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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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04

El Marketing como vínculo de poder y sumisión

Un producto relaciona a un productor con un usuario. A pesar de parecer una relación entre iguales, quien domina la relación –o, más bien, quien pretende hacerlo- es el productor quien, con un buen marketing, trata de abrir una brecha en la mente soberana del comprador potencial. Sin embargo, ese comprador potencial -que quizá no tiene necesidad del producto que tratan de hacerle desear- tiene en sus manos todo un poder que acaso no esté usando, pues por obra y gracia de ese marketing él mismo inconscientemente permite que quede anulado. Según el pensamiento plano, es más fácil que un productor piense por mi que yo mismo. Y más ahora, con los mensajes virales que tanto proliferan.
Así que abogo por uncontra-marketing orientado a no consumir nada que aparezca ante nosotros sin haberlo pedido. Sería una buena idea que las personas diseñáramos qué productos o servicios necesitamos. Todo un reto creativo. Pensemos sobre ello.

La forma de ejercer la publicidad como indicador de la salud de un producto

¿Se han percatado de que en el total de espacio mental que un producto o servicio pretende ocupar en la mente social, la parte mayor se la lleva el marketing y la publicidad, es decir: la argumentación de la necesidad del productor por ponerlo en circulación? Ello comporta que el producto puede no resultar ser importante para nosotros si no es por su argumentación.
La forma de publicitar un producto refleja el estado de salud entre el productor y su propio producto. Es sabido que, en un principio, en los inicios de la historia de la publicidad, ésta venía con un estilo muy dirigista, insistente e impositivo. La evolución posterior hizo que la forma de comunicar fuera haciéndose más seductora, sugerente y, al menos en apariencia, más respetuosa y buscando la complicidad con el potencial cliente. Dicen los expertos que cuando un producto es argumentado con este estilo es señal de que hay una gran confianza en él y de que no hace falta ser demasiado invasivo. Por el contrario, cuando nos encontremos con una publicidad que nos recuerda al viejo estilo, ya podemos empezar a pensar que la confianza en la bondad del producto por parte del productor es precaria y busca vendérnoslo cuanto antes mejor. No sé ustedes, pero yo cada vez percibo esto último con una frecuencia mayor.

El marketing como constructor de un determinado patrón de relación social

Bajo la palabra marketing, y que me disculpen los marketineros de pro si no me ajusto al canon, me estoy refiriendo tanto a argumentos de una idea que alguien desea implantar en nuestra mente, como a la publicidad y a todos los actos encaminados a ello. Todos hacemos marketing de algo de nosotros, la cuestión es el nivel de honestidad y respeto que estemos transmitiendo.

Entiendo como marketing aquellos movimientos, gestos, palabras y actos orientados a hacer deseable un producto que, de otra manera, nos resultaría indiferente o innecesario. Por otro lado, el producto o servicio –deseable para vender, deseable para consumir- pone en una determinada relación al productor con el consumidor. El tejido social se construye en base a estos parámetros que, transversalizado de otro contexto relativamente cercano, también podría denominarse ley de oferta y demanda. La idea moderna y postmoderna de “progreso” se basa en ello. Otra cosa es lo que cada uno entienda como “progreso”. Me refiero más especialmente a la idea de “progreso” que nos viene inculcada desde la revolución industrial y, un poco más recientemente, desde hace 150 años, que es cuando se crea el concepto que hoy conocemos como empresa.

Volvamos. Decía que la forma con que se implanta en la mente colectiva un producto, servicio, idea o tendencia refleja bastante de por donde van los tiros. Si, como estamos viendo, la publicidad se hace insistente hasta conseguir erosionar la capacidad discriminativa de las personas, podríamos pensar que se hace necesario un nuevo paradigma. Actualmente se está imponiendo una forma de presión que me hace relacionar el marketing con el mobbing. Lo llamo marketmobbing: una forma de lavado de cerebro que utilizan desde determinados promotores de redes sociales a negocios vinculados a internet y, cómo no, políticos.

