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09

Ignoro en qué momento aprendí a no protestar cuando me agredían, física o verbalmente, cuando me ofendían aunque fuese en lo más mínimo, cuando me obligaban a hacer lo que no quería hacer, "por mi bien". Esta ignorancia habla de que ocurrió ya de muy pequeña...y se convirtió en algo normal cuando dejé de ser niña....así que desde hace unos años, a raíz de muchos factores, entre ellos la lectura de "El drama del niño dotado", de Alice Miller,  comenzó el proceso en mí de hurgar en aquellos momentos en que fui abusada, desatendida, ninguneada, despreciada...

Ahora ya no los busco, simplemente afloran a la superficie de mi vida, en forma de dolores que sé que son del pasado y que vivo en el presente para hacerlos conscientes y así pierden su fuerza, progresivamente... ....porque todo aquello de lo que nos hacemos conscientes, en vez de no mirarlo porque duele o nos resulta incómodo y desagradable, va perdiendo poder sobre nosotros, nos aleja cada vez más de esos estado de posesión (la emoción nos posee porque no somos conscientes) que observamos tan a menudo hoy en día, en nuestro entorno...

Estos días de otoño que se acerca presuroso al invierno, al renacimiento anual (Navidad) disfrazado de consumismo y de figuras patriarcales caducas y artificiales, el cuerpo me ha dicho, con pequeños síntomas de frío y calor alternativos, que pare un poco y reflexione de nuevo....algún pez en forma de tiburón está queriendo amigarse conmigo para que comprenda el valor de la protesta, no ya con violencia, sino desde el amoroso respeto hacia mí misma, hacia el otro para enseñarle a respetar al prójimo (si quiere aprender), para fijar los límites de lo permisible en una...y en estas estamos que me he ido a pasear a ese parque donde solía llevar a mis hijos a jugar, las pocas veces que me apetecía (cuánto me perdí entonces de simplemente ser con ellos, observarles en su juego libre, su actividad incesante, su curiosidad impaciente y a la vez paciente, su afán de explorarlo todo,  por aquel entonces todavía era presa de ese afán devorador que había sido grabado en mí a base de inculcarme muchos conocimientos mentales y teóricos y alejarme de lo que realmente soy, en constante movimiento, como el juego de un niño..., sensibilidad en estado puro y ganas de vivir y fusionarme con todo). Pues bien, en ese paseo de casi convaleciente después del frío/calor que manifestaba mi cuerpo ayer, me he sentado en un banquito al sol, a escribir y observar. En el banco de al lado se han sentado también más personas, jubilados, gente desahuciada ya de esta sociedad en que sólo vale la máquina que produce a más velocidad y no protesta, la belleza según el canon prefijado por la televisión y la imagen, el éxito, la potencia y la juventud.

Ahí delante nuestro, agarrados a las vallas del estanque, había un grupo de niños de menos de tres años a punto de volver a su colegio. Era su día de excursión, de salida al parque, como deben haber calificado la actividad en el colegio para sus padres.

Digo que eran niños y niñas de menos de tres años porque algunos de ellos se tambaleaban, y su habla era igual de precaria que sus andares...y no iban agarrados entre ellos con cuerdas (que a veces van así), pero casi...pues en sus caritas no había alegría, ni reían, ni apenas se movían...cuando alguno de ellos intentaba salirse del orden establecido, ir al árbol que estaba a tres metros, hacer un pequeño salto, o cualquier movimiento espontáneo que implicase salir de la fila, tenían encima ya a un adulto que les paraba con un nombrar su nombre en decibelios más altos acompañado de un juicio de la familia de "malo" automático...a fuerza de intentar ser tú y topar con el muro de la autoridad, ya desde edad tierna como estos niños, uno se acostumbra a todo...y se convierte en individuo abusado sin saberlo, que cuando obtiene algún poder (sea un trabajo, o un hijo), perpetuará el abuso sufrido....

Curioso ver cómo al tiempo que observaba la sumisión de los chavales y chavalas, pasaba por delante un niño en carrito empujado por su abuela, engarzado en su piruleta, que  ni siquiera giró la cara cuando la abuelita le dijo: ¿ves todos estos niños, qué contentos en una salida del colegio?.... sabio niño, ni siquiera se dignó a mirar a sus congéneres ya domesticados...

De entre todos los chavales "apagados" destacaba uno al que nombraban constantemente, un tal Kevin, el que llevaba más mocos, más lágrimas y  más suciedad tanto en la cara como en su ropita. Se negaba a colaborar. Traía a las cuidadoras locas, que por momentos iban agotando ya la poca paciencia que les quedaba. He sido profesora de niños de 5 años, y he deseado con el mismo ardor que lo deseaban ellas que llegase la hora de acabar la excursión, las clases, la jornada escolar...

Pero Kevin tenía razón: estaban abusando de él, le obligaban a guardar un orden para cumplir con el control que necesitaban los adultos que le estaban cuidando en ese momento, control que estaba basado en el miedo de los adultos al descontrol de los niños, a su naturaleza creativa, y él era el único que protestaba. Los demás e insisto, eran chavales y chavalas de menos de tres años, ni lo miraban, habían aprendido ya a ser sin alegría, a no protestar, a no ayudar, a no sentir...eso sí, cuando escucharon la orden de "nos vamos, poneos en fila, el primero es el más bueno" se alinearon y comenzaron a desfilar como animales de circo.

Excepto Kevin.

Se plantó en el suelo, dejó caer su mochila, y su cuerpo dijo que no se movía. Una de las "cuidadoras", ya harta, lo agarró del brazo con brusquedad y, ante la mirada del público que observábamos, se contuvo y volvió a soltarlo.

El tema sólo se arregló cuando uno de los abuelitos en el banco contiguo al mío, que acababa de llegar en su bici destartalada, encorvado bajo su mochila colgante y con un sombrero hecho de papel de periódico, se puso a cantar. Los chavales quedaron como hipnotizados, hasta Kevin se levantó, y al acabar el canto, ante los aplausos de los niñ@s sugerido por uno de los adultos "responsables", fueron conducidos mansamente, con la alegría del canto del abuelo en el recuerdo, a donde les esperaba el autobús de vuelta a la escuela.

Triste, pero cierto, que no tengamos otra manera de "educar", que no hayamos descubierto todavía otra manera de acompañar a los niñ@s y niñ@as que nos sucederán en esta tierra más que desde el abuso de poder...

Descubrir cómo fui domesticada ha sido, está siendo y será un proceso largo en mi vida, que se viene haciendo desde hace una década...es como salir lentamente de una cárcel, un irse rompiendo los barrotes de mis vivencias pasadas que impregnan mi presente, con firmeza y persistencia, a más velocidad o más lentamente, según el grosor del barrote...Pasada ya la fase del enfado con quienes me cuidaron, sabiendo que lo hicieron lo mejor que supieron, no sé ya vivir de otra manera que para encontrar quién soy yo en realidad...

Precioso reencuentro que voy teniendo conmigo y con todos los seres que me habitan, al ritmo que me marca la vida, reflejándome en el espejo del entorno sin pausa...sólo requiere que quiera verlo, sentirlo y transcenderlo, sólo requiere de mi atención. Aunque duela y me produzca placer en igual medida, como ser humano encarnado que soy.

