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También es importante que nos envieis vuestros artículos para publicarlos en esta sección.

Somos conscientes, que en muchas ocasiones, algunos artículos pueden resultarnos difíciles de leer por falta de algunos conocimientos de base en ese tema específico. Nuestra intención es ir comentándolos entre todos y facilitar la labor de comprensión. No dudeis en preguntar sobre cualquier término o concepto que no os resulte comprensible, por básico que os parezca.

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En todo tipo de tertulias comprobamos a diario un clamor general que coincide en afirmar la pérdida de la cultura del esfuerzo como uno de los principales problemas que hay que resolver para mejorar nuestras expectativas de desarrollo social. Se sostiene, en este caso con plena razón, que ha habido un cierto declive en la motivación de los individuos hacia la realización de tareas que sólo se vean recompensadas tras un largo lapso de tiempo. Entender porqué se produce este efecto en la sociedad actual nos llevará a formular las propuestas adecuadas para comenzar a revertir la situación:

1) Uno de los orígenes principales de esta pérdida de motivación hacia el esfuerzo como medio de obtener objetivos vitales es la fuerte ludopatización de la sociedad. En la vida cotidiana se nos bombardea con múltiples mensajes que nos inducen a pensar que el azar es nuestra esperanza principal de progreso personal: loterías del estado, cupones, quinielas, primitivas, bono-lotos, casas de apuestas on-line, sorteos como incentivo de venta, salones de juego directo, máquinas tragaperras, bingos y un sinfín de propuestas similares nos inundan por doquier. El mensaje es “la vida es una tómbola, juega porque esa es la principal  y casi única vía que tendrás para escapar de tus problemas y de tu anodina existencia”. La dramática ludopatización de la sociedad es un auténtico torpedo en la línea de flotación de la “cultura del esfuerzo” y es quizás una de las principales causas de su declive. En consecuencia la primera medida efectiva a tomar sería la fuerte reducción o eliminación del asfixiante ambiente ludopatizante que nos envuelve, es decir la práctica prohibición de los juegos de azar. El propio funcionamiento de la economía se ha revestido de este halo de imprevisibilidad, azar, especulación o casino. Grandes fortunas se hacen o deshacen en bolsa en cuestión de minutos a partir de determinadas “apuestas” sobre un determinado valor. ¿Qué sentido tiene esforzarse si hay tantas maneras de hacerse millonario de manera rápida, contundente y sin grandes incomodidades?

2) La sociedad hiperconsusmista que el capitalismo ha construido necesita placeres rápidos e instantáneos. Esperar no entra en el vocabulario del márketing directo y agresivo que nos ahoga. ¿Te gusta? ¡Pués consíguelo ya!. Si no tienes dinero para pagar no te preocupes, te damos crédito. Fruto de esta patologización consumista del individuo nos vemos sumidos en una gigantesca deuda privada. El 85% de la deuda española, así como en el resto del mundo, es deuda privada. Aunque este dato suele permanecer convenientemente velado, las familias deben más que las propias administraciones públicas. Sin embargo esto no parece ser problema para los ideólogos del sistema que siguen induciendo a la gente hacia el consumo y endeudamiento compulsivo. La segunda medida podría ser, por tanto, gravar con un fuerte impuesto todos los gastos publicitarios de las grandes empresas. El nuevo mensaje sería: Consume sólo los productos que necesites y procura ahorrar primero, mediante tu esfuerzo, antes de adquirirlos para no tener que endeudarte. El crédito, tanto para empresas como para particulares, debe ser administrado con gran responsabilidad por instituciones bajo control público. La pura lógica de la cultura del esfuerzo nos dice: “Si quieres gastar ahorra primero”.

3) La cultura del esfuerzo no es solo un logro individual sino también colectivo. El sentirse parte integrante de un proyecto compartido constituye un potente factor motivacional añadido para los indivíduos en su propio desempeño individual, como ha demostrado en innumerables ocasiones la Psicología Social. Las comunidades que más han conseguido progresar trabajan de manera cooperativa en la búsqueda de objetivos comunes. Cuando los elementos colectivos se ponen en valor los individuos creamos más y mejor con la ilusión de no defraudar el esfuerzo de los compañeros y la expectativa que estos depositan sobre la calidad de nuestra aportación. En la naturaleza tenemos innumerables ejemplos de este tipo de esfuerzo colectivo, desde la construcción de una colmena por parte de las abejas hasta la elaboración de una enciclopedia del conocimiento humano a partir de una red de unidades colaborativas. La tercera medida para recuperar esta cultura del esfuerzo es la puesta en valor del concepto de laboriosidad colectiva, tan propio de las culturas orientales o de autores clásicos como Kropotkin, que debería ser de lectura obligatoria en los centros educativos.

