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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

¡Forma parte! 
 

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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Nietzsche dice en algún lugar que el hombre no puede vivir con lo real: necesita sueños, necesita ilusiones, necesita mentiras para existir. Y Nietzsche está en lo cierto.

La mentira es lo cómodo, lo fácil; para qué despertar y ver la realidad, eso sería duro, habría que pelear y con lo bien que se está en casa viendo la televisión con una cerveza en la mano.

La clase política se ha instalado en la mentira, o nunca la abandonaron, valores como la verdad, la sinceridad, han caído en el olvido. Ahora para ser un buen político hay que ser un buen mentiroso, y no pasa nada. Es aceptado como parte del juego democrático. Como todos mienten, que más da que yo también mienta; esa es la estúpida lógica.

Cuando alguna vez intentan criticar sus mentiras, entonces le llaman demagogia; bonita palabra que sirve de coartada. Moldean el lenguaje a su antojo, esto les resulta fácil pues siempre hay algún, bueno, muchos medios informativos que la apoyan. Medios que forman parte de esta mentira, verdaderos escribas de la triste historia política.

Sánchez Dragó decía: No hables con periodistas. O, sí lo haces, miente para que sólo falsifiquen tu mentira, no tu verdad. Y si hemos de mentir que sea por nuestra libertad, y por misericordia bien entendida, creo que esto también lo dijo Dragó.
Luego están los que nunca mienten, los que van contra corriente, los proscritos, los insultados, los desahuciados, los Buda, Jesús, Lao tsé, los místicos, o las personas corrientes que desde una postura ajena a lo políticamente correcto dan y defienden su opinión;  desde la razón o sin ella desafían el paradigma actual y serán sin duda los iniciadores del cambio.

Todos recordamos al bufón, que era el único en criticar al rey y nos mostraba con sarcasmo la verdadera realidad. Porque los intelectuales de la época y de ésta también, viven escondidos en su madriguera, retroalimentándose de la mentira y caminado de espaldas hacia una nueva sociedad.

Yo tengo una mala costumbre que consiste en estudiar y leer a los personajes que más son criticados por el stablishment, y el resultado de ello creo que es bastante instructivo, pues son de estas personas de las que más aprendo. Deshaceros de cualquier prejuicio y luego me contáis.

El deseo es la base de nuestra creencia, no la razón, creemos aquello que anhelamos y es ahí donde la casta política concentra sus fuerzas. Ya decía Gustave Le Bon en el siglo XIX que estábamos entrando en la era de las masas, tanto para lo bueno como para lo malo. Las masas se mueven rápido, y esto sería positivo si la dirección fuera la correcta, pero la clase política ha utilizado este poder en bastardos intereses, tomando como no, el camino equivocado.

Acabo con Miguel de Unamuno que decía así: abrigo la profunda creencia de que si todos dijésemos siempre y en cada caso la verdad, la desnuda verdad, al principio amenazaría hacerse inhabitable la tierra, pero acabaríamos pronto por entendernos como hoy no nos entendemos. Si todos, pudiendo asomarnos al brocal de las conciencias ajenas, nos viéramos desnudas las almas, nuestras rencillas y reconcomios todos fundiríanse en una inmensa piedad mutua.
Veríamos las negruras del que tenemos por santo, pero también las blancuras de aquel a quien estimamos un malvado.

 

