“CUANDO CONSIGA REALIZAR MI PROYECTO, SERÉ PERSONA.”
Mujer Anónima
El personaje de esta historia es un ser brillante. En sí mismo, por sí mismo, ha conseguido realizarse como proyecto de lo que pretendió ser, al principio de su camino por la vida. Éste personaje es La Mujer.
Tras de sí, deja una historia de lucha, esfuerzo, tesón y superación. Es una historia cotidiana, tan común como espeluznante por su generalidad en la idiosincrasia de la sociedad española. No pretende el relato resolver los problemas culturales que afectan a la familia y, mas concretamente a la mujer, respecto de una pareja que impone superioridad por cuestión de sexo, en una relación autoritaria bajo la presión de la fuerza. Recordaba al escribir esto, la magnífica película “El color púrpura”, basada en la novela homónima de Alice Walker ganadora del Premio Pulitzer en 1983. Mas aun en un momento en el que Albert le dice a Celie, su esposa: “-¿dónde vas a ir?, eres negra, eres fea, eres pobre, no eres ná”. Es un momento del film, en el que me sentí horrorizado ante el análisis de la frase. Desde el convencimiento de que en aquella época y en aquel lugar, la condición de ser negro ya era condición repudiada por la sociedad, y desde esa posición siendo negro admitirlo como algo asimilado, utilizarlo contra la propia pareja. Y desde este pedestal discriminado, discriminar y vejar aduciendo pobreza y belleza, resulta tan aterrador que la respuesta de Celie, es tan maravillosa que sirve de base para un análisis social de lo que ocurre hoy día en nuestra España mas oculta.
La valentía al enfrentarse a las vejaciones, por parte de las mujeres, cuesta a veces, la vida. Y si el cementerio está lleno de “valientes”, como excusa para las cobardes, he de afirmar que son esas valientes las que hacen camino y crean historia, y que detrás de ellas, se fortalecerán los cimientos de una valentía social, contra la supuesta y falsa superioridad machista.
Y desde los albores de una vida sumisa a los mandatos jerárquicos por naturaleza machista, nace y muere cada día un deseo de salir de una esclavitud psicológica, que a mi parecer, engrandece a toda mujer en todo su ser.
En referencia a un proyecto empresarial, alguien (una mujer) me dijo “-cuando lo consiga, seré persona”. Quedé perplejo. Describir cuanta presión hay tras esa frase, cuantos deseos diarios natos y fenecidos al momento, cuantas luchas cuasi desesperadas por escapar de un velo psicológico, es prácticamente imposible. Y admirable. Soportar un diario cotidiano bajo un espeso cuero que subyuga los deseos de libertad, y que entre esos deseos esté el reconocimiento de que se es algo mas que un trapo que se usa y se tira, y sentirse “tirada” cada día, es admirable. Soportar con la dignidad que se expresa en una mirada triste y sumisa, este diario, requiere de un esfuerzo psicológico que no está al alcance de muchos. Y esperar. Esperar el momento en el que el reconocimiento llegue para deleitarse en él. Esperar que el subyugador psicológico acepte los errores cometidos por un orgullo inútil. Esperar que el triunfo de la superación, colme por fin el deseo cotidiano y diario de ser persona. Sólo eso, ser persona. Verse reconocida en un logro, no ha de ser un proyecto de vida en solitaria sumisión, sino un proyecto de vida en común compartiendo anhelos.
Se equivocan nuestros gobiernos en su lucha contra el maltrato a la mujer. Se equivocan porque erran en el concepto base que lo origina. Y se equivocan porque se centran en el momento en el que el maltrato llega al momento más espeluznante. La vejación de cualquier tipo, es ya en sí un maltrato. La sumisión por parte de la mujer es una automutilación psicológica. Y la solución pasa no por la imposición condicionante, sino por la educación y la formación, en ambos sexos, por igual. Sin discriminación y en el convencimiento de que ni el género, ni el color, ni la clase, ni ninguna otra condición social o espiritual, debe ser denigrada ni sometida.
Cada uno de nosotros, debemos ser conscientes de que el potencial humano, no radica en un género, ni en la estupidez de ser miembro o miembra. Sino en el respeto mutuo y sobre todo, el respeto a uno mismo. Espero algún día, terminar un 31 de diciembre en el que la noticia a éste respecto, sea la de cero muertes, y la de la concienciación social de que somos iguales, tenemos los mismos derechos y obligaciones, y merecemos el respeto que debemos tenernos a nosotros mismos, todos, como seres humanos. Deseo que algún día, el deseo de “ser persona”, no esté basado en la consecución de un logro o proyecto, porque ser persona es un derecho natural con el que se nace.
Dedicado a una amiga.