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Frente a la dependencia del petróleo, el renacimiento de lo local.

Llevamos 150 años  viviendo con el petróleo. En este tiempo nos ha hecho aparentemente mucho más fuertes, rápidos y productivos, permitiendo a nuestras sociedades un rendimiento 100 veces superior a lo que sería sin petróleo. Hemos basado nuestra estructura de vida en los combustibles fósiles hasta tal punto que somos adictos a estas sustancias. Sin ellas, nuestra civilización se colapsa.

Todavía hay imprudentes que dudan del cambio climático. Sin embargo, nadie cuestiona que el petróleo más pronto que tarde se agotará. De hecho, el problema no aparecerá cuando hayamos gastado la última gota de crudo. El momento que realmente afectará a nuestra sociedad es el ‘pico del petróleo’, es decir, el momento en que nos damos cuenta de que a partir de este punto siempre habrá menos, y que por su escasez creciente se convertirá en una comodidad cada vez más cara. Muchos indicadores señalan que nos encontramos cerca de ese punto de inflexión, o que incluso ya lo hemos alcanzado.

Este análisis puede dejar una sensación de depresión e impotencia. Sin embargo, en Inglaterra, ha nacido el ‘Movimiento Transición’ (‘The Transition Movement’) que fomenta la esperanza en lugar de la culpabilidad y el optimismo en lugar del miedo. Frente a la aprehensión ofrecen anticipación. Gracias a esta iniciativa ya se han movilizando pueblos enteros para pasar de la dependencia del petróleo a un renacimiento local. Concretamente hay 64 iniciativas de transición en el Reino Unido, 2 en Nueva Zelanda, 1 en Australia y 1 en EEUU. La lista de localidades que están decidiendo si van a ser iniciativas de transición asciende a 700 y un tercio están fuera del Reino Unido. Todas ellas han elegido afrontar el síndrome de abstinencia que supone la subida de los precios del petróleo con creatividad y visión positiva.

El impulsor del ‘Movimiento Transición’ es un permacultor llamado Rob Hopkins. Hace algún tiempo se instaló con su familia en un pueblo del sur de Inglaterra llamado Totnes y allí se puso en marcha el primer ‘Transition Town’ (‘Pueblo en Transición’), que no es otra cosa que aplicar los principios de la permacultura a asentamientos enteros y ciudades. Después de 20 meses la iniciativa se expande como un virus benigno por todo el país. El Reino Unido está recibiendo una fuerte sacudida por la crisis y eso permite que este tipo de soluciones arraiguen con más fuerza. En los pueblos pequeños como Totnes (8.500 habitantes) la acogida es mayor y la aplicación de las herramientas de transición es más fácil. Sin embargo, se han sumado comunidades tan populosas como Bristol (400.000 habitantes) o Nottingham (280.000 habitantes).

Herramientas para sanar la Tierra

En la calle principal de Totnes, Rob y su equipo tienen un destartalado despacho desde donde dirigen el movimiento. Desde allí coordinan las ‘Iniciativas Transición’ y facilitan las herramientas a la red, pero solo hasta cierto punto ya que su intención es que cada proyecto sea autosuficiente y camine de forma autónoma. Tienen un manual que consta de 12 pasos. Algunos de ellos son: concienciar, formar grupos, utilizar espacios abiertos, facilitar el aprendizaje de habilidades, construir un puente con el gobierno local, honrar a los ancianos, crear un plan de acción de descenso energético, no forzar los resultados…

Este último concepto, es tanto una seña de identidad de la permacultura como del ‘Movimiento Transicion’. Cuando un permacultor hace un diseño, por ejemplo, para un huerto, en lugar de someter a la naturaleza e imponerle sus soluciones, trata de colaborar con ella y deja que sea ella quien se exprese. No se trata de tener una visión rígida del resultado final sino de actuar como facilitadores, para que la comunidad diseñe su propia transición.

