viernes, 02 de marzo de 2012 8:48
Compartiré (de momento parece que algo gratis) unas palabras.
Es sobre un hecho. Hablando con mi hijo, que se empiza a incorporar a los circuitos de consumo, le pregunté "¿Y por qué te compras esos CDs si te puedes bajar la música de internet?" Y me respondió "Es que me gusta mucho este grupo, y quiero tener el CD, que además tiene fotos y una edición especial que trae esto y lo otro..." Me sorprendió, pero me di cuenta de que a mi me pasa o me ha pasado lo mismo. Lo que aprecio, me gusta tenerlo, aunque con el tiempo he dejado de acaparar y consumir a la ligera, tanto por la pasta que vale como por cambiar de idea en cuanto a lo de tener, coleccionar, acaparar...
También percibo que las legislaciones suelen apoyar a los que más se benefician del asunto, que pagan una mierda a los autores y les exprimen de lo lindo. Por eso se generan cambios y dinámicas de auto-edición.
La cuestión tiene muchos matices, como dice Esther, y muchos de ellos representan el impacto del cambio que supone internet. Lo mismo que se preocupan algunos por la circulación de contenidos, también tiene un gran margen de aprovechamiento en el sentido de publicidad gratuita que no paga cánones ni impuestos, cuando los internautas se comunican sus gustos, comparten videos e información, que hace que unos conozcan productos, películas, libros, músicos, autores, etc., gracias a que otros selos recomiendan, en las redes y en los foros.
Es curioso, porque en los "mercados", la competitividad de las empresas se enmarca sin ningún tipo de pudor y perfectamente consentido hastaque ya pasa como normal y habitual, en términos de "lucha, guerra, ofensiva, creatividad financiera, supervivencia de los mejores, etc.", y luego se rasgan las vestiduras cuando hablan de piratería y de robo, justo allí donde les pica un poco la costura del negocio.
Otro ejemplo. ¿No se le ocurre a nadie considerar que el bombardeo publicitario incesante, directo o encubierto, que recibimos ya hasta en nuestra intimidad por teléfono, o en el buzón, es una usurpación de nuestro tiempo y bienestar? ¿Por qué no pagan por eso? Antes no se hacía y ahora sí, es una invasión. ¿No nos merecemos una ley que nos proteja de ese ataque inmisericorde y constante a todas las capas de la sociedad? Y para eso si se aprovechan de la multiculturalidad y del intercambio libre: te llama una chavalita desde hispanoamérica, que le pagan una mierda por darte educadamente la paliza, una y otra vez, y encima te da pena, porque se está ganando su dinero como puede... Pero te venden a ti en tu pais un producto del que no te beneficias indirectamente por los impuestos que genera esa actividad. Eso también tiene algo de piratería y es denunciable.
También en el nombre de la libertad y de la comunicación sin fronteras, los ingenuos y débiles de criterio son esquilmados por programas de televenta, teleconcurso, consultas de videntes, tarotistas, etc., sin que nadie proteja esos excesos que a veces degeneran por la conducta adictiva de los susodichos débiles mentales. ¡Entonces si que se invoca la libertad! La libertad para timar y robar, mientras la cultura es desplazada por la chabazana, soez, denigrante y deshumanizante catarata de contenidos de telebasura "del corazón" y ahora también, política y deportiva. ¿Quien les ha dado y les protege el derecho de invadir, colonizar y deshumanizar a nuestros hogares? Los mismos que legislan a favor de quienes legislan.
Pues eso, matices sobre matices, en un tiempo de cambio y adaptación.