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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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Sólo el 2 por ciento de la población norteamericana se dedica a la agricultura actualmente. Durante miles de años la agricultura y la evolución humana crecían conjuntamente. Los agricultores guardaban las semillas y las plantaban una vez recogida la cosecha y así indefinidamente. Eran miles las variedades que se podían encontrar de un mismo tipo de cultivo. Por ejemplo en China había miles de variedades de arroz.

A partir de la primera guerra mundial, y como consecuencia del desarrollo de armas químicas, surgieron los primeros fertilizantes no orgánicos. Y ya en la segunda guerra mundial se perfeccionaron con los gases nerviosos. Erigiéndose el DDT como gran aliado de la agricultura. Prometiendo mejores cosechas a precios más bajos. A todo esto, junto a la mejora de técnicas en la plantación de semillas lo llamaron la revolución verde. Se discute si estos inicios partían de una buena causa, debido a la enorme población que pasaba hambre.

A raíz de estas mejoras, décadas después, se observó un aumento de la producción agrícola y degenerando en la plantación de un solo tipo de cultivo. Este monocultivo uniformó genéticamente los campos, produciendo  grandes carencias ecológicas, que fueron aprovechadas por insectos y enfermedades, causando grandes hambrunas. Cebándose mayoritariamente en las zonas de monocultivo. Actualmente el 97 por ciento de variedades de vegetales está extinguido. 

Los agricultores para combatir estas plagas, entraron en una espiral de utilización desmedida de insecticidas, herbicidas y fertilizantes, cuanto más usaban, más necesitaban. Incrementando el costo, contaminando las aguas y creando riesgos para la salud.

En 1970 Monsanto introdujo un potente herbicida llamado RoundUp, que además de matar cualquier insecto también era perjudicial para la planta. Ya en 1990 la misma empresa introduce unas semillas modificadas genéticamente que son resistentes al potente herbicida. Pasando de la revolución verde a la revolución genética. De esta forma, la empresa que comercializa el herbicida, también vende las semillas. Y éstas son registradas como un herbicida más. Así que tenemos unas semillas de maíz propiedad de una multinacional. Los alimentos habían sido excluidos del registro de patentes por ser un producto vital y de primera necesidad. Pero saltándose ese acuerdo el senado de los Estados Unidos levantó esa prohibición, presionado por el poder económico de Monsanto.

El problema y diferencia con la medicina genética es que cuando una planta modificada genéticamente sale del laboratorio ya no puede ser controlada. Y sus consecuencias pueden ser impredecibles.

Un tema de gran polémica, es  cuando un insecto, vía aérea, poliniza una planta orgánica, convirtiéndose de esta manera en  propiedad de Monsanto, aún cuando el agricultor no lo haya querido. Es evidente que no se le pueden poner puertas al campo. Otro problema que tienen los agricultores orgánicos, es que más del 60 por ciento de plantas transgénicas son iguales que las genuinas. Así que cuando el agricultor se haya dado cuenta, posiblemente tenga todo la plantación contaminada, y tenga que pagar un canon a la patente.

Otro asunto es el que deriva hacia la salud humana. Las células de la planta para ser modificadas genéticamente han de ser invadidas, y la mejor forma de hacerlo es utilizando virus y bacterias, sabiendo los riesgos que ello conlleva.

Hoy en día en EEUU sólo 4 compañías venden semillas y otras cuatro carnes. El mundo de la alimentación ha pasado ha ser propiedad privada.  Se patentan genes y con ello alimentos animales, vegetales, y partes del cuerpo humano. Y por tanto dueños de todo lo que pongan en esos genes.

Monsanto y Dupont han comprado la mayoría de fábricas de semillas de todo el mundo. También han comprado las semillas  que los gobiernos durante décadas han ido almacenando para conservar la diversidad; y las han patentado  a su nombre. Con esto controlan todo el mercado.

Estas multinacionales utilizan el argumento del hambre en el mundo y cómo con sus productos acabarán con ella.  Esto es del todo falso. 800 millones de habitantes pasan hambre por no poder costearse una agricultura de calidad. Y debido a la inmensa deuda que tienen han de vender mucha de esa cosecha para poder sufragarla. Los mapas de la FAO muestran claramente lo poco cultivada que está la tierra en áfrica.

Los agricultores emigran a las ciudades y han de subsistir con los escasos trabajos que hay. Pasando de ser independientes a ser dependientes. No es tanto un problema de falta de alimento si no de falta de producción de alimento.

En América del norte y Europa hay superproducción de alimentos y en esta absurda paradoja, los agricultores no recuperan los costes de producción y deben de recurrir a subsidios del estado.

