
Zapatero tuvo un sueño. Como no sabía su significado, llamó a Pedro (Solbes) para que lo interpretara. “He visto siete vacas gordas pastando a orillas del Ebro. Y después he visto otras siete vacas flacas sin pasto que comer”. Pedro, que no le hacía falta de un sueño para interpretar la realidad económica, y al contrario que José en el antiguo Egipto le dijo: “Me voy a descansar, pues si te doy mi interpretación, me echarás igualmente”.
Pero en la intimidad, Pedro si me comentó cual es la interpretación del sueño de Zapatero. Y la voy a contar tal como me fue contada.
Como en el antiguo Egipto, hemos vivido siete años de riqueza en los que las vacas han engordado las arcas de todos, pero ahora se nos avecinan otros siete años de hambre, de pobreza y de escasez……económicas. En estos siete años se dan igualmente siete situaciones que han agravado la situación y estas son:
1.- La burbuja inmobiliaria
2.- La economía sumergida
3.- La descentralización de los estamentos públicos.
4.- La usura bancaria
5.- La corrupción política
6.- Las políticas erróneas
7.- La crisis financiera global.
¿Cómo ha llegado España a la situación económica actual? ¿Que ha producido la caída brutal del consumo, del empleo y del dinero que debería fluir en la calle? Como en el antiguo Egipto, estamos viviendo los siete años de vacas flacas del sueño del Faraón. Durante las vacas gordas, muchos agentes económicos daban aviso acerca de la situación que se nos venía encima. Al margen de la crisis financiera internacional, en el 2005 y 2006, ya se vislumbraba que la burbuja inmobiliaria podría estallar en cualquier momento. Que el dinero no fiscalizado era ingente y tenía su destino en paraísos fiscales fuera de España. Que le gasto publico aumentaba sin tener en cuanta, las necesidades resales del país. Que los bancos y el banco de España a la cabeza, no han provisto para situaciones futuras, aunque sin han endurecido las condiciones financieras de manera sibilina y engañosa, en detrimento de los derechos del consumidor. Que los políticos de uno y otro bando, de una y otra comunidad, todos, lejos de ejercer con profesionalidad, han aprovechado el cargo para enriquecerse. Que ni había al comiendo de estos avisos, políticas encaminadas a minorar en lo posible los efectos de la burbuja, ni se ha tomado cuando estamos inmersos en esta brutal crisis. Y dudo que este gobierno las tome. Y por último se avisaba que el pleno empleo se daba solo en el sector de la construcción y que España no tiene un sector productivo que absorbiera el desempleo originado al estallar la burbuja inmobiliaria.
Así con todo, desde que comenzó esta crisis, hemos ido en un barco sin rumbo, en el que el capitán Zapatero no sabe a qué puerto dirigirse para “arreglar los motores”. Es un barco que hace aguas y vive los siete años de vacas flacas.
1.- La burbuja inmobiliaria
Los bancos españoles concedía préstamos al consumo, a las empresas, al promotor, al inversor, al especulador, a la 2ª vivienda, a la 1ª vivienda, en definitiva, se daban todo tipo de préstamos sin que el Banco de España pusiera limites o barreras a esta situación. Al bajar el Euribor, los tipos eran muy competitivos y la competencia bancaria por captar nuevos clientes con nuevos préstamos era total. Cualquiera con una nomina, aunque fuere de solo dos meses, podía acceder a un préstamo hipotecario al 130% del valor de tasación, a un tipo del 0,35% de diferencial más Euribor. Con esto, accedíamos a la vivienda, a los muebles, al coche, y quedaba para un viajecito de placer. La locura del dinero fácil que el Banco de España debió controlar. Bastaba con exigir de las entidades financieras el cumplimiento de la directiva enmarcada en Real Decreto 775/1997, sobre el régimen jurídico de homologación de los servicios de tasación, en el que la adecuación de las citadas sociedades a las normativas europeas en orden de precaución y prudencia exigibles a entidades bancarias, aconsejaban un máximo de un 80% de crédito hipotecario del valor de la tasación. Y obviamente, para el resto de préstamos a promotores o al consumo, seguir los mismos criterios de valoración.
Pero nuestros políticos hacen todo lo contrario, y como siempre el socialismo irrumpe en la sociedad española arrasando. Como ocurrió en el pasado con Rumasa, han hecho ahora con el sector de la construcción, todo a golpe de efecto electoral. Todo ello sin sopesar las consecuencias, instalándose en el consumidor la desconfianza, y comenzando así el declive en el sector de la construcción. Ya no se vendía sobre plano. Ya costaba vender una vivienda. En el 2006, comenzó a notarse una bajada importante en los nuevos contratos de compraventa, y las nuevas licitaciones de obra nueva. Como el sector de la construcción mueve a otros tantos sectores auxiliares, carpinteros, pintores, electricistas, cementos, hierros, etc., que al ser los últimos en intervenir en la construcción, también fueron los últimos en notar el deterioro de la situación. Ya a comienzos del 2008 las nuevas licencias de obras cayeron en picado. Había estallado la burbuja y nuestros políticos no hacían caso de las distintas alarmas que avisaban de que la primera de las “siete vacas flacas”, se nos venía encima.
