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Juan Trigo posted on octubre 28, 2009 05:00 
Gandhi ganó la independencia de la India inspirando y poniéndose al frente de la desobediencia civil generalizada.
Eran otros tiempos y otros sistemas sociopolíticos, donde los centros de poder estaban aún muy compartimentados y perfectamente diferenciados. Hoy la mentira ejerce bajo una bandera global, por ejemplo la del G20, y las redes de poder no conocen fronteras; todos sus resortes están interconectados.
La desobediencia civil es una forma de rebeldía que consiste en rehusar el disfrute de las comodidades en las que se apoya el poder para lograr nuestra sumisión. No se trata de atacar violentamente la gran mentira que sostiene la sociedad del consumo, sino simplemente y en silencio, dejar de consumir compulsivamente, como hacemos todos los días para calmar nuestra ansiedad.
No creo el la revolución colectiva, porque en definitiva acaba substituyendo unos codiciosos por otros, sino en la revolución de las conciencias porque su único objetivo es la conquista de grados de libertad individual.
Esta crisis pasará siguiendo el ritmo de las fluctuaciones de la economía mundial. La pregunta que me formulo es: ¿Pasará también la conciencia, ahora numerosa en la gente, de haber descubierto el engaño y volverá a quedarse dormida, o por el contrario quedará esa voz en nuestro interior insistiendo en el “abre los ojos”?
Conozco de cerca comunidades autogestionadas, como la ecoaldeas, en las que se ha substituido el consumir por el reciclar. Y afirmo que es posible rehusar la obediencia a la formas de comodidad por cuya suma de costos hemos terminado hipotecándonos. Conozco gente que por principio nunca compra en supermercados ni tiene cuenta bancaria, ni televisor, que rehúsa multiplicar su atención en "otras actividades o distracciones", que no compran nada solo porque este de oferta o porque sea una novedad en el mercado, que no usa farmacopea alopática (la de siempre) si no es en casos de extrema gravedad, en su lugar, consumen alimentos naturales, vida sana, sexo sin inhibiciones, expresión tranquila de sus emociones, ha olvidado lo que intentaron enseñarle de pequeños o como lo dice Philippe Gaulier, mantiene visible el alma.
Pero cuidado, nada de lo anterior son recetas, ni es aplicable ninguna recomendación de carácter general, porque la revolución de la conciencia es algo personal e intransferible, ahí está la gracia, la conquista de la libertad es distinta para cada uno de nosotros. Y por tanto cada uno ha de encontrar su propia forma de desobediencia civil. De lo contrario, dirigir o organizar cualquier movimiento, grupo o plataforma nos llevará al mismo resultado solo que con otras etiquetas. Más bien se trata de la agrupación espontánea de conciencias liberadas, independientes y autónomas. Nadie ha de salvarnos de nada ni hace puñetera falta. Se trata de probar si somos capaces de vivir.
Recuerdo uno de los grafitis que me impresionó en las paredes de la Sorbona en Mayo de 1968. Había muchos, como para escribir varios libros de filosofía, pero en este podía leerse: “¿Hay vida ANTES de la muerte?”.
Publicado en: Desobediencia civil
Email del autor: juan@tmp.es

miércoles, 28 de octubre de 2009 8:45
Hola Juan, muy buen día y gracias mil por tu artículo. Me gusta mucho: nada de doctrina, simple exposición... resultado: argumento contundente. Recuerdo ahora un artículo de Toni Pons, "instinto y necesidad"... Creo que hoy, aquí, ahora, esa desobediencia civil, simple, silenciosa, cotidiana, firme, se impone por pura lógica, mero instinto de supervivencia de la especie... Se trata de acceder a una auténtica emancipación de la autoridad, en ello nos va un salto evolutivo. suena muy grandilocuente, es tan sencillo como lo que expones: no pisar un súper, usar las cosas con atención, prescindir de lo superfluo, cerrar grifos, apagar luces, gastar un par de centimos más en bolsas biodrgradables... La lista es larga, no infinita! En fin, y la cito de nuevo, Coline Serreau, plantea en su película, La Belle Verte, que para llegar a esa arcadia --sin árboles ya, pero sin dinero también-- en la que viven los habitantes de un lejano planeta, de visita en la tierra, hubieron de vivir la época del Gran Boicot... en la que dejaron de consumir (pasándose paulatinamente l trueque) y tiraron por la ventana todos aquellos electrodomesticos nocivos para la salud y/o innecesarios... Luego juzgaron por crímenes contra la humanidad y animales a farmacéuticas, petroleras, industria armamentística... Una fábula, sí... inspiradora y en la que los habitantes de ese planeta VI VEN de veras, ¿porque juegan como niños muchas horas al día? Un abrazo