Las plantaciones transgénicas utilizan lo que se denomina gen suicida. Sólo vive una cosecha y luego el agricultor ha de comprar nuevas semillas para volver a plantar. Bonito negocio.

Toda una población mundial dependiendo de la alimentación de unas pocas multinacionales, terrorífico.
Esto se extenderá a otros productos y nuestras vidas estarán en manos de unos pocos desaprensivos.

Hemos de luchar por una alimentación de calidad, basada en productos naturales, locales y de temporada. El futuro está en nuestras manos. Somos lo que comemos.

Publicado en: Denuncia
Email del autor: nriveratrader@gmail.com

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Comments

Esther Ibañez
# Esther Ibañez
viernes, 13 de marzo de 2009 9:11
Nacho, has tocado un tema de extrema importancia, la calidad del alimento que ingerimos todos los días. Cantidad a expensas de calidad.
El problema es que el consumo de alimentos ecológicos es bastante caro y eso impide que muchas personas puedan consumirlo.
¿Habéis visto la diferencia entre un huevo ecológico y los otros?. El ecológico tiene la yema amarilla, como los huevos que hemos dibujado todos desde niños. El otro, el que consumimos todos lodías, tiene la yema anaranjada.
¿Que cantidad de vitaminas tienen las frutas y verduras que tanto se recomienda ingerir cara cuidad de nuestra salud? Al margen de los productos químicos que llevan, fertilizantes e insecticidas y sus semillas manipuladas geneticamente, su contenido en vitaminas es mínimo. Cultivados en invernaderos en cosechas continúas que no descansan, recogidos antes de su madurez y guardados en cámaras frigoríficas a temperatura 0º, durante largos periodos de tiempo.

sagra
# sagra
viernes, 13 de marzo de 2009 20:23
Creo que la gente cada vez reivindica más lo natural , y eso se nota en el mercado, empieza haber mas tiendas donde puedes encontrarlo, pero la limitación más importante es el precio. Tal vez en este punto llas normas gubernamentales podrían influir en ello , pero cómo llegar hasta ahí?
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
viernes, 13 de marzo de 2009 20:44
Oh Esther, un huevo frito con su yema amarilla, sabrosa... O un tomate natural, que tiene olor y sabor...
Si que es caro, pero creo que si seguimos avanzando mejorará. Pero cuánto vale un móvil, un coche o una tele de plasma...

Sagra, aquí estamos para darle voz y reivindicar lo natural. Qué mundo tan complejo, tener que reivindicar lo natural...

Seguiremos con este tema.

Un abrazo.
Santiago Villar
# Santiago Villar
sábado, 14 de marzo de 2009 1:10
Muchas veces parece que en nombre del progreso somos capaces de convertir a nuestro entorno en mera mercancía..., aún más nosotros mismos nos entendemos como mercancías intercambiables por un determinado valor de uso. El problema es que cualquier progreso tiene que estar a nuestro servicio, pero que ocurre ¿cuando nosotros somos victimas de nuestros propias creaciones?
Saludos.
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
domingo, 15 de marzo de 2009 3:41
Buen tema, Nacho.
Vale la pena detenerse a pensar sobre lo que hay detrás del monocultivo.
Desde mi punto de vista se trata de la legítima necesidad del hombre de separar, distinguir, reconocer, nombrar, seleccionar, clasificar y ordenarlo todo en la naturaleza. Esto con el objetivo de conocer, observar y estudiar nuestro universo.
Se trata del mismo rasgo que ha hecho posibles el lenguaje, la ciencia, la tecnología, etc.
Con este preámbulo intento decir que sigo creyendo en el hombre. Que creo que la génesis de las cosas casi siempre es bien inspirada.

El problema surge cuando aparecen la competencia y la necesidad de control.
Como el “control de plagas”, que no hace mas que “descontrolarlas”.
La competencia y necesidad de control desmesurados son los padres de la codicia.
Y de la codicia ni hablar, que ya está bien explicada en el texto de Nacho.

Pero cabe recordar que pertenecemos a la generación de la “pérdida de la inocencia”. Me refiero a que cuando de niños apretábamos la válvula de cualquier producto en spray, lo hacíamos inconcientes del daño que esta acción causaba en la capa de Ozono.
Hoy en cambio, el acceso a la información nos permite elegir entre vivir responsablemente o hacernos los ciegos.

Por lo tanto, la publicación de Nacho, como tantas otras, tiene esa cualidad incómoda de quitarnos la venda de los ojos. Estar informados nos pone en la encrucijada que representa seguir siendo o no, cómplices del sistema.

