image


A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

¡Forma parte! 
 

Enlaces Relacionados
    
Blogs Amigos
    

 



Crisis económica, una oportunidad para el cambio
  Inicio
28

Queridos Reyes Magos, os suplico me concedáis lo que os pido:


Que nos sea dado vivir el final de la Utopía,

Que padres e hijos sean hermanos, camaradas y cómplices, en lugar de dos generaciones que se insultan,

Que los padres sean libres de mostrar el mundo a sus hijos, en lugar de sentirse obligados a educarlos,

Que nadie pueda verse obligado a obedecer a nadie,

Que la insurrección sea conducta natural cuando los privilegios pertenezcan a unos pocos,

Que la sexualidad sea una función natural del cuerpo, en lugar de un instrumento de opresión,

Que la lealtad no tenga que reclamarse ni esperarse de nadie,

Que podamos reconocer al silencio más elocuente que las palabras,

Que mi amigo pueda sentirse mi hermano sin tener que decírselo,

Que podamos sentir nuestro ser interior sin necesidad de creer en él,

Que el mundo sea nuestra universidad sin necesidad de títulos,

Que la gente sienta repugnancia por la palabra “competitividad”,

Que no necesitemos soñar ni evadirnos para sentirnos bien,

Publicado en: Acción
Email del autor: juan@tmp.es

Actions: E-mail | Permalink | Comments (27) RSS comment feed |
Compártelo
Agregar 'Mi carta a los Reyes Magos. Juan Trigo' a Del.icio.us Agregar 'Mi carta a los Reyes Magos. Juan Trigo' a digg Agregar 'Mi carta a los Reyes Magos. Juan Trigo' a menéame Agregar 'Mi carta a los Reyes Magos. Juan Trigo' a Technorati Agregar 'Mi carta a los Reyes Magos. Juan Trigo' a Google Bookmarks Agregar 'Mi carta a los Reyes Magos. Juan Trigo' a Live-MSN Agregar 'Mi carta a los Reyes Magos. Juan Trigo' a FaceBook Agregar 'Mi carta a los Reyes Magos. Juan Trigo' a Twitter

Post Rating

Comments

Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
jueves, 28 de mayo de 2009 12:53
Gracias Juan por ser el primero en escribir tu carta.
Por cierto, ¿Cuando fue la última vez que les escribiste?¿Por que dejastes de escribirles?
Un abrazo
Eduardo
# Eduardo
jueves, 28 de mayo de 2009 16:25
Buenas tardes: He leído esta carta y siento estar en desacuerdo con algunos de los "regalos" que pide Juan.
Gran parte de las peticiones que hace creo que no hay que pedírselas a los Reyes Magos, sino al sistema de educación que debería reformarse en su totalidad. La mala relación entre padres e hijos viene por la pérdida de respeto que las nuevas generaciones tienen para con sus mayores. Se ha perdido el respeto por la experiencia, por los maestros, por la disciplina y exigencia que representan los padres, etc
En lo que se refiere a las relaciones con los demás, fuera de la familia, creo que se puede aplicar algo parecido. Se ha implantado la mentalidad de "primero yo, después yo y, por fin, mis intereses" y esto desvirtúa todo tipo de relación.
Y por último, el comentario sobre la competitividad me parece en error. Los seres humanos tenemos olvidado completamente que seguimos siendo animales, evolucionados, pero animales al fin y al cabo. Y en tanto en cuanto nos desviamos de lo que la Naturaleza y los animales hacen normalmente nos equivocamos.
La competitividad en la Naturaleza y entre los animales es natural y es sana porque provoca la evolución. La falta de competitividad dentro de este ámbito natural sólo acarrea la muerte, literalmente.
Lo que pasa es que a los humanos, que nos creemos tan evolucionados y tan sabios (y se nos olvida que acabamos de llegar a este mundo, en términos de la Historia de la Tierra), no nos gusta la competitividad porque conlleva esfuerzo, concentración en las tareas esenciales y renuncia a muchos de los "placeres" que tenemos a nuestro alrededor. Y esto no gusta. Por eso causa tanto rechazo esta palabra en determinados ámbitos de pensamiento.
Creo sinceramente que Occidente tiene que cambiar, pero hacia nuestros orígenes, cuando no éramos tan "prósperos" como ahora y teníamos que esforzarnos mucho más para salir adelante, cuando reconocíamos el valor del esfuerzo y no nos andábamos con tantas tonterías innecesarias como las que nos distraen ahora...
Si no cambiamos radicalmente de mentalidad creo que Occidente en general, y Europa en particular, va a sufrir tremendamente ante otros polos del Mundo donde no se andan con tanta tontería como aquí...
Un abrazo
Eduardo
Manu
# Manu
jueves, 28 de mayo de 2009 18:10
Eduardo creo que la competitividad es perfectamente canjeable y más adecuada al ser humano por la cooperación. Competir es animal efectivamente, cooperar es más humano. Competir divide, cooperar une. Competir saca lo mejor de cada uno, cooperar saca lo mejor del grupo. Lo que es bueno para uno, no tiene que ser mejor para el resto. En la cooperación sin embargo, se evoluciona teniendo en cuenta al grupo más que al individuo. Y como tu bien has dicho, "Se ha implantado la mentalidad de "primero yo, después yo y, por fin, mis intereses" ". Eso es precisamente competitividad.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
jueves, 28 de mayo de 2009 18:43
Gracias Juan. Interesante carta. Vamos a darles mucho trabajo, me temo.

