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Jorge Ramos posted on marzo 19, 2009 05:00 
Una empresa es un proyecto, una tarea en común en la que intervienen el capital y el trabajo como factores de producción. Esta es al menos una de las principales acepciones recogidas por el diccionario.
Una empresa es también un trabajo en común, una acción o tarea que entraña esfuerzo y trabajo con un común objetivo, por medio de un trabajo protagonizado por personas, ya que desde el cargo de presidente ejecutivo hasta el puesto más bajo del escalafón están ocupados por personas. Es una verdad de Perogrullo, ciertamente, pero la olvidamos a diario, y olvidamos que esta verdad nos lleva a una conclusión: el principal capital de una empresa es el capital humano. Una empresa no es una entelequia y sin personas no puede existir. Y si las personas no se sienten a gusto en la empresa, está condenada al fracaso.
Ninguna empresa puede obtener el éxito si las personas que la forman no creen en el proyecto. Y aquí entra en juego la implicación de los trabajadores en los objetivos empresariales y entra en juego también otra serie de prácticas de creciente introducción en la empresa moderna: la conciliación familiar, la comunicación interna, el coaching y la eliminación de los compartimentos estancos.
Cuentan que uno de los secretos de Napoleón para el éxito en sus batallas consistía en que todos sus soldados conociesen de antemano cuáles eran los planes de batalla. De este modo, si recibían órdenes de retirada sabían previamente que podrían recibirlas porque el plan incluía atraer al enemigo a una trampa. Sus soldados participaban así en la empresa y no se sentían meros comparsas. Napoleón estaba implantando con éxito, y con más de 200 años de anticipación, la comunicación interna y el trabajo en equipo, practicaba el “coaching” y creaba empresa, demostrando que la diferencia entre un “jefe” y un “líder” estriba precisamente en la existencia o ausencia de esa capacidad de dirigir en vez de mandar. La implicación crea equipo y el trabajo en equipo lleva al éxito. “Todos mis soldados llevan en su mochila un bastón de mariscal….”, afirmaba Napoleón… En este punto abordamos otra cuestión clave, la comunicación, tanto interna como externa. Hasta el último trabajador debe saber cómo va la empresa y sentir que gracias a su trabajo la empresa prospera.
Mediante el “coaching”, una práctica de todavía reciente introducción en el mundo empresarial español, se propicia una mayor comunicación y una conciencia de equipo. Pero además debe existir comunicación, porque una empresa que no comunica no existe. Y para que exista comunicación no puede haber compartimentos estancos. En un buque todos son necesarios y nadie puede desentenderse. Si la máquina echa humo, no vale decir que el problema no afecta al piloto, aunque el piloto y el jefe de máquinas estén enemistados, porque si el barco se hunde se hundirán ambos con el buque. ¿Apostaremos por el capital humano?

jueves, 19 de marzo de 2009 11:57
La falta de comunicación interna y externa revela, en la mayoría de los casos, una ausencia de norte y de vocación. Antes de implementar una política de comunicación creo que es fundamental replantearse profundamente sentido de nuestra actividad, el leit motiv, la vocación que con esa actividad satisfacemos. Son, en mi opinión, los objetivos cualitativos más importantes que los cuantitativos. Porque aquelllos son el camino para conseguir estos últimos y no al revés. El primer ejercicio de comuncación debería estar orientado a compartir, enriquecer y consensuar los valores que han de ilusionar a la organización entera y dotarla de contenido, de espíritu propio. Una organización que tenga estos deberes hechos tiene mucho ganado. Una organización con conciencias individuales pero sin conciencia colectiva destinará mucha más energía para trazar y alcanzar el destino trazado. Una organización que comunique bien hacia dentro comunicará mejor hacia afuera porque todos sus integrantes participaran a escala personal de esa comunicación externa. Gracias Jorge.