Speed Marketmobbing

Relacionado con esto último, y proliferado por internet, aparece un tipo de mensaje que nos anima a no perder oportunidades, a hacer surfing con prácticamente todo, a correr para ganar posiciones en la vida, etc. Por si fuera poco, se nos dice que un supuesto cambio en la polaridad del planeta está provocando que los procesos vayan con celeridad inusual. No sé si eso es verdad. Es posible que si y que se utilice esta información con finalidades interesadas. Nos quieren dejar a merced de una rapidez urdida y diseñada por otros. Además del fomento del pensamiento plano y del eslogan (pensamiento MP3 o pensamiento puré), esta rapidez inculcada es incompatible con nuestra capacidad de reflexión. Es obvio que el ritmo -nuestro ritmo personal-, tanto como el pensar detenidamente, es un elemento consustancial en cada persona. Saber parar, absteniéndonos de entrar en la vorágine con que se nos quiere chutar, es lo mejor que podemos hacer para cuidar de nuestra soberanía.

Políticos y marketing

La presencia insistente, hueca y sin ideas de los políticos refleja muy bien todo lo que les acabo de comentar. La política del parcheado rápido está haciendo furor. Perdido hace tiempo el sentido de estado y del sacrificio personal –si es que lo hubo alguna vez en el ámbito de la política-, el político parece estar haciendo un marketing de un producto que apela al interés de la comunidad a la que representa cuando en realidad lo que nos quiere vender es otra cosa. Si los políticos recurren a una propaganda que viola e interfiere el espacio público de forma tan burda, es que la política y los partidos están en el tramo final de su existencia. Ya no sirven ni al pueblo ni a la élite. Como un producto en crisis cuyo productor trata a la desesperada de convencernos, así veo a los políticos. Hace tiempo que han pasado de la defensa de las ideas al marketmobbing más descarado.

3 citas

La publicidad fracasa, las depresiones se multiplican, el desarraigo se acentúa; sin embargo, la publicidad sigue construyendo las infraestructuras de recepción de sus mensajes. Sigue perfeccionando medios de desplazamiento par seres que no tienen ningún sitio adonde ir porque no están cómodos en ninguna parte; sigue desarrollando medios de comunicación para seres que ya no tienen nada que decir; sigue facilitando las posibilidades de interacción entre seres que ya no tienen ganas de entablar relación con nadie.
Michel Houellebecq

Todo se ha convertido en espectáculo y lo que cuenta es la visibilidad y no la calidad
Juan Goytisolo

Ofrecer al lector la oportunidad de un placer —trabajo activo— en lugar de proponerle un disfrute pasivo. Un escrito hecho expresamente para recibir un sentido, y no sólo un sentido, sino tantos sentidos como pueda producir la acción de una mente sobre un texto.
Paul Valery (citado por Enrique Vila-Matas en uno de sus artículos)

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Comments

Maria Oliver
# Maria Oliver
miércoles, 04 de noviembre de 2009 10:59
Gabriel, enhorabuena. Esta segunda parte es aún mejor que la primera, desdiciendo el dicho. Bravo.

Creo que das en el clavo, estamos en una sociedad de consumo que, en efecto, se vertebra en torno a él y que tiene en el márketing un lenguaje, y en este caso, una forma de no pensamiento... que es lo que es útil al consumo masivo...
Das donde más duele: el deseo, que el marketing reifica y prostituye. Aquello que nos hace humanos, que nos individualiza, que nos estructura como seres únicos --ésa es la fuerza, el sentido del deseo-- es manipulado, ninguneado y reducido a mera ansia o ganas por el márketing. Y las consecuencias son de vasto alcance... En cuanto cedemos a semejante ecuación dejamos de ser personas, devenimos meros consumidores, luego OBJETOS de seducción para el márketing... En fin.
Gracias por pensar, compartir y, sobretodo, desplegar las implicaciones de lo que es!

