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Carles Nebgen posted on febrero 12, 2010 05:00 
Año 220 antes de Cristo. El ejército romano entra en la península Ibérica. Pronto será conquistada en su totalidad. ¿Toda? No! Entre la plana del Segrià, donde actualmente está la ciudad de Lleida y la plana de Osona, donde hoy está la ciudad de Vic, unos irreductibles tribus de Íberos, los Ilergetas y los Ausentanos están dispuestas a resistir. Sus caudillos, Indibil y Mandoni tienen la determinación firme: No pasarán estos romanos.
¿Y pasaron?
Desde luego que pasaron.
En primer lugar porque supongo a todos los que estáis leyendo el presente artículo, que tenéis la suficiente cultura como para saber que la península Ibérica fue conquistada y ocupada en su totalidad por los romanos durante varios siglos.
En segundo lugar, también os supongo el suficiente grado de madurez para saber que esto no es un cuento de Asterix.
Entonces, ¿qué sucedió?
Sencillamente, que Indibil y Mandoni no se pusieron de acuerdo quién de los dos sería el comandante, donde y cuando presentar batalla, y la táctica a seguir.
Así que uno de ellos entabló el combate donde y cuando él quiso, siendo derrotado, y pocos días después lo hizo el otro caudillo, siendo también derrotado.
Las risas de los romanos debieron de oírse hasta en las cimas del Pirineo.
Si los dos hubieran presentado batalla juntos, posiblemente también hubieran sido derrotados por el poderoso ejército romano. Pero si en vez de someterte decides combatir aún a riesgo de ser derrotado, lo mínimo que puedes hacer es vender cara tu piel. Ponérselo difícil a tu enemigo.
Dos mil años han pasado. Parece que las piedras de la antigua Hispania generan una extraña y desconocida energía que nos hacen ser así., sin que nada cambie.
Preferimos no perder nuestro individualismo, nuestro ego, antes que cooperar y realizar una acción conjunta para conseguir un grado más alto de libertad y bienestar.
¿Que el resultado sea la victoria del enemigo y la sumisión? Es igual! Se ha hecho de la manera que yo quería! Ya estoy contento!
viernes, 12 de febrero de 2010 7:06
El eterno ego que tenemos,ésa asquerosa individualidad que nos hacen perder casi todas las batallas,ántes y ahora.Efectivamente preferimos que nos derroten pero eso si, ami manera.La historia nos enseña cómo deberiamos comportarnos en tiempos d´ficiles como éstos ,pero desgraciadamente no le hacemos ni pizca de caso,aún a costa de perder.Esperemos que alguna vez aprendamos algo bueno.
viernes, 12 de febrero de 2010 9:59
Jajaja, Carles, m'ha fet gràcia aquest remedo de Astèrix in a ilergetensis-ausetanensis way! Está muy bien, viene muy a pelo... hoy plantamos batalla pacíficamente, estamos en pie, unidos --condición sine qua non-- que este nuestro Goliath, estre imperio de los imperios deslocalizado y eficaz: política supuestamente al servicio de los ciudadanos, esclava rendida a los pies del Gran Interés del Salvaje Capital es mu grandre y poderoso, y no tiene límites --eticos. Apaguemos las luces, hagamos resistencia inteligente, pacífica guerra de guerrillas, plantemos cara, sin rostro, decabezados, jejeje, que no puedan cortárnosla o invadirnos -los hemos echado de nuestras conciencias... hagámoselos saber..., al menos, para empezar... Y si les da, más allá de fronteras, a todos los ciudadanos por poner de manifiesto su descontento via miniapagones diarios? Os lo imáginais?...
viernes, 12 de febrero de 2010 12:04
Me ha gustado mucho puede que la cita algun dia.
viernes, 12 de febrero de 2010 12:52
Sí German, tu lo dices, este ego nuestro. Tropezamos dos y dos mil veces con la misma piedra.
viernes, 12 de febrero de 2010 13:22
Pasan los años... pasan los siglos y hasta pasan los milenios, y parece ser que el españolito sigue con la misma mentalidad, yo, yo y después yo. Muy ilustrativo el artículo, solo reseñar una cosa "Y MENOS MAL QUE NOS INVADIERDON LOS ROMANOS" que sino... Saludos.
viernes, 12 de febrero de 2010 13:28
este ego, por mor de la celeridad de los tiempos que corren -y nunca mejor dicho- y de la aceleración favorecida por internet, está provocando la emulación masiva de lo que Carlos nos cuenta. Cada uno -cada grupo- va a su bola a la búsqueda de un momento de gloria. Las reivindicaciones proliferan y se suceden y solapan unas a otras. Internet, que parecía poder favorecer el cambio y la transformación, favorece la dispersión, la disgregación y la disipación. Todo acontece sin la reflexión debida y pasamos de un tema a otro -de una conversación a otra- sin atar cabos, sin concluir en acciones congruentes sostenidas. El caos de los gobiernos y el caos de las reivindicaciones van juntos de la mano, acaso contribuyendo en mantener en su lugar de siempre aquello que quisiéramos cambiar. Internet está poniendo de relieve la adolescencia que todos llevamos dentro.