2.- La economía sumergida
El sector legal que mueve más dinero no fiscalizado en España, es la construcción. En un estudio del Insse (Instituto Nacional de Estudios Económicos), sobre el años 2005 se estimaba que el dinero no fiscalizado proveniente del sector de la construcción y auxiliares, se acercaba a los 150.000 millones de euros. Es fácil multiplicar por los años de crecimiento es estos sectores para darse cuenta que, con tan solo ese dinero, se podría haber paliado la falta de liquidez de las entidades bancarias.
Tan importante para un país es el crecimiento económico como fomentar las políticas de implicación de los distintos sectores y agentes económicos en ese crecimiento. Y en España se ha mantenido que el dinero “B” es algo cultural en el que no se debe entrar. La fiscalización del dinero negro crea empleo, riqueza y al mismo tiempo conciencia. También con una policía fiscal, eficaz, promotora de ejercicios legales en las distintas actividades económicas y, por supuesto con una inspección de índole laboras que impida al subsidiado, trabajar al margen de la legalidad.
3.- La descentralización de los servicios públicos
En muchas comunidades autónomas y sus provincias existe un delegado del gobierno, y otro de la comunidad o junta. Todo ello y cada uno, con sus asesores, cargos, auxiliares, oct. Se duplican los cargos públicos, y por consiguiente el gasto. En alguna comunidad, se destinan fondos públicos a la apertura de “embajadas” fuera de España, cuando en esos países ya existe una embajada. La última remodelación del Gobierno nos trajo dos nuevos ministerios, el de igualdad y el de vivienda. Ninguno sirve para nada, pero con sus altos cargos, asesores, secretarios, etc., lastiman el presupuesto anual del estado, en detrimento de otros más necesitados.
Por todo ello el gasto público es exagerado, extremadamente exagerado, más aún teniendo en cuenta que solo beneficia a quienes ostentan el cargo, y no a quienes representan. Esta es la tercera “vaca flaca” del sueño del Faraón.
4.- La usura bancaria
En EE.UU. la exigencia para la concesión de un préstamo hipotecario, es el valor del bien a hipotecar. No existen otras garantías. Ni personales ni en forma de avales ni de otros bienes. En España se responde casi con la propia vida. Porque si no se paga una hipoteca, además de los intereses de demora abusivos, las comisiones ilegales, las costas judiciales e intereses también procesales, si el valor de la vivienda es inferior a la suma de todos estos gastos, se responde con todo lo que el deudor tenga en el presente o en el futuro, con el trabajo presente o futuro, y hasta sus hijos pueden heredar estas deudas. Por si esto es poco, resulta que nuestras hipotecas tienen “suelo”. Nuestros bancos, autorizados por el Banco de España, nos hacer firmar sin decírnoslo hipotecas con clausulas abusivas. Como la del suelo. Eso quiere decir que si se contrata una hipoteca al Euribor mas el 0,50€, nos están engañando, porque si el Euribor baja por debajo de un determinado porcentaje contratado en la hipoteca, al hipotecado no le repercute. Hoy el Euribor está al 1,27%, que mas el 0,50% de diferencial, sería el 1,77% de interés. Pero si el suelo está firmado al 3.50%, la hipoteca se mantendrá en el 3,50%, perjudicando así los intereses del consumidor.
Esto se conoce como Usura. Legalizada en España en el siglo XVIII, se mantiene hoy a través de las entidades bancarias. La cuarta “vaca flaca” del Faraón.
5.- La corrupción política
Los casos “Malayas”, este como mas importante por su repercusión en prensa, y otros muchos menos referidos, no se podían haber dado, sin la colaboración necesaria de la clase política de altos cargos. Véase el famoso 3% de parlamento catalán. Pero no cabe duda que existen todos los estamentos públicos españoles. Habrá quien esté libre de culpa, pero seguramente ya no está en política. Al comienzo de nuestra joven democracia, en cualquier bando político, había valores, ideales, compromiso. Hoy el mejor valor de un político es cuanto ha llenado sus bolsillos. Un descarado ejemplo de la corrupción es el hotel construido en la playa del Algarrobico en Carboneras (Almería), un hotel construido con subvenciones de la Junta de Andalucía, con ayudas de Fondos Europeos, y que hoy declarado ilegal, está a la espera de ser derruido a un coste de 300 millones de euros. ¿No sería más importante “enrejar” a los políticos que en su día firmaron la construcción de este hotel, que derruirlo ya que, por otra parte, daría un importante apoyo económico a una localidad deprimida? Hay tantos “Algarrobicos” que sería imposible enumerar. Si nuestra clase política fuera profesional, podrían ser despedidos, caso de no cumplir su cometido con honestidad, pero ahora se refugian en las leyes que ellos mismos aprueban para ser amparados si se les “pilla” con el 3%. Ya tenemos a la quinta “vaca flaca” del Faraón.
