image


A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

¡Forma parte! 
 

Enlaces Relacionados
    
Blogs Amigos
    

 



Crisis económica, una oportunidad para el cambio
  Inicio
15

En otras culturas, el propósito último de la existencia humana era honrar a Dios o a los dioses, o fluir en armonía con la naturaleza, o vivir libres de las ataduras que nos impiden ser felices, en paz con el mundo. En nuestra sociedad, el propósito último es que crezca el producto interior bruto y que siga creciendo. Y en esta huida hacia delante se sacrifica todo lo demás, incluido el sentido de lo divino, el respeto por la naturaleza y la paz interior (y la exterior si hace falta petróleo). La economía contemporánea es la primera religión verdaderamente universal. El ora et labora dejó paso a otra forma de ganarse el paraíso: producir y consumir. Como ha señalado David Loy, la ciencia económica “no es tanto una ciencia como la teología de esta nueva religión”. Una religión que tiene mucho de opio del pueblo (Marx), mentira que ataca a la vida (Nietzsche) e ilusión infantil (Freud).

La sociedad hiperactiva. Entre los años 2000 y 2004, según el New York Times, el porcentaje de niños norteamericanos que toman fármacos para paliar el trastorno de déficit de atención e hiperactividad creció del 2,8 al 4,4%. También aquí, según el Departament d’Educació, es el trastorno infantil con mayor incidencia. No hay noticia de la hiperactividad en toda la literatura clásica (como no sea en el mito de Hércules, que proeza tras proeza avanza hacia la locura y la autodestrucción). Es una enfermedad contemporánea. Y refleja muy bien la sociedad contemporánea: una sociedad hiperacelerada, insaciablemente ávida de noticias y novedades, y sometida a tal avalancha de información, anuncios, estímulos y distracciones que la capacidad de atención se aturde y se encoge. Cuantos más reclamos por minuto, menos capacidad de concentración. Las noticias muestran un drama en Bagdad o en una patera, y antes de que uno tenga tiempo de asimilar la magnitud de la tragedia se pasa a la actualidad deportiva o a una falsa promesa publicitaria. ¿Sorprende que los niños, creciendo en el seno de una sociedad hiperactiva y con déficit de atención, reproduzcan las tendencias que ven a su alrededor?

 La economía contemporánea vive de crecer. Pero nada crece siempre. Las personas, por ejemplo, crecemos en la infancia y en la adolescencia. Después ya no crecemos, pero tenemos la oportunidad de madurar. La hiperactividad y el crecimiento tienen mucho de adolescente. Parece que a nuestra sociedad le ha llegado la hora de dejar atrás el crecimiento adolescente y empezar a madurar.

Pacificar la economía. El mundo se ha convertido en un gran taller, que produce para que podamos consumir a fin de que podamos seguir produciendo. Pero el nivel de consumo “normal” en un país como el nuestro es ya insostenible. Si toda la humanidad viviera como los catalanes, necesitaría los recursos de tres Tierras; si viviera como los norteamericanos, necesitaría seis. La factura por este desequilibrio la pagan la naturaleza y el Tercer Mundo, y si nada cambia la pagarán, multiplicada, nuestros nietos. 

 Como Karl Polanyi explicó en La gran transformación, es cosa inaudita que toda una cultura esté sometida al imperio de lo económico, en vez de ser la economía, como lo fue en todos los lugares y épocas hasta no hace mucho, un área ceñida a consideraciones éticas, sociales y culturales. Por arte de magia, hemos insertado la sociedad en la economía en vez de la economía en la sociedad. Aunque se cree por encima de todas las cosas, la economía global es solo una filial de la biosfera, sin la cual no tendría ni aire ni agua ni vida. Una economía sana estaría reinsertada en la sociedad y en el medio ambiente, y cada actividad económica (incluido el transporte) tendría que responsabilizarse de sus costes sociales y ecológicos. En semejante sociedad, sensata pero de momento utópica, los alimentos biológicos y locales serían más baratos que los de la agricultura industrial, que hoy contamina y se lava las manos. 