Rob es un tipo que se curtió como activista en los años 90 oponiéndose a la construcción de grandes carreteras en Inglaterra. En esos mismos años se familiarizó con la permacultura que para él es “una caja de herramientas para sanar la Tierra” y se fue a vivir a Irlanda donde estuvo explorando la autosuficiencia y enseñando la permacultura. Allí, en un pequeño pueblo llamado Kinsale (2.300 habitantes) impulsó un proyecto llamado ‘Plan de acción de descenso energético de Kinsale’, esto fue el embrión que más tarde daría forma al ‘Movimiento Transición’. Para desarrollar a fondo la idea decidió irse a Totnes porque desde los años 20 está considerado un laboratorio perfecto para experimentar proyectos sociales de vanguardia y allí encontró el terreno de cultivo perfecto: una comunidad receptiva y un ayuntamiento abierto a ideas nuevas.

Somos adictos al petróleo

A día de hoy, ‘Totnes Transition Town’ (‘Totnes Pueblo en Transición’) es el proyecto de transición más avanzado y ejemplo para el resto. Llevan algo más de dos años y tras la fase de observación y diseño ya empiezan a verse resultados. Se ha credo una red de ciudadanos y hay 11 grupos de trabajo que cubren un amplio abanico de temas, entre ellos un proceso de descenso energético con un plan para los próximos 20 años.

Otras acciones han sido la plantación de unos 80 árboles frutales en el interior del pueblo, cada uno tiene un guardián que ha sido formado para cuidarlo. También han puesto en marcha un amplio programa de eventos y talleres de habilidades y han producido un directorio de alimentos locales. La iniciativa más llamativa ha sido la libra de Totnes, una moneda local que se puede utilizar en 73 tiendas del pueblo.

Para Rob Hopkins la fase de concienciación es muy importante. Ha llegado a la conclusión de que no todo el mundo está preparado para recibir el mismo tipo de información. Basándose en el hecho de que tanto nuestras sociedades como los miembros que las formamos somos adictos al petróleo, estudió el modelo que se aplica a los adictos al alcohol y se dio cuenta que hay diferentes fases de la adicción: pre-contemplación, contemplación, preparación, y acción. La pre-contemplación es cuando dices: “No tengo ningún problema, bueno a veces me gusta beber pero ¿qué pasa? Mis amigos también lo hacen, no es un problema.” La contemplación es la siguiente fase: “Bueno, a mi mujer no le gusta que beba y a veces lo paso mal. Puede que haga algo al respeto dentro de unos meses pero por ahora no es un problema.” La preparación es cuando dices: “Haré algo este mes, me siento preparado para hacerlo.” Y la siguiente fase es cuando lo haces.

En el trabajo con el medio ambiente y la adicción al petróleo, se da por hecho que todos están en la fase de preparación y que lo único que necesitan es un empujón para pasar a la acción. Pero no es así, la gran mayoría está en las fases de pre-contemplación y de contemplación. La forma de presentar estos temas a personas que están en la fase de pre-contemplación es muy distinta a la que empleas con gente en fase de preparación. Las palabras que a unos pueden animar a actuar a otros les pueden asustar y bloquear.

Otra herramienta característica es la visión positiva. Uno de los planteamientos que hace este movimiento es informar a las comunidades de que la situación frente al cambio climático y el pico del petróleo es parecida a una movilización de guerra. Pero hay mucha diferencia entre hacer una campaña contra el cambio climático que asuste a la gente, y crear una visión atractiva de un mundo post-petróleo que genere entusiasmo para que la gente quiera embarcarse en un viaje en esta dirección. En el libro “The Transition Handbook” publicado por Hopkins se citan algunas visiones de abundancia. Por ejemplo, la de Stephan Harding, autor de “Animate Earth”, que sueña con “una red interconectada de ecoaldeas, con muchos bosques salvajes alrededor y algunas bellas y pequeñas ciudades donde haya teatro, cultura, museos, buenas librerías, cafeterías, arquitectura orgánica…”.