 

Publicado en: Psicología
Email del autor: lvallmarti@yahoo.es

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Comments

German  Pinto
# German Pinto
jueves, 09 de diciembre de 2010 7:52
Lali todo está pensado para un control mental y social,hacer a las personas lo más sumisas y dóciles que se pueda.Ya desde la infancia se les dice que tienen que apectar unas normas,las de éllos,para ser socialmente aceptados.Dentro de ellas el consumismo es una fundamental.Aunque ahora con tanto paro no sé yo qué consumismo habrá.La empatia,el ser solidario,éso no se enseña en ninguna escuela,no interesa.luego sigo............
chus
# chus
jueves, 09 de diciembre de 2010 9:37
Querida Lali:
Mientras desayuno, tras preparar el mismo a mi chaval y darle algunos berridos para que salga ya de la ducha (¡qué suerte que le gusta no ser guarrete! ¡Para que entre no le tengo que decir nada!) suelo leer algún periódico digital y luego me enchufo a crisis2010. Hoy, más que la miel del descafeinado, me ha endulzado la mañana la lectura de tus palabras que se hacen cercanas, que me han ayudado a sentarme contigo en ese banco de tu recuerdo y compartir la escena.
La reflexión que me produce es la siguiente: uno de los valores humanos en los que más confío es en el espíritu renovador que supone la energía juvenil que se expresa, entre otras formas, como rebelión.
Y aquí planteo una importante paradoja: son precisamente los factores limitantes y reguladores los que estimulan esa rebelión y van perfilando determinadas formas de expresión del individuo, dirigidas a encontrarse, y a superarse en las diversas etapas que padece. Una larga serie de limitaciones impuestas muchas veces por la relativa ignorancia de los responsables mayores, por una necesidad de integrarse en un sistema de orden, a veces proyectando la propia frustración de los progenitores y de los educadores, seres tan humanos, vulnerables e inseguros como los hijos, constituye todo ello un cómplice inconsciente para el surgir de la afirmación de identidad del nuevo individuo, como decía, en la lucha de superación que se plantea en su vida. En este sentido, tus palabras y tu planteamiento cosechado creo que son un buen ejemplo de búsqueda y encuentro a lo largo de un proceso. Tus limitaciones y tus carencias, tus influencias externas, te han ayudado a experimentar una necesidad vital y a generar un valor humano que ahora todos hemos disfrutado.
Creo que adquiere rango de ley de vida el hecho de que las nuevas generaciones exploren y luchen en el marco de las limitaciones que encuentran, sea la que sea su procedencia. Creo que es una forma de renovación, y que precisamente la ausencia de limitaciones, tanto las penosamente inconscientes como las conscientes que se dejan de aplicar por una u otra razón, es en realidad un robo de oportunidades para los individuos en formación. Tanto es así que se dan muchísmos casos que tras la conducta caótica de los chavales se encuentra precisamente la carencia de límites, límites que se están exigiendo desesperadamente con esas actitudes. Son los hijos privados de Saturno. Necesitan límites, tanto para aplicar un modelo y regirse como para desafiarlos y probarse. Necesitan límites para poner algún orden en su vida, el que sea, el suyo, pero un orden. Y cuando no lo encuentran o experimentan su carencia, estallan o desbarran en conductas que tienden a desbordar el vaso.
Por eso pienso que en el caso de nuestra generación y en la de nuestros descendientes, el problema es que ha desaparecido la cultura del esfuerzo porque hemos obtenido muchísimas cosas gratis, cosas de todo tipo, sin conocer el valor necesario para conseguirlas, ni siquiera para agradecerlas, y ni siquiera para generarlas, lo que nos hubiera dado una gran respuesta de satisfacción personal y un modelo de operación y superación a seguir para conseguir éxitos diversos.
Un amor agridulce, bienintencionado, aunque algo errado, de nuestros padres, que quizá ha revivido en nosotros la satisfacción de las carencias de su propia niñez, nos ha vacunado contra Saturno y sus regencias, aunque algo en nosotros sigue pidiéndo ese aporte para completar el modelo natural. Tenemos la suerte de habernos liberado de cocos como Franco y la antigua Iglesia (que aún colea, aunque ahora da más risa que antes), pero no tenemos sustitutos para las limitaciones que supusieron y que, como sociedad, nos hicieron levantarnos y agruparnos para luchar contra la injusticia y enorgullecernos de tener una constitución y un estado de bienestar relativo, por ejemplo.
Hoy me preocupa más que ese instinto de rebelión y de renovación de la edad juvenil está más que domesticado, adocenado y consumido. Pero más que por un sistema de reglas, por un sistema de consumo fascinante y alienante, que me recuerda tanto a aquel circo de maravillas al que era arrastrado Pinocho cuando hacía pira a la escuela. Pensándolo bien, el bandazo polar ha sido impresionante. Ahora la norma, la regla, parece ser justo lo contrario que hace 40 años. Lo prohibido ayer es hoy lo manido. Sexo (presumo que bastante cutre, por cierto), tabaco, alcohol, drogas, parafernalia fashion extrema, deciclo corto y cara, pasarse de litros y vueltas es lo normal, y se llega a convertir en rutina, que por si misma ya es alienante.

No me quedo a condenar este tipo de conductas, sino lo que suponen hoy en día para enajenar, cautivar y canalizar esa energía de renovación y de superación que estamos comentando. Otra paradoja es que ese espíritu de rebelión se llegue a expresar para defender la libertad, en este caso, la libertad para alienarse...
Contemplo un panorama en el que una extraña mezcla de sobreprotección estructural y desatención humana se cierne sobre los chavales. Con los padres implicados en sus propias luchas y en sus propios disfrutes, la importancia de su propia realización (como "la experiencia de ser madre" en algunos casos, -¡y el hijo! ¿Qué?) y con los abuelos conservando esa pequeña chispa de calor humano.
Veo polluelos a los que, en lugar de ayudarles a que rompan el cascarón y desplieguen las alas por sí mismos, se les proporciona ayuda externa agarrotante y maravillosa profusión de jaulas para un vuelo corto y sin rumbo. No les falta el alimento, pero ¿qué músculos alimenta? ¿Con qué o contra qué se ejercitan y despliegan? ¿En qué van a triunfar, o fracasar para luchar y vencer? Es que ya ni el fracaso adquiere valor...

Aunque sigo confiando en ese espíritu, creo que en ausencia de complicidades limitantes conscientes o inconscientes, y en la presencia del cuerno de la abundancia, lo tienen un poco más que díficil, estos náufragos en el paraíso.
De todos modos, creo que esta es una perspectiva incompleta, que queda abierta por mi parte a las aportaciones.
Abrazos luminosos
Chus
Jesús Gabriel Gutiérrez
# Jesús Gabriel Gutiérrez
jueves, 09 de diciembre de 2010 10:01
ostras, si, los libros de Alice Miller, por favor, claro que si !!!
Y también los de Martin Seligman cuando habla de Indefensión Aprendida... vaya puntazos !! O los de Alexander Lowen sobre la depresión (otra forma de Indefensión aprendida)

En este cosmos que es nuestro mundo, en el que todo cabe, y como si se tratara de un parque público que reuniera a todos y a todo, vemos un reflejo de nosotros mismos cual media naranja. Creo que el artículo nos revela la honestidad de Lali al tratar consigo misma. El dolor es el filtro más importante, Gracias a él nos detenemos y vemos al gran Quirón externo, el cual no es otro que el Saturno interno que nos recuerda que lo que vemos en ese parque público no es otra cosa que nuestro propio pasado.

Otra cosa (aunque no diferente de la inspiración motivada por Lali): no se pierdan el Roto de hoy que voy a colgar en el facebook.
Nacho
# Nacho Rivera
jueves, 09 de diciembre de 2010 11:54
Gracias Lali. Me he visto ahí, en el parque, sentado junto a ti.

Ya lo decías al pricipio, hay que enfrentarse a la vida, no darle la espalda y mirar de frente los problemas... El mayor de los errores es una bendición si lo vemos con conciencia... Al actuar mecánicamente, como nos han obligado, marcándonos el camino y robándonos el espíritu de aventura es cuando no aprendemos y caemos en el error constantemente.

Chus, el problema es que limitamos y coartamos las herramientas y actitudes que eso chavales necesitan, precisamente, para superar y trascender esas limitaciones que , como muy bien dices, podrían ser positivas para su crecimiento. Ni siquiera les damos la oportunidad de que se revuelvan... Ni siquiera les damos la oportunidad del ensayo-error. Nuestros niños viven en una ilimitada limitación. No tienen límites en unos límites que sí están muy definidos. Tienen ilimitados sucedáneos. Ilimitados envoltorios. Ilimitado consumismo. Ilimitados deseos. Y nada de realidad. Viven en una mentira que la resuelven/superan con otra mentira.