Respecto a los comentarios de Manu y Eduardo, les diría que no es necesario renunciar ni a la competitividad ni a la cooperación. Pueden ir unidas sin ningún problema. Competir es bueno si lo que consigo con ello soy capaz de compartirlo con los demás.
Si la colectividad actúa como masa el resultado será mediocre y nada creativo. Para que la colectividad sea enriquecedora y plural debe de garantizar la individualid. A mayor individualidad mayores matices para aportar a ese otro cuadro que es la colectividad.

Todo lo que no cambies en ti mismo no se verá reflejado en el resto del mundo.

Saludo a tod@s.
Eduardo
# Eduardo
jueves, 28 de mayo de 2009 18:45
Estoy de acuerdo en el concepto de cooperación. También es una pauta de comportamiento básica en el mundo animal (las manadas y familias). El ser humano es un ser grupal. Necesita al grupo para desarrollarse completamente.
Pero lo que yo creo es que hay que esforzarse individualmente por hacer la tarea que nos corresponde lo mejor posible, para cooperar al desarrollo y evolución del grupo. En este sentido iba mi comentario. Perdón si no me he explicado correctamente.
Mi crítica amarga es para con esa mentalidad tan en boga en Occidente, especialmente en Europa, en el sentido de que el grupo (lease papá Estado) me debe solucionar mis necesidades.
Las sociedades o grupos donde el individuo se esfuerza al máximo buscando la excelencia en su tarea, sea la que sea, progresan de una manera mucho mejor que aquellos donde los individuos se abandonan en manos del líder.
Ningún líder, por capacitado que esté, será capaz de ser más "listo" que todo su grupo pensando a la vez. Lo que pasa es que cuando los individuos no están por esa labor se hace necesaria la figura del líder mesiánico a quien todos los miembros del grupo siguen como borreguitos...
Esta es mi crítica hacia la mentalidad que creo sinceramente que debemos cambiar.
Por resumir, la competitividad desde este punto de vista que expongo es sana para el individuo y para el grupo. Y no hay que entenderla como competencia con el de enfrente, sino con uno mismo para intentar ser excelente en aquello a lo que te dediques.
Espero haberte aclarado mejor mi punto de vista.
Un abrazo
Eduardo
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
jueves, 28 de mayo de 2009 19:07
Lo has aclarado perfectamente Eduardo,porque yo también lo había malinterpretado al principio. Yo personalmente sustituiría competitividad por responsabilidad. Si uno se siente responsable de su tarea con la cual coopera con el grupo, inevitablemente irá hacia la superación, porque como todo esta en continuo movimiento se irá encontrando dificultades que le obligarán a superarse si se siente responsable. A mi la palabra competitividad no me gusta porque comporta hacer daño alguien, compito con el otro para obtener algo a costa de que el otro no lo obtenga.

100% de acuerdo en cuanto a la no necesidad de lideres. Con la frase: "Ningún líder, por capacitado que esté, será capaz de ser más "listo" que todo su grupo pensando a la vez.", has dado en el clavo.

