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Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
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Protesta ciudadana.
Hemos redactado una carta de protesta: un ERE al cuerpo político. Ahora puedes firmarla para que llegue a todos diputados y senadores desde tu propio correo electrónico y con tus datos, de tú a tú.
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La formación en diferentes materias es imprescindible para descubrir nuestro propio poder y esas cualidades únicas, que cada uno de nosotros tenemos. Estamos intentando que personas especializadas en diferentes materias nos hablen sobre distintos temas que puedan ser importantes para nuestro desarrollo: economía, política, historia, filosofía, sociología, psicología, espiritualidad...
También es importante que nos envieis vuestros artículos para publicarlos en esta sección.
Somos conscientes, que en muchas ocasiones, algunos artículos pueden resultarnos difíciles de leer por falta de algunos conocimientos de base en ese tema específico. Nuestra intención es ir comentándolos entre todos y facilitar la labor de comprensión. No dudeis en preguntar sobre cualquier término o concepto que no os resulte comprensible, por básico que os parezca.
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Juan Trigo posted on marzo 03, 2009 05:00 
Esta Crisis (palabra derivada del vocablo griego “crisos”, juzgar, poner en cuestión), en mi opinión, es una invitación a madurar, a dejar de ser párvulos en permanente reclamo de atención, pollitos confiando que aparecerá comida por los comederos, robots esperando a que no se desvanezca el espejismo del estado del bienestar, etc.
Con lo que está cayendo de forma tangible y palpable, ¿alguien seguirá creyendo en su fuero interno en “papa estado” en permanente complicidad con las religiones paternalistas?
Hará unos veinticinco años el fracaso del conflicto laboral que presencié en la empresa donde trabajaba me aportó una luz que no olvidaré. La asamblea de trabajadores se disolvió de forma violenta ante la impotencia de los líderes sindicales en hacer claudicar a la empresa. Uno de ellos me espetó directamente a la cara, como podría haberlo hecho a la pared, con acento de haber aceptado el Apocalipsis: “Esto es el fin, habrá que buscarse la vida”. Yo le respondí de forma absolutamente automática, “Bueno, claro, esa siempre es la opción, y desde el principio, si no te gusta la película que echan en este cine te levantas y te vas”. Lo que no olvidaré fue su expresión de sorpresa y desamparo, como los fieles de aquella iglesia a los que si el párroco desde el púlpito declara Dios no existe.
El sistema nos ha acostumbrado, ya desde nuestro tóxico sistema educativo, a esperar a que nos den lo que necesitamos en lugar de pensar que podemos salir a buscarlo. No parece incomodarnos demasiado aguantar la “peli” absurda con tal de que nos dejen patalear y silbar a la pantalla, es decir a un lienzo inerte en el que seguimos empecinados en la ilusión de creer que aquello que vemos (parafraseando a “Gabo” García Márquez) existe.
Seguimos empecinados en los tratamientos paliativos en lugar de ir en busca de las causas de la enfermedad para aplicarles un remedio profundo de Edward Bach, de Hanemann, de Jung, etc. ¿Para cuándo abordar las causa profundas de la llamada violencia machista? ¿Para cuándo darse cuenta de que es desconocida la depresión, la angustia existencial en sociedades a las que consideramos subdesarrolladas? ¿Cuántos de nosotros hemos visto la sonrisa en los niños de sociedades que viven con medios que a nosotros nos parecería inimaginablemente míseros, mientras que asistimos impasibles ante las expresiones duras, contraídas y asustadas de los nuestros?
Nuestra economía se basa en vender productos creando indefinidamente necesidades nuevas. Me dedico profesionalmente al comercio internacional. En los planteos de cualquier estrategia de penetración comercial que tenga unas mínimas posibilidades de éxito hemos de tener muy claro qué novedad aporta mi producto, qué nuevas necesidades hemos creado para distinguirnos de la competencia. Si mi producto no es una novedad, no tiene éxito, y esa novedad crea, valga la redundancia, necesidades que no existían. ¿Lo ven?
Nos dimos cuenta (creo que todos) ya en nuestra época de estudiantes que el crecimiento indefinido, base de nuestro sistema económico, no tenía ninguna relación con lo que ocurre en nuestro entorno, en la naturaleza, era simplemente algo imposible. Y sin embargo nos pusimos gafas de sol y seguimos adelante. Y hoy esa frase que en aquel momento en que decidimos seguir adelante se nos instaló en la mente nos ha estallado en pleno rostro: “Adelante, ¿hacia dónde?”. En términos de devolución espiritual el nuestro no es un viaje iniciático, sino, como reza el título de una famosa novela peliculada, es un viaje a ningún parte.