Hoy es la segunda vez que uso esta frase de Erich Jantsch: "La evolución es autorrealización a través de la autotrascendencia".

Un fuerte abrazo.

Lali
# Lali
jueves, 09 de diciembre de 2010 14:41
Gracias amigos lectores por vuestros comentarios, dan sentido a la escritura desde el corazón. Chus, como casi siempre de acuerdo en todo, añadir en la línea de Nacho que hoy en día los chavales carecen de límites en lo material y sin embargo son absolutos huérfanos emocionales: o sea, tienen los límites donde los tuvimos nosotros (falta de atención a nuestro corazón y emociones por nuestros padres y madres) por la carencia de tiempo atención y paciencia hacia lo que les duele, y por otro lado tienen muchos más recursos que nosotros para conseguir lo que quieren, un sustituto emocional de lo que les falta por derecho...bueno, es un resumen un poco burdo y simplista del tema pero que juntado a vuestros comentarios puede dar una idea de la problemática, que no es halagüeña...
Me alegro Gabriel que te haya remitido a varios autores "olvidados"...y gracias por lo de la honestidad, es un camino muy largo y minuto a minuto...aunque es una carta un poco ingrata en esta sociedad de hoy en día.
saludos
Carlos Sánchez
# Carlos Sánchez
jueves, 09 de diciembre de 2010 19:38
Esa sensación ante la escena de algún profesor/a excesivamente autoritario con sus alumnos la he tenido varias veces y siempre me ha evocado El Muro de Pink Floyd en aquella escena que los niños desfilan por una pasarela y van cayendo a una gran olla por la que sale carne triturada. Comparto contigo una infancia atormentada a ratos por un padre excesivamente exigente que me hizo casi irrespirable mi pubertad y parte de mi adolescencia. En materia de educación hay casi tantos librillos como profesores y no hay ningún sistema que haya conseguido tener, por sus resultados, un papel de faro para los demás. Estoy de acuerdo con Chus cuando dice que tampoco es malo que los niños se encuentren con dificultades que tengan que superar, con limitaciones que tengan que aprender a mitigar o saltar, porque es lo que se van a encontrar en la vida. Con los años fui aprendiendo que mi padre, muy joven, hacía lo que buenamente podía y con la mejor de sus intenciones. Estoy seguro que una parte de las cosas que he aprendido a amar, como la lectura, la mirada crítica a todo lo que me rodea, el cariño a las cosas que hago, etc, se lo debo a él.

En el otro lado de la balanza está el exceso de sobre protección con que se cuida a los hijos, manteniéndolos en una perjudicial burbuja. Profesores agredidos por los padres de sus alumnos es una imagen extrema, si quieres, de algo que ocurre no tan aisladamente. O frases que de vez en cuando oigo por la calle como "Jonatan, no corras que te vas a caer!!" Si eso no es limitante, que baje Dios y lo vea; o las horas perdidas ante la televisión de muchos niños para que no den la lata a sus padres, otra limitación a su desarrollo, sin duda.

Me ha gustado mucho como has desarrollado tu escrito. Te expresas muy bien y transmites las emociones de forma magistral. Deberías dedicarte a la escritura. En cuanto a ese viaje (o proceso) que emprendiste y que, como bien sabes, no tiene fin, lo gordo del trabajo ya lo has hecho, no cabe duda. Aunque, un buen escultor, podrías estar toda tu vida retocando tu escultura, ya se sabe. Gracias por tu artículo.
Lali
# Lali
jueves, 09 de diciembre de 2010 23:42
Gracias Carles por tus palabras y sí, es cierto que también hay mucha sobreprotección que está haciendo bastante daño a los chavales, qué se le va a hacer...entre eso y que a los 12 años ya han vivido un sinfín de aventuras que les hace creer que la vida es una montaña rusa, añadido a lo que dice Chus de que les faltan retos verdaderos o límites que les hagan superarse a sí mismos...pues así tenemos a los chavales de hoy en día...les regalan trofeos y copas tan sólo por participar en colonias y quedar cuartos en el torneo regional de petanca rusa...
Agradezco que me estimules a escribir más, con tus palabras lo haces, Carles, ya tengo dos libros publicados pero mi escritura es para "minorías" o eso me dicen...y no quiero que me conviertan en una marca como soy hoy en día los autores...escribo desde la libertad y la necesidad, eso sí, "esperonada" por lectores como tú.
abrazos varios
Eduardo Martinez
viernes, 10 de diciembre de 2010 1:21
El mundo al que más me acerco, como viene siendo habitual desde que entré en CE2010, es el de Chus.

Entiendo algo a Carlos cuando habla de los padres que son agresivos con los profesores.

Dejando a un lado la buena escritura, que lo es, creo que no estamos reflejando la realidad que nos trajo Felipe González con su cambio escolar a principio de los ochenta. Había que eliminar la competitividad, por lo que el objetivo era que ningún alumno se sintiese devaluado. Así que en las escuelas públicas el modelo era el último de los alumnos para que nadie estuviera acomplejado. ¿Qué hemos conseguido? Ser el hazmerreír del mundo occidental con estadísticas que nos ponen a la cola de Occidente e incluso por detrás de países africanos y de américa latina.

Nuestra enseñanza pública es un desastre. El 40% de los profesores padece depresión por la falta de respeto de los alumnos.

¿Resultado? Me sacrifiqué para llevar a mis hijas a un colegio inglés donde aprendiese principios, reglas. Que los semáforos en rojo hay que respetarlos; que los naranja, no hay que apretar el acelerador para pasarlos, sino hay que pisar el freno en plan prudente y así evitar accidentes.

Tengo 66 años y he vivido-visitado 35 países (+ unos 20 estados de EE.UU.) Creo que nuestra formación deja mucho que desear. Muy lejos del ejemplo de Finlandia, donde hace 40 años se llegó a un consenso entre todos los partidos políticos para no ir cambiando el sistema cada cuatro u ocho años. He visto como los profesores no se aclaraban con tanto cambio escolar.

Por otra parte, el civismo brilla por su ausencia. Al menos en España.

Como cuento de Maricastaña yo le daría un premio de escritura pero me apena ver que se menciona a Martin Seligman y no se indica que desde que él descubrió la Psicología Positiva en 1985, la actitud hacia las personas y los niños ha cambiado como de la noche al día.

Al menos esa es mi experiencia y así lo expongo, con todo respeto hacia cualquier otra opinión no coincidente con la mía.