La ludopatización de la sociedad y la economia, la facilitación compulsiva del consumismo mediante deuda,  junto con el fomento de la despreocupación individualista son las principales causas del socavamiento de la cultura del esfuerzo en Occidente. Nada como la reversión de estos factores desencadenantes para fortalecer este pilar necesario para la construcción de una nueva sociedad más sana, potente, cohesionada y esforzadamente comprometida con su futuro.

http://alterglobalizacion.wordpress.com/2010/05/30/la-cultura-del-esfuerzo/


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Comments

German
# German
jueves, 10 de junio de 2010 8:15
Que razón tienes Javier!.Claro que se ha perdido la cultura del esfuerzo,se ha vanalizado la vida,se ha destruido el sentirse responsable,la empatía hacia los demás,se ha fomentado desde todos los ambitos que en cuatro días te hacias rico sin el mínimo esfuerzo,que ésto nunca se iba a acabar,que quí todos seríamos ricos,los campeones de Europa,la segunda potencia de EUROPA.Eso fué calando en la sociedad,que se endeudó hasta las cejas creyendo que alcanzaría a su vecino más rico.Desde la tele se bombardeaba a la gente con programas basura,banales,donde cualquiera se hacia famosillo y ganaría mucho dinero.Cuando tenemos a una escuela pública abandonada a su aire, pasa lo que pasa,alumnos desmotivados y cuando se hacen adultos imitan lo que de pequeños han visto.Así vamos como vamos.
chus santisteban
# chus santisteban
jueves, 10 de junio de 2010 9:05
Cuando alguien tiene un deseo real, no escatima esfuerzos para conseguirlo.
Todas las fuerzas del cosmos, microcosmos incluido, trabajan en un solo sentido: destilar el deseo real.
Y todas trabajan en un equilibrio dinámico de pares de opuestos, contracciones y expansiones, altas y bajas, que expresan una causa interna motora que acaba por expresarse en lo material.
En el ser humano, esa causa interna motora acaba por expresarse en forma de un deseo real. El problema básico con un deseo real es que un deseo real implica SER, y que en muchas ocasiones ese deseo de ser, se distorsiona en un deseo de TENER y de PARECER.
El deseo de ser se concreta en imágenes mentales de uno mismo “siendo” lo que quiere ser, ocupando el centro del espacio imaginado de una realidad objeto de materialización.
Es indudable que en el marco en el que se despliega la imaginación y la percepción humanas, existen múltiples referencias e imágenes con las cuales uno se identifica o no, respondiendo al brote inicial de ese deseo de corazón que aparece en el individuo. Y en la cultura actual tan estimulada por el consumismo, el impacto de un número exorbitado de referencias es desaforado e invasivo, y en muchos casos, distorsionante, porque desvía la expectativa y la ilusión de sus potenciales clientes hacia la opción de canalizar las fuerzas del deseo hacia la experiencia de “tener” o “parecer” en lugar de la de “ser”, con lo que se crea y se alimenta una serie de circuitos de insatisfacción y de consumo adictivo y compulsivo.
La industria de la publicidad conoce bastante bien la psicología humana, y utiliza sus descubrimientos para colocar a sus potenciales clientes dentro de escenarios de imágenes mentales, representadas en sus anuncios y comerciales, en las que, para disfrutar de una determinada apariencia de ser, apariencia de referencia, tiene que consumir alguno de sus productos. Hasta cierto punto, es una usurpación del mismo poder que empleamos para alimentar o descubrir un real deseo.
Por ejemplo, y ya desde la infancia, los chavales se suman a determinados colectivos en los que aparecen ciertas normas tácitas de apariencia y de posesión que son las que parecen otorgar carta de crédito, asociación, y aceptación a sus miembros: poseer y lucir determinadas prendas de vestir, determinadas marcas, realizar determinadas actividades, y desde ese momento se crea una especia de cuota o impuesto que grava y regula la pertenencia a los colectivos y la aceptación dentro de ellos: uno es lo que es por lo que tiene o por lo que aparenta y luce, no por lo que es o quiere ser, o por ser sí mismo.. Y uno entonces empieza a dedicar esfuerzos a servir a esa apariencia y a acaparar posesiones, con sus modas y sus ciclos, hasta el punto en que acaba por ser esclavo de esos circuitos. Incluso se crea una industria y una economía basada en esos presupuestos, que por lo tanto, está viciada desde su base.
Dentro de esa cultura de la apariencia y de la posesión, los padres, en muchos casos estimulados por una competitividad en apariencia y posesión, educan a sus hijos dándoles todo lo que les piden, sin que a estos últimos les cueste el menor esfuerzo conseguir esos objetivos, que, al ser distorsiones del objetivo real, a medio plazo causan más insatisfacción. Con eso, hurtan a sus hijos la imprescindible lección de conseguir las cosas por el propio esfuerzo. Lo que a su vez, reduce a casi nada el valor de las cosas obtenidas o regaladas. Y todo porque en lo profundo de su naturaleza, quien está siendo educado está pidiendo desesperadamente que se le enseñe, que se le pongan límites y reglas dentro de las cuales desarrollarse, probarse y encontrar los frutos del propio esfuerzo. La ausencia de tales medidas de enseñanza a través de límites y normas, y el hurto cometido de los mismos, son la causa profunda de muchos comportamientos aberrantes que aparecen en las nuevas generaciones y de los males de una sociedad que hace descansar su economía y sus contratos sociales en fundamentos errados.