6.- Las políticas erroneas
Desde las ayudas financieras a la banca española, hasta la compra de votos subvencionada a través de 420 euros, todo han sido tan solo slogans políticos para instalarse en el poder. Desde el 2005 no se han propuesto ninguna política encaminada a dar soluciones de futuro a un país que ha basado su crecimiento económico en el ladrillo. Véanse unas cuantas a modo de ejemplo y no como únicas medidas, sino dentro de un conjunto de ellas:
- España es un país eminentemente agricultor, pesquero y ganadero. Sin embargo, cada año se nos rebajan los cupos de exportación de estos sectores desde Europa. Nuestra política exterior es poco menos que nula. Al contrario, el esfuerzo de esta política exterior debería ir encaminado a conseguir mayores cupos de exportación europea, y a la apertura de nuevos mercados. A mayor demanda, de debe aumentar la oferta. A mayor oferta mayor cantidad de empleo. Son sectores no cualificados, por lo que el desempleo proveniente de la construcción, hubiera tenido cabida en este otro.
- El endurecimiento en las condiciones de acceso a una hipoteca y los máximos del 80% de tasación, hubiera provocado en el 2005-6 y 2007, que no se construyera de forma tan especulativa, y la caída del sector hubiera sido menos traumática, además de haberse diluido en el tiempo, sin provocar el descalabro tan ingente en las oficinas del Inem.
- “No le des un pez, enséñale a pescar”, que decía un proverbio chino. No le des ayuda al parado, dale un trabajo. Y esa ayuda dásela al empresario para que lo contrate. Si los famosos 420 € de ayuda al desempleado desde enero/09, se los rebajan de las cotizaciones de la SS.SS. a la empresa, caso de contratar al parado, éste cuenta para consumir con un salario, es decir, mucho más del doble para consumir, reactivando de manera eficaz el consumo interno.
- Una ley de amnistía fiscal. Un delito fiscal prescribe a los 4 años. Por lo tanto, si el dinero en paraísos fiscales, lejos de nuestras fronteras, retornan con el compromiso de ser depositados en entidades bancarias al tipo del Banco de España, por un periodo no inferior a 4 años, los bancos contarían con una liquidez extra, que podrían poner en el mercado y ayudar a las PYMES a activar su economía, frenando en parte la caída del empleo y activando el consumo, por lo que se cambiaría la tendencia.
- La inversión pública, según las teorías Keynesianas, es tirar el dinero y hacerlo improductivo. Es cierto que en momentos de recesión, es el gobierno quien debe mayoritariamente movilizar el mercado laboral con cargo a las arcas públicas. Pero en modo en que se hace, puede hacer cambiar las tendencias. “Si abrimos una zanja para luego taparla” (Keynes), solo conseguimos retrasar lo inevitable y además empeorarlo. La inversión estatal debe hacerse en tecnología, en industria en energías renovables. España no tiene un producto en los mercados internacionales que pueda identificarse como meramente español. Si el dinero del plan E, se hubiera invertido en energías renovables como la eólica y la solar, en el proyecto a largo plazo de ser un referente mundial, para poder exportar nuestra tecnología.
- Y que duda cabe, el control de gasto. Gastar sí, pero con condiciones no especulativas y siempre con una visión de proyecto futuro.
La sexta “vaca flaca” de Faraón, es no haber adoptado estas y otras muchas medidas.
7.- La crisis financiera global
Obviamente, la primera pregunta que cabe realizar es ¿Si se hubieran realizado políticas como se enumeran en el apartado anterior, en conjunto con otras, nos hubiera afectado la crisis mundial tan gravemente? Es razonable pensar que no. Nos habría afectado en la medida que, no dependiendo casi en exclusiva del autoconsumo y la construcción, buena parte de nuestro PIB, no se hubiera visto dañado de forma tan escandalosa. Otros países europeos, ya han comenzado la recuperación gracias a que sus políticas han sido correctas y tienen una economía en abanico, con distintos sectores productivos.
Nuestra séptima “vaca flaca”, es un crecimiento económico basado en el ladrillo, no diversificado en otros sectores.
Ahora nos queda la pregunta de lo que pasará tras los siete años que nos quedan. Bueno, no es esa la pregunta, es si llegaremos, y si lo hacemos en que condiciones. Será entonces cuando podamos prever que podrá pasar, o que se nos puede plantear para el futuro de nuestros hijos.