 El economista rumano Nicholas Georgescu-Roegen, inspirador del decrecimiento junto a pensadores como Ivan Illich y el recientemente fallecido Baudrillard, se dió ya cuenta de que “cada vez que tocamos el capital natural estamos hipotecando las posibilidades de supervivencia de nuestros descendientes”. Una economía en paz con el mundo seguiría el principio de responsabilidad de Hans Jonas: “Actúa de manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida genuinamente humana sobre la tierra”. Los pueblos indígenas que se guiaban por el criterio de la séptima generación (ten en cuenta las repercusiones de tus actos en la séptima generación, es decir, en los tataranietos de tus bisnietos) sabían de sostenibilidad más que nosotros.

 El decrecimiento, movimiento que en los últimos años está tomando fuerza en Francia (décroissance) e Italia (decrescita), más que un programa o un concepto es un eslogan para llamar la atención sobre cómo la economía hiperacelerada está arruinando el mundo, un timbrazo para despertarnos de la lógica fáustica del crecimiento por el crecimiento. El economista Serge Latouche, decano de la décroissance, señala sin embargo que “el decrecimiento por el decrecimiento sería absurdo”, y que sería más preciso (aunque menos elocuente) decir acrecimiento, tal como decimos ateo. Se trata de prescindir del crecimiento como quien prescinde de una religión que dejó de tener sentido.
 
En el medio está el remedio. En el portal de la casa de un vecino rezan estos versos:

"Verge Santa del Roser,
feu que en aquesta casa
no hi hagi poc ni massa,
sols lo just per viure bé
."

 Es parte de la sabiduría tradicional de muchas culturas constatar que la plenitud va ligada no al cuanto más mejor sino a al justo medio. Ya el oráculo de Delfos advertía: “de nada demasiado”. El confucianismo enseña que “tanto el exceso como la carencia son nocivos”, y en el clásico libro taoísta de Lao Zi se lee que sólo “quien sabe contentarse es rico”. La misma idea está presente en las palabras de un jefe indígena norteamericano (micmac) dirigidas a los colonos blancos: “aunque os parecemos miserables, nos consideramos más felices que vosotros, pues estamos satisfechos con lo que tenemos”. Y no falta en la tradición judeocristiana: “no me des pobreza ni riqueza” (Proverbios); “es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos” (Mateo). Incluso uno de los padres de la american way of life, Benjamin Franklin, escribió “El dinero nunca hizo feliz a nadie, ni lo hará… Cuanto más tienes, más quieres. En vez de llenar un vacío, lo crea”. El consumo pretende ser una vía hacia la felicidad, pero es como una droga que requiere cada vez dosis mayores. Hace poco salió a la luz un Happy Planet Index que sitúa a Vanuatu, archipiélago tropical, económicamente “pobre”, como el país más feliz. Le siguen diversos países caribeños. España ocupa el lugar 87. Y Estados Unidos el 150, ya cerca de Burundi, Swazilandia y Zimbabue, que cierran la lista.

 La crisis ecológica es la expresión biosférica de una gran crisis cultural, una crisis derivada del modo en que percibimos nuestro lugar en el mundo. Buscamos el sentido de la vida en la acumulación, mientras el mar se vacía de peces y la tierra de fauna y flora silvestres. Liberarnos de la idolatría del consumo y del crecimiento por el crecimiento requiere transformar el imaginario personal y colectivo, transformar nuestra manera de entender el mundo y de entendernos a nosotros mismos. Un criterio para ello es abandonar la sed de riqueza material en favor de otras formas de plenitud. No se trata de ascetismo. Al fin y al cabo, la revista Décroissance lleva como subtítulo Le journal de la joie de vivre. No implica disminuir el nivel de vida sino concebirlo de otra manera. Se trata, en la línea de iniciativas que van desde el slow food de Carlo Petrini a la simplicidad radical de Jim Merkel, de fomentar la alegría de vivir y convivir, de desarrollarnos en el sentido de dejar de arrollarnos unos a otros, de crecer en tiempo libre y creatividad, crecer como ciudadanos responsables de un mundo bello y frágil.

