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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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04

La economía, como las estaciones, tiene sus ciclos y sus reglas. Lo sabio, es conocerlas y respetarlas; lo necio, ignorarlas.

Nadie sabía mejor que las hormigas lo mucho que había que trabajar para cultivar y recoger arroz con el que pagar a quienes hacían camisas y pantalones por millones. Así, habían copiado, producido, vendido y almacenado lo suficiente como para pasar el duro invierno de la recesión, que siempre llegaba. Era, probablemente, el pueblo más trabajador y más activo de los cinco continentes que contenían a la humanidad toda.

Se dedicaba aún con ahínco a esa tarea cuando, en las últimas horas de una tarde del otoño del ciclo económico, una aterida cigarra, con los bolsillos vacíos y la voz entrecortada se acercó renqueando y pidió su ración de petróleo y gas. Su bolsa de valores estaba tan flaca y débil que, desde hacía varios días, sólo se llenaba con un par de monedas tras escapársele todo el aire que contenía. La hormiga, entre los ecos de los fuegos artificiales (más artificiales que nunca) de los juegos olímpicos, a duras penas logró oír su trémula voz.

— ¡Habla! —dijo —. ¿No ves que estoy ocupada? Hoy sólo he trabajado quince horas y no tengo tiempo que perder.

Escupió sobre sus patas delanteras, se las restregó y alzó un saco de arroz que pesaba el doble que ella. Luego, mientras la cigarra se recostaba débilmente contra una hoja seca, la hormiga comenzó a coser una zapatilla de deportes con un símbolo que inducía a hacer sin pensar. Sin levantar la vista de su trabajo exclamó:

— ¿Qué dijiste? Habla más fuerte.

—Dije que... ¡Dame cualquier cosa que te sobre! —rogó la cigarra—. Un bocado de liquidez, un poquito de inversión, algo de tu descomunal ahorro. Me muero, no puedo consumir...
Esta vez, la hormiga cesó en su tarea y, descansando por un momento, se secó el sudor que le caía de la frente.

— ¿Qué hiciste durante la época de bonanza, mientras yo trabajaba? —preguntó.

—Oh... No vayas a creer ni por un momento que estuve ociosa —dijo la cigarra, tosiendo—. Estuve comiendo más de lo que producía, contaminando más de lo que limpiaba, pagando más de lo que ganaba. ¡Todos los días!

La hormiga se lanzó como una flecha hacia otro saco de arroz y se lo cargó al hombro.

—Con que....tienes una televisión de plasma para poder ver la telebasura, un teléfono móvil con bluetooth para hablar con tu vecino, un coche todoterreno para estar mas cómodo en los atascos de tráfico, pero no tienes un saco de arroz como éste —respondió—. ¿Sabes qué puedes hacer?
Los extenuados ojos de la cigarra se iluminaron.

—No —dijo con aire esperanzado—. ¿Qué?

—Por lo que a mí se refiere, puedes empezar a trabajar sin descanso para pagarme todo lo que me debes. Todo lo que compraste sin tener para pagarlo. Yo, por si no lo sabes, mientras trabajaba duro, pagaba vuestra inmensa y absurda deuda. Ahora, llegó el momento en que las cigarras vivan como hormigas. Y tened en cuenta que las hormigas somos más que vosotras y tendréis que producir todo lo que nosotras queramos consumir.

Y se fue hacia el hormiguero más próximo para darle un cuenco de arroz a la cigarra, a cambio de su blackberry, que ya no le era necesaria para coser camisas y pantalones para hormigas.

Publicado en: La sociedad
Email del autor: gab.fer65@gmail.com

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Comments

Enrique Alcover
# Enrique Alcover
miércoles, 04 de marzo de 2009 11:29
Y me pregunto yo........en este mundo actual quien es la hormiga???????
No la encuentro......la busco, pero no la encuentro.