miércoles, 28 de octubre de 2009 9:18
Que buena tu exposicion "tranquila" sobre la desobediencia individual y libre, optando por el afianzamiento de las creencias no colectivas. Tienes mucha razón en que lo de Ghandi, eran otros tiempos. Tiempos en los que habia ideales, instinto de progreso en la sociedad y lucha por la libertad. Hoy no, como bien dices. Todo eso se ha perdido en pos de una libertad impuesta que consiste en codiciar lo que los demas tienen. Aunque nos endeudemos hasta las "trancas", y salgamos cada mes a "barrancas". Yo llevo ya casi dos años en la actitud que recomiendas, pasando de modismos, consumismos, y alegrias economico-financieras, que solo nos llevan a donde estamos. Hace algunos dias, comenté algo parecido a lo que expresas, pero en tono mas politico que social. Puesto que los sistemas politicos en los que nos basamos, tienden a parecerse cada vez mas. Y todos en el mas de lo mismo, nos llevan (como rebaños) al mismo sitio. Ese sitio donde ellos se enriquecen y nosotros nos endeudamos (vease resultados empresariales de las grandes beneficiadas de las ayudas publicas en esta crisis). En fin, enhorabuena por tu articulo "tranquilo".

miércoles, 28 de octubre de 2009 9:39
Antes de mayo del 68 hubo un Primer Ministro británico que reflejo la realidad de la política en algunas frases que nos recuerdan que no es nada nuevo lo que estamos viviendo en la actualidad: El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria. Winston Churchill murió en 1965 y esta y otras frases que han quedado escritas para recordarnos como funcionan los sistemas políticos le hicieron merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1953. Claro esta que en la actualidad las cosas han cambiado un poco y el ejemplo lo tenemos en que ahora la policía no solo efectúa redadas en los barrios marginales y en las casas de las mafias ahora también están tomando los Ayuntamientos y deteniendo a los ex excelentísimos. Aunque estas acciones parece que van dirigidas a que todos volvamos a creer en los valores de la democracia, llegan un poco tarde pues muchos de los que ahora han sido detenidos ya estuvieron en su día imputados en otros escándalos financieros y aún así se les a permitido seguir con su peculiar forma de hacer negocios.
miércoles, 28 de octubre de 2009 11:00
Muy buenos días Juan, siempre es un placer empezar el día (bueno, ya hace unas horas que lo he empezado, pero es el momento del desayuno) con una reflexión tuya. Si, la desobediencia civil, en mi opinión, es ser genuino, crítico, independiente, impermeable, valiente, y aventurero. El desobediente busca, prueba, considera, pero desde el amor por la vida y desde el conocimiento, no desde el temor ni la comodidad. La libertad individual es un camino difícil porque somos animales gregarios, sociales y políticos. Así que toda apuesta por la libertad individual es una apuesta por la libertad indivdual de los demás, es una apuesta por el respeto más profundo hacia el otro. Gracias por inspirarme en esta mañana medio gris, medio fría pero repleta de tonalidades, de aromas, y de amigos. Un fuerte abrazo,
miércoles, 28 de octubre de 2009 11:08
Muy bueno Juan. Llevo tiempo hablando de ello, sólo hablo de ello. Yo lo llamo fluir, ser consciente y natural con tu esencia y vivir en relación a ella. Y eso no es reacción hacia nada ni nadie. El río no reacciona contra nadie. Avanza por su cauce original y no pretende ser otra cosa. Unas veces irá en la misma onda que el sistema y otras no. Lo que sucede es que el sistema suele ser artificial y nada natural. De ahí que tantas veces el fluir va en contra, choca con dicho sistema. Pero no es debido a una reacción. El que reacciona está siendo condicionado por eso que le hace reaccionar. Y el auténtico rebelde; el que fluye, simplemente sigue su propia esencia. No cambia ni nada le hace cambiar eso. No espera a que le hagan reaccionar. El día a día nos brinda un millón de oportunidades para ser rebelde, para fluir, para crear, para amar. Gracias Juan. Un abrazo.

