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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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La necesidad de la ira: El perdedor en la economía capitalista


“La ira es necesaria: de nada se triunfa sin ella, si no llena el alma, si no calienta el corazón: debe, pues servirnos no como jefe, sino como soldado”
Aristóteles en el tratado “Acerca del alma”

Homero, más tarde Heráclito y, mucho más tarde Hegel, creía que la guerra era la madre de todas las cosas. Cuando nos encolerizamos dejamos de ser prudentes, de comportarnos éticamente. La prudencia, como virtud ética, exige contener nuestra ira. Erradicar la ira puede resultar una quimera, en cuanto las necesidades psicológicas de autoestima y de afán de reconocimiento son sustanciales a nuestra naturaleza. Así, el arranque de ira se produce cuando se nos priva por parte de los otros del reconocimiento (ira extrovertida) y cuando me deniego a mí mismo de lo valioso a la luz de mis ideas (ira introvertida). Los estoicos trasladan la lucha del reconocimiento totalmente hacia dentro, la auto-aprobación interna debe bastarle al sabio. El polo de la autoestima que propone la escuela estoica presupone que el individuo no tiene ningún poder sobre el juicio de los otros y, por consiguiente, debemos aspirar a liberarnos de todo aquello que no sea nuestro propio reconocimiento. 

Más allá de la autoestima parece que es una regla general el deseo de ver confirmada la conciencia del propio valer en los otros. Así, el polo del afán por el reconocimiento de los otros a menudo significa ni más ni menos que el intento de apoderarse de una ilusión. El problema reside en que la ilusión por el reconocimiento de los otros no es inocua, en cuanto afecta a nuestra forma de vivir y de relacionarnos los unos con los otros.  

Cuando no se canaliza la ira surge el resentimiento. Fue Nietzsche, como apóstol de la animadversión, que insistió en la generalización de un resentimiento latente que proyectaba el deseo guardado de venganza. Los impulsos eróticos como la avidez, el deseo de poseer o el impulso de incorporación son sustituidos por la exigencia del reconocimiento y de la propia estimación. 

La exigencia del reconocimiento y de la propia estimación no deja de ser una forma dulcificada del orgullo; ¿Podríamos sostener que estamos en una economía del orgullo? El orgullo sería una rémora para el capitalismo si entendemos que su lógica intrínseca es la necesidad constante de beneficios. Por otra parte, el triunfo apoteósico de la economía capitalista -que produce una sociedad satisfecha- exige otra dinámica para su constante progreso. Este nuevo régimen de funcionamiento apela más al depósito de la envidia que a la avidez personal.

La envidia se relaciona con el orgullo en cuanto ambas pasiones atienden tanto a la ira interna como a la externa. Al difuminar las barreras entre los señores y los siervos ha surgido la figura del perdedor. Un perdedor puede asentarse tanto en una baja autoestima como en la carencia de reconocimiento. Insuflado de ira, el perdedor se autodestruye o ataca de una manera furibunda a sus semejantes.

La ira de los marginados ha propiciado el surgimiento de una política de seguridad para defender las reglas de juego. En gran parte los líderes políticos y económicos actuales lo son en cuanto son capaces de contener o encauzar la ira de los perdedores. Los que se apoltronan en su cómodo sillón exigen la ira de los soldados, mientras los marginados mastican su propia ira suicidándose o aniquilando a los que consideran sus enemigos.

Nos podríamos preguntar; ¿es posible una economía capitalista sin perdedores? En nuestra naturaleza dúctil y maleable, que va forjándose a través de nuestras vivencias, se nos ha inculcado que no hay peor desdicha que ser un perdedor. La ilusión mágica del capitalismo es que los perdedores de hoy pueden ser los ganadores del mañana.                  
    