Si fuera China, (lo digo por las alusiones olímpicas, al trabajo abnegado y al arroz ;-) ) por que resulta que están tan o casi tan jodidos como los occidentales?
Si llevan años preparándose.......


Si es Africa, de verdad alguien cree que vamos a trabajar para ellos?? De verdad ha llegado el siglo de Africa=====......yo no tengo claro que haya llegado ni tan siquiera su milenio.

No me hagáis mucho caso, pero yo no lo veo.
De cualquier forma, es un bonito e ilustrativo cuento, alegórico, pero a mi modo de ver poco acorde con lo que pasa hoy en día.
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
miércoles, 04 de marzo de 2009 13:48
Gracias Gabriel por este cuento. Todo apunta a que la hormiga es China, pero creo que la crisis les arrastra también a ellos, porque han basado su crecimiento en el consumo exterior. Actualmente se están cerrando muchas fábricas en el sur de China y vuelven de nuevo al campo y al cultivo. No obstante no se si es mala idea, porque se prevee una crisis alimentaria, de hecho China esta comprando terrenos de cultivo en otros paises.
El cuento hace pensar que la situación de amo-esclavo se invierte, lo que pongo en duda es si en futuro próximo los amos serán ciertos países o simplemente grupos de personas que controlaran los recursos.
Nacho
# Nacho Rivera
miércoles, 04 de marzo de 2009 15:40
Hola Gabriel.
La rueda gira, cambian las caras, pero no avanza, no evoluciona.

China se equivocará como lo hemos hecho los demás. Todos los estados están gobernados por el mismo tipo de personas...

No fallan los sistemas o las teorías, no, fallan las personas.

Seamos hormiguitas, que sin saberlo contribuyen al bien de toda la comunidad.

Un saudo.
Carlos Sánchez
# Carlos Sánchez
miércoles, 04 de marzo de 2009 17:07
Las cigarras hace ya mucho tiempo que se llevaron los talleres para fabricar ropa de vestir, coches, teléfonos móviles, entre otras a los paises de las homrigas porque les salía más barato producir. Y es que las homrigas no gravaban las actividades económicas con el IRPF de las cigarras, ni tenían que pagar la Seguridad Social de las cigarras, e incluso contrataban a hormigas féminas y a hormigas niño pagándoles un precio muy inferior a la de las homigas obreras adultas. Y las cigarras pensaron que explotando a las hormigas podrían perpetuar su sistema del bienestar de por vida aprovechándose de sus bajos salarios y bajos costes de producción. Y así fueron vaciando de contenido su tejido empresarial.

Las cigarras nunca tuvieron la visión de las homrigas de trabajar en red y repartir la riqueza entre la comunidad por lo que cada vez fueron menos las cigarras ricas y más las pobres. Las pobres ya no podían educar bien a sus hijos ni asociarse entre ellas para inventar nuevos negocios porque no tenían dinero para invertir ni trabajo para trabajar porque la producción estaba en manos de las hormigas.

Alguna cigarra pensó que si no hubiesen sido tan avariciosas y se hubieran quedado manteniendo aquel sistema sin querer ganar cada vez más dinero y ser cada vez más grandes y poderosas, posiblemente hoy todavía tendrían algo por lo que luchar. Hoy, las cigarras niño ya no tienen las opciones que tuvieron sus padres y abuelos. Les piden que trabajen más por menos dinero. Claro, hay que competir contra las hormigas.