Publicado en: La sociedad
Email del autor: nriveratrader@gmail.com

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Comments

Sergio Gonzalez
# Sergio Gonzalez
viernes, 17 de abril de 2009 9:19
Es así, totalmente de acuerdo. Por que la sociedad de masas ?? por qué Educación para la Ciudadanía ahora o Formación del Espíritu Nacional antes ? Por qué el sistema de partidos, en vez de una democracia orgánica, mas representativa ? el comunismo y el socialismo fueron ideologías revolucionarias necesarias, y que nos han dejado derechos ahora fundamentales, pero acabaron de una manera nefasta, igual que los fascismos, movimientos en contra del sistema que tuvieron gran acogida y éxito, y así acabaron. Y ahora, "creemos quello que anhelamos y es ahí donde la casta política concentra sus fuerzas ", siempre ha sido así, considero, en diferentes formas. Supongo que es inherente al ser humano. De momento, al no tener una solución, propongo concentrarnos en nuestra espiritualidad, la que que cada uno encuentre mas coherente, para así poder cumplir, de momento individualmente, con lo que dijo Unamuno......luego ya veremos, pero es un buen comienzo, no ?? Gracias Nacho, muy buen artículo.
Mercedes Falcon
# Mercedes Falcon
viernes, 17 de abril de 2009 10:18
Gracias Nacho, me ha encantado la idea, de hecho me ha dejado un rato pensando, que es en lo que consiste esto creo, en estimular las cabezas y vaya si lo haceis, solo una pequeña aportacion, cuan do dices " Porque los intelectuales de la época y de ésta también, viven escondidos en su madriguera, retroalimentándose de la mentira y caminado de espaldas hacia una nueva sociedad..... no crees que en la sociedad de masas montada o dirijida por el séptimo poder, la prensa la intelectualidad no es un valor mostrable, interesa más personas no pensantes. es por ello que creo que el estimular a la sociedad a pensar es a lo que más medo pueden tener los políticos, alguien con ideas ve las mentiras


besillos, muy bueno si eñor muy bueno este artículo
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
viernes, 17 de abril de 2009 10:48
Precioso artículo Nacho, de todos los que has escrito, este es el que me ha conmovido más profundamente. Y me ha encantado la cita de Unamuno.
También decir que el el comentario de Sergio esta a la altura de la capacidad de conmover de Nacho.
Siento que poco a poco va emergiendo lo mejor de nosotros, al crear un espacio de reflexión conjunta el pensamiento en red empieza a manifestarse, hoy lo siento así.
Muchas gracias a todos por estar aquí y contribuir a crear un mundo mejor, aunque de momento proliferan las ideas, no sabiendo exactamente si acabarán desembocando en acciones positivas, estoy segura que en lo referente a lo individual todos nosotros ya estamos experimentando pequeños cambios en el día a día, en nuestra manera habitual de hacer las cosas.
Un abrazo a todos
Emilia Sospedra
# Emilia Sospedra
viernes, 17 de abril de 2009 12:10
Hola Nacho,
una buena reflexión, es mucho más fácil mentir y decir lo que se quiere escuchar, que decir la verdad e intentar que se escuche. Es mucho más fácil quedarse sentado en el sofa, que salir a la calle y ir contra corriente. Entonces aparece la falta de respeto, fiel compañera de la mentira. Creo, que hemos de empezar por nosotros mismos, ser capaces de decir verdades, tambien de escucharlas. Gota a gota, s´omple la pica".
enrique alcover
# enrique alcover
viernes, 17 de abril de 2009 16:38

precioso artículo, pero acojonado me deja el señor Unamuno.

Yo no veo esto de la piedad mutua.....los reconcomios y el brocal de las conciencias.....
Temas de espiritualidad, bien....a nivel individual. Espiritualidades colectivas?? Miedo me dan, por que son terreno abonado para Nasrudines.....

Pretender que "diciendo las verdades" las sociedades se encontrarían en caminos de "piedad" mútua me parece poco tangible.

Ya sabéis de mi profunda simpleza y de mi caracter totalmente práctico, pragmático y empirista, culpa, como siempre digo de mi formación cietídfica frustrada.........pero en estos temas, me asomo al brocal de las conciencias y me descalabro en el pozo del escepticismo.

En la sociedad actual (y probablemente en la de Unamuno aunque yo no estaba) las desigualdades son tan grandes, los desequilibrios tan enormes, las diferencias tan abismales, que realmente "podemos" decirnos las verdades????.....Yo creo que eso conduciría, en caso de ser posible implantarlo, a la absoluta inhabitabilidad de la tierra.

Realmente Unamuno sostendría hoy esta opinión???? con la que está cayendo, pero no me refiero a la crisis actual sino al modelo social, cultural, económico, de día a día, político, costumbrista, de valores, etc....

El modelo actual lo han hecho las personas.....no sólo los políticos....Estos tienen la culpa de muchas cosas. Son malos, nefastos, ladrones y en su mayoría, de mucho menor nivel del que se les supone y del que les sería exigible. Pero hay "pecados" que son anteriores, superiores y excesivos para ellos.

El mundo es un cúmulo de desequilibrios forjados y fomentados por las diferencias de intereses y estas son inherentes al ser humano, como bien decía Sergio.
Los modelos políticos basados en equilibrar los desequilibrios, se han pegado una leche de campeonato en los últimos 20-30 años.....