    

Publicado en: Filosofía
Email del autor: svillarp@gmail.com

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German  Pinto
# German Pinto
martes, 02 de noviembre de 2010 8:05
Efectivamente la ira que tenemos,la rabia que sentimos,la impotencia que contenemos y no podemos sacar al aire,ésa es una frustración que te deja mal.La ilusión,el sueño o como queramos llamar al falso "gozo"del capitalismo se diluyó hace yá mucho tiempo,de ésas luces ya no queda nada o casi nada.Hace tiempo fueron apagadas por la furia de ésta crisis global que sólo muy pocos previeron y muchos,demasiados ignoraron o no supieron varla venir.Ahora la medicina que nos dan los mismos que desataron la catastrofe es amarga,muy amarga,pensando cuanto menos que el enfermo se curará,pero el enfermo sigue en la UCI sin sintomas de mejoria,o más grave si cabe.Quién es el perdedor aquí y ahora?Todos los que sufren las consecuencias de unos locos insaciables y unos gobiernos cómplices.Basta ya de culpar al pobre que se hipotecó para poder vivir un poco mejor,ninguna culpa tiene ése ni nadie al que le hicieron creer que "viviamos en alicia y tal tal....."
chus
# chus
martes, 02 de noviembre de 2010 9:15
Los planteamientos y las metodologías atroces que han desembocado en esta crisis se gestaron al tiempo que se acuñaba aquella aberración del "capitalismo compasivo" en tiempos de Bush. Un uso pervertido de la compasión, de ese tipo que se ha enarbolado por líderes políticos y religiosos para amansar al rebaño y consentir, avalar y propiciar los desmanes de los poderosos. Nada tiene que ver esa compasión con la que está fundada con el amor y la solidaridad, porque ningún amor ni solidaridad se encuentra en ella. Lo mismo se puede decir del capitalismo, y de sus protocolos actuales.

La ira es una forma, o un intento, de liberar una energía psíquica que se encuentra retenida y acumulada por una frustración, una sed de justicia y de establecimiento de equilibrio ante la visión o la experiencia de la falta de justicia y equilibrio, y la identificación del agente causante, sobre el que se proyecta el sentimiento, y también la acción.

Las consecuencias de tal frustración insatisfecha llevan incluso a que esa proyección se vuelva hacia uno mismo, en la elaboración de sentimientos de culpa, de incapacidad, de derrota, que pueden incluso llevar a que el individuo abandone su estima de la verdad y se entregue al mismo juego contra el que se ha rebelado en un principio. "Los demás también lo hacen... Y yo ¿Seré tan tonto como para no hacerlo?"

Una de las consecuencias más insospechadas es que esos frustrados se revuelvan contra quienes les han tratado de ayudar y no lo hayan conseguido en toda la extensión deseada, y contribuyan así a la victoria de los verdaderos causantes de la injusticia al crucificar a quienes les han desilusionado y permitir que los causantes se vayan de rositas y sigan pillando, con una sonrisa acrecentada, estimulada por la creciente estupidez de los sometidos. Ejemplos de esto se pueden ver en la política mundial contemporánea y en la española.

El capitalismo actual exige que haya perdedores, que haya oprimidos, que haya desposeídos. Exige que los demás, todos menos ese "ego" pervertido, apechuguen y contribuyan. Y esa actitud multiplicada por cada miembro de esa ssecta tácita y virtual, contribuye a la propagación de un auténtico cáncer que se multiplica y consume y acapara lo que el equilibrio natural reparte para todos en cuanto a valor intrínseco de lo que supone la aportación de cada individuo y su retribución.

Los valores del capital están pervertidos y desbocados. Se da el caso de que el valor de una sola persona, en cuanto a retribuciones salariales es tanto como el de miles de otras personas en el mismo planeta. En consecuencia y en proporción, unas pocas personas acumulan y gestionan la riqueza que corresponde a millones.
Por ejemplo, los altos cargos de las recientemente asociadas compañías aéreas Iberia y British Airways, se han doblado un sueldo que ya era astronómico. ¿Qué se tiene que conseguir ahora para pagar esos sueldos? ¿Qué valor hay que generar para ello, y con qué se genera ese valor?
En la práctica, no se consigue con el mismo incremento en beneficios debido a la expansión, sino con condiciones como el aumento de la precariedad laboral, restricciones en el empleo y en sus condiciones, más trabajo para menos gente, desestabilización de sistemas de seguridad, etc., etc., seguro que se os ocurre algún que otro etc.
Y como este ejemplo, pasa en muchas grandes empresas, cuyos gestores han ascendido a su olimpo a costa de acciones preñadas de injusticia en todos sus escalones. Y esta es la marca actual del capitalismo, el protocolo que usan los que ascienden por esa escalera infernal.

