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María Oliver posted on julio 01, 2010 05:00 

Inauguramos hoy el primer artículo de “Perlas de la hemeroteca” con el primero que escribió María Oliver el 15 de Diciembre del 2008. Se lo tuve que pedir muchas veces ya que no tenía muy claro lo que ella podía aportar escribiendo. Era el principio, no teníamos apenas lectores y su esfuerzo intelectual y humano no quedó recompensado como se merecía. María incidía ya por aquel entonces en la necesidad de formar comunidades autogestionadas donde cada uno aportase sus cualidades en beneficio del colectivo. Nos recordó a Cándido de Voltaire y su huerta. Gracias María,
Esther
¿Hay que renunciar a la Ilustración? ¿Hay que renunciar al marxismo?...Muchos se han hecho esta pregunta… sobretodo tras la caída del muro de Berlín y el señalamiento, por parte de filósofos e historiadores, de los “peligros” que han entrañado tanto el humanismo como la Ilustración.
Se ha recordado aquí en diferentes artículos y comentarios a Marx, que asumió como propio el lema de los ilustrados: Homo sum : nihil humani a me alienum puto, ese verso de Terencio… “Nada humano me es ajeno”… Un extraño eco del “todos los hombres son conciudadanos de un mismo ‘demos’, y deberían coexistir en una misma vida y orden (koinos), como el rebaño que pasta en un prado común” de Zenón, fundador del estoicismo. Lema hoy banalizado, sin embargo, hacer de ese verso una divisa, izarlo a categoría de lema y obrar en consecuencia, implica un gesto sumamente fuerte, un salto enorme –en el siglo XVIII todavía se está en una sociedad teocrática dividida en estamentos. Esa “identificación, a todas las formas de vida, empezando por las más humildes, como recuerda Lévi-Strauss, fundador de la etnología, propone a la humanidad de hoy, por voz de Rousseau, el principio de toda sabiduría y de toda acción colectivas”…Y añade, es “el único que en un mundo colmado hace más difícil, pero más necesario, el respeto mutuo, el único principio que puede permitir vivir juntos y construir un futuro harmónico”.
Se han cumplido 60 años de la firma por parte de las Naciones Unidas de la Declaración de los Derechos Humanos, fue en 1948, 159 años después de que los diputados de la asamblea francesa, hija de la Revolución, diera a luz La declaración des Droits de l’homme et du citoyen. Uno de los gestos más emocionantes de la historia…Desde París, desde el siglo XVIII, unos representantes deciden que deben sentar las bases para una constitución… Empiezan la casa por los fundamentos y antes de pensar en los franceses, piensan en el género humano y en la ciudadanía… redactan así una de las piedras angulares del derecho constitucional moderno, de las libertades de hombres (y mujeres) frente al… Estado. Derechos que se incumplen sistemáticamente aun hoy en el planeta, pero que han ofrecido una base para un estar en derecho, que establecen un umbral de justicia… universal… Y ello, para todo ser humano pues son, a pesar de su demostrada vulnerabilidad, inalienables…
Semejante hazaña habría sido imposible sin les philosophes (los pensadores de las Luces, los iluminados) que remplazaron la idea de la salvación humana de las religiones reveladas por la idea, entonces nueva, de la felicidad terrena… Cierto que no sospechaban hasta qué punto el hombre es un depredador bulímico, capaz de horrores que no podían concebir (y en los que la idea de progreso y la técnica desempeñan un importante papel). Ahora, hoy, gracias a otros filósofos y pensadores, gracias a la posibilidad de un conocimiento crítico de los hechos históricos (todo ello posible gracias a la libertad de pensamiento, al acceso a la educación…) conocemos mejor los peligros que se han derivado de la Ilustración…
¿Debemos por ello renunciar a sus logros? Más cuando todo señala hacia la necesidad de una sociedad civil responsable para regular, equilibrar una estructura enloquecida (alienada, virtualizada) ¿Debemos renunciar al marxismo… a la CONCIENCIA –ahora no ya de clase exclusivamente?
