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Alberto D. Fraile Oliver posted on abril 19, 2010 05:00 

“No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”. (Albert Einstein).
Después de décadas de ganancias astronómicas, el Estado, con el dinero de nuestros impuestos, ha salido al rescate de los bancos. Ese dinero que tantas veces se había negado para mejorar la educación, ayudar al desarrollo, potenciar la ayuda humanitaria, paliar el deterioro del medioambiente, investigación científica… ha estado rápidamente disponible para socorrer a unas entidades que durante años han amasado ingentes beneficios. Y ahora, que hay que pagar las facturas de su mala gestión, reparten las deudas entre todos nosotros. ¿Por qué no se salvan los bancos con los beneficios de los años anteriores? ¿Por qué en lugar de rescatar a los bancos, no rescatamos a los que no pueden pagar las facturas? ¿Por qué no invertimos ese dinero en educación para que los financieros del futuro no sean tan irresponsables?
Si conseguimos ir un poco más allá de esta injusta situación, podemos darnos cuenta de que detrás de esta crisis hay una buena noticia que los titulares de los periódicos no nos dejan ver: La caída del capitalismo salvaje trae de la mano un cambio de conciencia. La gente y sus necesidades esenciales son infinitamente más importantes que la acumulación de beneficios de algunos privilegiados insaciables.
Que el sistema esté en crisis es una buena noticia, porque no es un buen sistema. Es en esencia un orden político, social y económico que se sustenta en la búsqueda del lucro a toda costa basado en obtener un beneficio mayor sobre la inversión y de allí, atesorar ganancias sobre ganancias. Los valores que mueven este sistema son esos viejos y desacreditados pecados capitales como la avaricia -afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas- o la codicia -afán excesivo de riquezas. El orden mundial está sustentado sobre este tipo de comportamientos que no provienen precisamente del conjunto de virtudes humanas sino más bien de sus antípodas.
Si no nos dejamos asustar por la crisis, entre todos podemos crear una forma de organizarnos que permita que nos desarrollemos como seres humanos y consigamos que la economía se ponga al servicio de las personas. De esta manera tendrá lugar un renacimiento que nos permita tener una vida próspera y estable, que proteja y dignifique la vida de las personas y respete el equilibrio entre los sistemas humanos y el medioambiente. ¿Seremos capaces de imaginar una economía viable que no esté basada en la codicia y la voracidad?
Para ser capaces de crear un nuevo orden económico al servicio del ser humano, hay que rediseñar nuestros sistemas de comida, energía y dinero en función de la relocalización (que las actividades y la producción se sitúen cerca del consumidor), la equidad y la ecología.
Esta Economía Holística postcapitalismo, tendrá que tener en cuenta algunos factores importantes. En primer lugar hay que aceptar que la vuelta a la ética es ineludible. A partir de ahí, tenemos que asumir que el mercado no es lo primero. El rearme de valores como la solidaridad, la generosidad, reducción de necesidades superfluas, valoración de la capacidad de entrega y cuidado a los demás, tranquilidad, mesura… y rechazar aquellas pautas de comportamiento que no sean universalizables pues su generalización pondría en peligro la capacidad de sustentación del planeta Tierra.
Es necesario compensar las injusticias y desequilibrios del mercado para que el desarrollo de la sociedad y de los individuos que la componen no se vean perjudicados por la dominación de los jugadores más poderosos y sin escrúpulos. Es el momento de poner límites al exceso de unos pocos y de mejorar la distribución de los ingresos. También, deberá asegurar la educación, salud, trabajo y protección social a cada ser humano como base para su realización personal y promover el desarrollo de los talentos, inquietudes y capacidades de cada individuo en beneficio de la sociedad. También deberá garantizarse la sostenibilidad de la naturaleza…
Evidentemente, todo esto no se puede conseguir con las instituciones públicas opacas que padecemos, que están al servicio de los partidos políticos en lugar de servir a los ciudadanos. Es necesaria una democracia más participativa para que los ciudadanos podamos decidir en qué se gasta nuestro dinero. Si bien nuestro modelo actual, la democracia representativa, ha supuesto avances respecto del pasado, en la actualidad tiene innumerables síntomas de insatisfacción ciudadana. Destaca gravemente su incapacidad para responder a fenómenos tales como la corrupción, el cambio climático y la globalización económica. Es imprescindible que la sociedad civil resucite y recupere las riendas de las decisiones políticas. Podemos conseguir que esto deje de ser una época de cambios y se convierta en un cambio de época.