La solución es ayudar, colaborar con la esencia de la Naturaleza y la esencia del Ser Humano, cuyo objetivo es SER. Preguntar y preguntarse ¿Qué quiero? ¿Qué quiero ser?
No es fácil la respuesta… Implica un proceso. Pero mientras en ese proceso se mantenga firmemente asida la premisa de la pregunta, todas las instancias del mismo serán clarificadoras y alimenticias.
Y a la hora de colaborar en la educación general, ser conscientes de que a veces dar es quitar, regalar es robar, y que las fuerzas limitantes tienen un componente educativo insustituible, cuyo hurto es un auténtico crimen contra una infancia desprotegida.
Abrazos luminosos
Chus
chus
# chus
jueves, 10 de junio de 2010 9:11
También quisiera puntualizar y destacar, para ser justo, que en estos momentos existe en nuestro pais una generación y un modelo de esfuerzo absolutamente ejemplar, en el plano deportivo. Casos como el de Rafael Nadal, o el triunfo de la cantera del Barcelona F.C., y tantos otros deportistas en fútbol, baloncesto, ciclismo, balonmano, tenis, alpinismo, y demás, en un mundo como el de hoy, son para quitarse el sombrero y estar orgulloso y esperanzado, entre otras cosas, por el modelo, el tipo de referencia y la cultura que ello supone.
German
# German
jueves, 10 de junio de 2010 10:16
No me vale los deportistas de élite y menos los del futbol que cobran una millonada y no tiene nada que ver con el deporte de base que ése si hay que quitarse el sombrero.Tú te crees que hay derecho a que si gana España cobren los jugadores 600.000euros de prima?De ejemplo nada de nada.Todo por la pasta!.lo que tiene mérito es el deporte de base ,clubs modestos que hasta ponen d su bolsillo para seguir jugando.Aquí como en todo lo demás sólo sed potencia el deporte de élite,los otros nada.
chus
# chus
jueves, 10 de junio de 2010 10:53
Una cosa es lo que cobren, si ganan, (descontados impuestos, que se los descuentan) y otra cosa es lo que han hecho para llegar ahí, durante años de sesfuerzo diario. Lo uno no tiene por qué desmerecer y denigrar lo otro. En absoluto. A mi no me vale que por una prima cuestionable se cuestione todo lo demás ¿no te parece?
Los deportistas de elite no llegan a la elite por herencia, por lotería, o por enchufe, sino por la inversión diaria, fiel y persistente, del verdadero valor de su esfuerzo, y el mantenimiento de ese esfuerzo en una rutina responsable, seria y profesional. Ahí tienes a Nadal, un tío que después de ganar su 5º Roland Garros, no se va tarde a la cama porque tiene que entrenar, para seguir superándose...
Igual hasta es poco dinero, contando lo que se llevan otros, y contanto la ilusión, la riqueza y el movimiento que generan con su influencia.