Friendly greetings, Edward Martin, Angloandalú
Angel Luis Alonso
# Angel Luis Alonso
viernes, 10 de diciembre de 2010 2:31
Precioso relato Lali, del que en las situaciones mas sencillas de la vida, afloran las mas ignorantes acciones de los seres humanos.
Yo estudié en la Sagrada Familia, tanto el Parvulario como la EGB. Tengo recuerdos de como nos "formaban" en fila, para entrar a clase. El brazo extendido, tocando con las llemas de los dedos el hombro del de delante, y sintiendo las de el de detrás. Recuerdo un Himno Franquista (seguro). "La letra con sangre entra". ¡Y valla si entraba con sangre! Recuerdo un revuelo porque el "profesor" de religión, al tirar de la oreja a otro niño castigándolo, casi se la arranca, bueno le desgarró un buen trozo. Recuerdo los tortazos. Los cantos religiosos (los odiaba). Recuerdo haber sido como Kevin. Recuerdo mi anillo (regalo de mi primera comunión), incrustado en mi dedo sangrando, a causa de un reglazo, ajusticiado por mi profesor de sociales Don Angel, un cura en tercero de EGB, de los mas duros castigando, a veces por las mas simples niñerias.
Y ya mayor, recuerdo mi Servicio Militar en Cuatro Vientos, Madrid, en el que estuve veinte meses "sirviendo a la patria". De los veinte meses, diez y ocho estuve arrestado. Nunca nada grave. Siempre desobediencia. Jamás me doblegaron. Ni en los gestos. Nunca quise pasar de soldado raso. Solo quería terminar. Ni la ruleta rusa de un capitan borracho y malnacido, apuntando primero a mi frente, después a mi pecho y por último a mis partes, minaron mi libertad.
Sólo una cosa (bueno, dos) ha conseguido que mi libertad sea recortada con fronteras. Mis hijos. A los que he intentado no "alinear en la fila", dotandolos de principios, valores, derechos y obligaciones, todo en total libertad de pensamiento. Con 23 uno y 19 otro, hoy se que hice bien.
Lali, puedes darte por muy satisfecha. Me has hecho recordar cosas que tenia olvidadas. Recuerdos muy duros, que me reafirman en mi modo de pensamiento. Me han fortalecido a lo largo de la vida. Porque en realidad, la vida nos produce "durezas" en la piel del alma y el corazón. Y a veces, esto nos reconforta con nosotros mismos.
Aún queda en ésta nuestra España, reminiscencias de aquelos cuarenta años de totalitarismo desalmado. Serán generaciones futuras las que tengan en sus manos y sus corazones, el romper esas cadenas. Y nuestra experiencia pasada y presente, deber servir para ayudar a plantar semillas de liberdad y de sensatez a los que nos preceden.
Gracias Lali, con todo mi corazón.
chus
# chus
viernes, 10 de diciembre de 2010 9:15
¿No os da que pensar la paradoja de que el autoritaristmo en la educación cultural y religiosa estimula rebelión y consciencia en contracultura, y algunos tipos de solidaridad, y que a la vuelta de la tostada, las semillas del socialismo estimulan que cada cual haga lo que le da la gana y se apunte al liberalismo individualista y recoja los frutos de la libertad en su propio beneficio?
No es la generalidad, porque también se dan muchos casos de asimilación positiva e integración de rutinas sociales saludables, pero, ahi queda.
Lo que si que es curioso es que, sea el sistema que sea el de la educación, la "manada" de educandos siempre genera sus propias reglas y comportamientos, más o menos silvestres, marginales, clandestinos y contraculturales, comportamientos de respuesta, en los que, precisamente, se encuentra la materia prima para promover consciencia y responsabilidad, más ahí que en los principios que se pretende implantar.
Y creo que una norma de la manada, también demasiado general, es que los chavales acaban apreciando a los educadores con carisma y con capacidad.
No sé si lo compartiréis, pero se puede dar el caso de que el encuentro con un profesor o profesora "con ángel" puede dejar improntas e influencias muy importantes en la vida de un educando.
No es lo que se les enseña, es lo que aprenden.
Por eso, quizá lo más importante no es lo que se pretenda enseñar a los alumnos, ni el sistema que lo aplique, sino la calidad de los educadores, una profesión que debiera gozar de mucho mayor rango en todos los sentidos. Rango como el de la judicatura, por ejemplo.

Lali
# Lali
viernes, 10 de diciembre de 2010 13:21
Angel Luis te agradezco tus cariñosas palabras y me alegro de que el artículo haya avivado tus recuerdos como dices, además de aportarles un mayor sentido...también yo, como tú, sufrí en mis carnes un "absolutismo" de la autoridad encarnada en los adultos (en casa y en el colegio) que, a diferencia de ti, no me atrevía a desafiar....tuve la suerte de encontrar una actividad deportiva que me permitía sacar la rabia y explotar mi cuerpo al máximo, tan al máximo que logré ser campeona nacional de un deporte tan minoritario y exigente como el squash durante mi primera adultez...explico esto para señalar que los valores en los que nos entrenan, o sea, esfuerzo, competitividad, ser mejor que el otro, poder más que el otro, demostrar lo que vales por encima de otra persona son para mí la raíz del problema educativo...y una enorme distorsión de los valores de todo ser humano...un niño o niña, al igual que un adulto, no necesita ser mejor que el otro para ser feliz, sino ser él mismo, mostrar en todo momento sus necesidades y sus sentimientos, sus deseos, que muchas veces son para el bien de todos, y no solo para su bien egoístamente individual...por eso no estoy de acuerdo Chus con la dicotomía que planteas en términos de socialismo y autoritarismo, para mí la definición de socialismo no es la que tú planteas, pero en realidad la dicotomía subyacente detrás de tus palabras es la del individuo vs el otro, hacer por uno o hacer por los demás....lo que Sartre dijo "el otro es el enemigo"...pues bien, en mi opinión no es una dicotomía, sino como bien dices Chus una paradoja: la mayor de las felicidades estriba en hacer lo que uno desea por el bien de todos...así me planteo yo las decisiones de cada día....aunque está claro que el bien y el mal está en los ojos que ven...para mí el bien está asociado a lo real y a lo que nutre el corazón, a lo verdadero más allá de las formas, por eso me siento como una extraterrestre en esta sociedad de fachadas, bonitas y vacías palabras, que no son más que distracciones de lo real, de lo que verdaderamente mueve nuestros corazones..
Retomando "mi historia", cuando fui madre descubrí que había un universo completamente opuesto al que conocía, el de la escucha a mi propio cuerpo, el de emociones ininteligibles a mi razón, el del silencio, el de la complicidad sin palabras...mi hijo mayor cuenta con 17 años ahora, así que sigo aprendiendo de esa nueva dimensión en mi vida que me trajo la maternidad, y que en realidad está más alineada conmigo que toda esa película de mujer exitosa supercompetitiva en la que me convertí durante muchos años y que todo mi entorno (sin excepción) aplaudía...
Me ha costado mucho dejar ir a esa "campeona" que fui para muchos y muchas, y para mí misma, en otros años....y quedarme con lo realmente valorable de eso, o sea, la perseverancia en los entrenos, los viajes que me permitió vivir, la felicidad y orgullo que aporté a mis padres, que me seguían por todas partes para recibir la palmadita en la espalda de "mira qué fiera tu hija"....y quizás una incisividad en la mirada, o capacidad de autocrítica y mejora, que procuro inculcar a mis hijos, pero que no asimilan para nada pues ellos no necesitan ser héroes o heroínas de nada, creo que se sienten queridos, aceptados y amados más allá de sus actuaciones concretas...el verdadero valor de la acción está en la satisfacción de haberlo dado todo en el intento más allá del resultado, a mi entender..y eso es precisamente lo que falla en la educación que reciben los chavales, tanto en casa como en el colegio: no se les valora por ser ellos mismos, con sus mayores o menores capacidades, sino que se aplica un estándar igualador que a mi entender es un desastre...
Por ello Eduardo angloandalú no estoy de acuerdo en que coloquemos el problema en Felipe González, que quizás se adelantó a su tiempo en mi opinión eliminando unos sistemas de evaluación caducos, sino en las continuas reformas que se han ido produciendo en Cataluña y España, en esto estamos de acuerdo, Eduardo, que han dificultado a profesores y escuelas su tarea...y en que la educación no se ha adaptado a los nuevos tiempos, ni en casa ni en el colegio...los adultos que educamos estamos enfermos, en mi opinión, porque no sabemos sentir ni respetar nuestras emociones, ni sobrellevarlas cuando las vemos en nuestros hijos, sino que las intentamos distraer o reprimir porque no las tenemos asimiladas o aceptadas en nuestro interior, ¿cómo podemos educar a nuestros hijos desde ahí??
Malamente, como se ve cada día...cada uno con su responsabilidad, la mía son tres, suficientemente ocupada estoy con ellos y con comprender lo que me traen cada día como para encima ser una superwoman productiva como me exige la sociedad...
Vivimos en una humanidad que a mi entender está enferma, queda patente en la raza política, copio las palabras textuales publicadas en la vanguardia de hoy de Zapatero para justificar el estado de alarma: "El gobierno agotó sus posibilidades de actuación mediante medios no excepcionales, cumpliendo de modo estricto con el principio de proporcionalidad que subyace en la previsión del estado de alarma"...palabras vacías de significado que impregnan la realidad de cada día, palabras manipuladoras (no entendibles, la mente al escucharlas y no encontrar el sentido desconecta de ellas, el ser humano no sabe relacionarse con la situación de "no entiendo"), que sin embargo justifican una decisión tan grave como implantar un estado de alarma militar en nuestro país...
Disculpad la disgresión, me he ido por los cerros de úbeda :-))), sólo espero que, como habéis comentado algunos, el artículo y los comentarios nos hayan aportado, a todos, a mí la primera mientras escribo, un poquito más de reflexión y profundidad...
saludos y gracias Esther por hacer esto posible
Angel Luis Alonso
# Angel Luis Alonso
viernes, 10 de diciembre de 2010 13:40
Lali, al contrario que tú, pero en la misma vertiente de valores, lo que siempre he asimilado es que soy lo que soy y quien soy, y no mas, ni menos. Esto mismo lo ven así mis hijos, sin competitividad social. Pero en un convencimiento de que nuestros comportamientos no deben nunca encaminar nuestras iras o maldades hacia los demas, de manera que no se lesione a nadie. Si entre ello se le hace bien a alguien, mejor.
Un día hace mucho tiempo, cogí a un autoestopista que venía de Portugal a trabajar en la hostelería levantina. No tenía ni un duro. Y sí tenía mucha hambre. Lo supe cuando tras un largo rato, le comente de parar a tomar una cerveza, y con el rostro cambiado por la ansiedad, me dijo que no era necesario, que ya era suficiente haberlo recogido. Paré. Tomamos un par de cañas, y a él una par de bocadillos mas otro par que le encargué para llevar. Llegados a mi destino, bajó para seguir su camino, despidiendose con palabras de agradecimiento. Jamás le volví a ver. Ni supe de él. Ni hubo nada a cambio. Ni existió competencia por ser mejor o peor. Simplemente era un señor necesitado de ayuda, y otro que en ese momento pudo proporcionarsela.
Hoy vemos en las noticias como unos jovenes queman vivo a un indigente.
La educación no depende de ningún sistema educativo, aunque sí se aprende en las aulas.
Eduardo Martinez
viernes, 10 de diciembre de 2010 14:57
Curioso.