Esto se arregla "soltando las verdades del barquero"????
Yo no lo veo.....

Muchas gracias a todos por vuestra paciencia conmigo y mis opiniones de viernes tarde.
Y en especial gracias a Nacho por darnos carnaza para una tarde lluviosa.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
viernes, 17 de abril de 2009 18:12
Gracias a todos por vuestras aportaciones, siempre hay que sumar, gota a gota.

Respecto a los intelectuales que tan bien puntualizaba Mercedes, me refiero a esos que el sistema ha puesto ahí, a esos que generan opinión interesada, y de los cuales como mínimo debemos de dudar. Luego están los que piensan, los que cuestionan, los que como en este foro buscamos respuestas.

Luego Enrique comenta sobre Unamuno y tiene razón en decir que las épocas son diferentes, y que solemos comparar erróneamente. Pero las palabras de Unamuno las hago mías y las coloco en el momento actual. Y el pobre Nasruddin es de todo menos dogmático; es práctico, empírico, científico, te hace pensar. Siempre en lo individual.

La religión y la ciencia son polos opuestos, pero en algo se parecen y ponen el acento en lo mismo: la ciencia depende de la experimentación, al igual que la religión. Sólo la filosofía es no experimental. La filosofía sólo depende del pensar.

La ciencia depende de la experimentación con cosas, no contigo; y la religión depende de la experimentación directa contigo.

La meditación es un método puro y científico. En ciencia, se llama observación, observación de los objetos. Cuando miras hacia tu interior, es la misma observación, sólo que haciendo un giro de ciento ochenta grados y dirigiendo la mirada hacia adentro. Ésta es la razón por la cual la llamamos meditación.
Tú eres el objeto,el observador y lo observado.

Artículos y escritos de Ken Wilber y Fritjof Capra, como El tao de la física, os pueden ayudar en este tema.

Muchas gracias y Un saludo a tod@s.
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
viernes, 17 de abril de 2009 19:32
Bueno… como siempre llego tarde!
Pero no puedo quedarme sin dar mi opinión.
Esta búsqueda de “la verdad” es la que nos tiene donde estamos.
No hay una sola verdad. Lo que hay es el punto de vista de cada uno. Nacho, en tu comentario hablas del objeto, el observador y lo observado. Está tan claro que si tú y yo, puestos de frente miramos al mismo objeto ubicado entre nosotros, veremos cosas distintas. Y ambas serán “verdad”. Por simple que sea el ejemplo sirve para tomar nota del simple hecho que cada ser humano ve desde su lugar, edad, sexo, historia, cultura, etc.
Que me perdonen los filósofos, pero creo que la cita de Unamuno ya no tiene validez. Promueve un escenario en que nunca podremos legitimarnos unos a otros.
La apuesta actual es a entrenarnos urgentemente en el acto de legitimar al otro. Y parados desde la verdad lo podremos conseguirlo.
Nacho, puedo ver las buenas intenciones en tu artículo, pero más grande veo el peligro de insistir en ese camino.
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
viernes, 17 de abril de 2009 19:35
Fe de erratas:
Donde dice "parados desde la verdad lo podremos conseguirlo", debiera decir: "parados desde la verdad NO podremos conseguirlo".
de la vanguardia
# de la vanguardia
sábado, 18 de abril de 2009 22:19
La sabiduría de los niños
Remei Margarit - 18/04/2009

En una guardería infantil, en la clase de los mayores, formada por niños de algo más de dos años, la educadora decidió cambiar los dibujos que había colgados en la pared por otros nuevos. Mientras estaba en ello, con la pared aún desnuda, entró un niño que viendo aquella pared blanca dijo: "Esta pared está llena de nada".

Es decir, la nada como algo que puede llenar un vacío, ni más ni menos. La carencia de algo se convierte en otro algo contrario que llena el espacio. No entiendo de física ni de cosmología, pero algo he leído sobre la materia oscura llamada antimateria, y la fuerte entidad que significa.

Y otra: otro niño de esa minúscula edad tiene por costumbre hablar y cantar con un tono de voz fuerte, casi gritando. La educadora se le acerca y le dice: "Oye, Carlos, tendrías que cantar bajito", a lo que él responde: "No sé qué es bajito", y la maestra le enseña cómo se canta "bajito". El lo intenta algunas veces y le dice a la maestra: "Es que si canto bajito, se me acaba".