Me doy perfecta cuenta de que puede haber algo en mi argumentar que incite a la rebelión, a la expresión de la ira, y surge un cierto sentimiento de precaución, por varios motivos, en los tiempos que corren... Así que para ser política, fiolosófica y religiosamente correcto, traigo a colación el argumento de que incluso el más Manso de los mansos, al que se le conoce como el Cordero de Dios, que dicen que vino para socorrer a los necesitados, que dicen que se dejó apresar, humillar y llevar al cadalso, incluso Éste se enfureció con los mercaderes que habían ocupado el Templo de su Padre para sus propios intereses, y les desmontó el chiringuito en un acceso iracundo que figura convenientemente reseñado en las Escrituras ortodoxas de los Evangelios.

Por eso, ciertamente, la ira tiene su lugar y su momento en la vida, ya lo dice el "Eclesiastés" desde hace siglos. Lo que importa es saber como se dirige y hacia qué se dirige, y en este sentido, conviene poner por delante un ejercicio de autoestima y de justa valoración de nuestra naturaleza humana individual, un respeto por uno mismo y por su dignidad, de modo que en ningún momento esa ira se canalice como auto-condena o auto-devaluación. El mismo respeto es necesario para que las expresiones de ira no tengan consecuencias dañinas de ida y vuelta.

Y en la atmósfera de la ira, los análisis que desencadenan respuestas, necesitan más bien un fino y delicado bisturí manejado con sutileza y frialdad, que una espada redentora que reparta tajos a diestro y siniestro sin ton ni son, los tajos de la generalización y de la inquisición de culpables y de pecadores.
German  Pinto
# German Pinto
martes, 02 de noviembre de 2010 12:46
Lo de Iberia y British es un ejemplo de cómo la casta mafiosa económica(45.000 euros en billetes gratis para los altos ejecutivos)está arruinando al mundo y dejando millomnes de víctimas inocentes ante la indiferencia de gobiernos que toleran tales prácticas y colaboran en semejante genocidio.
carmen cayuela
# carmen cayuela
martes, 02 de noviembre de 2010 17:14
Muy adecuado el artículo a lo tiempos que corren, gracias Santiago, porque los niveles de fustración son tan altos que la ira nos está haciendo más daño a nosotros mismos que a los causantes del desastre. Si queremos que esa emoción que tanto trastorna nuestro cuerpo y nuestra mente sea eficaz debemos canalizarla en la dirección adecuada. En ese sentido, curiosa sincronía, hoy he recibido un email de avaaz.org, solicitando firma y difusión para acabar con la presión de los lobbies en las instituciones de la U.E y la corrupciòn de los altos funcionarios que atienden con sus decisiones y sus bolsillos a los intereses de estos grupos de presión que se cuentan por miles. Copio el mensaje y el enlace para firmar.

Un abrazo

"Es indignante - más de la mitad de los políticos de alto rango de la Unión Europea se mueven directamente desde sus puestos institucionales a lucrativos puestos de trabajo de lobbies empresariales - están haciendo de la UE una "lobbyocracy" dirigida por las grandes empresas, no las personas.

El Parlamento Europeo se levanta en armas y acaba de amenazar con retener el presupuesto de fondos de la UE hasta que un nuevo código de conducta se introduzca para bloquear a los funcionarios vinculados a los grupos de presión. En pocos días los parlamentarios se reunirán para escuchar las propuestas de la Comisión, pero necesitan apoyo social para forzar un cambio decisivo.