Una crisis es un período de cambio.
Una transición de la que se sale reforzado si se aprende la lección. La crisis que estamos experimentando no es solo una crisis de la economía, no es solo una caída del PIB. La verdadera crisis reside en que nuestra forma de pensar ha quedado obsoleta. Si tratamos de resolver la crisis con las mismas ideas que nos llevaron al colapso, tendremos nuevas crisis.
Cada vez más gente está asumiendo que necesitamos una nueva forma de ser y estar en el mundo y ese es el síntoma de que estamos preparados para encarar el camino de salida de la crisis. A medida que más gente abre los ojos a la forma de visión holística, más cerca estamos de la salida.
Nuestra sociedad ha recibido un aviso serio. Hemos mirando de frente al abismo. Es el momento de rediseñar los sistemas que nos han conducido hasta aquí y cambiar el rumbo.
Para recorrer la recta final de la crisis hay que incorporar definitivamente el pensamiento holístico, la ética y la ecología. Son los regalos que nos ha traído esta crisis colectiva. El camino ya no puede pasar por hacer las cosas de una manera menos mala, ha llegado el momento de hacer las cosas lo mejor posible. Quienes apuestan por desarrollar sus proyectos de forma integral y ética no están en crisis. Más bien todo lo contrario, se están convirtiendo en polo de atracción y referente para transitar por los nuevos caminos de futuro.
La filosofía se tiene que convertir en realidad. Ha llegado la hora de implementar las buenas ideas y eso pasa inevitablemente por la transformación del mundo de la empresa. Es el momento de crear empresas basadas en la nueva forma de pensar. Empresas cuyos residuos son alimento para otras empresas. Empresas que crean productos útiles, duraderos y limpios. Empresas capaces de aportar bienes comunes a la sociedad. Empresas capaces de imitar a la naturaleza en sus procesos.
Las grandes innovaciones en el siglo XXI son la ética y la capacidad de hacer nuevas conexiones con los elementos ya existentes. Debemos dejar paso a la gente que tiene una mirada nueva y limpia, a la gente capaz de ver oportunidades donde otros ven problemas. A los que son capaces de hacer conexiones inéditas. A los que de verdad creen en el servicio. A los que de verdad creen que se puede conseguir una sociedad sostenible que incluya a los más vulnerables. Es la hora de apoyar las buenas ideas y de que los cínicos le hagan un favor a las generaciones del futuro y se retiren.
www.revistanamaste.com

lunes, 19 de abril de 2010 9:43
Alberto, de nuevo, gracias. Me ha gustado mucho tu artículo... "la caída del capitalismo salvaje arrastra un cambio de conciencia, ese titular que no nos dan" Cito aproximadamente... Cambio de conciencia que ES y que tenemos que tener la paciencia y la fe de que se articula, cada vez estamos más cerca en forma de poder de la ciudadanía, de la gente, vamos. Hoy, cuando la radio escupe cada hora la cantidad de dinero (astronómicas, indencetes, hipermegasuperlativas) que las compañías aéreas van a dejar de ingresar..., que millones de mercancías, productos, materias primas andan pudriéndose paralizadas por no poder llegar a destino (flores que llegan desde Colombia a Barcelona, leche...); hoy, cuando se estan planteando volver a cruzar espacio aéreo al mismo ritmo; cuando nadie habla de la necesaria reducción de vuelos, de restringirlos..., porque no somos todo poderosos; hoy que nadie habla --en la prensa oficial-- de la necesidad de lo local, de la proximidad, para reducir, cuidar y evitar cadenas de intermediarios que encarecen hiperlativamente productos que podrían hallarse a la vuelta de la esquina.... en fin que hoy, tu artículo se me hace más importante si cabe. Más tarde vuelvo a comentarlo en más detalle. Queda acá la impresión primera y... no dejo de pensar en Las Metamorfosis de Ovidio... A lo mejor, ojalá, juntos significa, además de tod@s, con ella también, con la ayuda de Gaia y sus cada vez más apremiantes y claros "toques"... Un abrazo

lunes, 19 de abril de 2010 11:22