Hay algo que me parece muy importante y brillante en tu artículo: esa propuesta de contramárketing. Venimos hablando en este blog, recurrentemente, de la necesidad de acciones: el contramarketing que planteas, sencillo, eficaz --se necesita rumiar, luego detenerse-- me parece una acción de saque, que puede englobar todas las microacciones que se vienen proponiendo. El contramarketing como emblema y práctica de un consumo responsable, ea, y que nos vertebre como sociedad responsable, civil y que no permita definirnos y tratarnos como sociedad de consumo!
Sí. sí. sí: contramarketing, please: detengámonos a pensar si lo que nos ofrecen a salto de mata, al volver la esquina, es necesario... ajustemos así el deseo, quitémosle ansia de poseer... Más suave que un boicot, sin negar lo que hay, la "necesidad" de consumir, pero frenando el aspecto más nocivo: la prisa, el bombardeo, el aturdimiento... Que deseo y pensamiento son hermanos de la pausa...
En fin, mil gracias!
Maria Oliver
# Maria Oliver
miércoles, 04 de noviembre de 2009 11:09
Ah, y gracias por Valéry, de la mano de Vila-Matas. Estupenda cita!!! Casi eclipsa todo!!! Grabémosla a fuego donde sea! Valéry, un atleta de élite del pensamiento, brillante, uno de los mejores del XX francés. Sus artículos sobre arte no tienen desperdicio!
Carolina
# Carolina
miércoles, 04 de noviembre de 2009 13:20
Genial Gabriel!!! Comparto la opinión de Maria.

Realmente la cuestión del márketing está tan arraigada en nuestra mente, lo hemos interiorizado de tal manera que nos parece lo más 'natural' del mundo y es lo más 'antinatural' puesto que, como apuntas en tu artículo, es una herramienta de manipulación de la consciencia de cada individuo.

Con el márketing se intenta cortar el pensamiento libre y convertirlo en pensamiento al servicio del consumo. Creo que tus artículos son muy importantes, precisamente porque ponen el dedo en la llaga y nos recuerda el peligro del márketing en nuestra sociedad. Es un tema que tiene tantas implicaciones y de tan largo alcance, que se debería tratar más amenudo.

El márketing muestra su perversión tanto en el mensjae visual que lanzan como en las frases que acompañan esas imágenes, y secuestran el incconsciente del potencial consumidor, o lo intentan, por suerte no siempre lo consiguen.

Interesantísimo el planteamiento!!
Ailed
# Ailed
miércoles, 04 de noviembre de 2009 16:14
Me pregunto, si los usuarios expresaramos que necesitamos y por ende tener posibilidad de hacer un buen filtro de lo que se nos ofrece, existira alguna especie de marketing intrapersonal???

el marketing que veo hacemos TODOS al llegar a ser adultos es relacioando a la pareja, cuando uno esta de enamorado de alguien le sale el marketero(a) ya que solo muestra lo "bueno" q tiene x ofrecer...

llegado el periodo de convivencia o matrimonio si es que firmaron la supuesta garantia de compra, las cosas cambian... dejan el marketing o mejor dicho hacer otro tipo mas real, que x los efectos del marketing iDEAL que se tuvo al principio no nos gusta lo que finalmente compramos.

Claro que en cuestiones de vinculos y relaciones nadie compra a nadie, sera asi? o en el fondo uno esconde un deseeo de poseer todo y a todos para sentirse mejor.

Otro punto es que cuando uno va al super las secciones mas grandes con productos de N marcas son la de los lacteos, las golosinas, harinas procesadas digase galletas, kekitos, enlatados!!!! que es increible q cosa no han pensado poner LISTA!!! en una lata.
LAS FRUTAS Y VERDURAS SON MAXIMO UN ESPACIO EN UN FRIGIDER DE UNOS 8 PASOS 10 EN EL MEJOR DE LOS CASOS Y CANASTAS DE HORTALIZAS YA EMPAQUETADAS, hasta la posibilidada de escoger q verdura me gusta nos la quitan.
Me habia olvidado de las gaseosas y bebidas alcoholicas, no quiero sonar como que no hay q consumir todo ello que he mencionado sino q quien sabe qué necesita para vivir saludable haria una eleccion correcta, pero muchos nos toco aprender por ensayo y error y decides x lo saludable despues de enfermarte o hartarte de lo que ya consumiste, aunque la mayoria sigue adormecida por no haberse permitido sentir el malestar posterior a CONSUMIR un Producto defectuoso o tener que cargar con el porque ya se lo compró y no va ha "perder" su inversion.

vaya temas q se me viene, mejor lo plasmo en un post y les envio el link,

gracias Gabriel

saludos desde PERÚ
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
miércoles, 04 de noviembre de 2009 18:09
Si le quitamos al Marketing la codica, la publicidad engañosa y la promoción desquiciada nos quedamos con creatividad e innovación. Y si eso lo usamos por el bien común y la cooperación con todos nuestros hermanos entonces tenemos una preciosa herramienta de evolución y trancendencia.

