Conxita Tarruell posted on junio 16, 2009 05:00

Mi pasión por viajar y conocer otras culturas me ha hecho descubrir que tenemos muchas cosas que aprender unos de otros. Una de las mejores maneras ha sido por medio de intercambios interculturales en los que nos hemos enriquecido mutuamente.
Mi inquietud por recorrer el mundo y conocer otras maneras de vivir me llevó a hacer rutas solidarias, que consisten en visitar proyectos, convivir con familias y colaborar económicamente durante la estancia. Como ejemplo, explicaré alguna de las tantas cosas que me ha aportado cada uno de los tres países de América Latina en que he estado. En Ecuador, como primera experiencia, sentí que se creaban unos vínculos entre estos dos mundos separados por el océano. En Brasil me dejé seducir por la música y la alegría de su gente. De Perú me llevé la energía de sus montañas y el recuerdo de las mujeres luchadoras.
Las experiencias vividas en estos países han marcado mi vida, despertándome el sentido de la observación y permitiéndome contemplar mi manera de vivir y de relacionarme con las personas que tengo alrededor. Me han ayudado a conectar con el alma, la historia y el mito del lugar y el país.
Hacía tiempo que tenía el deseo de tener una experiencia más intensa y larga que las rutas solidarias. Una ONG me brindó la oportunidad de ser la responsable de un proyecto de intercambio en las comunidades de Dos Ríos y Río Celeste de Costa Rica. Era un gran reto para mí; el momento de hacer lo que había deseado siempre. Dije que sí y formamos un grupo de cuatro profesionales del ámbito educativo, de trabajo social y sanidad. Ilusionadas, empezamos a preparar el proyecto. Concretamos que estaríamos un mes y medio y que dividiríamos el tiempo en tres secuencias: los primeros quince días haríamos un recorrido por el país visitando proyectos de mujeres y comunidades indígenas; la segunda quincena haríamos intercambios en la Comunidad de Dos Ríos, donde colaboraríamos en la escuela de primaria y en el Colegio de secundaria; en la última quincena estaríamos en Río Celeste visitando cada una de las pequeñas escuelas de las cuatro comunidades.
La estancia en Costa Rica ha sido intensa y muy enriquecedora. He aprendido del intercambio entre las comunidades, viviendo en pueblos perdidos en la montaña y compartiendo el día a día con las familias. Ha sido una experiencia nueva para todos, dado que en la mayoría de los lugares éramos el primer grupo que íbamos a realizar un proyecto.
He llegado a escribir un libro con el que he querido transmitir las vivencias en las diversas rutas solidarias y el intercambio de experiencias en las comunidades de Costa Rica, que tanto han transformado mi vida.
Creo que se trata de una vivencia muy enriquecedora que me ha hecho descubrir el valor de las pequeñas cosas del cada día y a ser agradecida con la vida. He conectado con la fuerza vital, la sabiduría de la tierra y el contacto con la naturaleza. Convivir y compartir con familias ha sido un aprendizaje y un gran regalo. Deseo que cada viaje te llegue al corazón y te ofrezca nuevas respuestas.
Conxita Tarruel Llonch
Maestra de enseñanza especial
Autora del libro “Viajar Como Transformación Personal”.
Publicado en: La sociedad
Email del autor: conxitat@hotmail.com