viernes, 12 de febrero de 2010 14:17
Muy bueno el artículo, muy gráfico. Como apuntas hasta que no aprendamos a plantar un poco de batalla ante determinadas situacions más allá de si sale bien o no, no podremos actuar como colectivo de un modo claro y coherente. Está muy bien el artículo, no puede ser más claro. Dos que se pelean para ver quien mandará a la hora de plantar cara a los romanos y al final entre el uno y el otro la casa por barrer y los romanos ganando terreno sin dificultad alguna. Realmente ya va siendo hora de dejar el ego a un lado y liberarnos de esas ansias de protagonismo malsano que nos impiden una acción racional aúnando fuerzas, de hecho de esa dispersión que sufrimos en este país se alimentan aquellos que ostentan el poder. Gabriel, llevas mucha razón. Uno de los problemas de la red es que no hay articulación de ningún tipo a la hora de poder unir consciencias y realizar algun tipo de acción coordinada. Por eso es importante una vez encontrado un grupo con ganas de llevar a cabo inciativas, poder trasladarnos fuera de la red y la pantalla del ordenador y encontrarnos. Creo que Internet es como es y lo será siempre en este sentido que comentas Gabriel, por ello es bueno tener presente la reflexión que planteas y ser conscientes de que el cambio puede ayudarse de esta herramiento pero no apoyarse o limitarse demasiado en ella.
viernes, 12 de febrero de 2010 19:17
Sugiero esta infomación. Aunque no soy muy amigo de la Wiqui este art. está muy documentado. http://es.wikipedia.org/wiki/Ser_de_Espa%C3%B1a
sábado, 13 de febrero de 2010 9:07
Si pero el 23-F, los caudillos sindicalistas convocan una manifestación contra el pensionazo, ya vereis como estos llenan las calles. El asunto está en que primero hay que organizarse, por decirlo de alguna manera, ponernos un nombre y despues convocar, es asi y siempre ha sido asi. La otra formula es una acción individual como pegarle un par de huevazos a algun Presidente de Caja de Ahorros corrupta (todas) y mostrasle su apoyo al del huevazo porque supongo que sería detenido y le caeria alguna multa. Esto llama mucho mas la atención de los medios pero hagamos lo que hagamos tenemos que hacerlo llegar a los medios, hacer saber que la sociedad se mueve. Sencillamente lo que no sale en los medios no existe.
sábado, 13 de febrero de 2010 9:19
si, pero para salir en los medios -en los medios corruptos-, lo que se manifiesta debe estar en sintonía con el sistema. El manifestación por el pensionazo está en sintonía con el sistema y por eso, supongo, llenarán las calles. El propio sistema urde reivindicaciones para mantener a las ovejas en el redil. No podemos tener en el punto de mira aparecer en los medios.... por lo menos hasta no tener una solidez que evite tal y tal
sábado, 13 de febrero de 2010 11:16
Los sondicatos saben muy bien movilizar a la gente cuando les dá la gana.Porqu´´e no se movilizaron cuando el paro llegó hasta los 4 millolnes?.Pues porque la mayoría no está afiliada y no cuentan nada para ellos ni para el sisteman.Ahora en cambio para el pensionazo,eso si amigo,eso hay que sacar la calle,claro eso les toca muy de cerca.En definitiva ,la aristocracia sindical disfrazada de reivindicación obrera ,en cambio para los parados ni un mísero manifiesto.
sábado, 13 de febrero de 2010 13:46
Gracias por vuestras aportaciones. Como dice Carolina, el mensaje está claro. Interesante lo que dice Gabriel. Si utilizamos internet sin cambiar de mentalidad, de poco nos servirá.