La publicidad puede ser muy sutil y aquello que no nos parece como tal, es la peor de las publicidades. La mente humana es muy fácil de manipular, es mecánica y siempre busca patrones conocidos, la publicidad lo sabe y lo explota. También los líderes de masas y las sectas.

Por eso es bueno no apegarse a nada ni a nadie. O al menos darse descansos mentales. Por si las moscas.

Así me gusta María hay que pasar a la acción. Con dos como tú cambiámos esto en dos telediarios.

Ailed cierto en la mayoría de productos debería poner "consultar antes a su médico o nutricionista más cercano" O mejor médico Ayurveda.

Gracias Gabriel muy acertado artículo.

Un abrazo subliminal.
Walter Trujillo
miércoles, 04 de noviembre de 2009 18:18
El Marketing se esta convirtiendo en una especia de reflejo condicionado, relacionando la función superior cerebral con la necesidad biológica, en otras palabras estamos volviendo a las primeras escalas de desarrollo, consumir para sobrevivir sin importar que, sabemos que es bueno y si no lo es, no importa, si logramos sobrevivir eso nos hará más fuertes y resistentes.

El marketing agresivo o directo nos esta robando nuestro nivel de conciencia, nuestra libertad o nuestra capacidad de discernir. Todo en esta sociedad moderna nos dan a pedir de boca, indudablemente cuando no estamos en paro o trabajamos por una 1 € por hora o por 400 € por semana como en Alemania.

Tenemos que obligarnos analizar el mundo exterior, a que nuestro cerebro trabaje y perciba la diferencia entre lo ideal y verdaderamente necesario. Nuestra alma esta envejeciendo o se esta empolvándose en los laureles, porque no la sacamos a trabajar o a renovarse. No somos seres espirituales, sin embargo dejamos a nuestro espíritu tomar decisiones por nosotros, basándose en las colores, formas o brillo de las cosas.

El consumismo terminará acabando nuestro cuerpo, envenenando nuestra alma y espíritu.
El consumismo no esta atrofiando la fantasía, maquillando nuestro gustos y deseos; y saqueando nuestro bolsillo

un saludo cordial para Gabriel

Walter Trujillo
Carles Nebgen
# Carles Nebgen
miércoles, 04 de noviembre de 2009 18:57
Ayer un amigo me dijo una frase divertida:
Nos hacen consumir productos que no necesitamos, con dinero que no tenemos, avalados por bienes que no lo valen, para impresionar a gente que no conocemos.
Si un extraterrestre se paseara entre nosotros para conocer nuestra civilización, ¿ qué pensaría ? Mejor no lo digo.
Carles
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
miércoles, 04 de noviembre de 2009 21:34
Carles muy buena frase. Claro ejemplo de como la creatividad puesta al servicio de la huamanidad se convierte en algo milagroso. Muy esclarecedora.

Un saludo.
Maria Oliver
# Maria Oliver
miércoles, 04 de noviembre de 2009 22:19
Jajajaja, muy bueno Carles, jajaja, tal que así... Pues eso, a no olvidar ese cuentito...
Gabriel
# Gabriel
jueves, 05 de noviembre de 2009 17:11
El antídoto contra la sociedad marketinizada es pensar... y pensar detenidamente. Y, más que pensar, contemplar. Pensar puede llevarnos a una espiral crítica en la que caeríamos de 4 patas en la trampa que el propio sistema nos pone. La cuestión es recuperar la contemplación.
Desde la contemplación podemos crear y ser creados por imágenes más profundas que, de hacer caso al acribillamiento a que nos someten las apariencias, serían pasadas por alto. Nuestro futuro y nuestra vida no es lo que los fabricantes de humo pretenden que sea. Es algo que están en nuestras manos.... sin embargo, ¿cuántas veces sentimos que alguien que no es uno las mueve? Se me ocurre, por ejemplo, un diagnóstico médico que se impone por encima de la capacidad del paciente para elaborar un discurso. El diagnóstico - el nombre que se le pone a una enfermedad- actúa como un uniforme que equipara a todos los enfermos a una categoría o etiqueta. O, también, un diagnóstico referido a una situación como la actual, en la que expertos imponen un canon de lo que los demás deben pensar al respecto.