Al niño de voz fuerte se le acaba el aliento si canta "bajito" porque su voz es su fortaleza y su identidad y si canta con una voz que no es la suya, se le acaba porque no es su voz. Él se encontró a sí mismo en su vozarrón y se hizo fuerte usándolo. Nadie le enseñó qué es eso tan complicado de la identidad y en cambio él ya lo sabe.

Los niños y niñas tienen una sabiduría innata y un frescor de percepción de la realidad de las cosas que parecería que las cosas y su realidad les hablaran directamente. Su mundo simbólico es de tal riqueza que no se extrañan de nada; pueden hablar tranquilamente a varias bandas, con las personas que están a su alrededor y con los personajes que pueblan su imaginación sin sentir que haya obstáculo alguno en hacerlo. Incluso detectan rápidamente alguna sombra de tristeza en la persona adulta que está a su lado. Cuando ello ocurre, corporalmente se acercan a ella y la abrazan si está a su altura o se agarran a sus piernas si está de pie.

Diría que su saber, aún incontaminado, les hace sentir lo que está ocurriendo en ese inmenso presente en el que viven.


R. MARGARIT, psicóloga y escritora
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
sábado, 18 de abril de 2009 22:57
Que lindo lo que dices Margarit.
Confirmas que en la infancia vivimos mas conectados al emocionar.
Me recordaste a mi hijo que de pequeño me dijo: “Mamá, te cambio de pieza.”
Yo le pregunté por qué y el me dijo: “Es que a la tuya llega el sol todos los días, y a la mía solo viene los sábados.” (Ya iba al colegio.)
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
sábado, 18 de abril de 2009 22:59
Perdón Remei , me equivoqué. Creí que Margarit es tu nombre.
Maria Oliver
# Maria Oliver
domingo, 19 de abril de 2009 8:49
Como Gabriela, ¡llego tarde! Aunque tampoco puedo dejar de dir la meva, "decir la mía", dar... mi opinión, las gracias en ese "entrenamiento urgente en la legitimación del otro" (Clapclapclap, oleole, Gabriela: exactísimo!) en el que acá estamos...

Estoy con Gabriela... me gustó tu artículo Nacho, mucho, aunque estoy con Gabriela... insistir en esa línea no es fecundo... en todo caso, no es alegre y creo que si algo va a suceder, si acaso podemos conseguirlo es desde el empuje a y de la alegría.... NO desde la búsqueda de la verdad o la felicidad, y otras -ades, o -ezas. En fin...
La alegría, esa que se debe sentir cuando uno dice: "esa pared esta llena de nada" o "a mi habitación el sol sólo viene los sábados"... esa frescura y fe absoluta, completa que SOLO da el presente (pues solo hay completud si no hay más allá futuro o pasado)

En fin Roser, bienvenida y gracias mil por esa expresión tan clara, con el saber del que sabe y vive, de eso: que el saber de los niños, "aún incontaminado, les hace sentir lo que está ocurriendo en ese inmenso presente en el que viven". Gracias porque has condensado con arte en unas líneas tantas cosas!!!!
Pues con alegría os digo: a lavarse los ojos, porque no hay verdad que valga sino perspectiva juguetona y consciente y responsable.
Ecología y alegría en todo, decidamos ser alegres, estaremos más cerca... y en todo caso, habremois sonreído, "tant per tant..."
un abrazo
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
domingo, 19 de abril de 2009 13:06
Entiendo a Gabriela, y estoy totalmente de acuerdo, pero creo que no es incompatible con el artículo.

La verdad es una búsqueda individual, una carrera sin fondo que nada tiene que ver con el otro, así que mientras la buscas también puedes pasar a la acción e intentar cambiar tu entorno, el mundo...Aunque no hablo de esa verdad en el artículo.

Y ahí entra la mentira, la mundana, la pura y dura. La que intento transmitir en este artículo. La que utilizan los políticos para tenernos bajo control.

Esa es la realidad, la crisis, el hambre, las luchas de poder..yo no las he inventado. Pero si vivimos en la mentira no sabremos cual es el camino. O los caminos.

Remei hace un comentario maravilloso, os recomiendo leer un artículo suyo llamado El Desapego.