Alberto gracias por regalarnos este artículo. Da gusto leerlo. Ahí, ahí, nuevas ideas que no estén regidas por el modelo capitalista. Lo de potenciar lo local es básico aunque mucho piensen que no, es fundamental. Si pasara algo y el transporte internacional se colapsara las ciudades lo pasarían muy mal, y precisamente por centrarlo todo en la importación de productos que en mucho casos se pueden conseguir en el propio país si se ponen las medidades necesarias y si son productos muy exóticos que no comeríamos en nunca en nuestra tierra porque es un tipo de clima que no lo propicia, pues no lo comemos y no pasa nada. Cuando un producto necesita una inversión energética y de recursos descomunal y desproporcionada para poder producir cuatro alimentos mal contados, mal vamos. La cuestión de la alimentación también es básica. ¿Que comemos? ¿Porque lo comemos? ¿Como lo comemos? ¿De dónde sale? ¿Como se produce? etc..Y aquí entra también la cuestión de las frutas y verduras de temporada, pero bueno no me extiendo ahora con esto. Potenciar lo local reduciría de rebote las emisiones contaminantes a la atmósfera, porque además deberían ser empresas e iniciativas respetuosas con el planeta en sus procesos de producción, ya sea producción de alimentos ecológicos, ya sean fabricación de x artilugio, para x cosas necesarias, empresas dedicadas al sector de la bioconstrucción o construcción basada en principios ecológicos que trabajaran en el uso de materiales del territorio, etc. Se generaría trabajo en el territorio, porque para un cambio tal se necesitan nuevas empresas, con una mentalidad muy distinta a la que impera ahora mismo. Y si hablamos de lo local, también debemos hablar de las instituciones, ya que las instituciones locales (ayuntamientos) si cambiaran el chip, facilitarían este tipo de propuestas y son pocos los ayunatmientos que se lanzan a apoyar proyectos de este estilo, aunque algunos ya empiezan mostrar conatos de cambio en algunas zonas de la península. También se necesita introducir en las aulas de arquitectura nuevos materiales, diseños y principios de construcción. Hay universidades que ya contemplan estudios especializados en construcción con materiales ecológicos y sanos para todo bicho viviente y no los materiales tóxicos que se usan habitualmente, aunque esta tendencia aún no se ha generalizado lo suficiente y muchos arquitectos no estan preparados para firmar proyectos que implican nuevos modelos constructivos, porque no conocen bien la materia y no se mojan en absoluto por pura ignorancia, este es un problema serio para consecución de determinandos on¡bjetivos que se podría resolver con lo que comentaba más arriba sobre las universidades (por fortuna empiezan a darse primeros pasos en esa dirección, aunque no los suficientes). Me ha gustado mucho Alberto lo que comentabas de la educación. Exacto invertir en educación es capital ya no solamente poara tener buenos gestores (que también evidentemente) si no para que los nuevos conocimientos que van surgiendo en estas lineas que se plantean se hagan realidad. Siempre digo que no hace falta que todo el mundo regrese al campo, pero si que es imperioso cambiar el modelo de las ciudades y convertirlas en espacios sanos. Si un edificio se derriba porque ya no es habitable ni se puede restaurar, se aprovecha la situación para que el nuevo edificio que se levante siga los principios de la construcción ecológica, saldríamos ganando todos sin excepción. Ya hay ciudades en europa que cada vez introducen más este tipo de adificios en las ciudades. Si esto lo hacemos extenssivo a todos lo edificios las ciudades serían otra cosa y la salud de sus habitantes mejoraría. Y mientras las ciudades cambian y no cambian, la gente de a pie podríamos emprender inciativas como las que ya se estan llevando a cabo en algunos ciudades del mundo. Y en esto que nosotros podemos hacer no hace falta voluntad político, si no conciencia y voluntad ciudadanas. Bueno, luego sigo. Gracias por el artículo, genial!!

