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La formación en diferentes materias es imprescindible para descubrir nuestro propio poder y esas cualidades únicas, que cada uno de nosotros tenemos. Estamos intentando que personas especializadas en diferentes materias nos hablen sobre distintos temas que puedan ser importantes para nuestro desarrollo: economía, política, historia, filosofía, sociología, psicología, espiritualidad...
También es importante que nos envieis vuestros artículos para publicarlos en esta sección.
Somos conscientes, que en muchas ocasiones, algunos artículos pueden resultarnos difíciles de leer por falta de algunos conocimientos de base en ese tema específico. Nuestra intención es ir comentándolos entre todos y facilitar la labor de comprensión. No dudeis en preguntar sobre cualquier término o concepto que no os resulte comprensible, por básico que os parezca.
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Santiago Villar Pallás posted on febrero 06, 2009 05:00 
“En la jungla social de la existencia humana uno no puede sentirse vivo si no retiene un sentimiento de identidad.”
Erik. E. Erikson.
La experiencia límite no deja de ser fugaz y sorpresiva, mientras el orden se define por su capacidad de prever el “orden de los acontecimientos” y de propagar un cierto “confort psicológico”. Nuestra vida transcurre en una rutina que nos permite una identidad, que aunque inestable nos arropa, con ciertas certezas, ante los envistes furiosos de nuestro agitado entorno social. Acaso, nos podemos preguntar: ¿necesitamos un determinado orden para evitar el “caos del acontecer” y no sufrir por el desvalimiento de nuestra “desnudez psicológica”?
Pocos son los que asumen descarnadamente la experiencia límite y, por consiguiente, la mayoría reclama el orden en aras a su “confort psicológico”. El fundador del psicoanálisis relaciona la felicidad con el orden. Encuentra grandes ventajas al orden: “el orden es de un beneficio absolutamente innegable, permite al hombre aprovechar de manera inmejorable el tiempo y el espacio, sin derrochar las fuerzas psíquicas”.
La felicidad depende tanto de la fuerza arrolladora de la experiencia límite como del orden. El esquema, de inspiración nietzschiana, parte de la hipótesis que el hombre contemporáneo se produce una hipertrofia de espíritu Apolíneo que asfixia a un Dionisio denostado. Apolo representa el orden, la racionalidad, y Dionisio la experiencia límite, la embriaguez. La visión de la felicidad de los autores que comparten la lucha de contrarios: principio de placer contra principio de muerte; instintos contra super yo; conciencia contra sentimiento de culpabilidad se balancean inestablemente entre el placer y el dolor. Para Aristóteles la felicidad es el resultado de un difícil equilibrio entre dos excesos, pero hay otros autores, como Nietzsche y Freud, que les cuesta admitir la existencia de un cóctel que combine sabiamente entre el orden y la experiencia límite. Para Freud la felicidad es el saldo que resulta de sustraer el deseo de las normas sociales que impone la historia y la cultura: si este resultado coincide con una mala conciencia o tal vez con sentimientos de culpabilidad o remordimiento, nos aseguramos el sufrimiento; en cambio, si la operación resulta positiva, el gozo está garantizado.
Una idea nada desdeñable es plantearse que la felicidad total no sólo no existe, si no que ni siquiera es apetecible. Los teóricos del cambio social reconocen que el germen de cualquier revolución es una insatisfacción de una mayoría (“masa crítica”) con el orden vigente que, a su vez, enarbolan una nueva utopía redentora. Nos podemos preguntar; ¿la conciencia de crisis es un mero instrumento para crear un “nuevo orden más confortable”? o ¿la conciencia de crisis es un experiencia cumbre que nos alienta a nuevo reequilibrio de nuestras peculiares lucha de contrarios?
La experiencia cumbre nos permite la vivencia del instante. La conciencia de un orden quebradizo nos impele a no percibir la vida como un pasar, como una línea temporal. El río desbordado nos conduce a sentarnos para sentir la plenitud del instante que nos ha tocado vivir. Nuestra existencia deja de ser ligera y con una inusitada vitalidad busca edificar un nuevo sentido. Finalmente podemos preguntarnos; ¿estamos preparados para salir de nuestro “confort psicológico” para dar respuesta a la experiencia cumbre que nos ofrece la realidad actual?
Publicado en: Filosofía
Email del autor: svillarp@gmail.com

viernes, 06 de febrero de 2009 10:38
Gracias Santi, me ha encantado tu reflexión sobre esta polaridad que estamos viviendo: la lucha entre lo establecido (el orden) versus el cambio (experiencia límite). El cambio va frecuentemente ligado a la experiencia límite,pero no siempre. Por ejemplo, la aparición de internet hace unos años ha revolucionado las formas de comunicación, afectando múltiples campos entre ellos la economía. Este cambio fue bien recibido, aún alterando el orden establecido. Probablemente la experiencia límite que estamos empezando a vivir ahora sea consecuencia directa de el cambio anterior que fue bien acogido: la revolución tecnológica y la globalización. Con la experiencia límite frecuentemente vivimos que nuestra vida tal y como la percibimos se desmorona, para dar paso a algo nuevo, desconocido que necesariamente implica una mejora. Pero el periodo entre los dos, esta lleno de incertidumbre, provocando la angustia, fuente de creatividad. El orden no es creativo, por eso necesita de continuos ajustes a traves de la experiencia límite. Todos nosotros podemos reconocer esta polaridad en nuestro camino personal, ahora además tenemos la oportunidad de experimentarlo a nivel social.
viernes, 06 de febrero de 2009 17:57
Creo que en este artículo estas asentado en una idea de dualidad, la felicidad no puede existir en un pensamiento dual por que la felicidad solo radica en la no dualidad es decir en el aceptar la experiencia per se. Las cosas son como son. Si nos negamos a lo que " Es " estamos inmersos en una enfermedad mental. Por que las circunstancias que producen el momento presente vienen determinadas por el universo y negarse a lo que el universo produce es lo menos, absurdo. Uno no puede rechazar el Todo.
viernes, 06 de febrero de 2009 21:03
Tienes razón Manu, pero no se habla de la multiplicidad de factores que influyen en el "todo" del universo, sino el nivel de experiencia humana en torno a la polaridad estabilidad-cambio. La experiencia humana esta llena de polaridades y eso no es una visión simple, porque la multiplicidad de dualidades que se interconectan entre ellas es lo que generaría el todo. Es como el Ying-Yang forman el TAO. El problema de la dualidad es aferrarse en un extremo sin tener en cuenta el otro, porque ambos extremos se interrelacionan continuamente y van de un lado al otro. No se si me explico claramente porque es muy abstracto.

