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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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     “La economía es la ciencia de lo escaso”
       
Carlos Marx

Una definición de la economía que obvia los componentes emocionales en nuestras decisiones diarias se atiene a lo que lo que se ha teorizado como el “homo oeconomicus”. Así, el tipo de hombre que calcula, que se rige por la racionalidad y la obtención del propio beneficio se afanaría por acaparar lo escaso para comerciar con las necesidades de sus semejantes.

La realidad es que muchas veces nos dejamos conducir por la irracionalidad y los sentimientos más que por la racionalidad y sensatez. Así, los escándalos económicos repetitivos nos muestran que algunos no se limitan a luchar por conseguir el máximo beneficio con el intercambio de sus bienes (que tienen más valor en cuanto más escasos), por el contrario ataviados de una supuesta invulnerabilidad se alejan de la cordura. Atónitos sentimos que la ambición insaciable de unos cuantos produce distorsiones irracionales en un sistema que teóricamente se sustenta en la acción racional de sus actores. Parece que en muchas decisiones económicas nos impulsan más nuestras emociones que los asépticos cálculos racionales. Lo que nos mueve, nos empuja, nos motiva depende más de nuestra mirada (un empedrado entre lo que sentimos, lo que pensamos y lo que creemos que debemos hacer) que de una decisión objetiva que busca los medios adecuados para el fin de obtener los bienes más escasos (propio del “homo oeconomicus”). Cuando pretendemos maximizar (coste-beneficio) buscamos la eficiencia, pero las crisis muestran que “muchos costes no se justifican en nombre del beneficio al que aspirábamos”. Así, plantearse los beneficios de nuestro comportamiento económico implica entender que nuestras decisiones se fundan en valores.

Nuestros valores son los que delimitan lo intolerable de lo deseable. Uno de los valores más nucleares de un supuesto tipo puro de “homo oeconomicus” sería “el incremento constante de beneficio, al menor coste posible”. Subyace el valor que la ambición es la pasión humana que debemos enaltecer. Los teóricos del capitalismo han señalado que los vicios privados producen beneficios sociales, es decir el panadero hace el mejor pan porque quiere ganar más, no para sentirse un artesano orgulloso de su obra. Cuando lo relevante es estar en el mercado obviamos los ideales en nombre de la eficiencia. Hay valores como la justicia, el bienestar personal, la paz o la amabilidad que suelen entorpecer el progreso constante que exige toda empresa capitalista.

La ambición tiene un sentido noble que nos remite al “conatus” de Spinoza (todo ser pretende preservar en el ser) y nos permite dotarnos de una determinada identidad. Nuestra identidad viene dada tanto por lo que hemos vivido como por lo que ambicionamos en lo que nos queda por vivir. Nuestras ambiciones nos definen (queremos ser los mejores, ser aplaudidos, buenos profesionales, excelsos amantes o padres ejemplares). Por otra parte, nuestras ambiciones nos atormentan cuando dejamos de ser prudentes. Aristóteles sostuvo su edificio ético en la prudencia, en el justo medio entre dos extremos (en la tensión entre la osadía y la cobardía encontramos la valentía). Una ambición desbordada produce efectos indeseables.

Proponer una “ambición sana” presupone comprender que lo que nos hace vivir nos puede matar. En la realidad económica actual existen una cantidad nada desdeñable de personas con ambiciones insanas que ni siquiera se despeinan. Y como sostienen los teóricos del totalitarismo “para que triunfe el mal sólo hace falta que la gente de bien se muestre indiferente ante los que encumbran  y disipan sus ambiciones insanas a un mayoría desvalida de la población”

De la mano de Spinoza podemos comprender que para derrocar una pasión insana tenemos que cultivar una pasión sana. A cada uno de nosotros le corresponde sentir la grandeza y los límites de sus propias ambiciones. Toca preguntarse; ¿una ambición sana es la que es capaz de ponerse límites a si misma?
 