Cabe preguntarse si los contribuyentes (en el afortunado caso de occidente…), esos pobres de hoy que vamos a padecer y pagar la crisis, no somos hoy el tercer estado de una democracia que idolatra al dios mercado.
En todo caso, ¿porqué ciertos aspectos y algunas consecuencias que conocemos de la filosofía de los philosophes habrían de hacer que nos planteemos si debemos renunciar a la Ilustración o mejor, al esprit de la Ilustración? ¿Cuánto tarda un salto de conciencia –que eso es lo que hay tras la declaración de los Derechos Humanos-- en dejar su impronta en la mentalidad colectiva? ¿Cuánto tarda en convertirse en arquetipo, por así decir?
En cualquier caso, y a pesar del lugar al que nos ha traído una fe ciega y mecanicista en el progreso, en la equivalencia entre el bien estar y los bienes, olvidando que la felicidad no tiene únicamente una definición material; a pesar de que sea difícil creer en que el hombre sea bueno por naturaleza después del nazismo, del estalinismo, de los genocidios en África o en Corea…, no hay porqué olvidar que, en la Ilustración francesa hay muchas luces y que, con lo que hoy sabemos, podemos y, debemos, recordar qué les debemos y recuperar la fe en la capacidad de gestos inauditos y que nos hacen progresar como seres humanos, como colectivo, como individuos (y no como meros clientes o usuarios).
No está de más recordar al Voltaire del Cándido o el optimismo. Al final de este cuento filosófico, Cándido, tras un arduo periplo plagado de desastres y atrocidades, y tras mucha indagación sobre los males del mundo, tras la crítica al optimismo ciego y sordo se establece en buena comunidad en una alquería. Y esta es la conclusión a las tribulaciones de Cándido…
[…]
-Tampoco ignoro yo -dijo Cándido- que es menester cultivar nuestra huerta.
-Razón tienes -dijo Pangloss-; porque cuando fue colocado el hombre en el paraíso del Edén, fue para labrarlo, ut operaretur eum, lo cual prueba que no nació para el sosiego.
-Trabajemos, pues, sin argumentar -dijo Martín- que es el único medio de que sea la vida tolerable.
Toda la compañía aprobó tan loable determinación. Empezó cada uno a ejercitar su habilidad, y la granjita rindió mucho. Verdad es que Cunegunda era muy fea, pero hacía excelentes pasteles; Paquita bordaba y la vieja cuidaba de la ropa blanca. Hasta fray Hilarión sirvió, pues aprendió a la perfección el oficio de carpintero y paró en ser hombre de bien. Pangloss decía algunas veces a Cándido:
-Todos los sucesos están encadenados en el mejor de los mundos posibles; porque si no te hubieran echado a patadas en el trasero de un magnífico castillo por el amor de Cunegunda, si no te hubieran metido en la Inquisición, si no hubieras andado a pie por las soledades de la América, si no hubieras pegado una buena estocada al barón y si no hubieras perdido todos tus carneros del buen país de El Dorado, no estarías aquí ahora comiendo confite de cidra y pistachos.
-Bien dice usted -respondió Cándido- pero tenemos que cultivar nuestra huerta.
Cultivar nuestra huerta… la interior y...la sociedad, esa huerta de todos…
Publicado en: Historia
Email del autor: airam.revilo@gmail.com
lunes, 15 de diciembre de 2008 13:04
Gracias María, por recordarnos ese gran momento histórico del que ya no se habla tanto, La Ilustración. Esta época represanta un salto cualitativo importantísimo en la historia de la humanidad. Por primera vez en milenios se habla de los derechos civiles, en pleno siglo XVIII. Pero no hay que ovidar que los derechos deben ir acompañados de obligaciones y de un sentido de responsabilidad. Hemos fallado en esto, hemos creído que la libertad implica hacer lo que uno quiere sin tener en cuenta el entorno y a los demás. Ese tipo de libertad pasa factura, la que vamos a vivir en breve.