Esta es una oportunidad para limpiar Bruselas, pero se necesitará una protesta pública masiva. El agarre de las grandes empresas en las decisiones de la UE subvierte nuestras prioridades democráticas, desde la agricultura al cambio climático a la energía. Haz clic aquí para firmar la petición - que será entregado a los que toman las decisiones en una reunión en el Parlamento - y reenvía este email a sus amigos:

http://www.avaaz.org/en/eu_lobby_rules/?vl
Pere Feliu
# Pere Feliu
miércoles, 03 de noviembre de 2010 10:16
Sólo se me ocurre que la ira puede tener valor como vía de escape a la frustración. Quizá es preferible la ira a la depresión. La conducta humana, en un acceso iracundo, despliega un instinto de supervivencia, de rebeldía y de capacidad de acción. Más allá de esto, considero que la ira es un oscurecimiento de la conciencia, una enfermedad para el espíritu. La ira no conduce al entendimiento, ni a la paz.
A proposito del entendimiento y el buen gobierno, enlazo aquí un artículo de Leonardo Boff sobre las elecciones presidenciales en Brasil
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=115950
Un salud
SANTIAGO VILLAR PALLAS
# SANTIAGO VILLAR PALLAS
miércoles, 03 de noviembre de 2010 10:41
Parece que todos aceptamos que la necesidad de pensar la ira con la frustración. Así, podemos tener pocas expectativas para no frustrarnos o buscar el modo (si es necesario con ira) de saciarlas. German lanza una pregunta interesante: ¿quién es el perdedor?..., perdemos todos en la medida que hasta los que gozan de grandes privilegios se encuentran frustrados. Con Chus podemos preguntarnos ¿tenemos algún modo mejor de liberar esa energía?..., ¿cuando sólo nos queda la ira surge la barbarie?. Chus nos ilumina cuando asiente que el capitalismo exige de perdedores, podríamos añadir que la gran maniobra del capitalismo es "hacernos sentir responsables de ser perdedores"..., nos dicen "somos nosotros los causantes de nuestra propia desgracia porque el mercado es justo" o " somos compasivos y te damos una vida digna aunque no te la merezcas". Carmen destaca el peor de los escenarios de la ira: el daño que nos puede causar a nosotros mismos (la ira introvertida). Pere nos proporciona el debate entre la ira y la depresión..., con la ira destruimos a nuestros semejantes con la depresión nos destruimos a nosotros mismos..., quizá sólo nos queda un constante trabajo sobre nosotros mismos para tomar conciencia de nuestras propias contradicciones.
Jorge Arráez
# Jorge Arráez
miércoles, 03 de noviembre de 2010 21:25
MI REFLEXIÓN COINCIDENTE O NO

¡NO!, LA IRA no es necesaria.

LA IRA es una ACTITUD HUMANA (Si hablamos de lo humano). LA IRA es una REACCIÓN, o sea; la ACCIÓN que sucede a otra anterior.

LA IRA es la REACCIÓN a una SENSACIÓN, a un SENTIMIENTO, que es LA RABIA. LA RABIA es una EMOCIÓN y como tal no es necesaria, pero es INEVITABLE e INDESTRUCTIBLE. Solo se puede TRANSFORMAR, como cualquier ENERGÍA que es lo que transmiten las EMOCIONES. No se puede ERRADICAR la RABIA, pero no tenemos por qué transformar la energía que nos aporta en IRA. LOS HUMANOS tenemos la capacidad, superior a algunos perros (por ejemplo), de no permitir que la RABIA sea una ENFERMEDAD, o si no tanto, al menos si tenemos la Capacidad de “paliar” su SINTOMA más evidente: LA IRA.

No podremos eliminar LA RABIA, pero si podemos, ¡si queremos!: enfocar nuestra energía para no expresar IRA o al menos hacerlo de manera “dulcemente destructiva”.