Publicado en: Filosofía
Email del autor: svillarp@gmail.com

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Comments

Angel Luis Alonso
# Angel Luis Alonso
miércoles, 11 de noviembre de 2009 9:24
Un articulo muy comedido. Explicativo de la realidad social y las consecuencias de esta realidad, en la que todos somos culpables y todos somos inocentes. Porque no es mas que dejarse llevar por la inercia de una sociedad, en la que sus cimientos morales, sobre barro, se tambalean y hacen temblar a todo el edificio. El pensamiento unitario en una sociedad capitalista, solo beneficia a los de ambicion desmedida. Cuando la masa social se levanta, solo es masa social, y debe realizar un gran proyecto, para ser efectiva. Por lo tanto, investigar los limites de la ambicion personal, en un pensamiento individual, no sirve para nada. Lo práctico y con sentido, es alzar un pensamiento colectivo acorde a los limites sociales, y exigir a nuestros gobernantes el cumplimiento de los deseos colectivos. De lo contrario, solo servirá para que individualmente pongamos freno a la ambicion personal, en beneficio de aquellos que ambicionan sin limites.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
miércoles, 11 de noviembre de 2009 10:14
El problema es que todas las ambiciones de este mundo son insanas. El problema es que la simple idea de ambición es insana. El ser humano es un ser completo desde su nacimiento. Es la sociedad y el entorno que nos hace ambiciosos.

Ambicionamos felicidad cuando somos felices por naturaleza pero el ambiente, los egos y las codicias nos despojan y nos presentan una felicidad artificial y enlatada en forma de productos de consumo. Nos despojan de nuestra salud y fortalezas innatas y nos presentan una salud dorogoadicta y artificial. Nacemos ricos pero nos despojan de esa riqueza y nos hacen desdichados, anhelamos objetos materiales y productos que mediante un mecanismo que promueve, inventa y crea escasez podríamos disfrutarlo sin problemas.

Sino ambicionáramos, ¿para qué de los políticos que nos quieren hacer tan felices? Se les acabaría el chollo. No interesa un ser humano completo, natural, sin aditivos ni conservantes. Puro amor y pura dicha. Necesitan seres ambiciosos, incompletos...

Ambicionamos algo que siempre ha formado parte de la naturaleza de las cosas, de la naturaleza de la vida.

Todo es una ilusión...

Gracias por el artículo.

Un abrazo a tod@s.
Sergio
miércoles, 11 de noviembre de 2009 12:18
Ahí está el punto! en lo que comenta Nacho Rivera... Si piensas en contextos rurales, más alejados de las grandes ciudades, la actividad profesional o laboral, es algo más, un medio de vida, dentro de un entramado de vida más rico social y personalmente. Dan ganas a veces de irse lejos, muy lejos... Pero no! es mejor estar cerca y ser consciente y consecuente, o intentarlo, que ya es algo! Con dos...
Pericogonoperro
miércoles, 11 de noviembre de 2009 12:40
Dicen que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

Que verdad es esta, sobre todo viendo a estos nuevos ricos llamados políticos, que no se conforman con tener una fortuna que no gastarían ni en una vida entera, necesitan más y más, como los drogadictos... dinero, sexo y poder, ese trípode que nos deja los erarios públicos vacíos.

La crisis actual no es ni más ni menos que el resultado de esta ambición, el querer más a consta de menos, sin ningún tipo de moral lleva a estas situaciones en donde se es capaz de poner en jaque el equilibrio mundial por ganar unos miles de millones más, cuando tienen en sus cuentas tantos millones de euros que ni saben lo que tienen.

La ambición yo la veo bien, siempre y cuando comedida y como aliciente para conseguir algo, una persona sin ambiciones es como un cocido si sal, soso, la ambición está bien como motor para conseguir fines, la ambición de mejorar, la ambición de conseguir una carrera, un puesto... eso lo veo bien, lo que veo mal y es donde el tema queda travestido, es que para conseguir esa meta, cualquier cosa vale, y ahí es donde se falla. La ambición de conseguir un puesto está bien si es para mejorar uno mismo, ser el mejor, y conseguirlo... está mal en el momento en que usemos "los codazos" para descalificar a los contrarios, pero no por ello la ambición es mala. Tampoco confunzamos ambición con envídia.

En fin, es mi modesta opinión.

Saludos.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
miércoles, 11 de noviembre de 2009 12:49
Ahí radica el problema Pericogo...

No hay que competir, no hay que ser el mejor. Has de ser tú mismo. Cada persona es única y es ahí donde radica la creatividad, la evolución, la belleza. Cada uno aporta lo que mejor sabe hacer y coopera, lo comparte y da vida al grupo.