La mayoría de los comentarios, incluídos los míos, vamos en contra de la filosofía y sistema Comunista en este foro CE2010.

Pero ahora resulta que el sistema Comunista es bueno para la educación. Todos iguales. Sin competitividad. Todos mileuristas.

¿En qué quedamos?

Friendly greetings, Edward Martin, Angloandalú y absolutamente en contra de las filosofías Comunistas y Fascistas, que nada positivo han aportado a la Humanidad (salvo las excepciones de la regla: una Región en India, por ejemplo)
manu
# manu
viernes, 10 de diciembre de 2010 15:16
Me ha complacido mucho leer tu articulo.
Preciosa frase que creo que lo resume todo, me quedo con ella :

" ...sensibilidad en estado puro y ganas de vivir y fusionarme con todo "

Gracias Lali
Angel Luis Alonso
# Angel Luis Alonso
viernes, 10 de diciembre de 2010 16:46
Pero ahora resulta que el sistema Comunista es bueno para la educación. Todos iguales. Sin competitividad. Todos mileuristas.????

¿Esto interpretas de la lectura de mis post, Eduardo?

No se trata de que una sociedad no sea competitiva, se trata de en qué ha de serlo. No a la competitividad por el egoísmo de tener mas, comprar mas, lo último, lo mejor, mas casas, mejor coche, traje armani, lujo; esta es la competitividad que nos ha llevado a solicitar un préstamo sobretasando una segunda residencia, al 140% de su tasación, para que nos diera para un todoterreno mejor que el del vecino, y que nos sobrara para las vacaciones en cancún. Todo ello a cómodos plazos en 30 años. Hoy, ya en paro, no se tiene ni para el gas-oil del todo terreno, y esa segunda residencia vale el 40% de lo que se va a pagar en 30 años.

De lo que se trata es de competir en valores, en principios y en educacion. En que la sociedad, el ciudadano sepa que está bien o mal, a su alcance o no. Y luchar por vivir mejor, no es el tipo de competitividad que he explicado antes. Pero vivir mejor a costa del trabajo, del esfuerzo, de la suerte en los negocios, de la inteligencia, de la creación, de la constancia. No del pelotazo, la especulación, una burbuja crediticia, el timo, el engaño, la corrupción.

Eduardo, espero haberte ayudado a comprender, al menos en mi caso y seguro que es compartido por muchos aquí, las "sutiles" diferencias.

Un saludo.
Lali
# Lali
viernes, 10 de diciembre de 2010 18:16
Sí, Manu, gracias por el resumen que ni sabía, me parece una buena frase: fusionarse con todo y sensibilidad al estado puro...qué difícil!!! aunque una vez encuentras un momento sublime de sentirte conectado/a con todo, como cuando éramos niños, te recuerda el camino....para mí no hay más que eso, y no es un estado de búsqueda, sino de receptividad y apertura que poseen los bebés y que nos fascina a todos los padres y madres (sin excepción), aunque en seguida comencemos a cohartarlo...sin darnos cuenta.
Tan sólo que pasásemos todos los adultos una hora al día en contacto con esa inocencia, apertura y receptividad, nos transformaría...volveríamos a recuperar lo que éramos...
ahí estamos, calzados con la etiqueta de adultos, buscando sin saberlo el mismo estado que sentíamos de bebés....conectados....a momentos lo revivimos, cuando nos enamoramos, cuando apreciamos la belleza de un paisaje, de una obra de arte, cuando nos sentimos queridos y amamos nuestro entorno ....aunque no es fácil...
Angel Luis, totalmente de acuerdo...no se trata ni de comunismo ni de fascismo, sino de sacarnos de encima los ismos, que son tan sólo ideales o ideologías serviles a la mente, y conectar con el corazón...los niños viven en él hasta que los hipnotizamos con razonamientos absurdos por su incoherencia y su falta de honestidad...por nuestra incapacidad de conectar en profundidad con lo que sentimos...el trabajo es de todos con nosotros mismos primero...una vez hecho, y sabiendo que es persistente y continuo, que nunca acaba por sus sutilezas, el mundo se ve de otra manera...y la vida también...
salud a todos/as!!!
Lali
# Lali
viernes, 10 de diciembre de 2010 18:33
ah por cierto Edward Martín Angloandalú, me gustan mucho tus posts en general, aunque este último me ha sorprendido, comunismo y fascismo como las dos caras de la misma moneda, nunca he votado comunista ni me considero comunista, pero sí creo en que la esencia del ser humano es la misma para todos, eso sí, las hadas nos dan diferentes dones y "deficiencias" a cada uno que es con lo que hay que lidiar cada día, si resulta que en el colegio y en casa tus dones caen "simpáticos" pues qué bien, pero si resulta que están escondidos, o no coinciden con los valores de la sociedad...qué??? En estos momentos estoy pensando en mi hija, 14 años, repitiendo 2º de Eso y que no le interesa lo más mínimo estudiar ni aprender pues ella se siente valorada y querida tanto por su padre como por mí y por sus amistades, así que lo que le enseñan los profesores le aburre y no logra interesarle pues sus hormonas están en ebullición y lo tiene todo muy fácil...cómo motivarla...se enamoró de un compi de cole en 1º de eso, no le salió bien pues ambos se quedaron sin saber que hacer ante ese aluvión de energía que se llama amor (menos!! jejejeje), pero como según su coordinador de 2º de eso el año pasado sólo le interesa la vida (vivir, conectar con los demás, fusionarse) pues la han suspendido, y con razón...
A lo que iba, la chavala tiene un don de gentes y una manera de conectar con los demás tan amorosa que es líder y arrastra a otras/otros, por eso se la han sacado de encima en el colegio aparte de que no estuviese lo atenta en clase que los profesores deseaban...esto pasó el año escolar pasado, ahora la chavala lleva encima un frustre y un bajón de autoestima enorme que estamos intentando paliar, al menos por mi parte, poniendo las cosas en su sitio, relativizando las notas, etc....
No creo en que el sistema sea de igualdad o competitividad, sino una mezcla, un desarrollar en cada niño lo mejor de él mismo mediante la observación, la atención y el cariño continuados...con el num de niños por clase en la actualidad es imposible, amén de que los programas establecidos por las autoridades educativos me resultan estúpidamente limitantes y desmotivantes...he sido profesora de inglés sustituta en un colegio y cuando me ceñía al libro los chavales se aburrían, cuando inventaba un juego o simplemente cantaba no había problema...se trata de hacer las cosas de manera creativa, pero las mismas escuelas te lo impiden...por eso dejé de hacer de profe....porque torturar a los chavales con lo que no quieren ni les es dado aprender con esa metodología absoleta me resultaba una tortura....
Admito que hay difícil solución...pero tampoco hay fórmulas mágicas ni dogmas...se trata de andar el camino sabiendo que no estamos en posesión de la verdad, que es absoluta en el momento presente pero relativa en el futuro, y caminar con esa sapiencia, con esa humildad de la que carecemos la mayoría de los seres humanos...y me incluyo porque todavía la sigo observando en mí misma...
buen fin de semana a todos crisiseconomica2010!!!
Angel Luis Alonso
# Angel Luis Alonso
viernes, 10 de diciembre de 2010 19:04
A mi hjo mayor, cuando tenía 6 años, con motivo de un traslado laboral nuestro, tuvimos que cambiarlo de colegio. En primero de ESO, tuvo un profesor, Don Antonio, que practicaba la labor de maestro "a la antigua". Mi hijo, que era hasta entonces un primor de criatura, comenzó a tener mal carácter, ser menos comunicativo y menos alegre. Nos dimos cuenta de que su aprendizaje le aburría, porque lo que le enseñaban en clase, ademas de ser un tipo de enseñanza plana, él ya lo tenía aprendido, y se aburría. Por este motivo, ese Don Antonio le marginaba al final de la clase, donde lo pasaba fatal. Pasó año y medio para descubrir esto que te cuento.
En la matrícula de 3º de ESO, que le tocaba el mismo profesor, hablamos con el Director del colegio para que le cambiaran de aula y profesor.
Comenzó tercero con una profesora DOÑA Encarna, a la que le pongo el Doña en mayúscula por meritoria. El primer día le explicamos lo que pasó. Esta profesora tenía 62 años entonces. Pero muy moderna. Muy adelantada y muy inteligente. Entendió nuestro problema, y se dispuso a ayudarnos. Fué milagrosa. En tres meses, mi hijo era como habia sido dos años atrás. Inquieto, alegre, travieso, entusiasta, buenas notas, buen compañero, todo ello acompañado de una exquisita educación hacia los demás.
Esta profesora era vocacional.
El otro era un sinverguenza irresponsable.
Existen profesiones a las que hay que exigirles vocación. Medicos, profesores, etc. Y que duda cabe, han de mantener un constante reciclaje en cuanto a pedagogía y metodología.
chus
# chus
viernes, 10 de diciembre de 2010 20:42
Mira Lali, creo que somos de pasta parecida y compartimos apreciaciones y experiencias semejantes, pero respecto al tema de la educación, y repito que parto del mismo suelo, empiezo a pensar o a intuir cosas diferentes. ¿Torturarlos? … No… Pero… ¡Casi! Y además, igual ya les estamos torturando…