Bajo mi punto de vista la búsqueda del líder, radica en la falta de confianza en nosotros mismos y en la falta de confianza en los otros.
Eduardo
# Eduardo
jueves, 28 de mayo de 2009 19:18
Gracias Esther. Por meter un poco más el dedo en la llaga, y utilizando tu último comentario respecto de los líderes, me gustaria que hiciésemos una reflexión de los "líderes" que tenemos en Europa, en concreto. Si nos fijamos en ellos sacaremos conclusiones bastante "jugosas" respecto a las sociedades que los eligen...
Y ya por rizar el rizo, una vez hecho este ejercicio podemos pasar a los líderes latinoamericanos... Algo huele a podrido en estas sociedades cuando tenemos a estos líderes...
No puedo hablar de los líderes asiáticos y musulmanes porque sólo podría decir obviedades y estereotipos. Reconozco que no los entiendo y por eso no me atrevo a hacer ningún comentario.
Como se ha dicho en algún sitio, para mi los líderes chinos son como klingons. No sé mucho de su cultura y mentalidad y por eso no me atrevo a dar ninguna opinión. Pero no nos olvidemos de que estamos haciendo negocios, y en muchos casos dependiendo de ellos al 100%, con gente a la que no entendemos ni conocemos... Esto es para pensar un poco, verdad?
Un abrazo
Eduardo
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
jueves, 28 de mayo de 2009 19:39
Respecto al líder ahí matizaría. Creo que sí los necesitamos, si nos enseñan a encontrar nuestro camino, si nos enseñan a ser individuos. Si nos enseñan a despertar y ver el mundo por nosotros mismos. Podríamos llamarlo maestro.

Necesitamos de personas que nos enseñen a no aprender nada que no provenga de nuestra propia experiencia. Que nos enseñe, no que nos adoctrine.
Tampoco utilizaría la palabra líder para nombrar a un político. El líder no busca el poder, el político sí. El líder no necesita del uso de la fuerza,la violéncia o la mentira, el político sí.

Los políticos asiáticos son iguales que los occidentales...otra cosa sería el pueblo.

Un abrazo a tod@s
Juan Trigo
# Juan Trigo
jueves, 28 de mayo de 2009 20:30
¿Me permitís que opine sobre la diferencia entre maestro y líder? El primero es necesario, el segundo para nada... por supuesto en una sociedad madura, no en una sociedad-guarderia.

¿Porque competir si no es para ser el mejor, llearse las medallas, posición dinero... ? Hmmm es muy sospechosa la defensa de la competitividad. Me gustaria conocer la opinión de algun maestro en el arte de trascender el cuerpo en busca del espíritu, o simplemente de alguien que creía en la acción desinteresada, como Gandhi... claro, una vez más, un adulto.

Por último no creo en ningun cambio social, del sistema o del antisistema o de lo que sea que no empiece por la conciencia de las personas, lo demás, lo colectivo se dará de forma espontánea. Quiero decir que no creo en ninguna planificación, postulación, planteo, etc. de cambio que no tenga su origen en un cambio de conciencia individual. Sinó, más de lo mismo, y ya llevamos, ¿cuántos milenios de antidesarrollo de la persona humana?

Nacho Rivera
# Nacho Rivera
jueves, 28 de mayo de 2009 21:13
Líder espiritual: Zaratustra, Siddharta, Jesús, Lao-Tsé, Pitágoras, Mahavira, Shankaracharya, Jalaudín Rumí, Ramakrishna, Ramana Maharshi...etc

Juan coincido contigo, pero el lenguaje nos suele hacer diferentes donde no lo somos. Qué pena.

Y sí, creo en líderes que intentan todos los días hacer grandes sus empresas dándolo todo por su equipo. Los menos, pero también existen. De no ser así, apaga y vámonos. No debemos de mirar siempre a oriente. Hay muchos líderes anónimos... que no salen en los libros de texto. De ahí su grandeza.

Algún día hablaré de Ghandi... grande, muy grande, pero jamás transcendió su ego. Aunque ya les gustaría a muchos tener el ego de Ghandi.

