domingo, 13 de junio de 2010 13:31
Ya lo habréis oído más veces... Somos hijos del Sol. Somos cachitos de sol. todos los elementos que constituyen nuestro cuerpo físico, sin excepción, han nacido en el corazón de una estrella algo diferente al Sol, previa al Sol, en sus procesos de fusión nuclear. Todo el cuerpo del sistema solar, sus planetas y satélites son como un solo ser en sustancia, cuyo corazón es la estrella central, cuya atmósfera y radiación se extiende a todos sus confines en un flujo continuo que llena todo ese espacio interplanetario aparentemente oscuro. La propia luz, directa o indirectamente, que llena la habitación en la que escribo e ilumina todos los rincones, es pura luz del sol. Los colores son su sinfonía ininterrumpida.
Hasta la propia actividad cerebral que generamos es una especialización de la energía solar y una aplicación de la misma.
Dices Carolina que es "una fuerza que se nos escapa y no podemos controlar," y entiendo que es cierto, pero también es cierto que la estamos controlando (o intentándolo) todos los días a todas horas, en todo lo que hacemos, porque todo se refiere a transformaciones de su energía y de su sustancia en un escenario de física y química que depende directamente de su presencia, su ley y de su historia.
Además, el Sol y su energía es, claramente el futuro. Los modelos de una posible industria de la energía de la fusión nuclear, están en la naturaleza de sus latidos cotidianos, y ya empezamos a usar aplicaciones de esa energía para nuestras necesidades, cada día más y más.
Yo creo que es que nuestro Padre común nos quiere mandar una tierna, cálida y luminosa colleja para que reorientemos nuestras actitudes, opciones y dependencias.
Abrazos luminosos solares
Chus