No tengo claro qué hemos hecho mal. Pero veo que les faltan cosas muy básicas. Y creo que esas carencias parten de nuestras propias proyecciones sobre ellos, nuestro sobre-proteccionismo, el que les tratemos como adultos cuando son niños, proyectando nuestro propio niño en ellos; el miedo a frustrarles o a traumarles y el exceso de benevolencia y tolerancia, que es, como decía, un auténtico robo de los aspectos limitantes en los que tienen que ser educados. Como tú, y como Angel Luis, y como tantos otros, los niños son mucho más duros y tienen mucha más capacidad de aguantar y resistir, y como nosotros queremos ser buenos, o no ser malos como esos que nos torturaron, nos resulta muy difícil el hacernos cómplices de sus obstáculos, aquellos que les ayudan a crecer, y por eso de lo que nos hacemos cómplices es de algo que a la larga supone una tortura mucho mayor, que es vivir sin objetivos, sin conexión con la realidad, sin esforzarse, sin tener la pura experiencia vital y orgánica de que, para conseguir algo, se necesita esfuerzo, rutina, disciplina, tragarse sapos y culebras, amargarse, vencer obstáculos, caer, volver a levantarse, volver a caer, y volver a levantarse… Y quien consiga integrar este tipo de paradigmas, igual algún día descubrirá que lo importante no es la meta, sino todo lo desplegado para conseguirla, y encontrar que todo lo desplegado y luchado es el reflejo de un ser que adquiere confianza y seguridad en sí mismo, autonomía e independencia, “sin red y sin colchón”, que es libre para recorrer el mundo y atreverse con lo que sea. Alguien que, cuando se plantea un objetivo, casi que ya lo ha conseguido, porque cuenta con ese poder de confianza en la superación y el reto, basado en la pura experiencia.

Entonces ¿Cómo les damos esa educación si nos entrometemos en todos los pasos preocupados por las rozaduras físicas, síquicas, sentimentales, etc., (que tanto coinciden con las nuestras o con nuestros temores)?

Por ejemplo, la tolerancia de la frustración, ¿Cómo se aprende? Es algo que no te enseñan, es algo que se aprende por la experiencia. ¿Pero si les negamos esa experiencia? Un chaval empieza a hacer algo, y como no le sale, se agobia y lo deja. Y claro, a primera vista, parece que habría que apoyarle, con buenas palabras, emociones positivas, cariño… Pero… ¿No será una nueva forma de apoyar la atrofia, una sutil forma de tortura inconsciente? ¿Algo que luego desarrolla síndromes más profundos en paralelo? (Los “emos” por ejemplo)-http://www.frikipedia.es/friki/Emo (para hacer unas risas)