Hace poco alguién me preguntó porque los niños son tan despiertos, inteligentes y cuando se hacen adultos son tan estúpidos. Pues la respuesta son las mentiras y los condicionamientos a los que se les va sometiendo. Se les enseña a obedecer y no aprenden a experimentar.

Vivir aquí y ahora María, ese maravilloso y único momento. Como dijo alguién; paz, amor y risa.

Un abrazo.
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
domingo, 19 de abril de 2009 15:54
Nacho, ¿cómo puedo hacer para leer el artículo de Remei que recomiendas?

¿Por qué cambian los niños? Porque la relación entre el niño y la madre durante la primera infancia, se basa en el amor, respeto, aceptación y colaboración mutuas. Luego, para su ingreso al mundo adulto, los niños deben hacerse autoritarios, competitivos, dominadores o sumisos. (Ver Humberto Maturana).
Esto nos hace vivir en la añoranza de ese espacio de dignidad y respeto que conocimos en la infancia.
Nuestra tendencia natural es al amor, por este motivo nos producen tanto rechazo los tipos de relaciones que establecemos en la vida adulta.
Creo que una salida de la situación vigente, pasará necesariamente por la recuperación de la propia dignidad y respeto, como el reconocimiento y legitimación de la dignidad del otro. En las relaciones de convivencia basadas en el respeto (y las hay), podemos fluir libremente. Las emociones que priman son la confianza y aceptación.
La juventud de hoy está gritando, más fuerte que las anteriores, su rechazo a entrar a un esquema que consideran fracasado. No quieren ser la copia de sus padres a quienes ven estresados e infelices. La frustración que les produce no poder cambiar las cosas tiene a muchos sumidos en el alcoholismo, la drogadicción y una forma de relación compleja con la sexualidad. No participan del esquema social y lo manifiestan no votando. Fracasan en los estudios, cambian una y otra vez de carrera universitaria y muchos terminan abortando esos proyectos. (Hay estadísticas que avalan lo que digo).
Han cambiado radicalmente el lenguaje, a mi juicio la más creativa de las formas de no participar del sistema. (La torre de Babel).
Los adultos estamos perplejos ante esta situación y los llevamos al siquiatra y tomamos antidepresivos. (Hay estadísticas). Pero seguimos empeñados en mantener a flote un esquema que se hunde.
Les recomiendo que no dejen de ver los videos que publicó María en Facebook “¿Matan las escuelas la creatividad?”. Hay allí unos ejemplos muy esperanzadores.
Yes, we can! (Si nos disponemos a escuchar a nuestros hijos).
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
lunes, 20 de abril de 2009 0:08
Gabriella, aquí te dejo el artículo de Remei, por cierto el "Yes we can" de San Obama, viniendo de él se me hace poco creible. ¿Que tal un :"¡Juntos podremos!"

El desapego
Interesante artículo de Remei Margarit, escritora nacionalista moderada, o nacionalista pragmática si lo prefieren, nada sospechosa por lo tanto, publicado el pasado sábado en La Vanguardia (se nos había pasado; gracias RJ):

La filosofía budista valora positivamente el desapego; amar a las personas y a las cosas pero sin apegarse a ellas. Ello quiere decir que el equilibrio interno de cada persona no puede depender de los demás ni del entorno. Dado que, según dice, todo es impermanente, todo cambia continuamente, el ser humano llega a parecerse más a un proceso que a un ente material. La materia también cambia en su propio proceso y los humanos no hacemos más - aunque nos pese reconocerlo- que adaptarnos a los cambios, renunciando a dogmas e inmovilidades si somos medianamente inteligentes, o dándonos de bruces contra la realidad si somos tozudamente apegados.
Por otra parte, como cada maestrillo con su librillo, algunas personas que entran en un juego público, sean políticos o cantautores, da igual, se esfuerzan en dejar bien claro que pertenecen a unas raíces eternas y por ello inamovibles, como una denominación de origen que les confiere un estatus.
Cultivan las raíces como si su vida dependiera de ellas, cuando es bien sabido y por todos que las raíces dependen también del tronco y de las hojas del árbol, de los cambios de la tierra donde se ubican y del clima, todo ello variable como la vida misma. Las raíces o la pertenencia es el tema eterno de la búsqueda de la identidad. Mal va si una persona tiene que aferrarse a una tierra concreta para saber quién es o cuál es su motivación para seguir viviendo. Mal va si en la vida adulta no ha encontrado todavía el porqué y el cómo de su estar en el mundo.