Todos iguales con la única diferencia de ser un poco mejor no aporta nada al grupo. Has de ser tú mismo. No hay que buscar la gama de grises, hemos de luchar por todo el arcoiris.

Algo que no nos enseñan en ninguna escuela, universidad o família(generalizo)

Un cordial saludo.
german
# german
miércoles, 11 de noviembre de 2009 17:22
todo lo que decis suena muy bien, pero nada mas que chorradas, si fuera todo tan facil porque no os meteis todos a politicos y arreglais esto de una puta vez, seguro que hariais lo mismo listillos de pacotilla. esa es la verdad aunque os cueste oirla.
Angel Luis Alonso
# Angel Luis Alonso
miércoles, 11 de noviembre de 2009 17:38
German, no se en que problema andas metido, pero debe ser serio, para que estés tan enfadado. Quizá si lo compartes en este foro, podamos ayudarte o al menos, orientarte dentro de nuestra humilde opinión. En todo caso piensa que la libertad de expresion NUNCA es una chorrada, cuando no atenta contra las libertades de los demas o contra la ley. Y que duda cabe, nada es facil. Son sólo puntos de vista y los que compartimos los nuestros, por el simple hecho de tener la necesidad de compartir ideas y hablar de ello. Creo que si pensabas que este foro te iba a solucionar algo, o que este foro tiene poder en si mismo para solucionar algo, te has equivocado. Está formado por listos (que no listillos) e inteligentes, por menos listos y menos inteligentes, por mas listos y mas inteligentes, en fin por todo aquel que quiera aportar algo, pero no insultar obviamente.
A mi personalmente, no me cuesta oir verdades. Porque si son verdades las asumo y aprendo de ellas y fijate German, precisamente se que el poder tiene el poder de corromper, y por eso mismo no estoy en politica.
Espero sinceramente se arreglen tus problemas, y si en algo puedo orientarte, me tienes a tu disposicion.
Un saludo German
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
miércoles, 11 de noviembre de 2009 18:29
Germán, Germán...eso está muy bien. Todo un discurso. Y un gran alegato a la libertad de expresión.

Cada vez que necesites terapia puedes venir aquí... Angel Luis Alonso y yo estaremos dispuestos a ayudarte.

Un abrazo. Te queremos, Germán.
german
# german
miércoles, 11 de noviembre de 2009 19:10
no necesito ninguna terapia ni nada por el estilo, se muy bien lo que digo no queria insultar a nadie, pero todo lo ke escribis suena muy bien pero no arregla nada y te digo angel luis que creo tienes tu el problema y no yo solo he dicho una opinion guste o no
SANTIAGO VILLAR PALLAS
# SANTIAGO VILLAR PALLAS
miércoles, 11 de noviembre de 2009 19:14
Las ideas o sentimientos de German son legítimas/os, pero el "tono" podría ser algo más respetuoso..., llegar a la conclusión "que es la verdad aunque os cueste oírla" suena a la imposibilidad de diálogo (que es lo que nos constituye como seres humanos)...,pero bueno, la riqueza estriba en que cada uno pueda expresar lo que cree que realmente piensa o siente.
Estoy de acuerdo con Angel Luis cuando propone la necesidad de una ética social, que de una forma complementaria a los posibles frenos de nuestra ambición personal lo práctico es "alzar un pensamiento colectivo acorde a los límites sociales". En el fondo parece que se trata de poner frenos a los que en nombre de su ambición personal subyugan a sus semejantes.
Nacho plantea un tema que Rousseau se ha esforzado por hacernos entender..., "la sociedad engulle a sus propios hijos"..., parece que ser productivos nos exige sentirnos incompletos..., com Sergio afirma "dan ganas a veces de irse lejos, muy lejos..".
Estoy de acuerdo con Pericogonoperro al entender que la ambición es sana como cuando como un motor nos impele a la búsqueda de nuestros ideales..., pero a veces un motor descontrolado puede producir mucho dolor gratuito.
Un abrazo.

Santi
german
# german
miércoles, 11 de noviembre de 2009 19:31
gracias santiago , solo he querido expresar mi opinion y veo que hay gente que no tolera que le lleven la contraria quizas el tono no es el adecuado pero es lo que pienso.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
miércoles, 11 de noviembre de 2009 19:55
El problema es que no has dicho nada... Pero si tu intención no era molestar me basta.