Y aquí, no sé lo que se potencia, pero el que quiere, puede. Y desde niño. Desde la base. Hay campo para todos. Y si no lo hay, el que lo quiere de verdad se lo busca, y pelea por lo que quiere ser.

Pero solo hay un ganador en cada torneo o competencia, y para serlo, hay que esforzarse bastante. Y si lo que quieren es ganar pasta, pues incluso así me parece loable, porque van a tener que esforzarse muchísimo y no se lo van a dar regalado.


German
# German
jueves, 10 de junio de 2010 12:00
Y mientras el deporte de base hundido por falta de subvenciones,en muchos colegios ni siquiera tienen instalaciones adecuadas y cuando las tienen se van cayendo a pedazos por falta de mantenimiento.No digo que sea loable el que llegen a la cúspide con su esfuerzo pero en lo demás el deporte de base está en rruinas.Mas ayudas públicas al deporte de base,escolar y no que estén los chavales tirados por ahí por falta de motivación.Instalaciones obsoletas que se caen sólas.Eso sí,600.000 euros alos futbolistas si ganan el mundial.Cuantas canchas de baloncesto,pistas de deporte,etec etc se podrían hacer.Menudos sinverguenzas!
Eduardo
# Eduardo
jueves, 10 de junio de 2010 18:13
Es muy típico de la sociedad cainita española envidiar los logros de los que destacan y sacarles "peros" en vez de alabar lo conseguido con su esfuerzo y aprender de su ejemplo para poder mejorar...
En cuanto al artículo de base me parece que este problema de pérdida de la cultura del esfuerzo es más español que de Occidente. En el resto de Europa, y cuanto más al Norte, más acentuado, este problema es mucho menor que en nuestro país. No digo que no exista allí, pero es mucho más importante en España.
Otro de los factores que ayudan a que este concepto de esfuerzo sea casi inexistente aquí es la falta de un proyecto común, como bien apunta Javier. En España, otra vez, este factor es mucho más claro que en el resto de Occidente.
Yo me atrevo a decir que el problema que expone Javier es específico de España, no de Occidente en general. Al menos es la sensación que tengo.
Un abrazo
Eduardo Martinez
jueves, 10 de junio de 2010 18:55
Amigo Germán,

Ya ha quedado claro que no te gusta que los jugadores cobren esa cantidad, que según tengo entendido no la pagamos nosotros en su mayor parte, sino patrocinadores y la Federación Internacional de Fútbol. ¿Podríamos tratar ahora el tema tan importante de la "Cultura del Esfuerzo" que nos plantea Juan Arias?
------------------
Los tres conceptos que tratas me recuerdan mucho a filosofías de Ghandi, Teología de la Liberación y similares, con las que estoy a favor.

No obstante, no creo que la aplicación de la Ley del Péndulo sea lo más recomendable, ni para esta crisis ni para ningún momento de la Historia de la Humanidad. Los extremos nunca han demostrado ser buenos. Ni hacia la izquierda, ni hacia la derecha.

Nosotros estamos en estos momentos inmersos en leyes y costumbres fundamentadas en la Ley del Péndulo: la Franquista que pervive, y la opuesta que nos dieron los políticos de la transición que nos consideraban, al igual que los franquistas de Fraga, unos borregos. Algo parecido ha sucedido con la Familia y la Sociedad, tal como plantea "El Chus". Así no creo que vayamos a avanzar mucho.

Parece ser que existe algo que llaman TÉRMINO MEDIO, que yo no lo he conocido en España. Ni en tiempos pasados, de acuerdo con la Historia, ni desde que tengo uso de razón, hace unos sesenta años.

Me gustaría pensar que podríamos intentar lograr tus tres objetivos sin perder lo positivo que tenemos.

