Comenté el otro día que me había gustado mucho la idea del Voto Nulo con Mensaje. Y me gustó tanto que me puse a hacer campaña… Después, algunos defensores de que la abstención es la única forma de no entrar en SU JUEGO han estado a punto de convencerme. Entre otras cosas, diciéndome que nadie va a leer la carta que me he empeñado en redactar.
Y yo digo que es importante darse cuenta de que todo lo que hagamos en el sentido de sacudirnos la inercia que nos hace permanecer pasivos es bueno, y fundamentalmente es bueno para nosotros mismos y para nuestra conciencia (no en el sentido de buena o mala conciencia, sino en el sentido de aquello que decide el rumbo en el que se dirigirá nuestro barco, nuestras acciones). Cada vez que nos tomamos la molestia de replantearnos nuestros hábitos, la ENERGÍA detenida empieza a fluir de una forma MÁGICA. Es así de sencillo. Y los que todavía no hemos perdido de vista a nuestro niño, lo sabemos perfectamente. O sea, el niño que todo adulto lleva dentro (lo recuerde o no) lo sabe, sabe que la magia tiene que ver con renacer cada día.
Acabo de leer en este blog el cuento del Traje del Emperador, que resulta que es mi favorito, mi number one… y después muchos otros. Necesitamos volver a los cuentos, a la creatividad y a la magia con urgencia. ¡Juguemos, por Dios!
Al final, después de deshojar la margarita del voto nulo con mensaje /abstención, he decidido que votaré. Votaré con mi carta a los Reyes, que les he escrito con el entusiasmo de los 5 o 6 años, mientras visualizaba que cada vez más y más niñ@s introducíamos en las urnas cartas activo-iconoclastas como ésta. Y para evitar que no la lea ni el presidente de la mesa, he pensado que la voy a publicar. Y hasta he hecho un pdf por si acaso alguien más se identifica, y se da cuenta que es lo mismo que el/ella quiere decir, y decide utilizarla porque, con las prisas, no le ha dado tiempo de preparar la suya. De hecho, ya me han pedido algunas copias…
Queridos Reyes Magos:
Os escribo esta carta, que voy a depositar en una urna-buzón, en sustitución de mi voto. Me ha parecido mejor hacerlo así. Se suele hablar del voto útil, pero, a estas alturas, yo no distingo bien entre votos útiles e inútiles. A mi entender, todos son VOTOS INÚTILES, y lo son porque no consiguen lo que queremos la gran mayoría de ciudadanos.
Desde que me hice mayor, me enseñaron a creer que los Reyes son los Padres, o sea los Políticos (los Padres de la Patria), que se supone que son los que cuidan de nosotros y velan por nuestros intereses. Y por eso, solía escribir mi “Carta a los Políticos”, y la metía en un buzón-urna, para pedirles los regalos que quería que me trajeran. Lo hacía con reticencia (justo es reconocerlo), porque tenía mis dudas. Siempre dudé de que aquellos Políticos fueran de verdad los Reyes… y es que casi nunca me traían lo que les pedía ¡ES QUE NO DABAN UNA! Eso hizo que sospechara cada vez más.
Total, que a día de hoy ya no es que dude… No, no, a día de hoy estoy segurísim@ de que los Reyes no son los Padres-Políticos, como han querido hacerme creer.
Además, después de dar muchas vueltas al asunto, he llegado a una certeza. Y os lo voy a contar a todos los niñ@s que, como yo, habéis dejado vuestras cartas en el buzón-urna. Abrid bien los oídos para escuchar lo que voy a decir, porque creo que puede ser importante…
En realidad, ¡los Reyes somos nosotros!, ¡todos y cada uno de nosotros!
Desde que he adquirido esa seguridad, he pasado a la acción. Y me he puesto a hacer una doble campaña:
Por un lado, a favor del Voto nulo con mensaje (es una postura activa que nos obliga a sacudirnos la pereza de pensar que nada sirve para nada o aquello de qué puede hacer una persona sola… y otras disculpas que nos ponemos y que hacen que todo siga igual un día más)
Y por otro, a favor de la Soberanía Individual (que es la que ejercemos cuando, sacudiéndonos la pereza, empezamos a pensar y a imaginar formas nuevas de hacer las cosas, y a no esperar a que sean los demás o nuestros Padres-Políticos los que hagan las cosas a su imagen y semejanza)
Yo pienso que muchos de nosotros, INDIVIDUOS SOBERANOS, podemos estar de acuerdo en unas cuantas cositas. Por ejemplo, es muy probable, que:
- No queramos, de ninguna manera, las guerras en las que nos meten nuestros Políticos.
- Nos repugne el reparto cada vez más inmoral de la riqueza.
- Queramos que la actual CRISIS PREFABRICADA, la paguen ellos, sus responsables, los que se han lucrado (y se siguen lucrando antes, durante y después con ella).
- No queramos que ELLOS arreglen la crisis a base de aprobar normativas que nos hagan trabajar más horas y durante más años, prolongando la edad de jubilación justo hasta el día de nuestro entierro, y aplazando la entrada en el mercado laboral de los jóvenes hasta que ya no lo son, mientras les seguimos abonando las tasas de un montón de másters con aroma a Agua de Bolonia.
- Que no queramos una Sanidad privatizada y dirigida por los intereses de unos pocos, haciendo de nuestra salud, o más bien nuestra enfermedad, algo con lo que se comercia.
- Que no queramos dejar nuestra formación y la de nuestros hijos, nietos, etc. en manos de oscuros intereses corporativos, que son los que están detrás de las universidades, manejando y decidiendo qué se enseña y qué no, qué se investiga y qué no… y promoviendo una antieducación dirigida, sin el menor escrúpulo, a atontar y manipular a la población con conocimientos obsoletos, poniendo todo tipo de trabas a la difusión de los verdaderos avances científicos.
- Que no queramos que nuestros Padres-Políticos sigan haciendo políticas medioambientales que hacen caso omiso de los informes concluyentes que demuestran que el ritmo de explotación de los recursos al que estamos sometiendo al planeta que nos sustenta, es totalmente insostenible. Y para arreglar la situación, nuestros Padres-Politicos (los que piden nuestros votos para producirnos la sugestión hipnótica de que vivimos en una democracia) contratan/presionan a científicos que firman informes falsos que les sirvan de aval para proseguir con sus políticas suicidas.
Por todo esto, mi carta va dirigida a los verdaderos Reyes Magos, o sea, a todos nosotros, individuos soberan@s, que podemos y debemos empezar a despertar a nuestra verdadera responsabilidad de decir NO a todo lo que no queremos que suceda, y a imaginar nuevas formas de sacudir todas las inercias.
UN@ CIUDADAN@ SOBERAN@