que la manipulación ideológica, el nacionalismo, el miedo, la delación, los abusos de poder, los personalismos, las venganzas, se enseñorearan de la vida cotidiana de los chinos. Y cómo, en definitiva, no hay revolución en el mundo y verdadero cambio si no hay revolución interior, si no hay conocimiento interior.
China llega a la escena mundial con la intención de situarse a la cabeza de todos, como dicen desde hace años todos los análisis de política internacional. Llega para demostrar, desde mi punto de vista protagonizando el agotamiento del sistema económico capitalista actual, que es necesario un nuevo modelo. Dice el hombre poeta Larrea en su diario intelectual (1932): “Nos encontramos hoy ante dos tendencias extremistas, nacidas ambas del espíritu absoluto. La tradicional, que considera la propiedad como donación divina, concediendo al propietario el uso y abuso de su propiedad, y la tesis contraria, que sostiene que la propiedad es un atentado contra la sociedad y por ende, contra la naturaleza del hombre. Una proclama al individuo absoluto, sostenido por un dios absoluto. Otra al Estado absoluto, que se deifica. Ambas llevan consigo inherente la esclavitud del individuo hombre. […] Sin desarrollo material no puede existir desarrollo espiritual. La pobreza es una neurosis social como lo es personal. Es una enfermedad. Y el colectivismo no puede existir sino como polo opuesto a un individualismo exacerbado. Ambos se sostienen y nacen del mismo orden. […] Curioso fantasma este de la propiedad. […] Curioso estado de exacerbación del yo en su voluntad de potencia ordenado al nacimiento de nuestra civilización material de un conjunto de pueblos sumidos en una neurosis milenaria. […] Para la evolución total del hombre si la ciencia aplicada, si el ambiente mecánico en que hoy la vida humana se desenvuelve, desempeñan un papel prácticamente eficaz, tan interesante o más es la ciencia pura, la ciencia que tiene poca relación con la economía. ¿Quién será capaz de negar el valor esencial de la astronomía que, si hasta hoy no ha producido ningún bien material, ha cambiado las ideas del hombre, ha contribuido a su bienestar espiritual? […] Más reconocimiento debe la humanidad, arguye el sensualista, hacia el hombre que inventó el queso de cabra que al astrónomo que descubrió la existencia del octavo planeta. Y la vida en términos generales se ha producido hasta hoy como si pensara como él. Así el astrónomo vivía pobremente mientras el comerciante prosperaba. Esto sin embargo está llamado a cambiar. […] La vida muestra una clara tendencia a volver a ser pura. Y por su parte el hombre se apercibe de que espiritualismo y materialismo, lejos de ser elementos contradictorios, se concilian en el hombre cuyo deber sería, por así decirlo, participar de ambas tendencias. […] Después de esta ofensiva a fondo del materialismo, grandes novedades espirituales nos esperan. Grandes conocimientos y quién sabe si grandes y desinteresadas acciones.”
Dice Lao Tsé que千里之行,始于足下, que el camino de mil li se empieza dando un paso. Dice también 知人者智,自知者明 (zhi ren zhe zhi, zi zhi zhe ming), sabio es el que conoce a los demás, iluminado es el que se conoce a sí mismo. Que sea nuestro primer paso, pues, conocernos a nosotros mismos. O empecemos tal vez por compartir.
Feliz año del buey a todos.