Gracias y bienvenido Gabriel.
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
miércoles, 04 de marzo de 2009 17:35
Carlos me ha encantado como has alargado la fábula y me han dado mucha pena las cigarras niño,al igual que las hormigas niño.
Pero hay una cosa que no he entendido, cuando hablas del trabajo en red de las hormigas, ¿A que te refieres? ¿A las hormigas del cuento de Gabriel o a las hormigas de verdad, a los insectos?
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
miércoles, 04 de marzo de 2009 20:26
Ya el original de La Fontaine me suena a uno de esos poderosos métodos de adoctrinamiento con que metieron a presión en nuestras tiernas cabezas infantiles, ideas como que el trabajo y solo el trabajo puede asegurar nuestro bienestar. Dejarse llevar, como la cigarra, por el arte, la alegría y la sensualidad nos fue representado como la peor de las fórmulas para la existencia.
Se nos enseñó a imitar a la trabajadora hormiga y repudiar a la holgazana cigarra, cuyo único pecado era ser fiel a la enseñanza bíblica que la instaba a “ser como los lirios del campo”.
Peor aún, se nos hizo creer que el que mas trabaja es el que mas gana.

En la versión de Gabriel esta fábula, a mi juicio, solo empeora las cosas al enunciar que los que trabajan como hormigas 15 horas diarias acumulan riquezas, mientras los holgazanes se endeudan.

Me parece raro considerando que el autor es Consultor de Políticas Públicas en diagnostico de la situación del Trabajo Infantil en America Central y trabaja en su progresiva erradicación antes de 2020. ¿Tendrán ahorros esos niños que estudia?

¿Dónde está ese mundo que describe su fábula? En qué lugar del planeta está garantizado que el trabajo duro da la posibilidad de ahorrar?
¿Serán efectivamente holgazanes los endeudados? ¿Habrá sido efectivamente su flojera la que los llevó a ese deplorable estado?

Dejo para otro momento el tema, por ahora menos relevante, acerca de las opciones que ofrece el actual sistema de obtener bienes o acceder a una vida digna cantando o haciendo arte, en contraposición al mandato implícito y reconocido casi como una verdad universal, de ganarse el pan con el sudor de la frente.

¿No nos reúne en este grupo el ánimo de hacer de esta crisis una oportunidad?
¿Cómo podremos acercarnos siquiera a un cambio, anclados a ideas caducas y falsas como que existe una relación equivalente y equitativa entre cantidad y calidad de trabajo y cantidad y calidad de ganancias, ahorro o endeudamiento?

Los invito a una reflexión centrada más en las personas que en los países, porque no somos la ONU ni nada parecido. Somos los simples trabajadores, esforzados y endeudados los llamados a crear soluciones distintas al esquema hoy en crisis.
Y para hacerlo, talvez sea bueno comenzar por devolverle su dignidad a la cigarra.

Nacho
# Nacho Rivera
miércoles, 04 de marzo de 2009 23:26
Muy acertado tu comentario Gabriela, tenía que decirlo.

Menos esfuerzo físico, más creatividad y calidad, menos simbolos, etiquetas, abstracciones que todo lo distorsionan, y más PERSONAS.