miércoles, 28 de octubre de 2009 11:22
Cada día somos mas los que sentimos esta vibración del "flow", simplemente ser...sin querer cambiar nada ni a nadie..solo SER desde nuestro corazón, donde reside la mayor inteligencia y recursos que disponemos...la inteligencia del alma...que brota desde nuestros corazones ♥ Cada día entendemos mejor que el camino mas largo que hemos venido a hacer es el camino de la vida desde la mente...al camino de la vida desde el corazón... Cada día permitirnos sentir la luz que hay en nuestros corazones...escuhar esa información que aparece en nosotros..."a veces este tipo de discurso suena un poco a una sobrecarga mistica de monjes y ascetas"...pero cada vez mas es experimentado por cualquier individuo sin pertenecer a ningun grupo cerrado y sin llevar la gorra de ningun equipo...solo desde la experiencia en 1ª persona....que es la que de verdad hace que nuestras células fluyan hacia la expanción de la conciencia...tal y como relata Carles en su invitación a leer este texto de Juan...que por cierto Juan....Gracias, gracias, gracias desde mi ♥....
miércoles, 28 de octubre de 2009 13:05
Juan lo que planteas es muy necesario en estos momentos a mi parecer. Y me encanta que cites a Gahndi, creo que su labor debería servir como un ejemplo más de lo que la mente y el corazón humano puede lograr sin el huso de la violencia. Y me encanta también que cites las ecoaldeas, ya que estas son uno de los ejemplos de cambio de consciencia unida a una acción clara. Y efectivamente cada cual debe encontrar sus propios mecanismo y acciones para conseguir que de esta nueva consciencia que se abre camino surjan acciones reales que propicien ese cambio a mejor, y que esas acciones se den ha conocer a otros y esos otros puedan aportar las suyas propias, todo un tejido humano y vivo!! Que bueno leer este tipo de artículos!!

miércoles, 28 de octubre de 2009 13:43
La desobediencia Social, se consigue gracias al grado de conciencia individual y colectivo, solo quien tiene conciencia, tiene la capacidad y libertad de decidir no consumir Coca- Cola o ropas de marca; cuando es posible tomar agua, sumos o vestirse de algodón. Es posible influenciar a las empresas del capitalismo delirante, tomando acciones de boicot: llamando a la gente a consumir productos donde no se utiliza mano de obra infantil, negarse a consumir productos que vienen de zonas ocupadas, no consumir carne de animales en cautiverio o estresados, ocupar un coche para varias personas, no comprar muebles de maderas finas del Africa o la amazonia, no utilizar combustibles generado en países que contaminan el medio ambiente y siembran la polución y producen enfermedades. En países como Alemania, las botellas se devuelven y tiene una prenda, los transgénicos son prohibidos y el control de calidad de los productos es sumamente estricto, la salud de las personas tiene prioridad. En Francia el cuidado y bienestar de los niños es vital, en los países nórdicos la educación es garantizada y de buen nivel, etc. Si queremos presionar al sistema tenemos que cambiar de actitud, empezar a restringir lo superficial y dañino, comprar con conciencia, regular el consumo de la teve y el DVD, dejar de lado el individualismo, formar colectivos o grupos de pensamientos parecidos o afines, perder el miedo a compartir o ser amigo o confidente. Solos no podemos conseguir nada o muy poco, compartir o ser solidaria no es necesariamente socialismo, son más bien humanismo y pragmatismo Saludos y un abrazo colectivo Walter Trujillo
miércoles, 28 de octubre de 2009 21:01
Estoy con Walter Trujillo. Como decían en la bola de cristal, sólo no puedes ,con amigos sí. Quiero decir que ensalzar la agrupación espontánea , sin más, acaba siendo algo esteril, un callejón sin salida, un mantenimiento del status quo, una rebeldía más ficticia que real. La organización tiene problemas, y puede acabar muy mal. Pero los mismos anarquistas, eran partidarios de organizarse. El problema es conseguir una organización de gente unida y libre a la vez, no sometida a altas instancias. ese es el tipo de movimiento a buscar. Como decia Bakunin, sólo soy verdaderamente libre cuando todos los que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres. Pues eso. Libertad individual va unida a libertad social. Libertad e igualdad van unidas. Saludos afectuosos
miércoles, 28 de octubre de 2009 21:21
Comparto bastante la opinión de Alfredo. Pero, igual de libres sí, igual de iguales no. Es una sutileza que puede llegar a asfixiar. Luchemos por ser libres, y nada más... que no es poco. La verdadera organización es la inconsciente, todos saben que es lo que tienen que hacer. Y entre las acciones individuales pero conscientes de todos se va formando algo más grande, algo que transciende e incluye. Todo lo demás es forzado y al final fácil, muy fácil de manipular. Si todos sabemos lo que tenemos que hacer no es necesario el apelotonamiento. Pero es precisamente cuando dudamos, cuando no lo tenemos claro que entonces nos organizamos, y lo que empezó como algo libre y bello, acaba autolimitándose y empobreciéndose. Acabamos esclavos de nuestras propias cadenas. Y así el circulo se vuelve a juntar... Y ésa, tristemente, es la historia de la humanidad. Un gran abrazo a tod@s.