Por otro lado, el marketmobbing masivo aplicado por marcas, productos y servicios innecesarios y noticias prefabricadas, es similar a una violación. Es una violación del espacio mental de las personas. Sin embargo, ante una violación, ¿qué se puede hacer para que el violador no alcance sus objetivos? ¿qué se puede hacer para el violador, que no deja de intentar violarnos, no nos veje?

Si un extraterrestre, como apunta Carles, que tuviera una inteligencia superior, viniera a la Tierra con la intención de avisarnos de algo que estamos haciendo mal, ¿a quién se dirigiría en concreto? ¿se daría media vuelta y saldría corriendo de la atmósfera terrestre? ¿se transformaría en uno de nosotros para pasar desapercibido y mover los hilos sin llamar la atención? ¿alguno de vosotros es un marcian@ infiltrad@? Si, ya veo, hay más de un@.... pero qué discret@s, por favor.... ¿qué podemos hacer para que los humanos nos hagan caso? !!!!

Acabo con una cita de Erich Fromm, terrícola ilustre -seguramente marciano infiltrado- que no tiene desperdicio:
"El hombre moderno se halla en una posición en la que mucho de lo que él piensa y dice no es otra cosa que lo que todo el mundo piensa y dice"
Erich Fromm. El miedo a la libertad. 1941
Gabriel
# Gabriel
jueves, 05 de noviembre de 2009 17:12
se me está ocurriendo una 3a. parte de este artículo..... no es una amenaza, pero.... :-)
David Orensanz
# David Orensanz
jueves, 05 de noviembre de 2009 20:14
Sr. Gutierrez,

Mi modesta opinión al respecto (con la ayuda de ilustres expertos, más abajo citados):

- En un mercado libre y no monopolístico, la relación entre productor y consumidor no es nunca equilibrada. Simplemente decide el consumidor.

La empresa que pretenda ¨abrir una brecha en la mente soberana del potencial comprador¨,está abocada al fracaso, ya que habrá olvidado lo esencial: el mercado son ¨personas de carne y hueso, con nombres y apellidos, que piensan y deciden porque son seres inteligentes (Josep Chías - ¨El mercado son personas¨).

Respecto a la necesidad o no de comprar un determinado producto o servicio, sería interesante distinguir entre necesidades, deseos y demandas (Philip Kotler - ¨Dirección de Marketing¨:

Necesidad: carencia de un bien básico. Existe en la esencia de la naturaleza humana y en su propia condición.

Deseo: carencia de algo específico que satisface las necesidades básicas

En lo que algunos llaman sociedad occidental, una persona, por ejemplo, necesita alimentos y desea un filete. Necesita vestido y desea un traje del Corte Inglés, necesita estima y desea un Mercedes.

Quizá en otras sociedades las necesidades se satisfacen de manera diferente: el hambre con mangos, el vestido con taparrabos y la estima con un collar de conchas.

Queramos o no, nuestra sociedad es compleja, y si bien se mantienen las necesidades (hambre, vestido, estima...), los deseos varían constantemente.

Por tanto, el marketing no crea necesidades; estas son anteriores al marketing. En todo caso, el marketing influencia los deseos. Retomando ejemplos anteriores, el marketing sugiere que un Mercedes satisface la necesidad personal de posición social.

Tampoco comparto su opinión acerca de la evolución de la publicidad. Esta ha evolucionado desde un ¨tono impositivo a uno más seductor¨, simplemente porque en el mercado (cuyo principal protagonista son, no olvidemos, personas con criterio), existe mucha más oferta que demanda.
A diferencia de los primeros tiempos de la publicidad moderna, no se puede ¨imponer¨ un producto. Afrtunadamente, hay mucho entre lo que elegir.

Totalmente de acuerdo análisis de la política actual. Es muy probable que nuestra necesidad de ser gobernados ya no se pueda satisfacer con el concepto actual de política.
Maria Oliver
# Maria Oliver
jueves, 05 de noviembre de 2009 20:38
" ¿qué se puede hacer para el violador, que no deja de intentar violarnos, no nos veje?"... pues eso, detenerse a pensar qué necesitamos y que deseamos realmente, al margen del "aporreamiento" Refugiarse en el silencio, apagar la tele, ver con mucha distancia los carteles de la parada del autobús y entrtenerse mirando a la gente, atrincherarse en libros, dvdeses, música, y observar, meditar... no ceder. Las relaciones sociales se complican, pero: nda que una sonrisa o un buen chiste no solucione...
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
jueves, 05 de noviembre de 2009 20:51
¿Seguro que tenemos criterio, o tenemos el criterio que nos han inculcado? Porque... ¿Cómo protegemos a los niños de esa publicidad seductora de la cual comentas? Niños que no olvides se harán adultos, ¿adultos con criterio...?Seductora como la mantis religiosa...