No arregla nada... bueno, pero tampoco destruye. Si seguimos peleándonos y insultándonos, cosa que no es muy original; todas las generaciones anteriores a ti, ya lo hacían: revoluciones, muerte, guerras civiles, sangre...

Puede que ese cambio tan deseperante y anhelado que parece tan lejano, lo tengamos en la punta de la nariz. Puede que todo sea mucho más sencillo... Puede que la mejor de las ambiciones sea no tener ambiciones... Y valorar, mimar y querer el ahora...
german
# german
miércoles, 11 de noviembre de 2009 20:04
eso te parecera a ti nacho que no he dicho nada, en mi opinion he dicho bastante no con palabras tan academicas como tu pero a mi manera que es la de mucha gente que piensa como yo , y se mas tolerante hombre
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
miércoles, 11 de noviembre de 2009 20:22
Hola German, bienvenido al blog. Veo que has tenido una entrada tempestiva.
Me gustaría añadir mi opinión a este debate. Tengo la sensación de que he entendido tu exasperación al contemplar a un grupo de personas hablando de lo divino y de lo humano, cuando hay tantos problemas por resolver. Pero es que esto es lo que esta sucediendo en todas parte, el sistema en el que hemos vivido en los últimos años se esta desmoronando y nadie encuentra una solución, ni políticos, ni expertos economistas ni nadie. La intención de los que solemos debatir por estos lugares es que los de "a pie" nos unamos para gestionar los problemas, que no confiemos en los políticos, que lo hagamos nosotros. Pero claro, no es fácil, por supuesto que no. A mí me encantaría encontrar la solución "ya" y podérosla ofrecer, pero no la tengo, por eso intento leer, comentar, aprender y seguir caminando, eso sí, con una idea muy clara: "Somos nosotros, los ciudadanos, los que tenemos que encontrar la solución. No debemos ceder nuestra pequeña parcela de poder a los políticos porque ellos nunca harán buen uso de ella."
German, supongo que yo también estoy incluída en los "listillos de pacotilla".
Venga, únete a nosotros y vamos a intentar buscar una solución.
Un abrazo
german
# german
miércoles, 11 de noviembre de 2009 20:39
veo que tu eres mas tolerante que ellos, yo lo que digo que si los politicos lo hacen tan mal, si el mundo esta tan mal porque no os meteis vosotros a politicos y lo arreglais, en vez de tanta critica que ellos no van a tener en cuenta
Maria Oliver
# Maria Oliver
miércoles, 11 de noviembre de 2009 20:50
Hola a todos... Gracias Santi por tu artículo... Tenía claro qué decir sobre él pero a la luz del debate, ahora, ando confusa.

German, creo que te ha perdido el tono, francamente. Me gustaría que te hicieras unas preguntas, ¿qué sentido tiene tu comentario, en ese tono? Tiene algún sentido? porqué lo has hecho? qué te ha impelido a hacerlo, en ese tono? No espero respuesta, sólo planteo que creo deberías hacértelas, esa es mi opinión, nada más. (y nada menos: cartas sobre la mesa, juzga tú si quieres sobre mi estilo de póker, o limítate a considerar qué te parece o, en fin... date media... tu verás. Resultaría más util que me detallaras porque te parezco una pésima jugadora de póker... a lo mejor así me convences de que me dedique al parchís...)

Aquí se trata de reflexionar y debatir, y para ello, el tono es fundamental. Un respeto básico y escrupuloso, es esencial. desde ahí, discrepar no sólo es posible, sino que es rico, fértil. Desde el insulto, la crispación , el juicio a priori --no argumentado-- o la emocionalidad a bocajarro, poco se puede hacer, creo-
Pero, ésa no deja de ser mi humilde opinión, tardía y posiblemente sinsentido. Siento --o sentía--a menudo esos ataques de ira... he dejado de visitar los blogs que los producían: porque no podía aportarles nada desde esa visceralidad. ni siquiera una contraopinión!)

Rescato algo de lo que planteas: la política.
Creo que desde aquí, leyendo, pensando, intentando aportar, estamos haciendo política... sin gestión, cierto, pero creo que este es un blog altamente político... entendiendo esta como el debate ilustrado de las decisiones políticas o sociales, entendiendo esta como la forma de "comuniaciónn" de la ciudadanía... eso es política: reflexión y debate sobre gestión de lo social, no?(amen de otras mil cosas... en fin, gestión de la polis, defina polis... menudda ambición!