sábado, 07 de febrero de 2009 2:27
Este blog tiene por objetivo aprovechar este momento histórico de crisis, de cambio, para conectar con aquellos interesados en comprenderla, en relfexionarla, en aportar ideas. Pero cierto es que el orden al que aludes, el equiliibrio, podríamos llamarlo también, relaja el estado mental. Lo duerme. Esta crisis es una gran oportunidad, entre otras cosas, para ponerse a pensar. Porque el que todavía no haya visto amenazado su modus vivendi es posible que pueda verlo dentro de unos meses. Y los dramas personales que se están sucediendo a diario los vemos por los medios de comunicación y cada vez nos dejan menos impasibles. Hay una resistencia clara a enfrentarse al problema, a salir de nuestro cículo de confort o "confort psicológico" como tu lo llamas. Esta crisis nos va a hechar a muchos de ese círculo de confort. y es posible que muchos no estemos preparados. Lo cual no hará otra cosa que agravar los dramas personales. Tampoco se nos ha educado para mantener un nivel de atención plena sobre nuestra psique, sobre nosotros. Es decir, para tener un nivel de auto observación atenta que nos permita autoconocernos. Por lo que en momentos como estos, muchos tendremos que hacer un doble trabajo: Buscar una solución económica mientras nos enfrentemos con nuestros miedos, nuestras debilidades y nuestro ego. ¿Porqué no se le da espacio lectivo en el programa educativo al autoconocimiento y a la auto observación? ¿Porqué tenemos que esperar a pegarnos la gran óstia para tener que enfrentarnos a todo ello de sopetón? Gracias Sergio. Buena reflexión.
sábado, 07 de febrero de 2009 2:29
Perdón. Santiago. Ahora si.

sábado, 07 de febrero de 2009 11:52
Cualquier polarización entre cambio y orden puede entrecomillarse, pues todo depende de la "mirada". Vivimos y cuando intentamos comprender ponemos etiquetas, pero cuando sentimos somos personajes de un cuento con una específica unidad (un inicio, un nudo y un desenlace). En muchas ocasiones, los cambios operan en silencio, como dice Esther tenemos el ejemplo de las formas de comunicación, pero llega un momento (todo lo borroso que queramos) que se produce lo que podríamos decir como un "cambio de paradigma". La experiencia límite es el modo de alcanzar una "nueva mirada" que no tiene nada que ver con la "mirada" que nos proporcionaba nuestra identidad pasada. Así, que tomar consciencia (darse cuenta y hacer algo) es el primer paso para mutar a una "nueva mirada". Manu acierta cuando afirma que no puede existir un pensamiento dual, pero por otra parte como Hegel nos ha legado, cualquier síntesis (unidad) es producto de una lucha entre contradicciones (tesis, antítesis y síntesis). Asumir, la unidad per se nos puede conducir a erradicar la reflexión.., pensar es un tarea basculante entre diferentes contradicciones que de un modo otro se disuelven, integran o resuelven. Ponerse a la altura de la unidad es tener la mirada de los dioses..., nosotros todavía tenemos límites que nos sujetan. La mirada de Carlos se centra en los efectos psicológicos del orden. Mientras el orden nos adormece ("confort psicológico"), la conciencia de crisis ("experiencia primordial") nos vivifica y nos conduce a pensar para encontrar respuestas. Carlos acierta cuando nos exhorta a "estar depiertos"

lunes, 09 de febrero de 2009 23:05
Todo lo que le acontece al hombre en la vida es totalmente anecdótico, accidental, carente de sentido en sí mismo. Lo esencial en la vida del ser humano ocurre dentro de sí. Una vida ordenada es sólo el reflejo de una mente equilibrada. La vida que lleva una persona es la proyección de su propio intelecto. Una crisis es un desajuste, un desequilibrio, un cambio traumático, un desorden, un caos. Pero si es de carácter social, no deja de ser algo anecdótico, superfluo, trivial. La tan perseguida felicidad no pertenece al mundo de lo real. Se cimenta y alimenta en el ámbito interno de cada persona. La felicidad no la proporciona una determinada forma de vida, sino un determinado y elaborado modo de pensamiento. Es un "sapere aude" intransferible y particular. Tal vez la rutina nos aparta de la felicidad, pero nos proporciona tal sensación de seguridad, que nos crea la ilusión de que en ella todo ocurre por necesidad, y eso nos tranquiliza y nos calma. Creo que hay que aprender a crear espacios de aventura dentro de la propia rutina, furtivismos cotidianos que mantengan vivo nuestro espíritu, nuestra sed de vida.
miércoles, 11 de febrero de 2009 9:23
NOTA: Max es Santiago Villar, como puso ese nick al registrarse cuando escribe un comentario le aparece el nombre de Max. Ahora ya lo hemos cambiado
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