¿Despertar? ¿Para cuándo un buen director de cine creará una película con un título similar a “Abre los ojos”, pero cuyo contenido no sea una fantasía escapista de ciencia ficción?
martes, 03 de marzo de 2009 12:26
Totalmente de acuerdo. Hemos de ejercer nuestra libertad y valorar nuestra singularidad. No queremos a papá estado, queremos volar solos. Pero siempre es más fácil quejarse y no asumir nuestra responsabilidad. Sabias palabras... Un saludo.
martes, 03 de marzo de 2009 13:05
A veces el miedo a la libertad es muy claro en nuetros hijos, tienen tantas opciones, que se pierden pensando que hacer, y rara vez disfrutan de lo que etan haciendo. Y nos ven como ejemplo, quejandonos de la crisis, del paro, de la hipoteca y ellos se quejan y se ponen tristes tambien. Creo que necesitamos cambios muy bruscos y duros en nuetras sociedades, aunque se por nuestros hijos. Carpedien, todos los dias hay grandes cosas para disfrutar Me ha gustado mucho la reflexion Gracias

martes, 03 de marzo de 2009 18:02
Querido y admirado Juan, quizás en esta dirección debería ir la pregunta sobre la que transcurra el documental que vamos a proponer. Porque, ¿qué entendemos todos por responsabilidad y qué forma parte de nuestra responsabildad y qué no?. Es nuestra responsabildad como padres escoger una buena educación para nuestros hijos, a la vez que reclamar unos contenidos y unos valores que no se dan en la actualidad, a la vez que complementar sus estudios con una educación responsable en casa, eso si, siempre que podamos compaginar nuestro trabajo con las horas que requieren nuestros hijos y con las horas lectivas que se les son dadas. Tengo la sensación que todo está perfectamente diseñado para que nunca nos sintamos del todo responsables y tengamos a papá Estado como culpable último. ¿No te parece? Una de las sensaciones que me llevé en mi viaje por Cuba, en casa de varios amigos, fué la de constatar que el Estado cubano les ha obligado a vivir en la eterna clandestinidad, porque están casi siempre violando sus leyes, así que todos son temerosos de la ira del estado y el Estado cubano les recuerda que aprieta pero no ahoga. Todo un despropósito. Y veo ciertos paralelísmos en la relación de nuestro estado con sus ciudadanos.
martes, 03 de marzo de 2009 18:02
Si Juan, la mayoría de las personas continuan creyendo que Papa-Estado lo acabará arreglando, no se si en el fondo nos cuesta muchísimo crecer y responsabilizarnos, delegamos en personas desconocidas y nada confiables (a juzgar por su forma de proceder) nuestro futuro y el de nuestros hijos. ¿Que estan haciendo las personas que han perdido su empleo? Cobran el subsidio y continuan buscando. Y aunque el panorama sea desolador, aunque vean que las empresas estan reduciendo sus plantillas día a día, siguen buscando. Supongo que piensan que el Gobierno lo acabará solucionando, pero solo hay que estar un poquito atento para vislumbrar si los gobiernos realmente se estan preocupando por el empleo de los ciudadanos o por diseñar estrategias que protegan a determinadas entidades bancarias de la quiebra, aquellos grandes bancos conocidos por todos nosotros que financian sus campañas políticas. En fin, no hay mas ciego que aquel que no quiere ver.

martes, 03 de marzo de 2009 19:27
Estimados, no sé si nos hacen falta cambios muy bruscos, lo que me parece es que los habrá, los hay, tanto si nos parece que los necesitemos como si no. Y creo que una de las cosas que aprenderemos es a disfrutar de lo que tengamos, sea lo que fuere, y nada menos que puede ser abrazar a nuestro prendido enemigo. Y probablemente al asistir al tremendo desconcierto que vemos patente en los gobernantes europeos, consternados al darse cuenta de que la inevitable tentación al proteccionismo, atisba la quiebra de la propia Unión Europea, nos demos cuenta de que se hace necesario un cambio de paradigma, en el que los padres puedan educar… (No me gusta nada la palabra “educar” porque tiene demasiada similitud con la palabra “condicionar”) ayudar a sus hijos a valerse por sí solos, y por lo tanto dejar de transmitirles el miedo a la libertad en la que nos hemos “educado”. Somos nosotros los que hemos “educado” a nuestros hijos en el miedo. Lógico, uno solo puede dar lo que tiene. La Ilustración nos alejó de la naturaleza como modelo y nos envenenó la mente con la idea de que éramos seres superiores. De hecho, como se lee en la Biblia y el Corán, nacimos superiores (de ahí la condenación de Lucifer), pero, ¿en qué usamos nuestra superioridad? Nuestros hijos están desorientados porque no les hemos enseñado nada… más que a obedecer una reglas impuestas por la cultura sin cuestionarlas, sin preguntar a nuestro corazón. El final de la utopía colectiva terminó en 1968, lo recuerdo demasiado bien. En mayo pareció que la revolución colectiva era posible. Después vino y sigue pendiente la única revolución posible, la personal. Y resulta que esta revolución no es otra que la cristiana, quiero decir la de Cristo, “ámense los unos a los otros… como os ama el universo”. Resulta que el catolicismo bloqueó la revolución de Cristo perpetuando la exclusividad, la ley judía del Talión, etc. ¿Gracioso verdad? Es muy simple, hemos tenido y tenemos la revelación al alcance de la mano, solo hay que leer y meditar, pero claro, con los textos completos, me refiero también a los apócrifos, que desde Qumran y Nag Hammadi están a nuestra disposición, y de ella a la verdadera revolución cristiana, a la personal y que no necesita herir a nadie, solo amarlo. ¿Para cuándo el “levántate, coge tu camilla y anda”?