Bueno la cosa es que como Nacho, creo, considero que la ambición es insana de saque. Ambicionar como motor decís Santi y Pericogonoperro... porqué no la curiosidad, el bien común, la alegría, el bienestar como búsquedas y no como ambiciones.. --desconfío de la ambición, qué esconde? Creo que el quid está en que ambicionar es ir en pos de algo que satisface el amor propio... mmmm, no me gusta, prefiero querer algo, que viene de buscar, de preguntar por.... y entonces, claro, discutir sobre las calidades, qualidades del objeto que se busca, a que se aspira (que en la búsqueda, hay proceso...--luego es posible aquello del volando voy, volando vebgo y por el camoino me entretengo... en cambio, en el ambicionar, creo que no...)
En fin, no sé si se me entiende. La cosa es, qué pasa si cesamos de ambicionar y hasta de querer? Será posible? como colectivo, digo.
Un abrazo
Maria Oliver
# Maria Oliver
miércoles, 11 de noviembre de 2009 20:52
German, he leido tu respuesta después de haber mandado lamía. Insisto, acá hacemos política NO a la vieja usanza. Así que si esperas hechos, gesti´pn etc... no interesa, quiero decir que: estamos aquí porque justamente no nos interesa meternos a políticos, ;-0
Maria Oliver
# Maria Oliver
miércoles, 11 de noviembre de 2009 21:04
¿Poqué será que en esta cultura castiza, en la sociedad española existe tanto rechazo a la crítica? La crítica, es un ejercicio noble, no negativo... elucidador. La crítica no es quítate tu pa ponerme yo, o ver la viga en ojo ajeno o hilvanar defectos... en fin, la crítica, es el análisis que aunado a la reflexión permite rectificar, corregir, mejorar, o no!, sencillamente saber! es un ejercicio, un estiramiento, gimnasia mental, un engrasar los ejes, mantenerlos aceitados... Porqué una higiene cardiovascular o muscular (camoinar 20 minutos diarios) y no una higiene mental: ejercitar la capacidad crítica (análisi, reflexión y argumentación)?
Francamente se me escapa la respuesta, porqué la cultura hispánoca es tan recalcitrante alo ejercicio de la Crítica!
german
# german
miércoles, 11 de noviembre de 2009 21:08
creo que no has entendido nada de lo que he dicho maria, solo digo y creo que es una opinion tambien, que no teneis noi idea de politica ni yo tampoco por supuesto y que ya basta de ponerlos a parir en muchos comentarios sin aportar nada eso es todo lo has entendido ahora?
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
miércoles, 11 de noviembre de 2009 22:48
German, lo siento, pero creo que el que no estas entendiendo nada eres tú. Despues de haber leído tus respuestas ya me ha quedado claro.
A partir de ahora o te unes al debate en tono respetuoso, participativo y creativo o procederé a borrar periodicamente tus comentarios.
Tu mismo.
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
miércoles, 11 de noviembre de 2009 23:01
Hola Santi, muchas gracias por tu artículo. Sé que elaborar un artículo como el que has escrito lleva su tiempo y siento que el debate que se ha generado haya ido por otros derroteros a lo que imagino su autor pretendía.
Para mí hayuna frase clave en tu escrito:
"Para que triunfe el mal sólo hace falta que la gente de bien se muestre indiferente ante los que encumbran y disipan sus ambiciones insanas a un mayoría desvalida de la población"
Ambición insana de unos cuantos e indiferencia del resto. Esta combinación nos ha conducido a las extremas desigualdades sociales planetarias. De repente, ante la amenaza de tiempos difíciles, donde la escasez se asoma, parece que todos abrimos los ojos y ya no somos indiferentes. ¿Por qué?
La ambición como instinto de superación a todos los niveles del ser humano, no solo limitada al ámbito material. Ser más ambles, ser más solidarios, ser más respetuosos, esto tambiés es ambición y no debemos ponerle límites.
Un abrazo
Maria Oliver
# Maria Oliver
miércoles, 11 de noviembre de 2009 23:14
He entendido Germán, gracias. Creo que la cosa es que la idea que tenemos de política es distinta. (radicalmente distinta?) y ya. Y creo que la reflexión aporta, siempre. Y no te mientas... tienes una idea clara de lo que es la política, pues te molesta que los "pongamos a parir" y consideras que no debe hacerse, en nombre de aportar algo. Bien, ¿qué aportarías? espero que además de constatar una línea que no te gusta, indiques una vía a seguir y si no... los caminos se habrán bifurcado, simplemente eso, y nos aplicaremos mutua y recíprocamente aquello de "dejad que ladren, señal que pasamos"
Maria Oliver
# Maria Oliver
miércoles, 11 de noviembre de 2009 23:21
a ver, esto de hacer otras cosas mientras añado coments es mala cosa, se plantean cosas que dejan el comentario desfasado.
Creo que el quid no está en el ambicionar (aunque...) si no, como plantea Esther, en el objeto, en aquello que se ambiciona... luego: en un control ético. En consensuar como colectivo obje(tiv)os ambicionables que regulen la práctica... un código ético, vamos. Volvemos de nuevo a los valores...
26390eir
# Esther Ibáñez
miércoles, 11 de noviembre de 2009 23:40
Son sincronías María, son sincronías....
SANTIAGO VILLAR PALLAS
# SANTIAGO VILLAR PALLAS
jueves, 12 de noviembre de 2009 0:00
Podemos constatar que no hay indiferencia, que una mayoría de nosotros tenemos nuestras propias ideas sobre "la ambición". Puede ser que la palabra "ambición" tenga ciertas resonancias que nos causen alergia...,por eso los últimos comentarios son esclarecedores..., quizá todo es cuestión de grado.., por eso intentaba plantear la pregunta ¿dónde ponemos los límites de nuestra ambición?. Podemos tener ambición por conocernos, por amar, por triunfar o por machacar a nuestros competidores..., así que lo importante es plantearse, como dice María, los valores que nos hacen ambiciosos de una determinada manera. Si nuestros valores gravitan en torno a la dignidad del ser humano creo que nuestra ambición será sana (se trata de entender a otro como un sujeto, no como un objeto)...
Muy buena la síntesis de Esther. Gracias a todos por vuestros comentarios.
Abrazos.
Santi
Pedro Pitofino
jueves, 12 de noviembre de 2009 8:26
Se ha creado un debate amargo en torno a este artículo, en el que he participado cómo lector hasta ahora, y que me hace sentir cierta molestia. Nunca he sido político profesional, pues en todos he visto un grado de ambición más o menos claro. Ahora bien, el político se presenta a unas elecciones a arreglarme la vida, y recibe a cambio unas contraprestaciones, y no se trata de juzgar si son o no justas. Cuando ese político no me arregla la vida, yo tengo la posibilidad de cuestionar su trabajo, y por supuesto que lo hago.