El ladrón sólo ve ladrones, el amoroso sólo ve amor... nuestra actitud crea nuestro mundo.
Eduardo
# Eduardo
jueves, 28 de mayo de 2009 22:41
Uffff, me he desbordado. Este nivel de filosofía me desborda. Lo digo de verdad, no es un juego de palabras ni pretendo decir nada entre líneas. Mi nivel de conocimiento es de un nivel mucho más bajo.
No puedo hacer ningún comentario a estos últimos dos.
Pero quede claro que mi comentario respecto a la competitividad, repito, no es en el sentido de competencia contra el de enfrente, sino con uno mismo para buscar la excelencia en su tarea asignada o elegida.
Por ejemplo, la leona de una manada debe ser la mejor cazadora posible para poder contribuir a la subsistencia de su familia/manada. Si no lo es se convierte en un lastre. En este sentido lanzo mi comentario.
Y por cierto que, en mi modesta opinión, ser el mejor en algo no debe implicar buscar mejor posición y dinero. Ramón y Cajal fue el mejor en su campo y no buscaba eso...
Un abrazo
Eduardo
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
jueves, 28 de mayo de 2009 22:57
Eduardo, gracias por tus aportes. No desmereces en nada. Todo lo contrario.

Hay un estado que se llama de flujo, o estado Autotélico, no confundir con fluir, en el que una persona llega a su máximo estado de creatividad y a la vez de felicidad. Para muchos podría parecer un acto de competitividad desmedido, pero para el que lo está sintiendo es de un gozo y paz excepcional.

Lo otro es ego, envidia, complejo de inferioridad...etc.

Un abrazo a tod@s.
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
jueves, 28 de mayo de 2009 23:17
Eduardo, no te desbordes con la Filosofía, en el fondo es una forma de lenguaje. Hablamos todos de lo mismo, lo único que cambia son las palabras o las referencias que se utilizan. Ha ido muy bien tu comentario porque al final nos hemos dado cuenta que todos hablabamos de lo mismo y la única diferencia eran las palabras elegidas.
Un abrazo
Juan Trigo
# Juan Trigo
jueves, 28 de mayo de 2009 23:43
Tienes razón Nacho, cuestión de lenguaje, pero se llame líder o maestro, solo me interesa el que ayuda al desarrollo del ser humano hacia su condición de humano, sin pretender nada para sí mismo que no sea aprender de sus discípulos (¿Cómo es el equivalente de discípulos en el caso de un líder?), es decir el que se presta como ejemplo solo como referencia en la enseñanza, nunca para ser admirado (vaya pérdida de tiempo).
Apunte sobre la competitividad. Mi padre, que fue entrenador de natación, solía decirme que el que participa contigo en una carrera solo es una referencia, no es nadie al que ganar, puesto que ganar o perder no tiene ningún sentido, como no sea ganar en superación de las propias limitaciones. Es la esencia del Do (Ai-ki-do, ken-do). No tiene ningún sentido querer ganar a nadie o temer ser derrotado por nadie. Fue muy criticado en su época. No llegó a entender, ni quiso entender, las versiones modernas de las olimpíadas, en donde el “Mens sana in corpore sano”… Oh, cielos, eso ya es otra historia.
Tengo la sensación que a Don Santiago Ramón y Cajal no le movía la obsesión por la popularidad ni ser el mejor ni todas esas cosas, sino resolver aquella pregunta sobre la estructura del sistema nervioso.
Estoy con Nacho, Eduardo, la pasión es el combustible que nos impulsa por el camino, muchas veces gracias a desbordarse. Y por supuesto que cuando se consigue un estado de flujo la creatividad y/o “felicidad” hacen totalmente desquiciado cualquier referencia a ser mejor o peor, ganar o perder, o sea competitividad; vaya sandez que suena eso en un estado alterado de conciencia. Por supuesto que una de las trampas del Ego es necesitar ser mejor que alguien o algo, competir. Adler, “El deseo de poder no nace de la fuerza sino de la debilidad”.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
viernes, 29 de mayo de 2009 0:01
Cierto Esther, hablamos de lo mismo.

Totalmente de acuerdo Juan. Ya veo de donde procece tanta sabiduría...Buen entrenador sería tu padre.