Un abrazo.
Elivor
# María Oliver
jueves, 05 de marzo de 2009 1:12
Cierto, hay que devolverle dignidad a la cigarra... una cigarra que se esfuerza en el ocio y en compartir con hormigas, libélulas y hasta abejorros, los descubrimientos que hace en su dolce far niente (su negocio, vamos, su asunto...la cigarra tiene mucho tiempo para pensar....) Qué hay de una cigarra que no pida nada a la hormiga, y que no tome de ella nada que ésta no quiera darle?... A la hormiga la rije el miedo (ahorro, esfuerzo, precaución) y a la cigarra de La Fontaine le puede el placer per se... habrá que aparear a cigarras y hormigas, más allá de fronteras y especies... que cada uno ponga a su cigarra a trabajar como una hormiga... o que las cigarras enseñen a trabajar a las hormigas... y que las hormigas se dejen enseñar...
En fin, cierto que las hormigas trabajaron por demás y las cigarras se pasaron de "pidonas"... ¿qué pasa si se invierte totalmente la dinámica, si dejamos de pensar "en dual" y en lugar de enfrentarse o someterse, ambos insectos cooperan (casi escribo copulan, con perdón)? Si las cigarras dejan sus blackberrys para fabricar guitarras para cigarrashormigas o hamacas para las hormigas en paro, que se transformarán en hormigas ociosas (gran diferencia entre estar "en paro" y estar ocioso... verdad?) gracias a labor de las hacendosas cigarras....
Gracias en todo caso a tod@s por arrastrar indirectamente al viejo La Fontaine hasta este 2009!
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
jueves, 05 de marzo de 2009 2:32
Gracias Nacho y María.
Permítanme una aclaración a mi comentario anterior.
Cuando hablo de devolverle a la cigarra su dignidad, me refiero a atrevernos a aceptar, a siquiera imaginar sociedades basadas en la cooperación y no en la competencia.
Cuando hablo de reivindicar a la cigarra no estoy condenando a la hormiga.
No se trata de ir de un extremo al otro.
No podemos pensar en los grandes cambios para los países sin antes hacer cambios a nivel de individuos.
Hablo de aceptar a la cigarra que llevamos dentro y que ha sido sofocada por la temerosa y previsora hormiga, que también es parte nuestra.
Hablo del colapso de un esquema basado en convertirnos en hormigas tan incansables que se quedaron sin tiempo ni energía para el goce. De familias y sociedades enfermas de trabajo. Enfermas por la necesidad de hacer dinero y ancladas a este esquema por causa del endeudamiento.
Cuando hablo de recuperar a la cigarra no estoy incitando al gran jolgorio ni a la irresponsabilidad.
No se cómo es el país de las cigarras, pero tengo claro que el de las hormiguitas está agotado, endeudado y triste.
El llamado a recuperar a la cigarra es el llamado a recuperar la confianza.
Jean Pierre
# Jean Pierre
jueves, 05 de marzo de 2009 3:26
Vine a este blog sólo a felicitar a mi amiga Gabriela, por su pensamiento transparente, claro y siempre divergente tan necesario para convertir las cris en oportunidades. Una aclaración, el pensamiento divergente es aquel que es capaz de ver desde otros, y varios, ángulos la misma realidad.

Ojalá la crisis fuera entre cigarras y hormigas, y ojalá que las hormigas estuvieran bien. Pero aquí, entre perros y gatos, todos estamos mal, o al menos amenazados. Para América Latina parece que nos falta aun el nacimiento de una siguiente generación que deje de lado, y enterrados, estos líderes de pensamientos egoístas, miopes, con una avaricia sólo semejante a su incompetencia.

Creo que las personas comunes debemos volver a hacernos cargo de barrer nuestra vereda, educar a nuestros hijos, saludar a nuestros vecinos, acariciar a un perro de verdad, tenemos que volver a buscarnos donde podemos encontrarnos.

La gente compra porque le han prometido que si lo hace podrá ser feliz, que será mejor, o al menos que podrá olvidarse de quién es en realidad. Aparentemente en un LCD de 42 pulgadas la vida se ve mejor, pero la culpa no la tiene el que inventó el eslogan.

Para la crisis económica: la receta de mi abuelito: “ser austeros, trabajar y ponerle el hombro sin olvidarse de darle un beso a la familia cada tarde”.

Para nuestra crisis real: más cultura, más autonomía de pensamiento, más deliberación, más creatividad, menos sucedáneos, menos dietas, menos 4x4 que no conocen el atardecer de una playa lejana.

Parece que tuviéramos que reinventarnos nosotros mismos, mirar a nuestro alrededor y no seguir haciéndonos los locos...
Gabriel
jueves, 05 de marzo de 2009 4:19
Queridos amigos. Me alegro que se haya generado debate en torno al cuento. Esa era la idea. No lo era el demonizar a la cigarra ni santificar a la hormiga.

La metáfora, mal elegida según algunos de vosotros, solo trataba de reflejar el efecto que ha producido la distorsión entre producción y consumo gracias a una globalización mal entendida y peor aplicada como simple deslocalización.