Las acciones que los ecologistas han empleado en las últimas décadas, protestar, manifestarse, presionar, ya no son suficientes para las dimensiones del reto que tenemos delante. Rob Hopkins es tajante en este aspecto y critica la “autocomplacencia elitista y falta de humildad que a veces muestran los ecologistas, y que impide que se produzca una movilización a gran escala y que la cultura dominante se comprometa a un cambio”. Además afirma que “nos hemos acostumbrado a hacer campañas en contra de las cosas y nos hemos olvidado adónde queremos ir”. Según Hopkins “la lógica y la psicología son erróneas. Hay que entusiasmar a la gente porque un futuro con menos petróleo podría ser, si se aplica suficiente diseño y pensamiento por adelantado, preferible al presente”. El Movimiento Transición se esfuerza en presentar un futuro sin petróleo como un lugar hacia el que apetece ir. Para ello tratan de incorporar a novelistas, poetas, artistas y cuenta-cuentos al movimiento, para que creen nuevos mitos e imágenes apetecibles que estimulen el cambio. En Totnes hicieron un experimento, se situaron en el año 2030 con una capacidad energética muy reducida e intentaron visualizar cosas del estilo : Cuándo caminas por la carretera ¿qué sientes? ¿qué ves? O ¿qué vas a desayunar? ¿qué noticias traerá el periódico? Los niños se volcaron en la iniciativa. A ellos utilizar la imaginación les encanta. La consigna es anticiparse y construir el futuro en lugar de esperar a que llegue dramáticamente.

‘Resiliencia’ de la comunidad

Frente al pico del petróleo este movimiento apuesta por la ‘resiliencia’ de la comunidad. No es una palabra muy conocida, salvo en ámbitos de la ingeniería y la ecología,  pero su significado es muy inspirador. De hecho, este concepto refleja la capacidad de un sistema de responder a los choques externos y a los cambios forzados. En el contexto de las comunidades en transición se refiere a la capacidad de no colapsarse ante la carencia de petróleo o de alimentos, y su habilidad de adaptarse a los impactos. Los ingredientes que lo permiten son su diversidad, la cantidad de conexiones entre los elementos que lo componen y la capacidad de cada uno de estos elementos para subsistir por sí mismo.

Según el economista David Fleming, una comunidad con resiliencia es aquella que puede cubrir sus necesidades a pesar de la ausencia sustancial de viaje y transporte. Y la que remplaza las grandes infraestructuras y burocracias de la economía intermediaria con alternativas locales, hechas a medida, a un coste reducido. Para conseguir que la transición se desarrolle hay un punto clave en el proceso que dentro de la terminología de este movimiento se conoce como: Facilitar el Gran Aprendizaje de Habilidades. Para ello insisten en honrar a los ancianos porque los ancianos de hoy cuando eran niños pequeños, aprendieron un conjunto de habilidades por ‘osmosis’. No lo estudiaban en el colegio pero se criaron aprendiendo a reparar cosas, a hacer que las cosas duren, a ahorrar, a cultivar la tierra. Necesitamos que recuperar esas habilidades. Para Rob “nos hemos convertido en la generación más inútil que jamás haya pisado el planeta. Nos han educado para un mundo que va a desaparecer muy pronto”. Pero al mismo tiempo insiste en que “hay esperanza, somos muy adaptables y aprenderemos. Las habilidades no se han escapado totalmente de nuestras manos. Todavía hay gente que sabe hacer estas cosas, que han guardado los conocimientos”. De la misma forma que hay bancos de semillas propone que haya bancos de habilidades que recojan los conocimientos sobre agricultura, construcción…

“Cuando ves niños aprendiendo estas habilidades -dice Rob-, se nota el hambre que tienen de estos conocimientos; la idea de fabricar un barco o de hacer una casa les encanta. Los niños están hambrientos de este tipo de cosas”.

Para evitar malentendidos, Rob Hopkins insiste en que tener una economía local más fuerte no es un rechazo al comercio exterior o un intento para volver a un pasado idílico. En palabras del impulsor de Transition “significa estar más preparados para un futuro más escaso, más autosuficiente, y dar prioridad a lo local en vez de los productos importados”.
Hemos pasado de una sociedad agrícola a una sociedad industrial y ahora nos hemos movido a una sociedad post-industrial que tiene una encrucijada delante. El colapso o la transición.

La transición en las ciudades

Ha habido ideas de convertir una ciudad como Los Ángeles (EE.UU.) en ‘Transition Town’ (‘Pueblo en Transición’) pero no han fructificado, una ciudad que fue construida enteramente en la idea de que un coche te puede llevar a cualquier parte lo tiene mucho más difícil ante el descenso del petróleo y para recuperar su capacidad de resiliencia. No obstante, las ciudades que han iniciado la transición, como Bristol (400.000 habitantes), suelen tener un grupo principal al que se suman grupos de trabajo por barrios. Uno de los grandes retos que tienen es incluir a todas las culturas y las comunidades de inmigrantes.