Un abrazo
Eduardo
# Eduardo
viernes, 29 de mayo de 2009 10:16
Bueno, me alegro de que hayamos llegado a una especie de consenso. Tenía le sensación de haber metido la mano en un avispero :-)
Por concluir con mis comentarios y no ser pesado, yo lo que propugno y en lo que creo es en que todos los individuos tenemos que intentar hacer nuestro trabajo y tareas lo mejor posible, esforzarnos por buscar esa excelencia sin que nos lo pidan o nos lo manden. Simplemente porque es lo que debemos y lo que nos proporcionará la satisfacción de haber pasado por la vida dejando una pequeña (o gran) huella honesta.
Y sobre todo, porque estaremos enseñando a nuestros hijos con el ejemplo lo que tienen que hacer.
Reconozco que me repelen todos esos comentarios pseudo progres en el sentido de que hay que ayudar al desfavorecido de la sociedad y todo eso. El primero que se tiene que ayudar es él mismo y no esperar a que la sociedad se lo de todo hecho y mascado.
Me molesta mucho cuando oigo estos comentarios y pienso en cantidad de mujeres de la limpieza, por ejemplo, que han conseguido que sus hijos estudien y tengan carrera y progresen de verdad. Eso sí es ser progre...
Reconozco que estoy muy harto de tanta palabrería, mentiras, medias verdades y de esa actitud de las nuevas generaciones por la que la sociedad se lo debe todo y ellos no tienen ninguna responsabilidad...
O cambiamos de verdad o esta sociedad que conocemos reventará, como ya reventaron sociedades anteriores por descomposición interna...
Un abrazo
Eduardo
Juan Trigo
# Juan Trigo
sábado, 30 de mayo de 2009 15:11
Quisiera compartir con vosotros una anécdota explicativa sobre el dilema cooperación-competitividad que me acaba de proporcionar mi hijo mayor, que me hizo abuelo por segunda vez hace un año (la primera fue responsabilidad de mi hija). Hablando sobre sistemas educativos me cuenta que en su entorno (mucho más alternativo del que podríais imaginar) se plantean evitar en lo posible las guarderías y a la hora de escolarización solo hay un par de escuelas alternativas en barcelona que cumplan el mínimo exigido por el planteamiento vital de su grupo. Me contaba, a modo de ejemplo sobre cooperación-competitividad, la anécdota de la fiesta de cumpleaños de la hija de 7 años de unos amigos suyos, de su misma forma de entender la vida. Durante la fiesta se planteo jugar a la “piñata”. Para los que no lo sepan se trata de colgar de un palo o cuerda entre dos árboles una olla o figura llena de caramelos y suministrar palos a los niños con los ojos vendados para ver quien le da primero y se lleva los caramelos. Se discutió en que los niños fueran pasando uno a uno para tratar su suerte, cuando la niña que cumplía años y que por lo tanto podía opinar sobre su fiesta propuso que fueran todos los niños en círculo y a la vez por la simple razón de que si iban uno a uno y el primero o el segundo rompía la piñata podía ser el primero en quedarse con los mejores caramelos, que los demás no habrían tenido la misma oportunidad.
No sé si consigo explicar la diferencia que para mí es abismal entre la función de los padres en mostrar al mundo a sus hijos y enseñarles los trucos para funcionar mejor en él, o educarlos. El ejemplo de esta niña es del primer grupo.
El problema en “educar” tal como se entiende hoy (no en el Ágora de la antigua Grecia donde los Juegos Olímpicos estaban destinados a complementar el esfuerzo intelectual) es que lleguemos a entender, como Eduardo, que la falta de competitividad lleva a la muerte. Veamos el problema semántico: ¿Y si cambiamos la frase “falta de competitividad” por “desarrollo de la cooperación”? ¿Cómo quedaría el resultado? ¿Sería también la muerte, o tal vez un renacer? Nunca dejo de recordar aquel “graffiti” en las paredes de la Sorbona durante la Revolución de Mayo del 68: “Olvida lo que has aprendido, hay vida ANTES de la muerte?
Eduardo
# Eduardo
sábado, 30 de mayo de 2009 17:48
Me cuesta enviar mi respuesta porque no quiero parecer un buscador de polémicas o alguien que quiere tener la última palabra. Ya soy demasiado viejo para eso... :-)
Estoy totalmente de acuerdo con Juan en este último comentario, pero siempre y cuando seamos conscientes de que los niños del ejemplo cooperan entre ellos todos con la misma intensidad y esfuerzo, cada uno con su capacidad.
Ese es el quid de la cuestion: que todos los individuos del colectivo que sea se esfuercen individualmente por cooperar con el grupo al máximo de sus posibilidades. Entonces el grupo funciona y prospera.
Pero este ideal no funciona en nuestra sociedad porque tenemos millones de parásitos que sólo creen tener derechos y ninguna obligación para con el grupo. Ese es el cáncer de nuestra sociedad. Y no me duele utilizar esta palabra porque creo realmente que es lo que son: un cáncer y una rémora para todos los demás.
Un abrazo
Eduardo
Juan Trigo
# Juan Trigo
sábado, 30 de mayo de 2009 22:01