jueves, 19 de marzo de 2009 12:36
Estoy plenamente de acuerdo y en este sentido te enviaré un artículo que publiqué recientemente sobre la comunicación interna explicando quién fue uno de los primeros personajes históricos en aplicarla. Se llamaba Napoleón Bonaparte y, según cuentan los historiadores, siempre compartía con sus soldados los planes de batalla para incentivarles y motivarles haciéndoles partícipes de los pasos de cada batalla. Así, por ejemplo, si en un momento dado sonaban las trompetas tocando retirada, los soldados, ya conocedores previamente de que iba a darse ese toque en un momento dado de la batalla, se retiraban ordenadamente y sin cundir el pánico porque sabían que la retirada tenía como objetivo atraer al enemigo hasta las posiciones de la artillería que les estaba esperando. Alejandro Magno fue otro personaje que también implicaba a sus hombres y compartía con ellos el trabajo. Quizás por ello en la historia y en el momento presente, sea tan distinto el concepto de jefe y de líder. Los dos casos citados eran líderes. En España hay demasiados jefes y pocos líderes..
jueves, 19 de marzo de 2009 13:54
Sin duda, sin buena información en ambos sentidos, no hay entendimiento. Unas de mis más aférrimas luchas ha sido y sigue siendo la de crear una empresa más humana. Y es triste que algo humano, no sea humano. Personalmente creo que las organizaciones han de tratar a cada trabajador-colaborador como a individuo. Hasta ahora se le ha tratado como una masa trabajadora, sin cara y ojos, y esto es un error. Cada persona es especial,única y es así como tiene que sentirse. A nadie le gusta ser como una cosa. A partir de ahí surge la confianza, la colaboración, la cratividad y la unidad. Un saludo y bienvenido.
jueves, 19 de marzo de 2009 14:13
Jorge tu conocimiento tecnológico me sorprende ¿Como has conseguido introducir tu foto? Todos nosotros habíamos aceptado sumisamente los muñequitos extraños que nos tocaban y tu nos sorprendes con tu foto. Ya me explicarás como lo has hecho.
jueves, 19 de marzo de 2009 14:20
La verdad es que no tengo ni la más remota idea de cómo he hecho salir la fotografía, porque, es más, me he limitado a enviar una respuesta en el blog y al mirar si había entrado ya estaba la foto..No obstante, he tenido otros casos similares en otras redes y en otras páginas donde al meter un artículo o un comentario, me sorprendía el sistema metiendo mi foto automáticamente. Pero no me preguntes cómo, porque no tengo la respuesta. Aunque ahora que me hiciste la pregunta empezaré a investigar porque yo también tengo curiosidad y siempre me gusta saber la causa de las cosas...
jueves, 19 de marzo de 2009 15:22
Que interesante lo que ocurre con lo de la foto ....vale la pena detenerse en ello.
jueves, 19 de marzo de 2009 17:11
BRUTAL, CIERTO, GRACIAS !!!!!!! solo añadir una cosa, que no es valadí. El empresario, asume el riesgo, lo que no obsta para todo lo que comenta, por supuestísimo !!!! solo era un apunte, nada mas. Las empresas podrían fiuncionar con mucha menos gente si cada empleado de verdad llevara un bastón de mariscal en su mochila, siendo muchpo mas productivas y eficientes, reponsabilidad, ineludible, desde luego, del empresario, en motivación y sobre todo, EJEMPLO. Bienvenido Jorge !!!!
jueves, 19 de marzo de 2009 18:00
Ojalá los departamentos de recursos humanos devengan eso, departamentos que piensan en cómo generar, desplegar y aprovechar los recursos que tiene en sus empleados: humanos! Y dejen de limitarse a gestionar en favor de la empresa unos sueldos (que hay que ahorrar, reconvertir, etc...) Y sí, el empresario asume el riesgo y, como Napoleón, debería preocuparle el éxito de su empresa... no sólo el beneficio inmediato, esa es la clave, no? Erradicar la inmediatez, reimplantar el medio o largo plazo... En fin, cambiar de coordenadas: en lugar de la cifra el hombre; en lugar del resultado, el proceso. Gracias Jorge... revisaré mis prejuicios sobre el coaching.