Y cuando ya alucino es cuando sale lo de que “se aburren” … Pero es que.. ¡También tienen que aprender a aburrirse, a frustrarse, a fastidiarse, a sufrir, a estamparse contra el suelo o contra la pared! ¿Eso no es vida? ¿O es que los “mayores” ya estamos realizados y no nos aburrimos, y encima tenemos que hacer el payaso para que se entretengan?
En resumen, que antes, los malos de la película colaboraban, en un ambiente poco civilizado, a que la gente desarrollase, o al menos afrontase y generase respuestas hacia, esos aspectos tan importantes como políticamente incorrectos hoy en día que son el orden, la disciplina, el respeto a la autoridad, el temor o al menos la consideración a la consecuencia de los actos... ¡Hasta el temor a Dios si me pican! ¡Porque ya no hay más dios que el ego! Y ahora que nos hemos librado un tanto de esos cocos terribles y malignos, resulta que no hemos encontrado ningún profesor sustituto para su materia, y encima, o sacamos la materia del currículo, o la endulzamos hasta límites insoportables con una forma de tortura mucho más sutil, y quizá tan inconsciente como la que se desplegaba por aquellos tiempos. ¿Cómo lo veis?
No es todo de este color, por supuesto, y el equilibrio tiene que ser más sutil, y no hay por qué llevar la cosa al extremo, pero me parece a mí que falta un ingrediente en el cocido...
Lali
# Lali
viernes, 10 de diciembre de 2010 21:48
Exacto Chus. No se puede explicar mejor...a los chavales los hemos sobreprotegido (y me incluyo, porque resultó ser un acto automático con ellos hasta que me di cuenta, todavía me lo tengo que vigilar pues como todo acto automático está la incercia detrás que me lleva a repetir), ttlmente de acuerdo con lo del aburrimiento, llevo años hablando del tema con mi exmarido por el tema colonias, resulta que hay que montarles actividades montañorusescas para que pasen el verano, cuando jugar en la playa es una actividad la mar de divertida, por poner un ejemplo, y cuando me vienen con el "me aburro" no dejo de decirles que es parte de la vida ,como la tristeza o la alegría, y siento una punzada en mi interior para no hacer con ellos algo que los desaburra, espero que algún día aprenderán a gestionarlo ellos solos...ahora ya no vienen con el tema...sin embargo, en el colegio no tiene sentido, a mi entender, el aburrimiento...habría que erradicarlo con buenos profesores....un profesor de verdad, como dice Angel Luis, vocacional, no deja que los chavales se aburran...si algo te aburre, y no tienes recursos para desaburrirte porque te controlan demasiado (caso de mi hija), acabas odiando la escuela...como nosotros la odiamos...en parte. Luego, al menos en mi caso, aprendí a valorar la educación que me han dado, gracias a la cual puedo estar escribiendo libremente;-))
Sin embargo, me disgusta sobremanera que todavía no haya encontrado más que pocos profesores (contados con los dedos de las manos) que estimulen el aprendizaje. Es el caso de mis tres hijos. No se han entusiasmado con casi ninguna asignatura.. En todos los años de secundaria que llevan (el mayor está en 2º de batx), les he oído hablar de pocas asignaturas con ilusión.
En casa, con un grupo de padres y madres con vocación de enseñanza y verdadero amor a los jóvenes, estarían mucho mejor...y hasta hace dos años no se podía sacar a un chaval del sistema escolar porque no había una manera de reengancharlos. Estaba prohibido por ley.
Esa zona de equilibrio entre la protección y la sobreprotección es complicada...la misma palabra sobreprotección me chirría un poco...amar es proteger al otro?...cuando son bebés y no se valen por sí mismos sí hay que protegerlos, pero luego ¿de qué hay que protegerles? Yo no amo a mis hijos para protegerles de la vida. Sin embargo, donde me parece que algún adulto abusa de su poder sobre ellos, si me entero, protesto...Quizás a veces me equivoco y protesto más de lo que es "normal" como madre, y por ello en círculos de su padre me decían que sobreprotegía a uno de mis hijos porque al chaval le ha costado mucho separarse de mí, quiero decir, esa separación que ocurre gradualmente a todas las edades pero principalmente en el parto: el hijo deja de estar dentro de la madre para convertirse en un ser con cuerpo propio...y cada niño tiene su tiempo y proceso de separación de sus progenitores ....Soy una madre muy pesada en este aspecto, peleona y tipo loba con sus lobeznos...hasta que algo en la vida me demuestre que ya no hace falta que los proteja de nada.
Difícil frontera entre la sobreprotección, protección y amar de verdad. Sería tema de otro artículo.
Buen fin de semana a todos
carmen cayuela
# carmen cayuela
viernes, 10 de diciembre de 2010 23:17
He tenido una educación entre tradicional y progresista, un padre autoritario incapaz de manifestar emociones cariñosas y una madre preciosa que se fue muy pronto, ella me dejo la fortaleza que da el amor y él la rebeldía que provoca el autoritarismo, recuerdo con detalle esa etapa, conflicto y dolor casi permanente, llevo conmigo el entusiasmo que me transmitieron algun@s de mis profesor@s y casi he olvidado a l@s que me hicieron sufrir, la adolescencia es una etapa de conflicto y crecimiento sin tregua.

LLevo más de veinte años trabajando en la enseñanza,conozco los currículos obsoletos, las TIC, las administraciones más preocupadas en las estadísticas y en los informes PISA que en las realidades de los centros educativos y sus carencias, la desmotivación de algun@s profes, la incompetencia de otr@s, el entusiasmo de otr@s cuantos, el miedo a entrar en el aula de unos poc@s, las tremendas carencias emocionales de otr@s muchos, también he ido constatando a lo largo de los años como ,cada vez con más ahínco, muchos de los que componen "esa gente pequeña" llega a los centros pidiendo límites a gritos o a golpes porque en su familia no se los ponen y en algún lugar se los tienen que poner, tengo muy claro que sin conflicto y dolor no hay serenidad y alegría, que sin esfuerzo-experiencia personal e intransferible no hay aprendizaje posible y que esta moda de la sociedad de la abundancia y de la falta de tiempo para educar, de darles todo lo que piden porque si no se ponen tristes o se aburren y de no pedirles nada a cambio, es lo más pernicioso que se le puede hacer a un adolescente porque se le está impidiendo algo tan importante como es adquirir madurez emocional. Es curioso, en muchos lugares del planeta criaturas de tres años se buscan la vida y en otras a los treinta y cinco todavía se es dependiente de los padres.

Gracias Lali, y gracias a todos.

Un abrazo
Eduardo Martinez
viernes, 10 de diciembre de 2010 23:17
Hemos llegado al punto de fricción entre mi ex, con la que he estado unido-casado 34 años hasta el 12 de noviembre que hicieron mi "Lanzamiento" de mi hogar (vulgarmente, echarme a la p... calle)

Ella se ha divorciado de mi porque súperprotegía a nuestras dos hijas y yo mantenía una filosofía angloandaluza, muy bien resumida por Chus en su último mensaje. Afirmaba que yo no quería a mis hijas y que las "maltrataba" por no darles todo lo que ellas querían.

Como resultado, pidió el divorcio el 4 de febrero de 2009. He convivido con las tres hasta el "Lanzamiento" mencionado, por extraño que pueda parecer (según todos los vecinos)

Como ahora está el "Divorcio Exprés" ya no se necesita una razón y un culpable. De acuerdo con el buenismo de los socialistas, se puede uno divorciar simplemente porque sí. De modo que ahora tenemos matrimonios que no duran más de un año y más divorcios al año que matrimonios, desde el 2009. Ya no hay que conducir en el matrimonio con el cinturón de seguridad. Puedes incluso saltarte el semáforo en rojo. Sólo tienes que ser mujer: 98 por ciento de los divorcios terminan en divorcio con la mujer quedándose con los hijos y con la casa, aunque sea del marido y ella tenga la suya propia de menos metros cuadrados. Los hijos tienen que vivir en el entorno que están habituados. ¡Toma ya! Y el marido y padre debajo de un puente. ¡Más toma ya! Y con una compensación económica del marido hacia la mujer, aunque el que tiene que buscar habitación y pagarla sea el marido y padre. ¡Toma justicia democrática!

Y Lali hablando de ser una lobezna por no se que razón de cierta sumisión que "sufrió" de joven.

¿Pero de qué hablamos?

Todos los de mi edad recibieron o "sufrieron" esa "sumisión" y todos mis amigos los encuentro con una gran autoestima, habiendo conseguido casi todos sus objetivos y viviendo felices y comiendo perdices.

En cambio, observo la desfachatez y la falta de respeto que existe en los jóvenes hacia sus profesores y los mayores. El tuteo tan descarado: ¡Oye tú! hasta en las tiendas. No tienen disciplina, ni educación, ni civismo, ni principios, ni nada de nada.

Aquí se ha planteado el mundo al revés: antes éramos "maltratados" física y psíquicamente y ahora son "maltratados" de no sé de que forma.

Yo tengo un recuerdo muy grato de mi niñez, adolescencia, juventud y de los principios que me enseñaron en los Salesianos. Sin ellos, nunca hubiese podido hacer y llegar donde he llegado. Ahora, o metes a tus hijos en un colegio que sabes que le van a enseñar principios y reglas y educación y disciplina, o salen echo unos desalmados mal educados.

Repito: EL MUNDO AL REVÉS. Y la cuestión es que nos preguntamos qué les pasa. Muiy sencillo. Tienen todo lo que les apetece. Sin sacrificios, sin trabajo, sin esfuerzo. Y eso es lo que esperan de la Sociedad: que les den todo gratis igual que han hecho, habitualmente sus Madres y algún Padre.

Esa es al menos mi experiencia y como tal la traslado. Y no es única. Es la experiencia de la mayoría de mis amigos.