Eduardo, amigo mío, no buscas polémicas sino tratas de ser sincero y esto es esencial para buscar la verdad. ¿Recuerdas el cuento del elefante en la oscuridad? Una de las enseñanzas estriba en que entre todos nos hemos de comunicar a los demás cómo es la parte que vemos, y con sinceridad, para que al explicarnos mutuamente qué es lo que vemos podamos compartirlo y de ahí comenzar a tener esa visión global tan necesaria en el acceso al Conocimiento.
Me ha ayudado mucho tu punto de vista de que solo si el grupo actúa de la misma forma se puede cooperar, pero que en la sociedad en la que vivimos no es así. ¡Claro, por supuesto! Lo primero que pedía a los Reyes Magos, es decir al hacedor de milagros es que la Utopía fuera realidad. Dices que ya eres viejo, yo también, entonces recordarás a Herbert Marcuse y su obra filosófica más fa osa y que inspiro a muchos compañeros en la Revolución de Mayo “El Final de la Utopía”, ¿sí?
Al cumplir los 6 años dejé de escribir cartas a los Reyes Magos, pero como el colectivo pedía una, pues se me ocurrió pedir el cielo… y de paso añadir algunos comentarios.
Por supuesto que estoy convencido, y desde hace muchos años, tantos como la publicación de las obras de Fromm (1950- 1960), de que vivimos en una sociedad enferma y lo que es peor, no nos damos cuenta. Creemos que los que estas sanos son los encerrados en el manicomio, como dice el chiste.
Y como dice la última frase de “A Puerta Cerrada” de Jean Paul Sartre: “Bueno, sigamos”
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
sábado, 30 de mayo de 2009 23:52
Eduardo y Juan, no os autonombréis viejos por favor, no me gusta porque quita valor a la experiencia. No caigamos en creernos la exaltación de la juventud producto de la sociedad en que vivimos. Presiento que esto cambiará en los próximos años, porque al enfrentarnos a problemas sociales reales, la experiencia y la perspectiva que te dan los años vividos cobrará de nuevo el protagonismo que se merece.
Un abrazo
Juan Trigo
# Juan Trigo
domingo, 31 de mayo de 2009 1:01
Oh, no se trata de eso, sino de una de mis formas de llevar la contraria a lo establecido, yo diria una insumisión explícita. La gente mayor en general tiene recato en declarar su edad, y me parece otra sumisión al sistema. La gente espera jubilarse para "hacer lo que siempre quisieron hacer", y cuando les llega ese momento... bueno, ya lo sabéis. Cumplo 65 dentro de seis meses, pero cuando me preguntan digo que ya los tengo. Te aseguro que yo era muchísimo más viejo a los 20 años, y no es que tener un hijo de 3 años rejuvenezca, que también, sinó que amar la vida te hace precisamente disfrutar de los años en que se supone que uno debe quejarse, deprimirse y pensar que ya no... Todo lo contrario, te lo aseguro, y no por estar de vuelta de casi todo, que también.
Ah, es cierto, que al decir viejo me refería que tengo ya los años suficientes como para haver vivido en primera persona muchas de las cosas que explico, especialmente de aquellos mágicos 60, cuyo espíritu soñador y altruísta tristemente, eso sí, no veo ni por asomo en las generaciones de mis hijos; tristemente, y dicho por ellos mismos.
Eduardo
# Eduardo
domingo, 31 de mayo de 2009 12:15
Je je, yo cumplo 48 este verano, así que lo de viejo lo decía figuradamente. Más bien lo aplicaba en el sentido de "tonterías, las justas"...
Y estoy muy de acuerdo con Esther en este último comentario. Efectivamente estamos en un país psicótico en el que están prejubilando a personas con 53 años... Es simplemente un disparate de enormes consecuencias, y por supuesto un absoluto desconocimiento de lo que es la mente humana.
A una persona con 53 años le prejubilas y nadie es consciente de que para tener una mente sana hay que tener una ocupación, una responsabilidad, incluso un nivel moderado de estrés contribuye a una mente sana.
Mandar a casa a una persona a los 53 años, salvo que esté entrenada, tenga hobbies o pueda trabajar en algo más, es casi abocarlo a problemas mentales...
Un abrazo
Eduardo
Juan Trigo
# Juan Trigo
domingo, 31 de mayo de 2009 23:58
Si alguien se deja mandar a casa, allá él. Solo derrotas a alguien cuando éste se siente derrotado. Nunca puedes vencer a quien sigue vivo.
Eduardo
# Eduardo
lunes, 01 de junio de 2009 19:41
Totalmente de acuerdo, Juan. Pero estarás de acuerdo también en que la formación de la gente en general brilla por su ausencia...
Por eso digo que es un drama este tipo de prejubilaciones, porque la gente en general no está preparada para irse a su casa con 53 años y no sabe cómo organizar y abordar ese cambio de personalidad que tienen que acometer.
A esto me refiero.
Un abrazo
Eduardo
Juan Trigo
# Juan Trigo
martes, 02 de junio de 2009 8:12
Exacto Eduardo, de esa gran mentira estamos hablando. Pero que empezó mucho, mucho antes que las pre o post jubilaciones. Ëstas son solo una natural consecuència.
Freight to Russia
jueves, 20 de octubre de 2011 13:56
Such strange post...Reminds me a poem, or just thoughts of somebody... Full of hidden sense. Very nice.
Juan Trigo
# Juan Trigo
jueves, 20 de octubre de 2011 19:49
Ah, yes, let’s make life a poetry experience. By the way, I haven’t translated any of my poems in English. It’s an idea.
The hidden sense opens itself like a rose, and the open one hides its perfume. The hermetic principle of inverting the contraries.