miércoles, 28 de octubre de 2009 22:19
Gracias por todos los comentarios, me ayudan a entender. Se me ocurren dos aportaciones extraídas del mundo sufí en lo relativo a la colectivización y/o organización de seres humanos que buscan la verdad a través de ir adquiriendo mayores grados de libertad. La primera es la famosa anécdota que protagonizó el joven Jiddu Krishnamurti el día en que se suponía que debía inaugurar la Orden de la Estrella de Oriente como jefe espiritual. Sus mentores, Anie Besant, Ledbeater y demás teósofos, sucesores de Helena Petrovna Blavatsky, creyeron haberle aleccionado y entrenado durante años para dirigir aquella organización anglosajona destinada a compensar la creciente influencia que el pensamiento filosófico indio estaba teniendo en occidente. Les resumo dos frases de lo que dijo para disolver la orden el mismo día en que debía inaugurarla. Quien esté interesado en el discurso completo puede encontrarlo en el enlace: http://www.fkla.org/media/pdf/disolucion-orden-de-la-estrella-fkla.pdf “Vamos a discutir esta mañana la disolución de la Orden de la Estrella. Muchos se alegrarán y otros se sentirán más bien tristes. Esta no es una cuestión de regocijo ni de tristeza, porque es algo inevitable, como voy a explicarlo… Yo sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta. Ese es mi punto de vista y me adhiero a él absoluta e incondicionalmente. La Verdad, al ser ilimitada, incondicionada, inabordable por ningún camino, no puede ser organizada; ni puede formarse organización alguna para conducir o forzar a la gente a lo largo de algún sendero en particular. La verdad puede ser descubierta por cualquiera de nosotros, sin la ayuda de autoridad alguna; al igual que la vida, está siempre presente en un sólo instante… “ La segunda aportación que me gustaría hacer es la esencia del trabajo de grupos sufís: Se reúnen y organizan alrededor de un maestro para realizar un trabajo psicológico concreto (normalmente relacionado con la neutralización de los Egos). Una vez el maestro considera concluido el trabajo, disuelve el grupo e invita a cada uno a irse por donde ha venido. Y ello porque ese tipo de trabajos solo se realizan para una gente determinada, por un tiempo y en un lugar concreto. Y si me permito seguir abusando de su paciencia déjenme parafrasear a Cristo: “Busquen su libertad y lo demás (grupos, organizaciones, colectividades o lo que sea) les será dado por añadidura. Un fuerte abrazo a todos.