En el aspecto del juego, sería muy fácil pedir al gobierno que hubiese un impuesto para todo lo ganado en los juegos de azar, igual que creo que ha hecho con los premios de la tele. No veo la razón por la que no tengamos que pagar impuestos por ganar cantidades superiores a 100.000,00 Euros por ejemplo. Creo que, además, existen LISTAS ROJAS en bingos y casinos para no permitir jugar a los ludópatas. Si no las hubieran, deberían existir y utilizarse.

En lo del consumo, creo que lo único que debería hacerse es dejarse de filosofías de Hijo Pródigo, y que la publicidad, los medios de comunicación, los inversores, bancos, etc., SE AUTO-REGULEN, como si fuésemos perfectos. Unas regulaciones adecuadas impedirían las facilidades que tienen los consumidores para endeudarse. Unas LISTAS ROJAS, donde apareciesen los consumidores de compra compulsiva y deudores, evitarían que éstos pudiesen comprar sin ton ni son.

Las nuevas tecnologías facilitan mucho la labor de las LISTAS ROJAS.

Hay fórmulas para promocionar la cooperación. Desde el gobierno central y las autonomías, se podrían sugerir a los emprendedores, el desarrollo de cooperativas mediante subvenciones directas o de interés del crédito. Lo mismo, para empresas que se unieran. Tenemos que cambiar la mentalidad española de la individualidad. Yo ya aporté mi granito de arena, trayendo Supranational y creando ACRHOTEL y Best Western España, a partir de las cuales salieron otras asociaciones comerciales hoteleras y de agencias de viajes. Pero no se puede dejar la cuestión en manos de las empresas privadas para que se conviertan al cooperativismo por arte de birlibirloque.

Resumiendo: Bien por tus propuestas pero siguiendo ese virtuoso TÉRMINO MEDIO que en España nos cuesta tanto encontrar, fundamentado principalmente por los dogmas católicos-vaticanos y las dictaduras y plutocracias políticas.

Amistosos saludos, Eduardo CheGandhiSon

P.D.
Tocayo, totalmente de acuerdo contigo. Es un problema hispano. Ni siquiera portugués.
German
# German
jueves, 10 de junio de 2010 19:41
Amigo Eduerdo M. ,me dá igual quién la page,me parece indecente,vergonzoso .
Eduardo Martinez
jueves, 10 de junio de 2010 22:30
Estimado amigo Germán,

Respeto tu punto de vista al 100%, pero lo que me gustaría leer (también) es tu opinión sobre la Cultura del Esfuerzo. Seguro que tienes ideas que aportar. Estoy impaciente por leerlas.

Gracias de antemano por tu atención.

Amistosos saludos, Eduardo CheGhandiSon

P.D.
Si hay que votar en alguna parte para apoyarte sobre lo del fútbol, me avisas que lo haré con mucho gusto.
German
# German
jueves, 10 de junio de 2010 22:53
No sabes leer?.Lo he escrito en mi primer post.Ahora si hay que darte la razón me avisas que te la doy,lo que tú digas,Amen.Quizás sepa más que tú sobre la cultura del esfuerzo,o nó.Lo dejamos ahí.Es tarde y mañana madrugo.
Eduardo
# Eduardo
viernes, 11 de junio de 2010 10:00
Algún comentario de l@s moderador@s???
chus
# chus
viernes, 11 de junio de 2010 10:15
Me parece que se abre una ventana a comentar un tipo de valoración y de respeto al esfuerzo, que quizá no se lleva a cabo en nuestra cultura, y que ocasiona bastante frustración e indignación, como en el caso que expresa Germán. Y es que hay un montonazo de gente que madruga lo suyo, y trabaja lo suyo, consumiéndose y esforzándose por aguantarse y aguantar todo lo demás, sin que recibauna determinada cantidad de respeto y retribución acorde con dicho esfuerzo, e incluso reciba desconsideradamente una presión fiscal, legislativa, etc., deshumanizada y menospreciante.

y si, ese también es el "deporte de base" descuidado en nuestra cultura.
Existe una falta de valor y reconocimiento acerca de la dignidad y la estima del esfuerzo cotidiano del personal. Y es lógico que se canalice en descontento y crítica dura. Uno se esfuerza, trabaja, y en vez de darle premios o reconocimiento, le estrujan más, si cabe...