jueves, 05 de marzo de 2009 15:16
Brillante. Es así !!!!!! gracias Juan, gracias !!! Darse cuenta es mucho, lamentablemente, el 90% de la población de nuestra sociedad está en el cine sentada esperando ver que película les echan, sin darse cuenta de que el cine se está incendiando...........la educación, la falta de objetivo, el proyecto de vida, nada.........nacen, comen, consumen, se reproducen y mueren. Quizá sea un buen momento para empezar a pensar que aquí solo estamos de paso......

# Alba Domingo Santamaría
lunes, 09 de marzo de 2009 14:31
El Coaching Ontológico plantea todo esto y mucho más, se encarga de reavivar en los adultos la alegría por aprender, la gratitud, la capacidad de decir "no sé" y no seguir inventando respuestas para ir hacia no se sabe donde, se encarga de generar sentido a lo que hacemos y de reconectarlo a uno consigo mismo, con los demás, con la naturaleza... Vivimos quiebres, circunstancias que nos hacen tomar conciencia, y sólo de nosotros depende juzgarlos como negativos, cierres de posibilidades, o positivos, apertura de posibilidades... La mayoría de la sociedad está mirando para un lado en el que la crisis sólo se le muestra como un cierre de posibilidades -económicas-, el coaching trata de cambiar el observador que las personas son para que miren desde otro lugar y vean las posibilidades que se han abierto con la crisis -reconexión, aprender la gratitud por lo tenido, recuperar el respeto por el planeta-... Me formé en ello el año pasado y veo como cada vez más portales, grupos y seminarios hablan de esta forma de entender la crisis... Quiero hacer un Taller en Tarragona dirigido a ver La crisis como una invitación a madurar. Coincido con la idea de "papá estado" y todo pasa por desprendernos del padre y madre que llevamos dentro, los nuestros propios. Como psicóloga, este taller sería parecido o análogo a uno llamado Cortar el cordón umbilical más allá de los 30... je je je. Yo he hecho este trabajo, y es lo único que me ha permitido ver la crisis como una oportunidad, empezar a ver los "sí" de la vida, en lugar de los "no". A alguien le interesa colaborar conmigo en estos talleres? Gracias, besos
martes, 10 de marzo de 2009 19:06
Hola Alba, yo me apunto a un bombardeo, pero no se en que puedo ayudar de tus talleres. Estudié psicologia clínica hace años por mi cuenta en la UNED para completar un tipo de terapia en la consulta astrológica, pero me temo que no me saque el título porque no quise examinarme, y el de ingeniero industrial no creo que sirva, ¿verdad?, aunque sea con el grado de Doctor. En fin ahí está mi disponibilidad.
miércoles, 11 de marzo de 2009 0:22
Alba, me interesa ese taller. Creo que puedo ayudarte (y Juan con más razón que yo) y que podríamos intercambiar impresiones. Seguro que encontraremos la vía de colaboración. Para tu informacion, estamos preparando un ciclo de conferencias en el que creo que podrías también participar. Mi correo es carlos.sanchez@crisiseconomica2010.com. Gracias Alba. Juan, ya lo sabes: soy tan suyo (de usted) que apenas me pertenezco.
miércoles, 11 de marzo de 2009 7:23
Ja, ja. Eso no vale; todos somos de todos.
# Alba Domingo Santamaría
miércoles, 11 de marzo de 2009 14:40
Hola! Juan y Carlos, gracias!! La disponibilidad lo es todo y que formeis parte de esta web me dice más que que tengais uno u otro título... Además, lo de la psicología no fue para tanto... no? ;P. Os contacto al mail antes de que esto se convierta en un debate sobre profesiones, je je. Hasta pronto!
jueves, 12 de marzo de 2009 8:53
Alba, Toni Pons, uno de los autores de esta página es psicólogo clínico con orientación analítica y es excelente. Yo aprendo mucho de él. No se si habrá podido leer estos comentarios, pero en cualquier caso puedes ponerte en contacto con él a través del email que aparece al pie de sus artículos. Coincido con Carlos en la intención de que colabores escribiendo artículos para la página, seguro que puedes aportar mucho. Un abrazo!
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