lunes, 15 de diciembre de 2008 21:06
¿Por que los ideales humanos son siempre tan loables y al final irremediablemente se corrompen? ¿Que razones son las que hacen que ni la declaración de los derechos humanos se cumpla? ¿Por que parece que demos vueltas en circulo? ¿Como se puede romper este maleficio?
sábado, 20 de diciembre de 2008 15:54
Manu, enlazo este comentario desde otro que acabo de escribir en "el monasterio mágico" a propósito de la cita de Mao: una gran marcha se inicia con un pequeño paso. La marcha de la Ilustración que se inició con los pasos de sus diferentes pensadores franceses (Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Diderot, entre otros), siguieron la marcha de otros pensadores ingleses anteriores ( Hume..). Con el inicio de la revolución industrial, la marcha derivó hacia otro camino, por los derroteros del capitalismo, que aprovechó esta ideología y la adaptó según sus necesidades.
domingo, 22 de marzo de 2009 20:53
Gracias Maria por tu estupenda disertación sobre la resolución del conflicto o "conflictos". ¡Cuántas veces pontificamos a los demás sobre lo que se debería hacer, mientras nosotros somos incapaces de poner en práctica nuestras propias ideas en la vida cotidiana! Un abrazo desde Ibiza!

jueves, 01 de julio de 2010 10:09
Que bonito artículo Maria. Como llegué a esta página más tarde, nunca lo leí. Tienes razón en que la Ilustración ha quedado denostada, y que cosas muy positivas tubo y nos regaló a todos; marcó un paso más y dió muy buenos pensadores, aunque para mi gusto demasiado excesivamente racionalista en muchos de sus planteamientos. Sobre el Marxismo, ando de culero con él, no me gusta nada, estoy de acuerdo en la importancia de que las personas de a pie, los currantes, tomen consciencia de su poder, que dejen de estar alienados, que dejen de ser robots al servicio del dinero, que tomemos consciencia de nuestra fuerza como trabajadores. Sin fuerza de trabajo el chiringuito se hunde, esto lo comparto con Marx, porque yo misma lo he pensado siempre mucho antes de estudiar a este autor y al marxismo, pero aún así hay tantas cosas del marxismo que me chirrían que estoy de culo. Lo que yo propondría sería dejar estos momentos de la historia que ya no estan, como bajage, como experiencia para la humanidad, pero seguiría adelante sin necesidad de recuperar épocas pretéritas para poder seguir adelante. En todo caso, coger lo mejor de aquí y de allá. Pero me quedo con lo del huerto, en sentido figurado, pero también literal. Hacer comunidad, labrar nuestra alma, sembrarla, cosechar lo que nos dé para compartirlo con los demás y poder, de paso, cosechar nuestros propios alimentos para así también poder compartirlos con los demás. Hay sistemas tradicionales muy antiguos de horticultura que juegan con muy distintas especies de plantas para conseguir un pequeño ecosistema protegido de las plagas y que favorezca el crecimiento de los alimentos. Cada vegetal tiene su función, su parte en ese todo como en la naturaleza. Como dices en el artículo, lo mismo con las personas; crear un huerto variado y rico, donde quepamos todos y colaboremos entre todos.
jueves, 01 de julio de 2010 11:45
carolina, justamente,el interés de épocas pretéritas está en releerlas, en hallar en ellas aquello que "nos habla", que nos interpela, rescatar lo positivo, una vez hecho un análisis y, fundamental, una vez liberados de ciertos prejuicios. Marx me parece un pensador a revisitar, como los pensadores del XVII, porque dicen mucho más allá o más acá de las nterpretaciones a que han sido reducidos, creo. Cierto que releer a Marx "olidando" el marxismo, es una tarea fecunda, pero: aun tengo que ponerme a ello, lo confieso!
