La explotación sexual de niños no solo se manifiesta, como sucedía antiguamente, en los países del tercer mundo. Los turistas pedófilos del planeta continúan acudiendo preferentemente a los llamados paraísos del sexo, ubicados en lugares como: Tailandia, Filipinas, Santo Domingo, Brasil, etc.; sin embargo comienza a vislumbrarse una preocupante ampliación de los mercados sexuales. Muchas son las noticias que vemos sobre la desarticulación de redes de prostitución de menores inmigrantes en nuestro país, situación favorecida por la apertura de fronteras y la proliferación en estas naciones de las nuevas tecnologías de comunicación digital.
Ya sea entre el lujo del poderoso Occidente o en medio de la pobreza extrema de los países del sur, los niños y niñas de cualquier parte del mundo se encuentran en serio peligro de ser víctimas de las conductas pedófilas. Podemos afirmar, sin pecar de catastrofistas que ya nadie en el planeta está a salvo de esta epidemia social, representada por el abuso sexual de niños y lo más grave es que de esto hay quien hace un negocio.
Desde Internet se generan peligrosas y activas agrupaciones pedófilas y se elabora y distribuye la pornografía infantil. Internet propicia la comunicación entre estos individuos sexualmente depravados con sus víctimas menores de edad, facilitándose en algunos casos, que su acción captadora se traslade de la realidad virtual a la realidad objetiva, con enorme peligro para los niños y adolescentes que han entrado en contacto con ellos.
La tecnología digital y sus espectaculares avances generan un fenómeno que permite a nuestras sociedades la reducción de las distancias, con toda razón hoy podemos afirmar que vivimos en una aldea global es casi un hecho, pues a en tiempo real nos conectamos con cualquier parte del mundo mediante nuestros ordenadores, gracias a la existencia de Internet, la red nos proporciona información educacional, social, científica y de cualquier índole; ya que su contenido es infinitamente heterogéneo.
Sin embargo, paradójicamente, esta red de redes o autopista de la comunicación se ha convertido en un arma de doble filo, pues está siendo utilizada por individuos sin escrúpulos para promover e intercambiar materiales de contenido sexual a través del ciberespacio. Esto unido a que Internet constituye un medio de comunicación asequible, por la facilidad de su explotación y lo económica que resulta; propicia la extensión de esos productos perniciosos a una enorme cantidad de público en el planeta, logrando una internacionalización instantánea de los mismos.
En cuanto al contenido sexual, Internet recrudece su nocividad cuando promueve específicamente el sexo con niños y esta campaña está enfocada a la pedofilia en Internet pero no podemos olvidar que en muchos países de esta aldea global en la que vivimos incluso en el nuestro no es necesaria la red para acceder a la prostitución infantil.
Obviamente la pedofilia no es un fenómeno de la edad moderna, ha existido inmemorialmente, manifestándose desde las profundidades del tiempo en antiquísimas culturas. Pero esos desviados sexuales se encontraban aislados y silenciados por la severa crítica social, sin embargo la aparición de la tecnología digital y de Internet ha propiciado un fenómeno de confraternización y apoyo mutuo producto de la celeridad, multilateralidad y anonimato de las comunicaciones actuales.
Lamentablemente, el uso actual de niños con fines de intercambio sexual ya no se localiza solamente en las consabidas y habituales "zonas de tolerancia" de la prostitución, casi siempre ubicadas en las principales ciudades de los países pobres. Si necesitáramos usar una frase lapidaria al respecto afirmaríamos que ya "nadie está a salvo" de la amenaza que representa los individuos pedófilos en la búsqueda de los sujetos idóneos para su satisfacción sexual, lo cual se produce por el uso de Internet con fines de localización y captación de infantes.
Estamos obligados a evidenciar la vulnerabilidad, que en este sentido posee la nueva generación, a partir de la monumental extensión de los usuarios de Internet que involucra también y de manera preferente a los niños y adolescentes, los cuales poseen mayores capacidades que los adultos para asimilar y adquirir habilidades en las técnicas digitales, además de ser muy receptivos a la benéfica influencia educacional que emana del uso de la red de redes.