Post Comment

Nombre (obligatorio)

Email (obligatorio)

Website

Agenda

    
Temas                        
    
Autores
Alberto D. Fraile Oliver (4)
Alfredo Astort (2)
Andrea Sydow (1)
Angel Luis Alonso (47)
Aníbal Covaleda (2)
Anna Mercadé (2)
Anónimo (1)
Antonio de Miguel (1)
Arnau Rebés (1)
Arturo Escartín (1)
Axelle Vergés (2)
Betzie Jaramillo (1)
Blanca Muñoz (2)
Carles Nebgen (20)
Carlos Guerrero (1)
Carlos Sánchez (27)
Carmen Cayuela (17)
Carolina T. Godina (6)
Casimiro López (3)
Chus Santisteban (10)
Congreso de la Sociedad Civil (2)
Conxita Tarruel (2)
Cristóbal Cervantes (31)
Daniel Alarcón Zwirnmann (1)
Daniel Zaragoza (5)
Eduardo Martínez (1)
Eduardo Vidal (8)
Maria Oliver (43)
Eric Jökin (2)
Esther Ibañez (125)
Fady Bujana (2)
Felipe G. Coto (1)
Ferran Caudet (1)
Francisco Rubiales (4)
Gabriel Gutierrez (21)
Gabriela Germain (4)
Germán Pinto (7)
Gloria Rebolledo (2)
Gonzalo Aliaga (1)
Henry Fuerniss (2)
Ignacio S. León (1)
Ignasi Alcalde (2)
Jaime Izquierdo (1)
Javier Monserrat (4)
Javier Arias (5)
Javier Cejudo (1)
Javier Segura (1)
Joan Martí (5)
Joaquim Braulio (3)
Jordi Pigem (6)
Jorge Arráez (2)
Jorge Ramos (8)
José María Hernández (17)
José Carlos García Fajardo (1)
Josep Crusellas (1)
Josep Puig (1)
Juan Carlos Ferrando (4)
Juan Trigo (34)
Julian Prieto (1)
Kico (5)
Koldo Aldai (27)
Lali Valls (6)
Mª Dolors Oller (3)
Manuel Ángel García (1)
M.Vilaseca (2)
Manuel Delgado Ruiz (1)
Miguel Á. Ortega (3)
María Rodríguez (2)
Mario Conde (1)
Marisol Ramoneda (1)
Rafael J. Rodriguez Sanchez (2)
Mesas de Covergencia ciudadana (1)
Miguel A. Delgado Gonzalo (1)
Miguel Angel Múgica (3)
Miguel Haag (2)
Nacho Rivera (24)
Oliver Style (1)
Pere Feliu (6)
Gabriel Fernandez (12)
Rafael Cobo (1)
Sagrario Alia (1)
Sagrario Arana (24)
Santiago Villar (31)
Sebastian Corradini (1)
Sergio González (18)
Toni Pons (4)
Vicenç Fulcarà (2)
Jose Luis Montes (2)
Walter Trujillo (3)
Xavi Martín (44)
Yago Sobrevías (1)
    
Fechas