lunes, 19 de abril de 2010 12:05
En todo lo que expones estoy de acuerdo ,ya es hora de cambiar la forma de hacer que ésta economía,sistema o como queramos llamarlo cambie y está al servicio del ser humano y no ante la avaricia y ruindad de unos pocos que sólo piensasn en ellos y sus ganancias, mientras la mayoría pone la"jeta"para que una vez más nos abofeteen y nos quedemos con cara de idiotas.La ética debería ser el valor primordial del capitalismo,sin embrargo vemos a diario que no es así.Sujetos como estamos la mmayoria a estrictas normas de control social ninguna norma ni ley controla a los que metieron a todo el planeta en éste `pozo.Se está viendo ahora como dice Maria con la nube de ceniza y el caos aéreo,metáfora de lo que está pasando en el planeta.La clave está en formar desde la niñez ciudadanos formados en una ética y humanismo al servicio de la sociedad y no como ahora"grandes hermanos"carentes de un mínimo de empatia e insolidarios.Es la hora de la gente,urge "un rescate masivo"de las personas y de la conciencia humanas.Etica y responsabilidad,no hay otra salida.

# Jesús Gabriel Gutiérrez
lunes, 19 de abril de 2010 12:08
Muy bueno el toque, Alberto. Escribes y piensas claro. El humo del volcán está poniendo en evidencia el humo, el tufo, surgido de la burbuja en la que hemos vivido en los últimos decenios. Lo que acontece en los aeropuertos, observando el comportamiento de las personas ante situaciones de incertidumbre volcánica, pone en evidencia cómo solemos funcionar fuera de ellos. El telurismo terrestre avanza en paralelo al telurismo humano. Aprovecho el toque: A La gran estafa financiera global le veo relación directa con la gran estafa alimentaria. Se nos dijo que nos hipotecáramos y tal y tal. Se nos dice que bebamos leche. !! Pero cómo nos pueden aconsejar que bebamos una cosa tan indigesta !! Lo que nos dijeron de lo económico y de lo alimentario muestra lo perverso del sistema. Empezar a cuidar de la alimentación cuestionando tabúes y totems heredados de nuestros padres sería una buena manera de deconstruir lo económico y empezar a crear los fundamentos de una cultura sostenible. Empezando por lo elemental iríamos subiendo hasta transformar toda la pirámide. Y lo elemental está en las manos de cada uno....
lunes, 19 de abril de 2010 12:27
Suscribo totalmente tu apunte sobre la alimentación Gabriel. Y la anterior también, esto del volcán...
lunes, 19 de abril de 2010 14:20
Chicos Marc Vidal y Santiago Niño en singulars a las 10 y media canal 33 de cataluña: http://www.tv3.cat/singulars Puese estar muy interesante.
lunes, 19 de abril de 2010 15:44
Pues si salen ambos en Singulars.. !! preparen los extintores !!! En sus argumentos hay parte de razon y otra parte de muy debatible, por lo menos a dia de hoy. Deberian tener mas cautela...veremos como actuan.
lunes, 19 de abril de 2010 15:45
El Principito se pone la corbata http://www.lavanguardia.es/blogs/metamorfosis.html la asunción de la responsabilidad personal, que parte de la premisa de que la transformación de las empresas y del sistema siempre comienza con el cambio de mentalidad de los seres humanos
lunes, 19 de abril de 2010 16:25
Gracias, Alberto, por este regalo, leerlo ha sido tomar un baño de luz. En todo de acuerdo, señalar como responsables de este sistema perverso, acumulación por desposesión, como lo llamaba Samir Amin en la conferencia que nos regalaron Daniel y Carolina, a los bajos instintos humanos, codicia, avaricia, es llamar a las cosas por su nombre, podemos retrotraernos a los sistemas esclavistas o a los feudales, al antes de Cristo o al después, siempre vamos a encontrar a los mismos agentes actuando porque están en nuestro interior , es la condición humana la que tiene que cambiar, es un proceso intransferible que uno a una abordamos y es hermoso hacerlo en compañía. Un abrazo
lunes, 19 de abril de 2010 17:39
Magnífico artículo que comparto y aplaudo. Enhorabuena. Ha llegado la era de la economía del "decrecimiento" en el consumo y el "desarrollismo" de los valores. Hay que invertir mucho en darle la vuelta a este "calcetín", que tenemos por sistema y que, francamente, apesta. Los mejores de nuestros colectivos, son los que se tienen que dedicar a la política, no los del "pelotón de los listillos". Sociedad pedagógica y formación en valores. Lo importante son las personas, no los partidos. Los valores son mas importantes que las ideologías. Muchas gracias por el artículo y me lo "pego" en el face. Saloudos solidarios.