Publicado en: Filosofía
Email del autor: jordi2048@yahoo.co.uk

Actions: E-mail | Permalink | Comments (25) RSS comment feed |
Compártelo
Agregar 'La hora del decrecimiento' a Del.icio.us Agregar 'La hora del decrecimiento' a digg Agregar 'La hora del decrecimiento' a menéame Agregar 'La hora del decrecimiento' a Technorati Agregar 'La hora del decrecimiento' a Google Bookmarks Agregar 'La hora del decrecimiento' a Live-MSN Agregar 'La hora del decrecimiento' a FaceBook Agregar 'La hora del decrecimiento' a Twitter

Post Rating

Comments

Juan Trigo
# Juan Trigo
miércoles, 15 de abril de 2009 12:26
Muy bueno. Gracias. Ese mal que indicas es lo que en sufismo se llama "voracidad", y que tiene su origen en las presiones de los distintos personages del Ego impidiendonos sentir la vida, y por to tando inclinandonos a podeer cosas. Repito, renunciamos a sentir por poseer. Abismal diferencia.
Sergio Gonzalez
# Sergio Gonzalez
miércoles, 15 de abril de 2009 12:58
.......ya dicen que no mas feliz quien mas tiene sino quien menos necesita.....Gracias por el artículo Jordi, muy bien expuesto y real.
Maria Dolores
# Maria Dolores
miércoles, 15 de abril de 2009 14:03
Crecer como ciucadanos responsables de un mundo bello y frágil significa cuidar de este mundo como si fuera nuestra casa, pues asi lo es en realidad, de nada nos sirve seguir deshaciendo lo que recibimos hermoso y natural habitat de las manos auspiciosas del Rei del Universo.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
miércoles, 15 de abril de 2009 15:30
Cómo respetar y ser más coherentes con nuestra madre tierra, si vivimos de espaldas a ella. El mundo occidental y las grandes urbes del tercer mundo viven en otra realidad; un sucedáneo triste y perverso recubierto de asfalto y luces de neón.

Abandonando el mundo de los sentidos, incapaces de oler la fragancia de una flor, o sorprenderse con el canto de un ave o el bello colorido de una puesta de sol.
Pero esta sociedad hiperactiva es capaz de saber entre una multitud de sonidos metálicos cual es el de su teléfono móvil...o girar la cabeza al escuchar el sonido de una bolsa de patatas fritas.

Esa sutil diferencia es la que nos hace tan inmunes a nuestra amada Gaia. Estamos dormidos, noqueados.

No somos perversos con nuestro habitat,no, sólo que somos incapaces de sentirlo.Somos incapaces de escuchar el latido de nuestra Casa, nuestro propio latido.

Un abrazo.
Maria Oliver
# Maria Oliver
miércoles, 15 de abril de 2009 16:08
Los tuaregs borran las huellas de sus campamentos al remprender la marcha. Así su paso es leve como el aire... Casi que su huella ecológica es "tan sólo" una red de pozos de la que se benefician todos los nómadas del desierto... Karen Amstrong en su estudio sobre el origen de las tradiciones religiosas, que también titula La gran transformación, nos recuerda que "...Parece que carecemos de la sabiduría para controlar nuestra capacidasd de agresión, y mantenerla dentro de unos limtes seguros y apropiados... Nos arriesgamos a catástrofes ambientales porque ya no vemos la tierra como algo sagrado".

Volver a, reinyectar el concepto de sagrado, más allá de creencias y prejuicios cerriles, seria una manera de acabar con la megalomanía.... la tierra, el planeta, su equilibrio, están más allá, por encima de nuestro destructivo alcance... como recuerda Amstrong, no es un mero recurso.

Amen de recordarlo desde acá, Gracias Jordi, ¿qué hay de ir pensando un ciclo tipo "decrecimiento, ciudadanía, sacralidad, educación"? Por aquello de las futuras generaciones.... y coser juntas ideas que van apareciendo en este reticular acá.
lyzanne
# lyzanne
miércoles, 15 de abril de 2009 16:13
Gracias por ponernos en un nivel que para mi tiene mucho sentido , voy a conscienciarme y aplicar mas la acrecimiento
gracias otra vez Jordi
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
miércoles, 15 de abril de 2009 16:33
He olvidado quien soy. Lo que quiero, lo que pienso, lo que sueño.
Llené mi vida de formas. Vivo en un departamento con un escenario, montado para una idea copiada acerca de cómo deben hacerse las relaciones con los otros.
Por la mañana me visto ya sin recordar lo que a mi cuerpo le gusta sentir. Me envisto de un rol. La pintura en mi cara, plumas en la cabeza o colmillos colgados al cuello no están allí para el goce de mis sentidos, sino para poder entrar a la cancha de juego.
Sobre el abrigo me pongo una de mis prendas favoritas: mi automóvil. Salgo a la ciudad oculta tras todo este aparataje cargado de códigos que hablan por mí. De cuanto tengo, de quien soy, de que hago.
Por la noche al quitar cada prenda y hasta los maquillajes adheridos a mi piel, estoy ya demasiado cansada para mirarme.
A la mañana siguiente vuelvo a estar desnuda frente al espejo y no me gusta lo que veo.
Pero me guardo esa corta reflexión en el bolsillo para salir a vivir otro día.