Ahí lo clavas, tenemos mucho de lo que elegir, y esa es toda la elección, elegimos o elegimos, ese es el primer mandamiento del sistema. Nos han marcado a fuego la necesidad enfermiza de consumir/elegir, porque esa es nuestra única forma de sobresalir. Curiosa forma de sobresalir. Para qué utilizar la inteligencia, el amor, la cooperación, el altruismo...

Hemos usurpado la necesidad basica de alimento por todo lo demás. Llamémoslo como quieras, deseo, ensoñación o adoctrinamiento.

El marketing te crea la necesidad de tomarte un alimento que no es tal alimento y que encima el packaking y todo el márketing asociado a él, vale más que el propio producto. Esa es la necesidad. Claro, científicamente la podemos llamar como queramos, pero eso a nivel cerebral trabaja igual que una necesidad, e igual que las más básicas de alimento: provoca ansiedad, baja autoestima y demás enfermedades asociadas a éstas.

Cierto lo que dice María pero jamás podremos explotar en toda nuestra potencialidad a menos que el sistema/Estado nos protega de tan innobles artes. El márketing al servicio del ser humano es toda una bendición. Utilizado para engañar y crear deseos/necesidades artificiales todo un disparate que minimiza al ser humano a meros consumidores. Toda nuestra vida gira entorno al bucle TC ( trabajo-consumo)

Un abrazo subliminal.
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
jueves, 05 de noviembre de 2009 22:11
Gracias Gabriel por tu artículo, que como bien dice María es aún más interesante que el primero.
También me gustaría dar la bienvenida a David y agradecerle su extenso comentario, Te felicito por la aclaración entre necesidad y deseo y por las referencias que aportas.David, y yo me pregunto ¿es adecuado querer constantemente estimular el deseo por algo material? ¿es un buen valor donde cimentar nuestra sociedad? Como muy bien dice Nacho, los niños son las principales victimas de este proceso, es muy triste que un niño aprenda a buscar la felicidad a través del deseo de poseer, cuando precisamente en esta etapa de la vida, la imaginación y la capacidad de disfrutar el momento es lo que predomina.

¿Y del marketing teléfonico que opinais? Estas en tu casa tranquilamente o nó y un desconocido irrumpe telefónicamente en tu hogar, utilizando un número privado que tu no le has dado y empieza a hacerte preguntas sobre que servicios utilizas y a que tarifas para ofrecerte algo más económico o con más prestaciones que además sabes que con la competencia todos acabarán haciendo lo mismo, ofreciendo un precio similar y unas condiciones similares. Yo personalmente no entiendo como esta práctica se considera legal.
Un abrazo.
Gabriel
# Gabriel
viernes, 06 de noviembre de 2009 0:47
Saludos a tod@s....
Para evitar sentirse vejado o atropellado entiendo que lo mejor es no ponerse encima de las vías... y más sabiendo que está transitada por trenes a todas horas. Bromas a parte, el tema tiene su enjundia. Yo mismo hago marketing continuamente. Incluso me doy cuenta de que para mi trabajo, la mayor parte de la energía que dedico a él se la lleva el marketing, no la ejecución del servicio esencial..... lo cual no es algo que me guste..... Es como estar cuidando más el papel que envuelve el regalo que el regalo en si.

Con respecto al marketing telefónico, eso no es nada. Lo peor ya está viniendo: es el puerta a puerta, como a la antigua usanza.....
Gabriel
# Gabriel
viernes, 06 de noviembre de 2009 10:07
La Contra de hoy no tiene desperdicio. El Marketing del miedo. Una entrevista con Miguel Jara.
Se puede leer en este blog:
http://animalidadconsciente.blogspot.com/
Carolina
# Carolina
domingo, 08 de noviembre de 2009 22:44
Leí la contra y es muy interesante y muy clara. Sin andarse con rodeos, directo al meollo.

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