sábado, 13 de febrero de 2010 14:06
Ha expresado muy bien con esta historia la importancia de la unión para conseguir que las cosas cambien. Ya lo dice el refrán: "La unión hace la fuerza" o "Divide y vencerás". No sé porque nos cuesta tanto darnos cuenta si es tan evidente. Pero hay una diferencia muy importante entre el momento actual y la época histórica a la que te refieres. Entonces el imperio romano estaba en fase de expansión, pero nuestro imperio actual se encuentra en la decadencia. No obstante, me siento como si estuviese en la aldea virtual irreductible de Asterix pero sin la poción mágica. ¿O si la tenemos y no nos hemos dado cuenta? Quizás la pócima sea el reconocimiento de nuestra soberanía individual como dice Sagrario y nuestra unión. Gabriel ha dado en el clavo con su observación acerca de Internet y es precisamente que el patrón individualista continua aquí, infinidad de pequeños grupitos, cada uno con sus ideas y sin ningún tipo de unión entre ellos. Así no avanzaremos, algo tiene que cambiar para que internet se convierta en una herramienta realmente útil. Los políticos pueden seguir durmiendo tranquilos mientras observan la dispersión que hay en la Red.
sábado, 13 de febrero de 2010 21:08
dispersa y vencerás

domingo, 14 de febrero de 2010 6:26
Toda división, dispersión, atomización o fragmentación tienen un final feliz, acaban por unirse. La creación de grupos precede a la aparición de más grupos y de individualidades multiples que acabarán formando un conglomerado que no tendrá mas remedio que acudir a la ayuda mutua, es decir a la unión. Siempre ha sido asi, por lo tanto esto es el embrión de algo importante que se está gestando, no hay porque desanimarse. No podemos esperar que de la noche a la mañana surja de la nada una organización de ciudadanos, seria algo artificial y duraria lo mismo que tardó en organizarse. Los principios son todos iguales, ante la necesidad de voces reinvicando un cambio, lo natural es que primero surjan esas voces dispersas y luego los mecanismos harán que confluyan en un punto común. Os acordais cuantos partidos politicos habia en la transición, cientos, todos clamando por el cambio, al final fueron confluyendo hasta acabar en lo que tenemos, es un ejemplo, pero es el proceso natural. El artificial acaba derrumbandose. Saludos.
domingo, 14 de febrero de 2010 10:39
Carles, Muy oportuna la historia que nos cuentas, desde luego. A ver si, entre unos y otros, vamos señalando aquellas cosas que nos están restando poder… La verdad es que necesitamos con urgencia recuperarlo, pero para esto hay que tener ciertas comprensiones, una especie de ¡ráfagas de iluminación! Si no somos capaces de unirnos vamos a perder todos, eso está claro. Pero para unirnos necesitamos enfocarnos en lo que nos une, y dejar los matices guardados para otros propósitos. Ésa sería una de las lecciones que tenemos que poner en práctica ahora. Se trataría de centrarse en la esencia del planteamiento, y empezar a pensar en términos de acciones concretas, e incluso que se puedan llevar a cabo a nivel individual. Ocultarse detrás del anonimato y de la necesidad de ser muchos para empezar a hacer algo es otro de nuestros handicaps, a mi entender.

domingo, 14 de febrero de 2010 19:41
Creo que vamos dando en el clavo: concebir la acción como un estiramiento, un ejercicio del músculo civil, más allá más acá del objetivo es el quid... El objetivo no debe ser, hay que dejar de pensar en objetivos, creo... es como concentrarse en el gesto, en el intento: caminar juntos... en ese intento vamos sumando número y vamos aprendiendo a unirnos, eliminando la costumbre de dar importancia a la discrepancia.... se trata de ser muy prácticos... de practicar mucho, uno, dos, uno, dos.... el objetivo es andar juntos... y para eso, pregunten a cualquier fisio, hay que levantar pierna y meter la pata, sin cejar por ello de levantar pata y de CONFIAR en que a costa de repetir, de hacer mil veces, ciento una, 10, las que haga falta, el mismo gesto... el músculo acabará por responder... y el gesto es andar, un día, no recuperar la pierna rota YA, noooo... Y, sobretodo olvidar como era la cosa antes o como habíamos deseado que fuese: aquí, ahora... lo que se pueda, pero algo... Es lo que dice Sagrario: centrarse en la esencia del planteamiento y pensar cosas bien concretas, voilà
lunes, 15 de febrero de 2010 12:06
Interesantes aportaciones, como siempre. Esther, dices que tal vez tenemos la pócima mágica y no lo sabemos. Pues es bien posible. Sagrario, es cierto que ahora hemos de dejarnos de matices y concentrarnos en lo esencial. Gracias, María por tus comentarios y el entusiasmo que transmites. Un abrazo a todos.
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