Ahora bien, la capacidad comunicativa y de aprendizaje ofertada por Internet está mayoritariamente al servicio de los niños del Primer Mundo, pues en un gran porcentaje de los casos sus congéneres de la misma edad residentes en países pobres no poseen ni siquiera, los recursos suficientes para subsistir materialmente, por tanto constituiría un absurdo valorar su posible corrupción mediante el uso de Internet. La situación antes mencionada sobre los países en desarrollo no posee carácter absoluto, pues existe un sector minoritario de niños y adolescentes de la clase media y alta que sí disfrutan de la capacidad económica suficiente para procurarse un ordenador con conexión a internet y convertirse así en potenciales víctimas de abusos sexuales pedófilos.
Lo curioso es que podemos ver por las actuaciones Policiales en las detenciones y desarticulaciones de las redes de pornografía infantil que los pedófilos detenidos, normalmente son individuos de clases sociales medio-altas y que muchos de los pedófilos que intentan captar menores por medio de los chats son padres de familia con una situación social acomodada.
Una de las formas en que los menores pueden verse afectados por estas acciones depravadas consiste en tener acceso a la pornografía o en tener una mala experiencia convirtiéndose en objeto de la misma; lo que podría mermar su sentido de la normalidad en cuanto a lo que resulta correcto o incorrecto en el plano del sexo, pues la exposición reiterada a material pornográfico infantil posibilita que con su inacabado desarrollo psíquico, estos pequeños asuman como normal la actividad pornográfica, creando modelos de comportamiento y experiencias de aprendizaje altamente perniciosos.
Otras de las formas que usa el pedófilo en Internet, consiste en persuadir a los infantes a que permitan ser filmados o fotografiados mediante las "webcam", pasando a ser así sujetos de la pornografía. Esta variante supone la interacción "on line", que usada con carácter reiterado logra desarrollar sentimientos de confianza del menor hacia su interlocutor pedófilo, el cual por lo general comienza su captación con debates corrientes sobre la camaradería, la amistad y poco a poco se desliza hacia el tema sexual, tratando de eliminar la posible reticencia infantil o adolescente al respecto. La máxima peligrosidad aparece cuando el pedófilo intenta trasladar el ambiente de su intercambio con el niño, de la realidad virtual ciberespacial a la realidad objetiva o física concreta, mediante la organización de encuentros personales entre él y el niño o niña, poniendo en peligro su seguridad física y hasta la vida del menor.
Los pedófilos que usan Internet con fines de satisfacción sexual con niños, toman distancia y se alejan psicológicamente de su perniciosa conducta, a partir de que su acción victimizadora se difumina, pues en un alto porcentaje de los casos se materializa sobre niños desconocidos, cuestión que facilita la no aparición en los agresores de sentimientos de culpabilidad.
El evidente y acelerado avance del fenómeno de la pedofilia a través de Internet ha generado como contrapartida una respuesta de la sociedad mundial, consistente en la organización de un movimiento internacional, integrado por diferentes ONGs.
Pero el desarrollo de una conciencia de lucha encaminada a la protección de nuestros infantes nos corresponde a todos, tenemos que ser los padres los que tenemos que estar al tanto de como usan nuestros hijos la red y de denunciar, si se da el caso en las distintas organizaciones creadas al respecto.
Las organizaciones reconocen que el principal terreno de lucha es el propio ciberespacio y en consonancia se comienza a estructurar una vigilancia electrónica de alcance mundial.
Como final quiero dejaros los enlaces de distintas organizaciones en las cuales podemos denunciar si nos topamos en la red con algún caso de pornografía infantil o de otras actividades como: el acoso escolar, la anorexia, la xenofobia que pueden ser perniciosas para nuestros hijos y que contienen consejos y actividades para hacer la navegación de los menores más segura.
http://www.asociacion-acpi.org/
http://www.protegeles.com/
http://www.stoppedofilia.com/
http://www.internetsinacoso.com/
http://www.portaldelmenor.es/
http://www.masqueunaimagen.com/
http://www.ecpat-esp.org/
http://www.ambarcpi.com/