Pero bueno, creo que a falta de medallas ajenas, es mejor, más práctico y saludable empezar a colocárselas uno mismo, a reforzar la autoestima y basarse más en valorarse y apreciarse, y en encontrar más energía y dependencia de la propia dignidad y de hacer las cosas bien uno mismo, por si mismo, y para uno mismo. Quererse y valorarse más, y no esperar a que lo hagan los demás. No se puede esperar de los demás. Siempre habrá alguien que se menosvalore y que se desprecie más hasta el punto de tratar de arrastrarnos a la complicidad de su visión de si mismo, proyectada y contrastada con los demás. Y justo cuando uno más se esté esforzando, aparecerá, casi automáticamente, algún ejemplar de ese tipo, como para probar y testar nuestra autoestima y nuestro respeto por uno mismo, a la vez que prueba la suya. Enlaces químicos de la naturaleza psíquica...
El respeto a uno mismo y el descanso en la autosatisfacción de la propia dignidad, genera un estado de confianza y seguridad que es lo que luego se transmite al entorno, lo que a su vez atrae y repele elementos y enlaces en el inconsciente colectivo inmediato.
Abrazos luminosos
Chus
Daniel_Z
# Daniel Zaragoza
viernes, 11 de junio de 2010 13:47
Javier, agradezco tu excelente aportación. Has centrado muy bien la cuestión y todos los puntos se articulan de forma coherente para explicar ese fenómeno que percibimos en nuestra cultura.

Personalmente los priorizaría de diferente manera, dando más énfasis al punto 2. La cultura del dinero fácil, de la ganancia astuta y especulativa, están muy arraigadas en nuestro país. Junto a la envidia, la avaricia, el miedo y la indolencia son parte del código genético patrio.

Alguna vez tendremos que sacar los arrestos y "tirar pa lante" Creo que el panorama que tenemos recomienda hacerlo ahora...

Este blog es inspirado por objetivos ambiciosos. Entre ellos encontrar nuestro valor como individuos. Ese valor, ese poder personal, se encuentra cuando nos enfrentamos con nuestras limitaciones y a pesar de caer, errar o reiterar, volvemos una y otra vez a poner nuestro empeño por superarlos. La vida no tiene que ser un castigo permanente como el de Sísifo. Vivimos experiencias vitales que nos enfrentan a nosotros mismos y de la que podemos resurgir renovados. Vivimostambien instantes felices en los que lo que somos puede compartirse con quienes nos acompañan en esa travesía que es la vida. Todo fluye, nada vuelve a ser igual. Nada se repite sin que algún cambio acontezca.

Podemos tomarnos la vida de muchas maneras. Podemos mercantilizar nuestra existencia y hacerlo todo a cambio de algo, podemos también basar nuestra conducta en estímulos de premio/castigo o podemos elegir entender la vida y los escenarios en los que tomamos parte como una oportunidad de colaborar en un proyecto común, en el que la recompensa es la de la satisfacción de un resultado en el que se ha puesto lo mejor de uno mismo y se ha compartido con otros en igualdad de condiciones. El esfuerzo, la constancia, la dedicación "desinteresada" tienen en si mismo la recompensa, aunque cuando nos asentamos en una actitud narcisista no seamos capaces de apreciarlo.


Quiero compartir un poema que me impresionó en mi juventud y procuro tener presente a lo largo de mi vida:

Si...


Si puedes mantener en su lugar tu cabeza cuando todos a tu alrededor,
han perdido la suya y te culpan de ello.

Si crees en ti mismo cuando todo el mundo duda de ti,
pero también dejas lugar a sus dudas.

Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no te domina el odio

Y aún así no pareces demasiado bueno o demasiado sabio.

Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo.

Si puedes conocer al Triunfo y la Derrota,
y tratar de la misma manera a esos dos impostores.

Si puedes soportar oír toda la verdad que has dicho,
tergiversada por malhechores para engañar a los necios.

O ver cómo se rompe todo lo que has creado en tu vida,
y agacharte para reconstruírlo con herramientas maltrechas.

Si puedes amontonar todo lo que has ganado
y arriesgarlo todo a un sólo lanzamiento ;
y perderlo, y empezar de nuevo desde el principio
y no decir ni una palabra sobre tu pérdida.