En mi humilde opinión hormigas y cigarras son victimas de ese sistema en el que tienes que trabajar 15 horas al dia en condiciones laborales denigrantes o tienes que endeudarte sin limite para poder alcanzar la felicidad vacía que te vende la televisión.

Como se reajustará ahora ese sistema es una incógnita, pero de acuerdo a la economia clasica los recursos siguen siendo limitados y las necesidades infinitas. La manera de asignarlos de un modo mas equitativo y racional superando los maniqueismos que encierran todas las fábulas es el reto de todos.

Agradezco los comentarios y lamento haber herido alguna susceptibilidad hasta el punto de suscitar una hiriente critica sobre mi trabajo. Gajes del oficio de exponerse en público
Salud!
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
jueves, 05 de marzo de 2009 9:14
Gabriel, no creo que que tu cuento pueda herir ninguna suscetibilidad, ni que el oficio de exponerse en público deba tener como efecto colateral una critica hiriente al trabajo de uno.Todos llevamos fantasmas dentro que a veces nos hacen reaccionar de un modo más agresivo, lo importante es darse cuenta para no mezclar los fantasmas personales con otras cuestiones.
No obstante, al margen de este detalle el debate ha sido fantástico.
Gracias a todos.
Carlos Sánchez
# Carlos Sánchez
jueves, 05 de marzo de 2009 9:49
El discurso de Gabriela es esperanzador, al menos para mi. Porque creo que el futuro pasa por una sociedad que trabaje en red, en colectivos y comunidades en donde una parte del hhorario laboral se dedique a la comunidad. Esto quiere decir que en vez de trabajar más horas por menos dinero, a lo mejor lo que nos apetezca sea reducir la jornada laboral para podernos dedicar a aquellas cosas que nos llenan y preocupan como hacernos cargo de la educación de nuestros hijos en vez de delegar esa tarea a profesores desmotivados en grises escuelas, aportar nuestro conocimiento y habilidades con trabajos a nuestra comunidad consiguiendo otro tipo de armonía con el entorno.

Cada vez oigo hablar más (y no en cualquier sitio, sino en ESADE y en IESE) de este tipo de comunidades en las que sus componentes trabajen por cuenta ajena entre 4 y 5 horas y por cuenta de la comunidad entre 3 y 4 horas más. Luego, sí creo en una vida que integre cada vez más la cultura, la creatividad, el arte, la familia, la independencia de pensamiento, el ocio saludable, la ética como forma de vida, la buena vida sin segundas.

No a la explotación de las personas, ni a la fabricación de patrones de felicidad, ni al 4x4 para recoger a los niños de la escuela, ni a Marina d'Or Ciudad de Vacaciones, ni a la televisión como mueble central del salón de todos los hogares, ni a la hipoteca esclavizante, ni a los Mass Media, ni a las navidades de vergüenza repletas de regalos y de comida hasta decir basta, ni a las vajillas de cocina o las mountain bikes regaladas por los bancos (que en los EUA son rifles), ni a la lotería nacional o la bonoloto. Ni a tantas otras desmesuras.

Buena entrada Gabriel. Muchas gracias. Me gustan las cosas que aquí se han dicho. Besos a todos,
Sergio Gonzalez
# Sergio Gonzalez
jueves, 05 de marzo de 2009 15:00
Creo que tanto la cigarra como las hormigas han perdido el tiempo de diferentes maneras. La cigarra, en frugalidades, creyéndose la mejor, sin humildad, en un escenario de teatro lleno de soberbia y cosas, olvidando que aquí solo estamos de paso. La hormiga mas estúpida imposible, ha pasado de morirse de hambre en un invierno de color rojo, cruel y crudo, a querer ser igual que la estúpida y orgullosa cigarra. Ahora las dos están jodidas, pues una no compra, luego la otra no produce. Al menos la cigarra vive en un entorno mas libre y tiene capacidad para reaccionar, si se da cuenta, claro, y si quiere, por supuesto. La hormiga, sigue esclavizada, en un invierno rojo difrazado de colorines.
Nacho
# Nacho Rivera
jueves, 05 de marzo de 2009 17:03
Copulemos...digo cooperemos. Claro, de eso se trata.
Casi todo lo que somos nos lo han impuesto de una u otra forma. Ya es hora de abrir los ojos y actuar libremente, no irresponsablemente, eso ya lo hacen nuestros gobernantes.