La adolescencia, con sus ritos de rebeldía, es el momento en que se escoge ser con o contra lo que sea. Es una etapa caótica en que el niño o niña ya no son más niño o niña y en cambio todavía no son hombres y mujeres, aunque sí se perfila el estilo que adquirirán con el tiempo. Paradójicamente, los niños que han tenido buen trato y suficiente afecto suelen tener las alas más grandes para volar fuera del nido y sentir menos apego hacia las personas y lugares; en cambio, los que han tenido dificultades afectivas importantes se apegan mucho más a raíces y lugares; como si de ello dependiera el valor de su propia persona.

Dice un refrán catalán la boca parla del que el cor en va ple,en otras palabras, las personas en su vida adulta lanzan exclamaciones que parecen exabruptos y que tienen su razón de ser, ahí se ha tocado alguna fibra que tiene que ver con su apego desmesurado a algo. La desmesura puede medirse por la desproporcionalidad de la respuesta a algún tema surgido en una conversación. Yes esa desmesura la que habla de ello, no la cosa en sí, sino el apego demostrado.

Tal vez sea por ello que los políticos meten la pata a veces o dicen cosas tan raras en momentos tan inoportunos. Tal vez las reivindicaciones absurdas de independencia de Catalunya, ahora que estamos en Europa, tan sólo sean respuestas del apego infantil a lo de siempre intocable como si el mundo no girara cada día aportando nuevas cosas a cada momento. Tal vez las reivindicaciones nacionalistas radicales (palabra derivada de raíz) tienen que ver con esa inmadurez que no alcanza a volar un poco más alto para coger perspectiva.

Ante un mundo que cada vez será más una federación de estados - por pura supervivencia- una oye esos tan repetidos sones de autodeterminación y no sabe muy bien qué significado se da a esa palabra porque cada palabra lleva toda una corte de significados según quién la emplee y para qué.

Como mínimo, tal como está el mundo, con esa inmensa necesidad de moderación y calma que tiene para seguir existiendo, a una le cuesta comprender como es que algunos echan todavía leña al fuego de la discordia y abren nuevos conflictos.

Gabriela Germain
# Gabriela Germain
lunes, 20 de abril de 2009 2:53
Gracias Marta! Y también a Nacho que me lo envió por FB.
Es muy bueno el artículo de Remei. Y comparto la idea, porque creo que el apego es contrario a la confianza.
Y la confianza es la que nos posibilita la legitimación del otro, de lo nuevo, de lo desconocido. Los otros son desconocidos, de allí que nos cueste legitimarlos y nótese que no digo “aceptarlos” que es una palabra que connota una suerte de condescendencia. Cómo si se les hiciera un favor.
Legitimar es un concepto mucho más amplio. Y por cierto que tiene relación con el desapego. Finalmente si nos quedamos (a)pegados será difícil que avancemos.

Respecto del slogan de Obama, me gusta porque surgió del “I have a dream” de Luther King.
Que ganas de quitarle la carga ideológica y dejarle solo su sentido movilizador a la vez que esperanzador.
Primero soñar y luego creer en nuestra capacidad de lograr nuestros sueños.
Gabriel
martes, 21 de abril de 2009 4:29
Yo debía de tener 6 ó 7 años. Mi compañero de pupitre no paraba de rallarme mi cuaderno de dibujos con una cera de color negro. Una y otra vez. Alguna vez lo debieron castigar, pero supongo que la satisfacción que experimentaba estropeando mis dibujos era mas fuerte que el miedo al castigo. Así que continuó con su diversión, que era mi maldición.

Un día se lo conté a mi tío. Sin darle mucha importancia me dijo: "pues dile a ese niño que un tio tuyo muy grande le va a dar una paliza si sigue haciendo eso". Yo me quedé mirándolo y, sin pensar mucho, le dije: "Mejor matarlo. Si no, me lo seguirá haciendo". Afortunadamente para todos, mi tío no me hizo ni caso y yo no tenía acceso a ningún tipo de arma, asi que ambos tuvimos la oportunidad de seguir creciendo y madurando. Aunque nunca mas supe de él recuerdo perfectamente su apellido.



Gabriela Germain
# Gabriela Germain
martes, 21 de abril de 2009 16:42
¿Y qué piensas hoy de esa experiencia, Gabriel?

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