Las Iniciativas de Transición están basadas en cuatro supuestos claves:

1.  La vida con un consumo energético dramáticamente reducido es inevitable; es mejor planificarlo en vez de que nos llegue por sorpresa.

2.  Nuestros asentamientos y comunidades actuales carecen de resiliencia para permitir capear los choques energéticos graves que acompañarán al ‘pico del petróleo’.

3. Tenemos que actuar como un colectivo, y tenemos que actuar ahora.

4. Si permitimos al ‘genio colectivo’ diseñar creativamente y activamente nuestro descenso energético, podemos crear estilos de vida que estén más conectados, más enriquecedores y que reconozcan los límites biológicos de nuestro planeta.

 

Publicado en: Economía
Email del autor: contenidos@namasteweb.com

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Comments

Carolina
# Carolina
viernes, 26 de febrero de 2010 10:07
Brillante artículo!!! Me ha encantado!!!!! En esta dirección es hacia donde debemos ir!! Este tipo de inciativas son el futuro.

Son cuestiones de tan largo alcance que cada vez que sale el tema me alegro muchísimo. Dar visibilidad a estas iniciativas es un paso muy importante para que las personas empiecen a tomar consciencia y a verlas con otros ojos.

Luego sigo comentando que ahora me tengo que ir.
Maria Oliver
# Maria Oliver
viernes, 26 de febrero de 2010 10:39
Namaste, amig@s
Excelente, Alberto! Gracias mil!: futuro hoy, Totnes. Futuro a largo plazo, pero si a medio, mejor!!! Estoy con Carolina en todo, hasta en las prisas. Esta tarde sigo, porque si: hay que hablar de estas cosas, saber que existen, que son y: arrimar el hombro... Se habló aquí. de "usar" la poisibilidad que ofrece el ayuntamiento de BCn, no? Igual podemos plantear algo "en esta linea"
Sigo luego. Solo linkar al blog de Joaquim Braulio, que ora y labora por lo sostenible, y a través de quien "conocí" Totnes:
http://jobrama.blogspot.com/search?q=totnes
un abrazo, gracias de nuevo, por este excelente artículo, tan bien expuesto, tan sintetizado, iba a decir aunado
German
# German
viernes, 26 de febrero de 2010 11:58
Muy clarificador y brillante artículo,de éstas cosas hay que hablar y debatir,que se entere la gente de ésto,divulgarlo y llegar a todos.La gran mentira sigue adelante y hay que pararla como sea.
ramon
viernes, 26 de febrero de 2010 13:23
Esta década esta poniendo en evidencia la necesidad de ir debatiendo nuevos modelos financieros y económicos, sociales, educativos. Es necesario otra arquitectura financiera, otros modelos de crecimiento sostenibles, equitativos y éticos.

Para seguir debatiendo estos temas he creado el grupo –Transición- en facebook, donde estoy editando los tema que tenia en mi blog brujulaeconomica.blogspot.com, que pueden ser interesantes debatir. Es un grupo abierto.

Enlace al grupo: La transición en facebook
http://www.facebook.com/?sk=messages&tid=1289183883311#!/group.php?gid=332995051816&ref=mf
Carolina
# Carolina
viernes, 26 de febrero de 2010 14:30
Bueno, no puedo esperar a la tarde para seguir comentando... jajaja, aprovecho que tengo un ratillo.

Pues voy repetirme como el ajo. Este que planteas en el artículo es un tema importantísimo para todos nosotros y para los que vayan llegando. Cada vez se estan visibilizando más este tipo de proyectos e inciativas y es muy positivo, porque ello demuestra que hay un sector importante de la sociedad que empieza a buscar formas de vida distintas a las sostenidas hasta la fecha que han quedado obsoletas por pura saturación de los recursos.

Aquí no valen etiquetas, aquí lo que vale es hacer pasos hacia una renovación del sistema de relaciones a todos los niveles y e aquí este fantástico artículo, me encanta!!!!