Para mi, la mejor manera de reenfocar la IRA no es solo por medio de LA PRUDENCIA (dudosa virtud, que roza la HIPOCRESÍA o al menos la SUMISIÓN; no menos dudosa virtud), sino a través de “EL PERDÓN”, del SENTIMIENTO de IGUALDAD, de la COMPASIÓN. No de la pena o la tristeza, es algo más. Es SENTIR lo mismo que el otro, SER IGUAL que el otro, SABERSE IGUAL, SER CONSCIENTE… (Muchas formas de decirlo, me resulta muy complicado y no sé si es sencillo de entender, confío en el lector), reconocer la INOCENCIA y la DEBILIDAD HUMANA. Digo, que es, para mí: la mejor manera. No digo que lo consiga, ni digo que eso signifique ser SUMISO o CONFORMISTA. Creo firmemente en la CRITICA DESTRUCTIVA, no creo que exista otra forma de SER CRITICO, de denunciar lo que no queremos, no digo lo que no nos guste, que es distinto, digo lo que NO QUEREMOS (No sé si lo sabré decir nunca lo suficientemente bien, para que se entiendan las sutiles diferencias). Esa, para mí es la mejor manera de transformar nuestra “rabiosa energía”: LA CRITICA. Para que no se parezca mucho a LA IRA, lo que procuro (aunque me salga mal), es; añadir, después de la destrucción inherente a cada critica, alguna alternativa para construir algo que si quiera y, si puede ser, que me guste (eso sería ya “la repanocha”).

Y yendo a lo práctico que planteas (te tuteo, si me permites) en tu artículo (según yo entiendo), cuando mencionas “EL CAPITALISMO”, hago mi reflexión y “dejo” mi consejo (lo “dejo”, no lo doy; para que se entregue una vez aprovechado. Si gusta; se devuelve a alguien que se aprecie. Si no; a mi. ¡Por favor: Admito críticas! (A eso yo lo llamo RESPETO)

La situación que observamos después de algunos años SIENDO TODOS CAPITALISTAS (Bueno, casi todos, al menos los que sabemos leer esto), es tan INJUSTA, tan TRISTE, tan DESOLADORA, tan ALIENANTE para cualquier SER HUMANO, que nos hace SENTIRNOS INDIGNOS DE SER HUMANOS.

¡A ver, COÑO! (…Ahí, …con IRA) ¡QUE SOMOS FELICES!, ¡QUE SOMOS DIGNOS!, ¡QUE SOMOS HUMANOS!, ¡QUE…, …nos equivocamos!

¡Joder!, ya se va rebajando mi IRA. ¡Claro!, si es que …nos equivocamos, porque …SOMOS HUMANOS. Pero el error no es SER HUMANO, seguimos siendo DIGNOS de ello. El error es… ¡SER CAPITALISTA!

¡COÑO! (Perdón, mi ira de nuevo, pero… con humor, …de buen rollito):
¡DEJEMOS DE SER CAPITALISTAS Y SEREMOS FELICES!, ¡CADA UNO!, y así: siendo FELICES, al que no le guste… ¡Que se Joda! (Perdón, que humor más deslenguado tengo): ¡QUE SIGA SIENDO CAPITALISTA!.

Bueno, perdón, que he “juntado” la reflexión con el consejo; que “dejo”.

Cada cual que tome lo que quiera. El titulo, para mí:

LA NECESIDAD DE LA DIGNIDAD: El perdedor del CAPITALISMO; el que “sale” ganando.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
jueves, 04 de noviembre de 2010 13:24
Gracias Santiago.

La ira es una forma más de ser reaccionario (provocada por nuestros "enemigos" internos y externos), de depender del otro a la hora de vagar por este incierto camino que es la vida. La ira es impulsada por represiones y proyecciones que hacemos sobre los demás.

Cierto, la ira se debe en parte a frustraciones imaginarias sobre lo que creemos o nos han hecho creer que debemos esperar de nosotros o de los demás. La ira nace de no vivir el presente de ir mecánicamente al pasado o al futuro. La ira se desvanece viviendo el ahora.

La ira siempre nos hace daño a nosotros mismos, tiene sus correlatos físicos y psicilógicos. Y al igual que hace daño a los demás, envenenando el ambiente allí dónde ésta haga presencia.

Teniendo todo esto en cuenta, nuestra ira se convertirá en amor y este amor, aun cuando nos enfademos, o tengamos que enfrentarnos a la ira de otros, actuaremos con compasión(como muy bien dice Jorge). A veces hay que hablar en el lenguaje de otro para que te entienda, muchas veces ese lenguaje puede ser duro, pero si nace de la compasión y del control absoluto del momento presente, será de gran utilidad, sin duda. Algunos confunden compasión con pusilanimidad.