jueves, 19 de marzo de 2009 20:18
Jorge: aplaudo tu llamado a apostar por las personas en el frío mundo de las empresas. El coaching es una vía maravillosa para alcanzar este objetivo. Los chilenos Rafael Echeverría, Fernando Flores, Julio Olaya y otros han hecho un aporte tremendamente significativo en esta área. Sus propuestas tienen base en las investigaciones de otro gran chileno: Humberto Maturana, que desarrolló junto a Francisco Varela el concepto de la Autopoiesis, que da cuenta de la organización de los sistemas vivos como redes cerradas de autoproducción de los componentes que las constituyen. Maturana define al amor como el dominio de las conductas relacionales a través de las cuales el otro surge como un legítimo otro en convivencia con uno. Este ejercicio de legitimación del otro, que parece de lo mas lógico, no resulta nada de trivial, menos en la empresa. El coach acompaña al coachee en el camino de desarrollar esta y otras competencias que posibilitan una mejor convivencia entre las personas. Tras siglos de vernos como seres solo “racionales”, esta nueva propuesta es absolutamente audaz, renovadora y esperanzadora.

jueves, 19 de marzo de 2009 22:59
Gracias Carlos de nuevo por seguir publicando nuevos artículos y sobretodo gracias a Jorge Ramos por tu artículo relacionado con el Capital Humano. Llevo mas de diez años intentando convencer a las empresas de nuestro pais para que utilizen herramientas de software para gestionar el talento en las organizaciones y valorar a las personas y... hoy por hoy sigue siendo una asignatura pendiente... triste, muy triste ver como todo acaba siendo solo una Gestión de Personal de solo para sus nóminas, sueldos y salarios. Existen infinidad de aplicaciones para gestionar la evaluacion del desempeño, las competencias, la gestión del conocimiento, encuestas de clima laboral, planes de formación, portal del empleado, etc. y el ratio ya no solo de implantaciones es bajísimo, sinó que el de su posterior utilización deja mucho que desear. Pero bueno, luego nos pasa lo que nos pasa: despidos, y mas despidos ,¡¡ con unos dinerales para llevarlos a cabo desorbitantes!! Hace pocos días, una empresa a punto de cerrar un acuerdo de contratación, recibió las órdenes de la casa madre a que no firmaran ningún contrato, que el dinero de la caja era solo para despedir a los trabajadores. Parece un cuento o un chiste irónico ¿verdad? Salud para todos que vienen curvas...
viernes, 20 de marzo de 2009 9:52
Hola Mateu, gracias por compartir cuál es tu experiencia en este campo (y sé que es profunda y dilatada porque te conozco bien). El origen del problema no sólo está en la dificultad de abrirse paso en los mercados. Está en la definición de una cultura de empresa que esté comprometida con valores sociales y humanos que permitan a todos sus colaboradores sentirse identificados. No por adopción sino porque encajen con sus valores más íntimos y puedan ver en el desarrollo de la organización un desarrollo personal paralelo. Como suelee ser habitual, el día a día nos impide atender aquello que es esenciial y por lo que nos levantamos cada mañana con ganas de ir a trabajar o, por el contrario, acaba siendo un suplicio. Gracias Mateu por tu aportación.
viernes, 20 de marzo de 2009 12:03
Gracias a todos, en especial a Gabriela por la lección, muy interesante esa legitimacíón del otro por la vía del amor. Espero eso: que la empresa vire hacia un compromiso con valores sociales y humanos. Que se vaya logrando un verdadero ajuste en la redefinición de "capital de empresa"...
viernes, 20 de marzo de 2009 22:50
Podemos analizar las organizaciones por las transacciones comunicativas que se producen en su seno. El coaching es un "quita miedos"..., parece que "el desnudo nunca ha estado de moda" y nos vestimos con los ropajes que nos otorgan las instituciones para vivir con cierta seguridad. Cualquier acto comunicativo para ser efectivo requiere del valor de "afrontar las dificultades". Una definición certera de un problema es una "dificultad no resuelta", así en las organizaciones se producen una cantidad ingente de problemas porque se silencian o disimulan muchas dificultades. ¿Por qué se silencian o disimulan las dificultades?..., una respuesta es pensar que los actos comunicativos en las organizaciones se asientan más en "lo que se espera de cada uno según su ubicación en el organigrama", que en una comunicación auténtica.
lunes, 23 de marzo de 2009 13:13
Apunte sobre el avatar. Jorge ha incluido su foto porque está registrado en el servicio de gravatar http://www.gravatar.com/ si registras en ese sitio tu email cuando postees te asociará la imagen que hayas subido allí.
miércoles, 08 de febrero de 2012 8:53
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miércoles, 11 de abril de 2012 23:24
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