¿Tengo yo la varita mágica para solucionarlo? Pues vamos a ver, tendrían que concurrir varias circunstancias, y tal cómo está montado el chiringuito, para empezar debería pertenecer aun partido político, pero no a uno cualquiera, sino a uno de los “grandes”, y a partir de ahí, que mi ambición fuera comprendida y compartida por el resto de miembros de mi partido. Podría seguir haciendo elucubraciones, pero la cosa se me va a ir complicando, y prefiero ir a lo que era el debate original.

Empezamos a ser ambiciosos e insanos desde la infancia, cuando en el ámbito familiar obtenemos los favores con un llanto, un gesto. Así, desde la lactancia comienza el egoísmo individual, y la sociedad en este caso familiar, que lo consiente, fomenta y cae en la trampa.

No debemos confundir, cómo creo que hace alguno de los contertulios, ambición con afán de superación. La primera es egoísta y solo busca la acumulación, de dinero, placer, poder; mientras la segunda busca la consecución de un reto cada vez mayor, sobre una meta conseguida. Las dos pueden llegar a confundirse, pues la frontera existente es muy fina y solo está guardada por el propio razonamiento.

Habéis comentado alguno que había que utilizar la conciencia. Bien, pero con cuidado. Si entendemos la entendemos cómo Eric Fromm, la conciencia puede ser un negrero, por eso utilicemos el razonamiento lo más limpio posible.