Si puedes forzar tu corazón y tus nervios y tus tendones,
para seguir adelante mucho después de haber perdido,
y resistir cuando no haya nada en ti
salvo la Voluntad que te dice: "Resiste!".

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
o caminar junto a reyes, y no perder el distanciar de los demás.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado.

Si puedes llenar ese minuto,
con sesenta segundos que valieron la pena recorrer...

Todo lo de esta tierra será tuyo,
y lo que es más: serás Hombre, hijo mío.


"If"
Rudyard Kipling

Ya sea en la familia, la comunidad, o el entrono profesional. Muchos son los escenarios en los que vivir tal actitud. Probablemente es una bella utopía, pero algunos de nosotros tratamos de vivirla y hacerla parte de nuestro sentido como seres humanos.
Daniel_Z
# Daniel Zaragoza
viernes, 11 de junio de 2010 14:02
Eduardo, no soy moderador, pero como usuarios habituales todos hemos de "moderarnos" y recordarnos mutuamente la necesidad de hacerlo. Es como aquellos carteles que ponen: "Mantengan limpias las instalaciones del mismo modo en que les gustaría encontrarlas" Ya sabemos que siempre hay alguien que no se da por aludido, pero creo que en general todo el mundo sabe a que se refieren.

Estoy seguro de que ninguno de los "habituales" tiene intención de menospreciar al prójimo y que si por algún comentario nos sentimos afrentados, podemos quitarle hierro al asunto y no enfrascarnos en disputas.

En fin, no quiero que esto sea un sermón. Todos hemos estado en algún momento en ambos lados de la situación. Hemos afrentado o nos hemos sentido así. Intentemos conducirnos con exquisita consideración hacia el prójimo. Al menos en este sitio.

Por cierto. ¿Podemos acabar el tema con en este comentario? No es que quiera tener la última palabra pero "pelillos a la mar" ¿os parece?

Post Data: La pregunta final es retórica y no espera respuesta.
Eduardo Martinez
viernes, 11 de junio de 2010 16:10
Estimado Germán,

Debo reconocer que tienes toda la razón.

Permíteme simplemente explicarte mi error: Yo suelo distinguir entre las críticas de apoyo, como las tuyas, que son positivas; las negativas, que dicen no sin más y en tercera lugar, las positivas, las que ofrecen alternativas: Esto NO pero esto otro SI.

Me concentré, por error, en tu comentario sobre la prima, sin percartarme que YA HABÍAS HECHO UNA CRÍTICA POSITIVA DE APOYO.

Lo siento.

Amistosos saludos, Eduardo M (CheGhandiSon)
German
# German
viernes, 11 de junio de 2010 16:18
No te preocupes Eduardo M.,disculpame si por el tono te molestó.Saludos.
Carles Nebgen
# Carles Nebgen
viernes, 11 de junio de 2010 19:51
En esencia, estoy de acuerdo con lo expuesto, Javier.
Delegar en el azar, Dios, o el Destino, son excusas para justificar la desidia y la irresponsabilidad.
Recuerdo la historia sufí, donde el maestro le pide a su discípulo que se ocupe del camello antes de ir a dormir, durante un viaje. Al día siguiente, el camello había desaparecido.
Pero, ¿no ataste el camello?
No. Recé a Dios y le pedí que se ocupase él del camello.
Dios nos ayuda, pero necesita de tus manos para hacerlo. Reza a Dios, pero antes, ata el camello.

Este sería el mensaje. La suerte y otros muchos factores, existen, pero cada uno ha de atar su camello. Después ya pasará lo que tenga que pasar.

Sobre los modelos de sociedad con espíritu cooperativo, yo pondría las europeas nórdicas, mas que las orientales, ya que las nordicas cooperan desde el respeto a la individualidad. En cualquier caso es un pequeño matiz.

Sobre Kropotkin, siendo una persona creativa e interesante, no estaba exento de contradicciones, como su decidido apoyo a la causa belicista francesa durante la I GM, lo que significó su ruptura con la mayoría de sus compañeros anarquistas, firmes defensores del pacifismo.
Javier Arias
domingo, 13 de junio de 2010 23:47
Saludos Carles.