# Jesús Gabriel Gutiérrez
lunes, 19 de abril de 2010 20:16
Una regeneración del sistema debería pasar por una democracia integral.... hasta ahora la hemos estado viviendo refinada (como la harina, que al refinarla pierde energía y se vuelve indigesta). Abogo, y no es broma, por una democracia integral macrobiótica, en la que la ecología, el medio ambiente y la aceptación y fomento de la libre opinión fueran la base de todo. Sin embargo, la premisa fundamental habría que ubicarla en la propia familia. Si mi padre o mi hijo, por ejemplo, no me pide opinión acerca de cómo puedemos mejorar nuestra relación, difícilmente la democracia puede ser auténtica porque todas las capas de la pirámide social van a ir reproduciendo lo que ocurre entre mi padre o mi hijo y yo.
lunes, 19 de abril de 2010 22:39
Si se puede lograr la unidad de criterio creo qu algo podemos hacer y eso es lo que falta en mi ciudad, mi pais, pq si caminamos solos nunca lograremos lo que ansiamos pq en las bibliotecas ino tiene que adherirse a su lector para satisfacerlo pero la familia es la unidad y de ahi se crea la unidad por eso siempre hay elemen- tos que quieren destruir ....pero cuando hay unidad se pueden lograr muchas cosas.

martes, 20 de abril de 2010 0:04
Carai, olvidé lo que quería comentar esta mñana al leer vuestros comments...será que ya lo recogéis! Gracias Carolina por tu extenso post, piensas alto y claro como Alberto... la educación es fundamental, sí y como señalais a todos los niveles de niños a arquitectos, es la prueba del algodón: de que ha dado y se transmite ese cambio que esta sucediendo- Gracias Ramón por el link, muy bueno.ç Genial la metáfora de la democracia interal macrobiótica, genial... la macrobiotica es alimentarse con inteligencia, para la vida, con moderación sanamente... es una ética... La cosa es, cómo transitamos, cómo hacemos para frenar, para cambiar la economía... a días pierdo paciencia... cuando veo cómo con el rescate a fondo perdido a los bancos de un día para otro se podría haber enjugado el deficit de la SS, dado de comer a millones de hambrientos, impulsado definitivamente investigaciones y patentes fundamentales para una enrgía limpia... Pero, pienso entonces en todo lo aprendido en el año largo de rondar por acá... en todos los cambio "nimios" ue noto a diario y sólo puedo creer: esta sucediendo, estamos yendo, sn saber si llegaremos... se trata de salir de la urgencia y estar convencidos de que sucede y llegará a buen o mal puerto, pero sucede... Esta crisis es buena, orque el sistema es malo, profundamente injusto, voraz, destructivo...y lo que quedará en las cunetas será mucho, mucho, y será a dolor, pero... despojarse de lastre siempre ayuda a elevarse, no¿?
# Jesús Gabriel Gutiérrez
martes, 20 de abril de 2010 0:21
la macrobiótica aplicada a algo más que la alimentación supondría optar por un tipo de vida auténtico, sin estar colgados de expectativas, ni sentados sobre burbujas... una apuesta por lo esencial, por el tocar con los pies en tierra.. un retorno al origen. Despojarse del lastre aceptando íntegra e incondicionalmente los misterios de la vida.

martes, 20 de abril de 2010 19:39
Devolver la ética a la sociedad. Si esto fuera posible, casi podríamos decir que el resto se arreglaría solo. Me ha gustado tu artículo, Alberto, y lo comparto. María, sobre las flores que vuelan de Colombia a Barcelona. Te explico una de más buena. Hace unos veinte años, solía ir a una pizzería ( L'Atlàntida, para el que sea de la zona), de Vilassar de Mar, en aquel momento capital de la floricultura. Desde la mesa donde estábamos comiendo podía ver los campos con claveles, ya que nos hallábamos en el límite urbano. Girándo la cabeza, también podía ver una floristería que eran clientes mios. Floristría y campos de claveles no estaban separados ni por cien metros. Pues bien, la dueña de la floristería me explicaba que ella compraba los claveles a Holanda, pero que en realidad venían de Kenia y de Colombia. Es decir, que los claveles volaban de Colombia a Holanda y desde allá, en camión hasta Vilassar de Mar (Barcelona), habiendo un campo de claveles a menos de cien metros. El motivo es que le salía más barato así. Hoy en día, los campos de claveles ya no existen. Son calles con casas pareadas que sus dueños compraron carísimas en medio del boom inmobiliario y más de uno ahora no sabrá como pagar. Los payeses se han jubilado y sus hijos trabajan de funcionarios en algunas de las muchas administraciones. La floristería todavía existe y sigue comprando a Holanda, ahora no tan barato, ya que no existe competencia en la producción de clavel. Colombia y Kenia también existen todavía, pero la instalación de multinacionales para comercializar los claveles no parece que le imprima un desarrollo social tal como sería de justicia. Y yo, ocasionalmente sigo yendo a la pizzería acordándome de este sensacional despropósito.