Cada vez que toco el bolsillo surgen ideas inquietantes: el lunes inicio la dieta. El domingo me pondré las zapatillas para trepar un cerro. Quizás en vacaciones pueda internarme en un bosque nativo. Cuando tenga nietos viviré en una casa con huerta y hamacas.
Parece que todavía recuerdo quien me gustaría ser.
Carlos Sánchez
# Carlos Sánchez
miércoles, 15 de abril de 2009 17:01
Pero es que también me molesta que me lo estén recordando constantemente. Cenizos, que sois unos cenizos. Pesimistas, quejicas, pesados, lloricas, aburridos trascendetales, y rojos!!!! Eso es lo que sois: unos rojos marxistas y estalinistas!!!!

Con lo bonito que es todo y lo sabia que es la naturaleza y vosotros siempre empeñados que la Tierra se agota, que la naturaleza no planificó bien. ¿Qué sabéis vosotros de todo esto?

Y para colmo tenemos que tragarnos las noticias de los desastres, guerras, enfermos, y epidemias a la hora de comer, para que se nos atragante la comida. Manda huevos!!!!

Los pobres han nacido para ser pobres y punto. Dejad de martirizaros ya, que tampoco vais a arreglar el mundo mesías de medio pelo.

Para aquellos que no conozcáis el catalán os traduzco el verso que figura en la puerta de un vecino de Jordi Pigem:

"Virgen Santa del Rosal,
haz que en esta casa
no haya poco ni mucho,
solo lo justo para vivir bien"

¿Lo habéis leido? Hay que ser memo... ¿no?

Besos a todos. Gràcies Jordi!!!!!
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
miércoles, 15 de abril de 2009 18:44
Este no es mi Carlos, que me lo han cambiado, voy rauda a buscar un exorcista. Que ¿Los pobres han nacido para ser pobres y punto? Y los presidentes de gobierno ¿han nacido para ser presidentes de gobierno?

Gracias Jordi por profundizar en el "acrecimiento" y recordarnos que no necesitamos la mayoría de las cosas que tenemos para ser felices. Como dice María podemos proponer un ejercicio de acrecimiento en el día a día y empezar poco a poco a cambiar las cosas.
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
miércoles, 15 de abril de 2009 19:54
¡Tienes toda la razón Carlos!
No vamos a arreglar el mundo. Si ni siquiera podemos mejorar nuestro pequeño mundo individual.
Jordi Pigem
# Jordi Pigem
miércoles, 15 de abril de 2009 22:33
Gracias, compañeros (también gracias por la ironía de Carles).

Recesión no es decrecimiento (el sistema sigue soñando con crecer, sigue en el imaginario del crecimiento), pero algo está cambiando. Decrecimiento/ acrecimiento era una rareza y una herajía cuando conocí a Serge Latouche hace cuatro años, y a él solo lo conocían uno pocos académicos. Hace tres semanas llenó el CCCB (más de quinientas personas). Y en las últimas semanas han salido tres buenos libros sobre el tema (por orden de preferencia):

Nicolas Ridoux, Menos es más (Los libros del lince)
Serge Latouche, Petit tractat del decreixement seré (3i4) / Pequeño tratado del decrecimiento sereno (Icaria)
Carlos Taibo, En defensa del decrecimiento (Libros de la catarata)

Yes, we can! ;-)
Marí­a Oliver
# Marí­a Oliver
jueves, 16 de abril de 2009 19:47
Yes, we can and will do it! Y no, el decrecimiento NO es recesión es "de crecimiento" sobre el crecer, pensamiento, maneras de crecernos (y creernos, creamos pues!)