jueves, 01 de julio de 2010 16:29
A mi en cambio, me encanta el espíritu de la Ilustración francesa, especialmente Rosseau (ya lo sabe María). Es cierto que era excesivamente racionalista, pero hay que entenderlo en el contexto de la época, donde la Iglesia todavía ostentaba mucho poder y a través de la fe se dominaba a las clases más desfavorecidas. Ahora, estamos con sobredosis de racionalismo, pero parece ser, que no el suficiente como para deducir lógicamente que nos estan tomando el pelo con un disfraz de democracia donde no existe ninguno de los valores nacidos de la Ilustración francesa. De alguna manera aquellos valores se recuperaron parcialmente a través de la ideología de Marx (inspirada en Hegel), aunque aplicados en un contexto donde la revolución industrial había creado una clase obrera maltratada que trabajaba en condiciones insálubres. Aquellos pobres campesinos pasaron a ser obreros.

viernes, 02 de julio de 2010 11:31
La naturaleza de la evolución humana es la naturaleza de la expansión de la consciencia, a través de la experiencia de la identidad personal y sus interacciones con su medio en la expresión de sus capacidades y en el retorno de las mismas en su experiencia. En semejante crisol de experimentación de opuestos y de los grados entre sus polaridades, la consciencia enfocada en el ser humano va sublimando y depurando de múltiples capas de escoria, vanidad e insustancialidad, un deseo de felicidad y de liberación. En ese proceso, la naturaleza de la experiencia de la infelicidad y el cautiverio, causadas por la propia creatividad humana, impulsa y estimula dicha sublimación y depuración. Así es que la expansión de la consciencia y el desenvolvimiento de un profundo deseo de liberación, pasan por etapas en las que es la propia responsabilidad del individuo en cuanto a asumir propuestas y decisiones la que adquiere un carácter insustituible, un auténtico deber de ser y de ejercer, un despertamiento al ejercicio de la libertad, más allá de las etapas de seguimiento más o menos ciego a los líderes. Tal etapa es ardua, relativamente lenta y frustrante (en comparación al empuje del deseo de liberación y felicidad que se ha dejado sentir) porque es duro y arduo liberarse de un montón de inercias y de cadenas generados en la ceguera y en el seguidismo ciego de líderes, religiones, ilusiones, fanatismos separativos, etc., y corresponde a la infancia de este nuevo ser humano, con todo lo que la infancia implica respecto al aprendizaje que consigue aciertos tras múltiples errores, y asimilar y hacer inconscientes rutinas que ha costado mucho poner en marcha. Insisto en que estamos en una etapa de la evolución humana en la que todo va a pasar por la asunción paulatina del individuo de grados de consciencia y de compromiso acerca de su identidad personal y colectiva, y del ejercicio individual y responsable de filosofías y decisiones que anteriormente había delegado en líderes de referencia. Manu, creo que esa es la razón por la que los ideales loables se disuelven o se corrompen: no sirve de nada que haya iluminados que los propugnen, o líderes que acaben imponiéndoles tiránicamente (por el bien del colectivo) si tales ideales no llegan a impregnarse en la tierra mental y moral del individuo, y este no los asume con responsabilidad y con compromiso, o los asimila con el grado de deseo de liberación que haya conseguido acuñar en su existencia. Esa es la Piedra de Toque que marca el triunfo o el verdadero aprovechamiento de la Filosofía, más acá de sus Panteones. Ese es el martillo filosófico que golpea una y otra vez con sus revelaciones sobre el yunque de la experiencia vital, la espada de la discriminación y decisión humana, templando su filo en la forja de los ciclos de la Vida. Creo que el movimiento de las fuerzas evolutivas es equilibrante, que funciona en este sentido, y que estamos en ello, y que, efectivamente, toca cultivar el jardín personal, mental, ideológico, regarlo con las aguas de una consciencia diferente y ararlo con las actitudes consecuentes a tal nueva consciencia. Abrazos luminosos Chus
jueves, 29 de diciembre de 2011 11:59
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jueves, 19 de enero de 2012 8:34
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