Aunque sea para acabar, Santiago, gracias por el artículo, y al resto, María, Esther, Carles Sánchez, Juan Trigo, y tantos otros que no cito, gracias también, os leo todos los días aunque no escriba por falta de tiempo.

Salud
acovaleda
# Aníbal Covaleda
jueves, 12 de noviembre de 2009 15:33
Desde mi humilde opinión, y de acuerdo a lo leído del articulo y de los comentarios, lo fundamental y cuasi primario que veo es la identificación personal con todos ustedes; es como un reflejo, no en los contenidos propios de cada uno, sino en lo total, lo crítico, lo subvertido de la acción, de sus palabras, en pos de un cambio para mejorar, no solo en lo económico, que es lo que prima en nuestros días, sino en lo social, educativo, en la salud y principalmente en la creación de conciencias propias, reflexivas, criticas, como las que veo en este página web, que a pesar de diferencias y de distintos puntos de vista, todos plasman con su palabra y con ideas, la búsqueda de logra la esperada “revolución copernicana” haciendo un giro de 90 grados y consolidando un poder horizontal, transparente y civil. Creo que es una “ambición sana”, y lo será en la medida que sea de, para y con él pueblo. Como la idea de Esther Ibañez, de crear esta página, su acción es para imitar y difundir, apoyándonos en la nueva internet, que nos hace participes primarios para hacer frente a los unidireccionales “mass media” dueños del poder mediático de habladurías, creadores de verdades cosificadoras, formateadoras y destructivas. Entrelazaremos una RED de “protección”, “filtro” y “captura” de toda “información instrumental” que quiere hacer de nosotros fieles mascotas a dominar y controlar.

Saludos a todos desde Argentina.
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
jueves, 12 de noviembre de 2009 21:06
Gracias Pedro por tus palabras y buen punto la distinción entre ambición y afán de superación.
La observación de Anibal sobre la identificación real con nombre y apellidos de los contertulios es muy importante. Al utilizar nuestro nombre y apellido nos hacemos directamente responsables de lo que decimos. Si utilizamos un nick, es más facil que puedan emerger las facetas ocultas de nuestra personalidad ya que nadie nos puede responsabillizar de lo que decimos, es como si no existieramos en la realidad.
Internet es una herramienta de gran ayuda para comunicarnos de un lado al otro del planeta, pero no debemos olvidar que continuamos siendo personas aunque no podamos ver la expresión de la cara, no percibimos el tono, por eso las formas aún deben ser más cuidadas, ya que facilmente se puede malinterpretar.
Un abrazo
acovaleda
# Aníbal Covaleda
viernes, 13 de noviembre de 2009 12:32
Pido disculpas por mi mala prosa en la forma del mensaje, no tuve la más mínima intención de de llevar un mensaje malintencionado u ofensivo, para con los lectores de esta página y principalmente mis disculpas hacia Santiago Villar Pallás.
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
viernes, 13 de noviembre de 2009 14:43
No debes pedir disculpas Aníbal, mi comentario iba dirigido al suceso que se dio en el debate no a tí. Fue útil el comentario de la identificación de los usuarios.
Un abrazo
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
viernes, 13 de noviembre de 2009 14:48
Cierto lo que dice Esther, Aníbal.
Tu comentario fue correctísimo, y creo que fue un alago hacia todos nosotros.
Así que gracias por ello.

Un saludo y abrazo hacia Argentina.
Maria Oliver
# Maria Oliver
viernes, 13 de noviembre de 2009 18:51
hola... tarde... me perdí apasionante continuación de la cosa! Gracias a tod@s por los aportes (y a Pedro y Aníbal por los piropos. Lo que dices aníbal, de la red filtro es estupendo! Y a Germán por seguir por acá y de buen talante, jaja) En fin, me parece importante que este debate tenga lugar al pie de la reflxión de Santi sobre la ambición... Me hace recordar a los debates de los teólogos medievales o moralistas del XVII, XVIII... es emocionante.
ambitio, en latín es un compuesto de ambe y ire... algo así como ir en pos de, rondar en torno a... luego con insistencia. Cuando se incorpora a las lenguas románicas es muy claramente querer, buscar, desear algo que halaga al amor propio.... creo que es por eso que produce cierta alergia, afortunadamente!
un abrazo a l@s de acá y allende
Nemo
# Nemo
lunes, 16 de noviembre de 2009 21:06
Según el Diccionario de la lengua española, ambición es "deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama". Esta definición, tan explícita, no deja lugar a dudas sobre la "insanidad" o carácter malsano que el uso de dicho concepto lleva consigo aparejado. Y cierra, por tanto, el debate sobre las diferentes interpretaciones que han ido haciendo los distintos comentaristas de este artículo de Santiago.