Y, Gabriela, sé que te gusta Proust, "si cambio, mi alrededor cambia" o algo así... así que, ni que sea de un gramos, vas a cambiar tu entorno....
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
jueves, 16 de abril de 2009 20:05
Gracias María por tu aliento y por recordarme la cita de Proust: "El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos territorios, sino en tener nuevos ojos".
Echémosle la culpa a la luna por la ironía de Carles y el bajón mío.
Tienes toda la razón: "yes, we can".
Carles Nebgen
# Carles Nebgen
jueves, 16 de abril de 2009 20:22
En una universidad americana hicieron un estudio para saber si el dinero da la felicidad o no.
La conclusión distinguió dos situaciones:
En los casos en que la persona o familia estudiada se encontraba en una situación de miseria absoluta en que sus necesidades básicas no estaban cubiertas,la llegada de dinero era efectivamente una fuente de felicidad.
En los casos donde estas necesidades básicas están cubiertas,la llegada de dinero no solo no proporciona felicidad,sino que era una fuente de infelicidad.¿Por qué? Si nos falta dinero para conseguir algo que no tenemos,podemos tener la ilusión de que si finalmente conseguimos el dinero podemos comprar tal cosa y ser felices.Pero si esto se hace posible,observaremos decepcionados que seguimos siendo infelices,por lo que llegaremos a la conclusión de que no estamos en una situación desgraciada,sino que somos nosotros los desgraciados,lo cual es verdaderamente decepcionante.
Aplaudo la palabra acrecimiento en vez de decrecimiento.Esta la identifico con recesión.Es posible que recesión no sea decrecimiento.pero,¿Decrecimiento no es recesión? Sería interesante debatir para aclarar estos términos,pues yo no lo tengo claro.
Un abrazo a todos.
Carles
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
jueves, 16 de abril de 2009 20:58
También supe de una encuesta que demuestra en un gráfico con dos curvas, la del dinero y la de la felicidad. Las dos van juntas, hasta llegar a un punto en que se separan y la obtención de bienes deja de relacionarse al aumento de la felicidad.
Creo que ese punto marca el comienzo de la distinción entre consumo y consumismo.
A nivel individual, una persona que ya obtuvo “lo justo para vivir bien”, debiera comenzar el “a – crecimiento”. Otras que todavía no llegan a ese punto, tienen derecho de querer seguir creciendo. Y me falta un nombre. ¿Qué debieran hacer las personas que hace rato ya que sobrepasaron la cota? No basta con que detengan su crecimiento. ¿Cómo llamar a ese estado y a la reacción que debiera generar? ¿O acaso a ellos hay que dejarlos como están?
Juan Trigo
# Juan Trigo
jueves, 16 de abril de 2009 22:56
Tengo mucha curiosidad por leer estos libros, porque la humanidad sigue creciendo y el aforismo de Lao Tzè sigue muy vigente sobre la pobreza de la humanidad, porque sigue sin saber contentarse, luego seguirá necesitando cosas, cuya producción tendrá que seguir creciendo, a menos que se produzca un cambio de mentalidad a nivel de la colactividad de masas.
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
viernes, 17 de abril de 2009 1:50
¡Facil! Hay que empezar por casa!
ramon
miércoles, 10 de junio de 2009 0:55
Mi formación en economia esta basada en teorias de crecimiento, era la teoria que enseñaban hace 25 años en la facultad, entonces ya veia que las teorias economicas no tenian en cuenta de forma precisa ni los limites naturales, ni las cuestiones psicologicas y sociologicas. Dar el salto hacia el decrecimiento no es facil, porque esta influencia pasada, reflexiono en terminos de crecimiento sostenible,en terminos de desarollo humano, por este motivo debo leer mas sobre las bases en que razonais vuestros enfoques. A dia de hoy si tengo claro que casi todas las teorias del siglo pasado estan caducas, que se deben de plantear reformas.
A TRUCK USE
martes, 06 de noviembre de 2012 13:34
Work out how much you need to average per hour to be successful as a business
Air Conditioning Repair Woodland Hills
jueves, 08 de noviembre de 2012 14:28
Más personas deben visitar esta página si quieren que su problema a resolver. De todos modos gracias por este post.
rahul
sábado, 17 de noviembre de 2012 19:10
great.i like comics very much. my favorite characters are Bankelal,Spiderman and Superman. well i am also a big Fan of Oliver.
#
jueves, 13 de diciembre de 2012 7:30
Incredible points. Sound arguments. Keep up the amazing work. Dress Shoes
johnycalvin66
# John Calvin
lunes, 24 de diciembre de 2012 8:18
Very informative article' Looking forward for more articles on your blog.
Buy Essays | College Essays | Essay Writing Service
Usuario
# Usuario sdasf
miércoles, 24 de julio de 2013 16:09
When more than one stitch is suspended from a stitch, they can hang in different orders. For example, the first stitch could be on top of the second stitch or the reverse, leaning to the left or the right. The order of stitches is important, both for appearance and for the way it pulls the fabric. Thanks.
Regards,
quality data collection