jueves, 29 de octubre de 2009 11:40
Gracias Juan, un artículo muy oportuno y muy bien orientado. Ayer nos reunimos unos pocos colaboradores de la página. Por supuesto volvió a salir el tema: ¿Que podemos hacer? Se comentaba el propósito de esta página, el cambio que necesitábamos como sociedad. Surgieron dudas sobre si estábamos o no en el buen camino ya que se hablaba, se reflexionaba, pero no se actuaba. ¿Como actuar? ¿Necesitábamos crear algun tipo de organiación? A mi, personalmente, la palabra organización me produce pavor cuando nos referimos a lo social. En seguida puedo imaginarme la tendencia hacia la verticalidad, la aparición de dogmas que ahogan la expresión de las individualidades... También nos preguntábamos por qué el ser humano había cedido tan facilmente su parcela individual de poder, por qué no se reesponsabilizba auténticamente de su vida. Comentamos que esta forma de funcionar nos resultaba cómoda, como la del niño que depende de sus padres para sobrevivir. Eso era lo que éramos como sociedad, niños dependiendo de unos padres para sobrevivir. Pero muchos de nosotros no nos sentíamos niños aunque continuemos funcionando como tales. Estoy de acuerdo con Nacho, si buacamos nuestra verdadera libertad individual, nuestra auténtica parcela de libertad individual, eliminando los egos superfluos (facil de decir, extremadamente dificil de hacer), surgirá espontaneamente la unión, la colaboración sin que sea necesaria ninguna organización. De hecho creo que esto ya esta sucediendo en esta página, a pequeña escala por supuesto, pero yo noto que esta presente. Amar y respetar el punto de vista del contrario, tanto como amamos o respetamos nuestros puntos de vista. ¿Acciones individuales y silenciosas? Por supuesto. No consumir aquello que no necesitamos (la mayoría de las cosas), no ver televisión, no comprar prensa, intentar comer comida ecológica, no consumir productos que hayan sido producidos sin ética, comprar sin tarjeta de crédito, poner nuestro dinero en la banca ética, evitar el coche el máximo nímero de veces....e infinidad de cosas que se nos vayan ocurriendo. Cada uno que reflexione y que elija. Yo ya me he puesto a ello y no es nada fácil, mis progresos son minúsculos por el momento, pero lo sigo intentando. Un abrazo a todos
jueves, 29 de octubre de 2009 13:58
Me ha gustado mucho el artículo y me gustaría ser capaz de renunciar a ese nivel de comodidad en el que vivo instalada y ser más coherente con lo que pienso, pero como bien dice Esther no es nada fácil. Quizás es un buen momento para revisar hábitos y costumbres y empezar a tomar decisiones... Como siempre, leer las aportaciones que se hacen a este foro me ayuda a reflexionar y cuestionarme muchas cosas y creo que eso es una gran contribución. Por eso, respondiendo a lo que dice Esther, creo que estais en el buen camino... Seguid así!!
jueves, 29 de octubre de 2009 16:51
Un artículo bello que demuestra la necesidad de la autenticidad. Una autenticidad que requiere un conocimiento profundo de nuestras propias contradicciones. Somos en la mayoría de las ocasiones lo que nos han dicho que tenemos que ser y nos da miedo reconocer que nuestra identidad es una tarea que nos corresponde a cada uno de nosotros. Parece que cuando nos alejamos del poder, cuando no aspiramos a formar parte de ningún grupo nos miran con cierto desdén..., al "fin es libre aquel que es capaz de pensar y sentir por si mismo"..., muchas veces la desobediencia civil es el único camino..., "la libertad exige cierta resistencia al poder" Un abrazo. Santi
jueves, 29 de octubre de 2009 17:43
Susana, tú también puedes unirte a nosotros en el camino!!! Un abrazo

jueves, 29 de octubre de 2009 20:08
Ester y otros amigos, respeto tus ideas, pero en mi opinión parte de un error. Hablas de colaboración espontanea. Pero no hay colaboración sin asociacionismo, sin compartir. El asociacionismo, si se plantean cambiar las cosas de verdad(y esta red se llama ni más ni menos que por un mundo mejor), es inevitable. El problema es que mucha gente cree que asociacionismo, organización, movimiento cívico, plataforma o x es tiranía, por si. y eso no es así. Aunque yo ya no estoy en el anarquismo tenemos la CNT y la FAI, como ejemplo de organizaciones de base. Evidentemente son difíciles, hay una tendencia a la jerarquización evidente , lo que Robert Michels llamaba Ley de hierro de la oligarquía. Pero individuo y sociedad van unidos, somos seres individuales y sociales. La pretensión de cambiar las cosas sin unirse, pienso que no conduce a nada. Simplemente a una especie de rebeldía estética, totalmente absorbible por el sistema, y que nunca causaría una preocupación a los amos del poder.(lo que no significa que las acciones individuales no sean importantes, que lo son y mucho) Referente a la igualdad. Sin igualdad no hay libertad, y viceversa. No hablo de la igualdad de robots, de pensamiento. Sino que sin igualdad de poder, no hay verdadera libertad. Y por otra parte, la desigualdad tanto de ingresos como de poder, son contrarias a la libertad. Jerarquía salarial, jerarquía de poder. Un saludo afectuoso

jueves, 29 de octubre de 2009 22:37
Hola Alfredo, me gustaría explicarte mejor mi punto de vista, yo me refería a que la unión viene de forma espontanea desde la vivencia de la individualidad. Imaginemos una familia cuyos miembros estan unidos por afectos profundos, aunque cada uno tiene su propia vida e incluso formas de funcionar en muchos aspectos diferentes. De repente, uno de los miembros tiene un accidente de tráfico y acaba en la UCI. ¿Necesitan unirse? ¿Necesitan establecer un plan de actuación en este caso? Probablemente no, de forma espontanea, estableceran turnos para estar en el hospital y se organizarán para cuidar a los miembros de la familia que quedan desprotegidos en esa situación. En ese crudo momento ya no necesitarán hablar demasiado, sabrán instintivamente lo que sienten los otros, porque se conocen, porque se quieren. Quizás debamos empezar a vernos como una gran familia y conocernos y apreciarnos más, así la unión será espontanea. Pienso que la jerarquización corresponde a una forma de funcionar muy masculina. La mujer, la madre, no utiliza la jerarquía en sus relaciones, nutre, reconforta, cuida (¡ojo! estoy hablando del arquetipo, no de todos los hombres y de todas las mujeres). Me gustaría que pudiéramos explorar nuevos caminos, nuevas formas de funcionar, aunque sean desconocidas y nos generen inseguridad, miedo y por lo tanto desconfianza. No sé si he conseguido explicarme un poco mejor, o a lo major lo he liado más. Un abrazo
jueves, 29 de octubre de 2009 23:10
¿Me permiten un apunte? ¿Como puede pretender cambiar el mundo alguien que no se plantea cambiarse a sí mismo?