martes, 20 de abril de 2010 19:47
Gracias, Alberto, como dice Carmen, un baño de luz y esperanza tu artículo, claro al grano y sin ambages....y gracias a todos por los comments...estoy de acuerdo que el cambio se produce desde dentro, en las familias y también dentro de la empresa, estoy animada porque he vuelto a la palestra dentro de una organización 20 años más tarde y las estructuras internas pretenden ser más horizontales, al menos esa es la intención, servirnos menos de la jerarquía y más de la interacción y creatividad de cada uno de los trabajadores...digo que me siento una extranjera o extraterrestre porque mi objetivo en este trabajo es aportar mi experiencia desde una nueva madurez, calma, relajación y diferente visión que la que se suele tener en el mundo de la empresa, y veo lo que mi presencia aporta a los demás, que es contagioso y beneficioso....a ver si no me infecto de stress.... Y es cierto, Gabriel, por la base se empieza, poniendo atención a las necesidades reales y no imaginadas del cuerpo....gracias por la traducción del humo a lo simbólico!!! saludos

martes, 20 de abril de 2010 20:09
Un comentario sobre el volcán. Tal como dice María, todos los medios informativos explican como las cenizas del volcan afectan la navegación aerea. Aparte de estar afectadísimo de los millomes de Euros que pierden las compañias aereas, que el Barça tenga que ir a Milán en autobús y que se haya suspendido el Campeonato de Motociclismo de Japón, pienso en otras implicaciones que podría producirse si persiste la erupción. Se trata de las implicaciones agrícolas, de las que curiosamente nadie habla. Una erupción sostenida del volcán puede producir tal cantidad de cenizas que interfiera significativamente la absorción de la radiación solar en la superficie de la tierra. Esto podría provocar un descenso de varios grados en las temperaturas medias, de las que como mínimo todo el hemisferio Norte se vería afectado, si no todo el planeta. El resultado sería un significativo descenso de la producción agraria. Aunque no es mi intención alarmar a nadie insinuando que podamos pasar hambre, si que se produciría un importante (o importántísimo) aumento de los precios de los productos básicos, agravado por la intervención de los especuladores que comprarían los alimentos en el hemisferio Sur (a río revuelto...). La inflación se dispararía. Esto ya pasó a principios de 1.800, coincidiendo con la invasión napoleónica de Rusia. Se produjo una erupción de un volcán en Polinesia que afectó a las temperaturas de todo el planeta. Se produjo una micro-glaciación. Esta es una posibilidad ante la configuración planetaria que se presenta a partir de Junio y que comentó Esther.
martes, 20 de abril de 2010 20:15
Sobre el programa "Singulars". Magnífica entrevista. A mí me gusta más la visión de Marc Vidal que la de Santiago Niño, pero es interesante escucharlos a los dos. Ambos coincidieron que si alguen tiene unos ahorrillos, los saque del banco y los guarde en una caja fuerte.
martes, 20 de abril de 2010 23:28
si, siiiii, estuvo bien el Singulars de ayer.... aunque el despotrique me huele que empieza a convertirse en un modo de vida. No les quito la razón, que conste. Pero, ya saben, se lanza una propuesta interesante, se repite hasta volverse un producto que se vende, y así hasta dar lugar a un modo de vida. En cuanto a los avisos de los volcanes, en la Vanguardia del domingo apareció un artículo del historiador Ruiz-Domènec que no tenía desperdicio
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