Post Comment

Sólo pueden enviar comentarios los usuarios registrados.
Agenda

    
Temas                        
    
Autores
Alberto D. Fraile Oliver (4)
Alfredo Astort (2)
Andrea Sydow (1)
Angel Luis Alonso (48)
Aníbal Covaleda (2)
Anna Mercadé (2)
Anónimo (1)
Antonio de Miguel (1)
Arnau Rebés (1)
Arturo Escartín (1)
Axelle Vergés (2)
Betzie Jaramillo (1)
Blanca Muñoz (2)
Carles Nebgen (20)
Carlos Guerrero (2)
Carlos Sánchez (29)
Carmen Cayuela (17)
Carolina T. Godina (6)
Casimiro López (3)
Chus Santisteban (10)
Congreso de la Sociedad Civil (2)
Conxita Tarruel (2)
Cristina Andreu (3)
Cristóbal Cervantes (32)
Daniel Alarcón Zwirnmann (1)
Daniel Zaragoza (5)
Eduardo Martínez (1)
Eduardo Vidal (8)
Maria Oliver (46)
Eric Jökin (2)
Esther Ibañez (173)
Fady Bujana (2)
Felipe G. Coto (1)
Ferran Caudet (1)
Francisco Rubiales (4)
Gabriel Gutierrez (27)
Gabriela Germain (4)
Germán Pinto (7)
Gloria Rebolledo (2)
Gonzalo Aliaga (1)
Henry Fuerniss (2)
Ignacio S. León (1)
Ignasi Alcalde (2)
Jaime Izquierdo (1)
Javier Monserrat (4)
Javier Arias (5)
Javier Cejudo (1)
Javier Segura (1)
Joan Martí (6)
Joaquim Braulio (3)
Jordi Pigem (6)
Jorge Arráez (2)
Jorge Ramos (8)
José María Hernández (29)
José Carlos García Fajardo (1)
Josep Crusellas (1)
Josep Puig (1)
Juan Carlos Ferrando (4)
Juan Trigo (34)
Julian Prieto (1)
Kico (5)
Koldo Aldai (29)
Lali Valls (6)
Mª Dolors Oller (3)
Manuel Ángel García (1)
M.Vilaseca (2)
Manuel Delgado Ruiz (1)
Miguel Á. Ortega (5)
María Rodríguez (2)
Mario Conde (1)
Marisol Ramoneda (1)
Rafael J. Rodriguez Sanchez (2)
Mesas de Covergencia ciudadana (1)
Miguel A. Delgado Gonzalo (3)
Miguel Angel Múgica (3)
Miguel Haag (2)
Nacho Rivera (25)
Oliver Style (1)
Pere Feliu (6)
Gabriel Fernandez (12)
Principia Marsupia (10)
Rafael Cobo (1)
Sagrario Alia (1)
Sagrario Arana (25)
Santiago Salcedo (2)
Santiago Villar (36)
Sebastian Corradini (1)
Sergio González (18)
Toni Pons (4)
Vicenç Fulcarà (2)
Jose Luis Montes (2)
Walter Trujillo (3)
Xavi Martín (59)
Yago Sobrevías (1)
    
Fechas