Tu apunte sobre Kropotkin es atinado. Este hombre, como todos los grandes pensasores, no estuvo exento de contradicciones. Supongo que una guerra nos sitúa a todos ante decisiones dramáticas. El se decidió a tomar partido, puede que equivocadamente. Aún así reconozco que todos estos anarquistas me producen fascinación, siempre a contra-corriente, contra todas las dictaduras. La dictadura del proletariado es ya solo una reseña histórica, sin embargo la dictadura del capital parece más viva que nunca.

Volviendo a nuestro tema quiero discrepar de Eduardo y Eduardo Martínez en cuanto a lo de que el problema que planteo sea más o menos exclusivo de España. La ludopatización de la sociedad, la dependencia bulímica del crédito o el individualismo patológico están presentes en otras muchas sociedades. Fijaros, por ejemplo, en el caso del Reino Unido: Familias y empresas altamente endeudadas (la deuda total del país en porcentaje respecto a su PIB supera incluso a la de España), gente seca y agriada que casi no conoce al vecino, con una tremenda burbuja inmobiliaria sobre sus espaldas y con una casa de apuestas en cada esquina de cada gran ciudad. ¿Os suena de algo?.

Un saludo cordial para todos.
Eduardo
# Eduardo
lunes, 14 de junio de 2010 10:21
Estoy seguro de que los problemas que planteas en tu artículo son compartidos por otros países, Javier. Pero también estoy seguro de que España tiene esos problemas bien instalados en nuestros genes y por eso no veo oportuno desviar el tema fuera de nuestras fronteras.
Es muy común el error de pensar que puesto que es un problema compartido no tenemos que hacer nada en nuestra casa.
España tiene éstos y otros problemas graves por resolver, y me atrevería a decir que tenemos una sociedad enferma con múltiples síntomas evidentes.
Por eso he querido concretar tu comentario en España, porque es lo único sobre lo que podemos influir.
Y también concretando más, y a pesar de que haya a quien le moleste, la cultura del "pelotazo" y del enriquecimiento súbito y rápido se instaló en España en una época muy concreta y con un gobierno muy determinado.
Esto es parte de la Historia de nuestro país y es bueno tenerlo presente para no cometer los mismos errores...
Javier Arias
lunes, 21 de junio de 2010 23:46
Si el mundo está globalizado... ¿por qué no vamos a poder influir nosotros en el exterior?. Es evidente que las decisiones del exterior nos están condicionando a nostros hasta límies que ponen en cuestión la soberanía del pueblo español como sujeto político. ¿Por qué tenemos nosotros que renunciar algún tipo de influencia en sentido contrario?.

Respecto a la cultura del pelotazo decir que es la propia dinámica del sistema, con la búsqueda del máximo beneficio en el menor tiempo posible, quien la provoca. Pretender asociar esta cultura con un determinado partido político es, en el mejor de los casos, un ejercicio de reduccionismo análitico que no aporta ninguna luz a la cuestión.

Un saludo.
Eduardo
# Eduardo
martes, 22 de junio de 2010 8:31
Estoy de acuerdo con tu teoría de la influencia. Hemos exportado aspectos de nuestra cultura y vivencias que han sido interpretados como buenos por otros países, así que no puedo por menos que estar de acuerdo con esto.

Pero respecto a la cultura del pelotazo no puedo coincidir contigo. Es cierto que hay análisis macro y micro de casi cualquier aspecto o situación, y es posible que el "sistema", como tu lo llamas, favorezca esta idea del pelotazo súbito y rápido.

Pero un análisis micro de la historia reciente de España determina un antes y un después en cuanto a la aparición de esta mentalidad de enriquecimiento rápido. Y no entrar a valorar este análisis es eludir parte de la explicación, de sus responsables y porqué lo fueron, y de las consecuencias que ha tenido para el resto de la sociedad.

Y este análisis creo que sí aporta una luz interesante sobre la situación actual de nuestras finanzas, sobre el hartazgo de la sociedad para con la "cosa política", sobre la evolución demencial que ha tenido el sector inmobiliario (ejemplo por antonomasia de la cultura del pelotazo) y sobre la falta de productividad que nos caracteriza, al buscar la gente una remuneración que no conlleva necesariamente el necesario esfuerzo...

Yo creo que sí es necesaria esa luz, aunque sea molesta para alguien...

Un saludo

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