viernes, 30 de octubre de 2009 9:31
Juan, ambos aspectos están interconectados. Lo uno no quita lo otro. No sólo de ideología vive el hombre, pero tampoco de psicología de autoayuda. Ester, entiendo más o menos lo que planteas, pero es casi insostenible. Estructurados en Estados Nación, en ciudades de millones de habitantes, en un mundo interconectado y globalizado, lo que planteas de una familia donde todos se conocen y apoyan como padres e hijos, es, en mi opinión, muy quimérico. La organización de determinados aspectos es inevitable .Salvo que se plantee vivir en comunidades de 20 personas en plena autarquía, puras e incontaminadas. Sueño peligroso, pues al fin y al cabo , por más que se pudiera idealizar ese tipo de vida, la presión, control, empobrecimiento y falta absoluta de libertad, acabarían extendiéndose. Podría acabar en algo parecido a un Pol Pot, quizá. Saludos afectuosos a tod@s
viernes, 30 de octubre de 2009 10:46
Hola a todos, llevo muchos años siendo una persona "'normal", en un trabajo "normal" y rodeada de gente "normal" (perdonad el abuso de las comillas), digamos que intuición, he intentado seguir más menos que más lo que planteais y siempre he sido un poco el bicho raro. Es muy difícil vivir en un entorno así y sobrevivir a ese permanente acoso consumista que nos rodea, sinceramente creo que si tiene que partir de nosotros mismos va a ser imposible.
viernes, 30 de octubre de 2009 11:46
Hola Enric. Los bichos saben lo que son, actúan y viven en consecuencia a su naturaleza original, y no intentan ser otra cosa. Los hombres no saben lo que son e intentan ser como el grupo, toda una pérdida de matices que lo único que consiguen es empobrecernos y volvernos monocromos. Defendiendo la individualidad mejoramos el grupo. Que lo gris no ensucie el Arco Iris.
sábado, 31 de octubre de 2009 9:55
Alfredo. Quise decir que expresamos el deseo de cambiar el mundo como via de escape a reconocer que no nos atrevemos a cambiar nada de lo que nos hace infelices. Claro que está interconectado. Por eso mismo si quieres cambiar el mundo primero empieza por cambiar algo de lo que te hace sentir infeliz. Enric. Recuerdo que de pequeño me molestaba que me dijeran que era un bicho raro, y de adolescente intenté luchar contra ello para ser aceptado por el grupo. Luego le fui cogiendo el gusto y ya ves lo bicho raro que soy. Es cuestión de práctica, autoestima y olvidar todo lo que te han querido inculcar de pequeño. Resulta hasta divertido. Y triste a la vez, viendo como la gente sufre tanto tratando de ser quien no es.
miércoles, 04 de noviembre de 2009 17:58
Pues sí... lo de bicho raro también me suena... y no pasa nada... además, yo tengo la sensación que mirados de cerca todos somos bichos raros, o lo que es mejor, deberíamos serlo. He ahí nuestra individualidad y probablemente nuestro talento.La gracia y el poder está en descubrirlo . Creo como Juan (mil gracias por todo lo que escribes tan bien) que sólo es posible un cambio individual, interior. Probablemente sea lo único útil. Un abrazo.
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