Un saludo a tod@s y especialmente a Gabriel, por su fabulosa fábula.
Ahmed Al-Wali
# Ahmed Al-Wali
jueves, 05 de marzo de 2009 22:20
Os filicito por vuestroz cometarios, mi intritingo mucho.
Gabriela Germain
# Gabriela Germain
jueves, 05 de marzo de 2009 22:35
Gabriel, no creo que hayas herido alguna susceptibilidad, como tampoco creo que alguien haya tenido la intención de hacer una hiriente crítica a tu trabajo.
Pienso que has tenido la generosidad de publicar tu visión acerca de un tema, lo cual ha movido a algunos al cuestionamiento y a la reflexión, dando forma a un interesante debate en que han tenido cabida diferentes puntos de vista.
¿No crees que este ejercicio es sano y necesario?
Gabriel
viernes, 06 de marzo de 2009 3:13
Asi es tocaya, esa era la idea. Espero haber aclarado algo mi visión, en culquier caso.

En algún momento he temido y temo todavía que los efectos de la crisis nos lleven no hacia un aprendizaje de los errores del ahora decadente "american way of life," sino hacia una expansión de un modelo aún peor, de dictadura + capitalismo, que es el que simboliza a las hormigas del cuento y al que todos hemos contribuido a construir. Su expansión sospechosamente silenciosa por el mundo, acaparando los recursos naturales de Africa y América Latina y comprando silencios y voluntades alla por donde pasan os aseguro que pone los pelos de punta.

En Costa Rica vivi como un tradicional e importante donante en Centroamerica, como Taiwan, era literalmente echado a patadas en cuestión de dias por el gobierno tico que acababa de firmar un gigantesco acuerdo comercial con China cuyo alcance nunca llegó a conocerse del todo.(http://amigosdepeter.nireblog.com/post/2007/06/13/china-dinamita-el-puente-de-la-amistad-entre-costa-rica-y-taiwan)

Ojala este temor, igual que el final del cuento sean efecto solo de la imaginación. Todos tendremos algo que decir o hacer para que asi sea.
abrazo fraternal


Gabriela Germain
# Gabriela Germain
viernes, 06 de marzo de 2009 19:29
Que difícil ha de ser estar en posiciones como la tuya. Desde más arriba, con una visión más amplia del panorama, se debe querer hacer tantos cambios. ¡Que frustrante será encontrarse con los obstáculos que impone la maquinaria del poder! ¿Qué ideas concretas se trabajan en vías a erradicar el trabajo infantil en Centroamérica?
Gabriel
viernes, 06 de marzo de 2009 23:16
Tienes toda la razón. Uno vive entre la ilusión y la frustración de manera permanente...Sobre el Trabajo Infantil...enfin tantas cosas pendientes que no sabria por donde empezar, pero hay una fundamental: si los niños trabajan es porque alguien demanda su trabajo y otros necesitan ese ingreso o esa ayuda.Normalmente se cargan todas la tintas sobre la responsabilidad de las familias, pero muy poco sobre la responsabilidad de quienes se aprovechan de ese trabajo. Y las organizaciones empresariales siempre responden de la misma forma: nosotros no tenemos nada que ver, ya que nuestras empresas no operan en el sector informal...sin embargo, el sector informal siempre termina conectando con el formal...pero ahi nadie quiere entrar. Nadie, ni siquiera los organismos internacionales ni muchas ONGs...

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