Friendly greetings, Edward Martin, Angloandalú divorciado exprés por pretender educar a mis hijas en un estilo respetuoso con la Humanidad y con el Entorno. ¡Toma ya!
chus
# chus
viernes, 10 de diciembre de 2010 23:49
Aunque no conozco la situación más que por tus palabras, dear Eduard, quisiera hacerte llegar un saludo afectuoso. Espero que puedas disfrutar por lo menos de no estar más con quien no te tolera, ni quizá, te merezca, y que esa nueva libertad te acerque a disfrutar de ti mismo, de tus valores tal como los pruebes y experimentes. Ya sé que no es mucho consuelo y meterme en camisas de once varas, pero... ¡Qué menos!
Hablando de sobreprotección y de machismo (encubierto), ¡Vaya tela!
Fuerte abrazo
Chus
Lali
# Lali
viernes, 10 de diciembre de 2010 23:52
Totalmente de acuerdo, Edward Martín, Angloandalú, EL MUNDO AL REVÉS. Qué gracia, era el nombre de un juego que jugaba con mis hijos cuando cenábamos: jugamos al mundo al revés? eran pequeños....consistía en decir lo contrario de la verdad...a Pablo le gusta el queso (no le gusta), a Helena la salsa de tomate (por entonces eso ha cambiado), a Jose le encanta el gazpacho (era uno de los pocos alimentos con los que no podía)...la abuela está gorda...el abuelo flaco....pues eso, a construir un mundo del derecho, que viene de muy lejos, casi no había ni piedras...
Siento lo de tu situación personal, espero que se solucione pronto para el bien de todos vosotros.
saludos
chus
# chus
viernes, 10 de diciembre de 2010 23:52
AMÉN Carmen.
Lali
# Lali
viernes, 10 de diciembre de 2010 23:54
otro AMEN Carmen
Eduardo Martinez
sábado, 11 de diciembre de 2010 13:22
Podéis estar felices.

Mi situación ha cambiado a mucho mejor.

Como "buen" angloandalú, mantengo la relación de amistad con mis tres mujercitas, aunque tengo que tener mucha manga ancha con mi ex. Hay un chiste que define la situación:
"Hay una mujer, con dos hijas, y un padre conduciendo. Salen del garaje. Tira hacia la izquierda. Salta la mujer y dice: ¿Por qué vas hacia la izquierda?. El Santo Job (en este caso), tira pa la derecha. La hija mayor pregunta: ¿Por qué vas hacia la derecha?. El Job sigue impertérrito sin mover sus labios ni un músculo. Tira pa lante. La hija pequeña pregunta: ¿Por qué vas hacia adelante? El Job, tranquilo como indica su nombre vá hacia atrás. La hija mayor comenta: ¿No te parece absurdo ir pa trás? El Job entonces decide parar el coche. Salta la Madre: ¿ES QUE NOS VAMOS A QUEDAR PARADO AQUÍ TODA LA NOCHE?

Ahora tengo los siguientes objetivos:
1. Mantener mi relación con CE2010.
2. Mantener una relación de amistad con mis tres mujercitas y ayudar a la pequeña en sus estudios, vía e-mail, Facebook o en persona (me he ido a vivir enfrente de casa)
3. Ayudar en lo que puedo a la Sra. donde vivo que es parapléjica y cuyo ex se ha divorciado también hace dos años. Parece que le estoy ayudando a reducir su depre.
4. Ayudar en lo que puedo a su hijo de 29 años que está sufriendo las consecuencias de que ambos padres intentan dejar en mal lugar al otro. Además, para que se olvide un poco de los problemas y para cumplir con uno de sus objetivos que no había podido hasta le fecha, le doy clases de inglés de lunes a viernes.
5. Ayudar a la Morita simpática que ayuda en la casa, que a pesar de llevar tres años en España, habla un español indio. Así que le doy clases de español todos los días que tiene un rato libre (casi todos)
6. Como esta morita simpática tiene mucha familia y relaciones, me ha pedido que les ayude y he conseguido una red de ONG's y Asociaciones que ofrecen Ropa, Comida, Estudios de Español y Bolsa de Trabajo para con y sin papeles. Ya he empezado con dos pero como entiendo que se correrá la voz, esta será posiblemente en el futuro mi mayor ocupación.
7. Mientras tanto, sigo luchando con la presunta Mafia de la Administración (Ministro de TRabajo, TGSS, INSS, Dirección General de Empleo, Agencia Tributaria, Ministros, Jueces, y demás Instituciones) para intentar jubilarme y mantener la titularidad de mi negocio. Como la Administración lleva la friolera de cuarenta años, presuntamente prevaricando, me están poniendo todas las zancadillas posibles para que yo ceda y no insista en que se cumpla la ley. Sólo me deben 40.000 Euros.
Como tienen pinchado mi teléfono, al enterarse que un vecino iba a comprarme una plaza de garaje, le han robado el coche dentro del garaje de la casa. Con la misma profesionalidad que me robaron el mío, así que no puedo pensar en coincidencias normales. Están embargándome todas mis cuentas para que no pueda tener para sobrevivir y que me vea forzado a parar el montaje que he realizado vía la Justicia, la Administración Política y el Defensor del Pueblo. Como no me conocen, siguen insistiendo, veintidós meses más tarde, a la espera que yo ceda. ¿Vosotros que creéis? ¿Cederé o no cederé?

Friendly greetings, Edward Martin, ciudadano eXpañol y angloandalú por decisión propia.
Maria Oliver
# Maria Oliver
domingo, 12 de diciembre de 2010 15:02
Lali, tod@s, paso tarde y con poco tiempo. GRACIAS, te leo y pienso en Salinas, que venía a decir en algun verso que hay personas cuya vida, “es cristal por donde la esperanza pasa, sin resistencia”. Gracias Lali por esa esperanza, y por la maestría, que la honesta transparencia sea acaso la más dificil proeza, al escribir (y en la vida)... demanda ardua y valiente labor, y no precisamente de estilo o no sólo de estilo ;-)
y gracias por los comments! tantos de ellos artículos per se! Habrá que pacer el artículo y el diálogo, vaya tela (o, mejor, vaya seda sutil!)
Lali
# Lali
lunes, 13 de diciembre de 2010 10:58
Gracias María y gracias a tod@s por vuestros comments a seguir tejiendo el hilo de la cometa..
Lali
# Lali
lunes, 13 de diciembre de 2010 13:04
Y para cerrar, comentaros que este fin de semana ha caído en mis manos un libro que se llama Penélope o las trampas del amor, proponiendo una coeducación nueva en las escuelas, igualitaria de chicos y chicas, sin relaciones de poder, en contacto con las emociones. Es un libro que se publicó hace años y cuya autora se dedica a esto..está ocurriendo ya el cambio, sólo falta que más gente pueda dedicarse a dicho cambio...
saludos
manu
# manu
lunes, 13 de diciembre de 2010 22:25
Penélope o las trampas del amor"

Charo Altable Vicario (Pedagoga, Educadora Sexual,
Experta en Coeducación y Terapeuta en Psicosíntesis)

http://www.sare-emakunde.com/media/anual/archivosAsociados/Altable.Ch_05_es.pdf
Lali
# Lali
martes, 14 de diciembre de 2010 12:34
Exacto Manu, muchas gracias por ampliar la información

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Jordi Pigem (6)
Jorge Arráez (2)
Jorge Ramos (8)
José María Hernández (28)
José Carlos García Fajardo (1)
Josep Crusellas (1)
Josep Puig (1)
Juan Carlos Ferrando (4)
Juan Trigo (34)
Julian Prieto (1)
Kico (5)
Koldo Aldai (29)
Lali Valls (6)
Mª Dolors Oller (3)
Manuel Ángel García (1)
M.Vilaseca (2)
Manuel Delgado Ruiz (1)
Miguel Á. Ortega (5)
María Rodríguez (2)
Mario Conde (1)
Marisol Ramoneda (1)
Rafael J. Rodriguez Sanchez (2)
Mesas de Covergencia ciudadana (1)
Miguel A. Delgado Gonzalo (3)
Miguel Angel Múgica (3)
Miguel Haag (2)
Nacho Rivera (25)
Oliver Style (1)
Pere Feliu (6)
Gabriel Fernandez (12)
Principia Marsupia (8)
Rafael Cobo (1)
Sagrario Alia (1)
Sagrario Arana (25)
Santiago Salcedo (2)
Santiago Villar (35)
Sebastian Corradini (1)
Sergio González (18)
Toni Pons (4)
Vicenç Fulcarà (2)
Jose Luis Montes (2)
Walter Trujillo (3)
Xavi Martín (58)
Yago Sobrevías (1)
    
Fechas