La ambición definida como "deseo ardiente" lleva implícita una alta carga emocional, lo cual sitúa al individuo afecto lejos de una racionalidad aceptable.
La ambición se correspondería más con una pasión. Es decir, con un padecimiento, con una alteración impregnada de irracionalidad.

Santiago, en su excelente artículo, después de dar unas sutiles pinceladas sobre la fuerza que nuestras emociones, valores y aspectos más inconfesables y privados de nuestra personalidad tienen en las decisiones económicas que tomamos, nos invita a la siguiente reflexión: ¿Una ambición sana es la que es capaz de ponerse límites a sí misma?

Si nuestras ambiciones nos definen (como dice Santiago), y es posible una ambición prudente (como diría Aristóteles), ¿es también posible una ambición, libre de un apasionamiento ardiente, que no sobrepase los límites de lo patológico?¿Es posible una ambición sana?

Esta última pregunta debería haber centrado el debate del artículo, y no los cruces de acusaciones que se han producido por la aparición de un comentario más o menos desafortunado.





german
# german
miércoles, 18 de noviembre de 2009 19:15
mu buen

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Anónimo (1)
Antonio de Miguel (1)
Arnau Rebés (1)
Arturo Escartín (1)
Axelle Vergés (2)
Betzie Jaramillo (1)
Blanca Muñoz (2)
Carles Nebgen (20)
Carlos Guerrero (1)
Carlos Sánchez (27)
Carmen Cayuela (17)
Carolina T. Godina (6)
Casimiro López (3)
Chus Santisteban (10)
Congreso de la Sociedad Civil (2)
Conxita Tarruel (2)
Cristóbal Cervantes (31)
Daniel Alarcón Zwirnmann (1)
Daniel Zaragoza (5)
Eduardo Martínez (1)
Eduardo Vidal (8)
Maria Oliver (43)
Eric Jökin (2)
Esther Ibañez (125)
Fady Bujana (2)
Felipe G. Coto (1)
Ferran Caudet (1)
Francisco Rubiales (4)
Gabriel Gutierrez (21)
Gabriela Germain (4)
Germán Pinto (7)
Gloria Rebolledo (2)
Gonzalo Aliaga (1)
Henry Fuerniss (2)
Ignacio S. León (1)
Ignasi Alcalde (2)
Jaime Izquierdo (1)
Javier Monserrat (4)
Javier Arias (5)
Javier Cejudo (1)
Javier Segura (1)
Joan Martí (5)
Joaquim Braulio (3)
Jordi Pigem (6)
Jorge Arráez (2)
Jorge Ramos (8)
José María Hernández (17)
José Carlos García Fajardo (1)
Josep Crusellas (1)
Josep Puig (1)
Juan Carlos Ferrando (4)
Juan Trigo (34)
Julian Prieto (1)
Kico (5)
Koldo Aldai (27)
Lali Valls (6)
Mª Dolors Oller (3)
Manuel Ángel García (1)
M.Vilaseca (2)
Manuel Delgado Ruiz (1)
Miguel Á. Ortega (3)
María Rodríguez (2)
Mario Conde (1)
Marisol Ramoneda (1)
Rafael J. Rodriguez Sanchez (2)
Mesas de Covergencia ciudadana (1)
Miguel A. Delgado Gonzalo (1)
Miguel Angel Múgica (3)
Miguel Haag (2)
Nacho Rivera (24)
Oliver Style (1)
Pere Feliu (6)
Gabriel Fernandez (12)
Rafael Cobo (1)
Sagrario Alia (1)
Sagrario Arana (24)
Santiago Villar (31)
Sebastian Corradini (1)
Sergio González (18)
Toni Pons (4)
Vicenç Fulcarà (2)
Jose Luis Montes (2)
Walter Trujillo (3)
Xavi Martín (44)
Yago Sobrevías (1)
    
Fechas