Nacho Rivera posted on abril 08, 2009 05:00

Los mismos políticos que llevan años hablando de la necesidad de una "vivienda digna" de pronto están alarmados de que los precios estén bajando; oh, que viene la deflación. ¿Cómo puede haber vivienda digna si no es reduciendo su precio?
Lo que sucede es que nuestros gobernantes entienden "vivienda digna" como "vivienda abaratada por los políticos que intervienen en el mercado mediante subvenciones, controles de alquiler y otras medidas que les permiten ganar votos". La vivienda digna asequible por el mercado no les beneficia en nada y, por tanto, no les interesa. Y es que todos los estudios realizados demuestran que la vivienda más asequible se encuentra en aquellos mercados menos intervenidos.
Cuando los nuevos inquilinos se muden a las viviendas embargadas, ¿qué pasará con los anteriores? ¿Se quedarán sin hogar? ¿O más bien se trasladarán a otras casas que sí se puedan permitir? Por supuesto no tendrán tantos lujos como antes, pero habrán tomado una decisión más inteligente.
Ni siquiera el buenismo del Gobierno de turno, puede conseguir que todos disfrutemos ahora mismo de todos los lujos que nos apetezcan. Lo que sí puede hacer es permitir que cada cual asuma los riesgos que considere convenientes para alcanzar esos lujos... y cargue con las consecuencias si se equivoca. El contribuyente o sea la clase media esquilmada, no debería soportar un riesgo que en ningún momento ha aceptado. Aplíquese dicha responsabilidad a banqueros, directivos y constructores varios.
Papá estado tiene que erigirse como el salvador de las clases más desfavorecidas, descalificando al libre mercado y haciendo el flaco favor de tener una sociedad estado-dependiente y poco responsable. Vamos, niños mal criados que eso sí, pasarán por caja en forma de urna y hasta dentro de cuatro años…
Debemos de preguntarnos que hemos hecho mal a nivel individual y cómo nuestros excesos han contribuido a la aparición de esta crisis. Votar cada cuatro años no es lo único que podemos hacer, ya hemos visto que no es suficiente. Todo lo que no consigamos a nivel individual no lo conseguiremos en el plano colectivo.
Una de las herramientas más poderosas que existen es el conocimiento. El factor K que le llaman algunos. O nos creemos todo lo que nos dicen los políticos y los medios de comunicación, o investigamos, aprendemos y experimentamos por nuestra cuenta. La libertad hay que ejercerla, pero si no tenemos posibilidad de elección ésta será muy reducida.
Damos por supuesto muchos mitos populares y los seguimos como dogmas de fe. La vivienda es uno de ellos. En este país hemos pasado de proletarios a propietarios en muy corto espacio de tiempo. La constitución habla de una vivienda digna, pero nada dice que tenga que ser de propiedad. Y no creo que pagar una vivienda durante 30 años sea algo digno. Pero el estado, gobiernos de turno y banqueros, por un exceso de codicia han alentado esta creencia, que además de ser falsa, es en su gran mayoría una nefasta inversión.
Ahora que tanto se habla de hipotecas basura, ¿no es una hipoteca a 30 ó 40 años, con toda la incertidumbre que conlleva, una hipoteca basura? Salvo políticos y funcionarios del estado, ¿alguien puede saber lo que va acontecer su vida en tan largo espacio de tiempo?
Debemos leer la letra pequeña de todas nuestras acciones, y si no sabemos aprendemos. La naturaleza, el planeta y nuestra economía nos lo agradecerán.
Publicado en: Denuncia
Email del autor: nriveratrader@gmail.com