El problema no es fácil de resolver.

Dejo planteado un tema que considero análogo a este, y que de alguna manera se ha tocado en el artículo “Muñecas” de Gabriel Fernández, sobre lo que yo llamaría el “monocultivo de niños".
¿Se hace cargo el sistema educativo vigente de la diversidad de nuestros niños? ¿Son ecológicas las escuelas?
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
domingo, 15 de marzo de 2009 18:03
Santiago, buena puntualización. creo que la ciencia va muy por delante de nosotros y eso siempre trae problemas.

Gabriela, yo también creo en el hombre, es el mismo hombre el que nos sacará de este lío.

Referente a las escuelas, tienes mucha razón. Se educa en lo que denominan educación integral. Privan a los niños de toda individualidad, primando más en conceptos y teorías, que en fomentar la intuición y la creatividad. La inteligencia se consume al imitar a los demás. Se fuerza a todo los niños seguir un mismo patrón.

Un abrazo.
Carlos Sánchez
# Carlos Sánchez
domingo, 15 de marzo de 2009 19:34
Gabriela, estoy escribiendo un artículo que, casualmente toca el tema de la ecología en sentido amplio, copio un fragmento del esrtículo aquí:

"(...) acudo al diccionario para conocer con exactitud el significado de la palabra ecología. Tiene tres acepciones. La primera dice así: “ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos entre si y con su entorno”; la segunda: “parte de la sociología que estudia la relación entre los grupos humanos y su ambiente, tanto físico como social”; y la tercera y más conocida: “Defensa y protección de la naturaleza y del medio ambiente”. (...)"

Después de leer esta defición de nuestro diccionario, te puedo decir que no son ecológicas. Gabriel tiene razón. Estamos dando una educación uniforme y muy orientada a la asimilación de información, al desarrollo intelectual y a la competitividad. La mayoría de los padres creen que llevando a sus hijos a las mejores escuelas, las más caras, cumplen con su responsabildiad para con la educación de sus hijos, pero intuyo cierta dejación en el papel de educadores por parte de los padres. La educación actual no incorpora materias como el desarrollo emocional, el proceso creativo, el desarrollo de la intuición, una enseñanza humanista en todas las materias por muy especialistas que estas sean. Creo que en el sistema educativo está gran parte del problema y de la solución de nuestra civilización.
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
domingo, 15 de marzo de 2009 20:20
Carlos, espero leer pronto tu artículo.
Por mientras, quizás les sirva a ti y a Nacho, el aporte mi visión como hija de un país tan diverso que tiene mar, cordillera, desierto, glaciares, islas, archipiélagos, ríos, lagos, flora y fauna endémicas, diversidad de culturas, etnias, credos, linajes y procedencias. Ciudades grandes y pueblitos pequeños y olvidados.
Esta suerte de collage cultural produce niños diferentes.

Me pregunto sobre el valor que se le asigna a las diferencias surgidas de las distintas procedencias. A lo que esos niños tienen para aportar a la comunidad escolar.
Como lo que ha pasado con la inmigración que posibilita la entrada a los países de diferentes visiones y modos de hacer la vida. (Se me ocurre pensar en cómo se ha beneficiado la gastronomía de estos diferentes modos de hacer).

Hice la analogía entre el sistema escolar y el monocultivo, porque al menos aquí, donde vivo, veo con preocupación como gana la tendencia a seleccionar, agrupar y ordenar niños, por categorías, sexo, nivel socioeconómico, cultural, procedencia, credo, etc.
Y entonces le pasa a las sociedades lo mismo que al campo: un solo tipo de planta atrae un solo tipo de plaga. Al tratarse de grandes extensiones, la plaga puede ganarle la batalla al cultivo, con todas las consecuencias descritas mas arriba.
Carlos Sánchez
# Carlos Sánchez
domingo, 15 de marzo de 2009 21:13
Estoy totalmente de acuerdo contigo Gabriela. Aquí pasa más o menos lo mismo. No quermos darnos cuenta que lo que más enriquece nuestras sociedades es la mezcla, el mestizaje. Quizás porque nos olvidamos pronto de que España, al igual que Chile, y al igual que casi todos los países, son el fruto de constantes migraciones y mezclas entre los pueblos. En españa lo estamos viendo: la presión de la inmigración ha hecho que en nuestro país, en muy pocos años veamos en la escuela niños procedentes de Gambia, Senegal, Sáhara, Marruecos, Albania, Serbia, Montenegro, Polonia, Rumanía, mezclados con nuestros hijos. Pero esta mezcla es más evidente en la escuela pública. No así en la privada-concertada, que se ha visto obligada a incorporar una cuotas mínimas de niños de procedencia inmigrante. En la privada la mezcla desaparece, obviamente. Supongo que siempre existirán aquellas familias que, considerándose de no sé qué clase de élite prefieran criar a sus hijos en un getto de lujo. Pero eso es otro cantar.