Si vencemos la ira llegaremos al centro de nuestro ser, a partir de ahí los problemas, la oscuridad, simpre estará acompañada de un rayo de luz. Pensaremos y actuaremos con claridad.

Cortemos con la ira.

Un abrazo a tod@s.
chus
# chus
viernes, 05 de noviembre de 2010 8:35
Mmm... No lo tengo claro lo de "cortar" con la ira. Ni lo de rechazarla. Creo que tiene su sitio, Es una energía encerrada por contradicciones, por complejos, por fórmulas y modelos. La presión que produce en el plano sicológico es un indicativo muy eficaz, como el dolor. Señala el desequilibrio y ayuda a enfocar la atención para solucionarlo. Es como el petróleo y el gas, un combustible que, hoy por hoy, se necesita, pero se necesita REFINADO, un recurso que se encuentra bajo tierra sometido a presión por las capas de sedimentos. Sin refinarla o transformarla, la ira sola es dañina. Pero sin esa presión... ¡Pobres borreguitos!
Esta página, por ejemplo, es una buena refinería.
Nemo
# Nemo
viernes, 05 de noviembre de 2010 14:27
El cantautor Victor Manuel escribía en una de sus canciones:

"Convivir venciendo a los demás,
esta sociedad es un buen proyecto para el mal".

Y, después, acababa la canción diciendo:

"Soy un corazón tendido al sol"

En la sociedad capitalista el ganador y el perdedor representan, respectivamente, el éxito y el fracaso. En este sentido es importante destacar un conocido aforismo: "El éxito y el fracaso son dos grandes impostores". Es decir, ni el uno ni el otro pertenecen al ámbito de lo real. Como mucho podrían ser considerados como dos formas distintas de aprendizaje.

Es posible una economía sin perdedores, pero no es posible una economía capitalista sin perdedores. En la economía capitalista la figura del perdedor es tan importante como la del ganador, de hecho no existe ninguna diferencia entre uno y otro: el ganador es un futuro perdedor y viceversa. En realidad ambas partes (ganador y perdedor), con su creencia en el "sistema", tienen garantizado su propio fracaso particular. El éxito es única y exclusivamente para el sistema, que de esta manera se perpetúa.

La lucha entre contrarios, la competitividad, se convierte así en el verdadero motor del sistema. Buscamos la victoria sobre el otro. El otro se convierte en el enemigo a batir.

El otro (o como diría Ortega, "la mirada del otro") se convierte así en una amenaza constante, en un peligro crónico. Esta inseguridad permanente, alimentada por el miedo, provoca agresividad e ira.

Como bien dices, Santi, cuando nos encolezamos dejamos de ser prudentes, perdemos el control; y éste, automáticamente pasa a ser del otro. En la economía capitalista no existen grados intermedios: vences o eres vencido, sometes o eres sometido. Esta maquiavélica dicotomía - que constituye la base de los valores que el sistema preconiza - influye de forma muy negativa en los sentimientos del individuo, generando resentimiento, orgullo, envidia, necesidad de reconocimiento, frustración y miedo.

Como bien decía Aristóteles, la ira puede servir como soldado de una pretendida vehemencia; pero, en la mayoría de los casos, esa ira se nos irá de las manos y hará que nos pongamos en manos de la voluntad del otro.

Quizá lo más prudente sea no dar demasiada credibilidad al sistema. De esta manera evitaremos entrar en lid con el otro y , a su vez, liberarnos de esa dañina y adquirida necesidad de buscar su reconocimiento.

El estoico - ese "corazón tendido al sol" - sabe que nada de lo que le falta lo encontrará fuera de sí. Por eso intuye que el reconocimiento que necesita lo hallará en su propia estimación.








Nacho Rivera
# Nacho Rivera
viernes, 05 de noviembre de 2010 15:35
Cierto Chus.

Veamos: A la ira se la combate de dos formas; o bien canalizándola y utilzar esa energía( por ejemplo el tantra) para acciones o comportamientos más loables y creativos. O por otro lado no alimentándola como hace la vía Vipassana, o el dhamma auténtico. El camino del Budha. Que sería algo parecido a cuando dejas de cargar una pila reutilizable, y sin hacer nada, ésta va perdiendo poco a poco su energía.

Pero la ira bruta es un arma peligrosa, nada creativa e incontrolable cuando estalla. Por lo tanto hay que cortar con la ira. Pero no reprimirla, por supuesto, como muy bien dices.

La ira siempre está en manos de tu enemigo, estarás a su merced, serás una simple máquina, veleta reaccionaria; peligrosa para ti y para los demás.

La psicología moderna también tiene buenas técnicas para acabar con la ira( recuperar la sombra y recuperar el cuerpo), o minimizarla, es más, creo que junto a una buena práctica espiritual son las herramientas más potentes.

Un fuerte abrazo.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
viernes, 05 de noviembre de 2010 15:39
Nemo, gracias por el comentario. Comparto en su totalidad.

Un saludo.
SANTIAGO VILLAR PALLAS
# SANTIAGO VILLAR PALLAS
sábado, 06 de noviembre de 2010 11:52
El debate parece que nos alimenta. Comparto con Jorge la idea que la ira es una reacción y su alegato por la dignidad. Tengo un amigo que afirma constantemente que la dignidad es la virtud más excelsa..., ciertamente la dignidad comporta la autonomía personal, esa capacidad de "ser uno mismo".., y la sociedad -que busca siempre el orden- castiga con desprecio a todos aquellos que quieren ser dignos. Perdonar, tener compasión es necesario porque nos hace humanos...., aunque curiosamente no podemos dejar que los que depositen y enquisten, sin miramientos, la ira en nuestra alma lo sigan haciendo..., quizá tenemos que "pararles los pies". Gracias Jorge por tu lucidez. Como nos alienta Nacho: "la ira siempre nos hace daño a nosotros mismos, tiene sus correlatos físicos y psicilógicos. Y al igual que hace daño a los demás, envenenando el ambiente allí dónde ésta haga presencia".., pero claro podemos evitarla o nos acecha como un lobo siempre dispuesto atacarnos.., así Chus nos propone la brillante idea de "refinar la ira".., al fin parece que todos entendemos que la ira hay que domesticarla.. "convertir ese lobo en un cordero..., sin olvidar que a veces necesitamos el lobo".
Nemo, Eugenio, es el amigo que siempre me ofrece esa mirada desde la serenidad, con su capacidad de desentramar mis preguntas me ofrece senderos inexplorados..., desde la aceptación busca integrar los opuestos y su forma de pensar siempre bascula entre los límites... "lucha de contrarios" con la conciencia estoica que la paz es siempre una responsabilidad del quien constantemente busca en su interior las resonancias que le va ofreciendo la vida. Muchas gracias por ser como sois.
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
domingo, 07 de noviembre de 2010 1:38
Gracias Santi por tu artículo.
No creo que pueda haber una economía capitalista sin perdedores porque el capitalismo se basa en la competitividad y cuando se compite puedes ganar o perder. Como dice Nemo las dos caras de la moneda. Si buscamos ganar, implícitamente deseamos que alguién pierda.

Pienso que la ira es una emoción necesaria que acompaña al instinto de superviencia e incluso me atrevería a decir, en ciertos momentos su manifestación es saludable, dentro de unos límites por supuesto. En los procesos de psicoterapia dinámica se busca la manifestación de la ira para salir de un estado depresivo. La contención de la ira conduce al resentimiento y al odio. Pero también es cierto, porque lo he experimentado, que a través del amor y la comprensión la ira se desvanece.
esther patiño
# esther patiño
lunes, 18 de julio de 2011 16:41
La ira sube el Qi, dicen los chinos, la pena desciende el Qi. Por eso la ira ayuda a salir de la pena. Pero también vale puncionar el Bahui en lo alto de la coronilla , que además tiene la ventaja de tratar los prolapsos y restaurar el SHEN. Además la ira para ser realmente humana debe ser procesada por la corteza prefrontal. Si la amígdala cortocircuita ese camino, la respuesta es más atávica que dirigida. Efectivamente restaura el Qi pero puede ser a un alto coste. Besos, Santi
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