Pienso que la integración de todas las culturas en la escuela no se está haciendo tan mal. Lo que creo que se está haciendo mal es la selección de los temarios que consideramos que deben configurar el acervo de los niños y, sobretodo, los métodos empleados en la enseñanza. Te pongo un ejemplo: el otro día me explicaba preocupado un buen amigo mío que su hijo, de siete años, le había pedido un i-pod porque tenían una excursión a la montaña con su clase y si no tenía i-pod se iba a quedar solo. O sea, que todos los niños en un día de campo se iban a aislar escuchando cada uno su música desde su i-pod en vez de jugar todos juntos. Es evidente que no lo estamos haciendo bien.
Maria Oliver
# María Oliver
jueves, 19 de marzo de 2009 17:26
...Gracias... Ecología en tdo, porque somos eso, parte de un ecosistema. Y sí, para ello hay que educar, en ello hay que educar. El capital retiene y explota su definición de sistema y así lo explota y fagocita, obligándonos a consumir sus productos (en un circulo cerrado: nos obliga a consumir y nos cosume reduciendonos a productos).
empecemos por no olvidar que existen cooperativas que "practican" el cultivo de productos de temporada ecológicos y que, cierto a un precio más caro, ofrecen productos de calid
Maria Oliver
# María Oliver
jueves, 19 de marzo de 2009 17:47
calidad que entregan a domicilio... y que la escuela pública es un logro por el que hay que velar y defender y que, si bien los niños aspiran al ipod en un día de campo, aun contamos con maestros dedicados que velan porque no hagan uso de él e intentan sacar provecho de aulas multiculturales, amén de que, si nosotros debemos aprender a consumir --la libertad de consumo es casi la única libertad de acción que nos queda--, habrá que tener fe y paciencia para recuperar una educación en "los (nuevos) valores"... Y tampoco será masivo el asunto...
La presión del medio es grande, un medio que ya es más cultura que natura, pero, la presión es la que genera cambios.
Repito lo que ya se ha dicho, pero: ante la presión: estar atentos y reaccionar en nuestra esfera, sabiendo que la presión es a gran escala...
Ante las corporaciones y sus manejos, aquellos que ahora podemos, debemos ejercer un consumo responsable, apostar por las cooperativas, por verduras, carnes, pescados obtenidos con el menor daño, a la tierra y para nosostros mismos.
Ante una educación alienante, se debe estar atento, en el día a día, escuela a escuela... Aquellos que están alerta deben dejar de callar, ejercer la crítica positiva, no perder de vista que son los ahora niños quienes deberán hacer frente a lo que vendrá en los 2050... El resto vendrá
(Como recuerda Esther en sus artículos de astrología... los ciclos son largos eso da esperanza por un lado y obliga a no "dimitir" de la conciencia en nada!)
en fin, el camino de 1000 li, empieza por un li...
Agustin
# Agustin
viernes, 17 de abril de 2009 10:05
Nacho deja en el aire un tema aún más controvertido: el de los medicamentos transgénicos, (biotecnológicos o recombinantes), que de estas dos últimas formas se publicitan, sin nombrar nunca la transgénesis, la transfección de un virus humano en una célula animal.
Dice Nacho que la "diferencia con la medicina genética es que cuando una planta modificada genéticamente sale del laboratorio ya no puede ser controlada." ¿Y un medicamento, sí puede? Una vez que tú te lo inyectas, ¿quién lo controla? ¿Qué ocurre cuando un varón nacido "gracias" a medicamentos biotecnológicos "poliniza" a una hembra nacida "al uso tradicional"? ¿El recién nacido no pasa a ser "propiedad " de la farmacéutica?
Cada año se realizan más técinas de fertilización en vitro: se estimula con medicamentos biotecnológicos/transgénicos a la mujer, se crea un ciclo menstrual a elección, se elige el óvulo, se elige el espermatozoide, se elige el embrión, se le hace un diagnóstico previo a la implantación, se prepara el endometrio, y... nace un niño ¿sano? Aparentemente, sí. Pero, ¿no será portador de un gen suicida que le impida reproducirse por sí mismo?
La función reproductiva es la función primordial de una especie, para no desaparecer.
A mí, me asusta esta posibilidad. ¿A vosotros no?
Lesbian Women For Women Manahawkin Nj
sábado, 24 de abril de 2010 16:01
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