Hace ya algunos meses tuve la fortuna de asistir a unas charlas en la Facultad de Geografia i Història de la Universitat de Barcelona en el marco del grupo de investigación llamado GRECS, formado por profesorado y estudiantes de la facultad.
Una de las jornadas que se habían organizado trató sobre este tipo de proyectos; agroecología, comunidades sostenibles, nuevas formas de organización, etc. Y se hablaba de la necesidad de poder llevar a cabo iniciativas de este tipo también en el ámbito de las ciudades y no limitarlo solo a la vida en el campo.
Por desgracia la charla era breve, pero para mi se demuestra que la cosa empieza a moverse de verdad. Los pioneros de este tipo de proyectos han conseguido dar visibilidad a estas iniciativas y creo que debemos apoyarlas y crear nuevas en esta linea tanto en las urbes (sí compañeros, es posible!!) como en los entornos rurales.

Y como dice Maria quien sabe si no podríamos crear puentes con el ayuntamiento para empezar a mover inciativos en esta dirección.

Pufff, sigo luego, es que hay tantas posibilidades cuando entras en este mundo que resulta apasionante!!

Felicidades por el artículo, más artículos de este tipo necesitamos!!

luis
# luis
viernes, 26 de febrero de 2010 23:53
Perfecto!
Hablar que leer sobre Rob y El movimiento transición.
Saludos, 3 12 24 27 36 42
Daniel_Z
# Daniel Zaragoza
sábado, 27 de febrero de 2010 12:26
Cada vez veo más de cerca la exteriorización de esa "masa crítica" que es consciente y se sabe capaz de llevar a cabo un cambio positivo, una giro más elevado en la espiral del desarrollo social . Es el momento de iniciar un nuevo rumbo, de unir a esas personas de naturaleza emprendedora y que están motivadas por hacer realidad una alternativa que enriquezca la vida humana y le facilite un desarrollo integrador y hacia la plenitud en otros ámbitos que no sean los meramente materiales.

Que la sociedad está enferma de miedo, ansiedad y proyecciones es un hecho. Gran parte de los problemas que sufrimos tienen su origen en alguno de esos aspectos. Una nueva sociedad ha de permitir que sus miembros alcen un umbral de felicidad óptimo para que pueda subsistir. Y esa felicidad no se puede lograr al margen del medio ambiente en el que se desarrolla.

Pongamos en práctica todo lo aprendido. Otro mundo es posible y lograremos que lo sea.
Carolina
# Carolina
lunes, 01 de marzo de 2010 13:05
Con lo interesante que resulta este tema que plantea el artículo no comprendo que haya tan pocos comentarios, la verdad es que es fundamental debatir sobre estas cuestiones y estas iniciativas, a ver si podemos aprender algo de ellas y llevarlas nosotros también a la práctica.
Carles Nebgen
# Carles Nebgen
lunes, 01 de marzo de 2010 19:00
Alberto, yo soy uno de esos supuestos inconscientes, tal como dices, que no se creen lo del cambio climático.
Pero como veo que no tratas de este tema, te comento mis impresiones sobre estas sociedades de transición.
Personalmente, tengo desarrollado un proyecto agrícola integral, por lo que soy favorable a los objetivos que planteas. Por ello te agradezco el esfuerzo de escribir este artículo, y ,como dice Carolina, lamento la falta de debate.
Es por ello que quiero romper el hielo y preguntarte si estas sociedades son sostenibles.
Aparentemente, lo se, estas iniciativas se hacen en favor de la sostenibilidad. Pero, ¿lo son realmente? Me explico. Tal como yo lo veo, estas pequeñas sociedades solo funcionan si al lado tiene una sociedad que no es de esta manera.
Un pequeño grupo que practica la agricultura ecológica puede funcionar perfectamente si vende sus productos en una gran ciudad que admite en su mercado esta pequeña cantidad de producción ecológica a un precio que le permita vivir a ese pequeño grupo según sus deseos. Pero, ¿no estamos ante una hipocresía?
Tu mismo dices que en Los Angeles es dificil de aplicar. Yo creo que este "dificil" es un eufemismo. Y querría saber como se aplica en Bristol.
En un pueblo que ni llega a 10.000 habitantes, es otra cosa. Pero todo se trata de verlo y concretar. Desde el punto de vista agrícola seguro que son más autosuficientes. Solo faltaría. Pero, ¿tienen su propia fábrica de bicicletas? ¿o las importan de China? Lo de tener su propia moneda tengo que decir claramente que es una payasada. Y si esta es la iniciativa mas notoria, prefiero no saber las otras.
Seguimos debatiendo, si quieres.
Carolina
# Carolina
lunes, 01 de marzo de 2010 21:26
Carles, considero que en las grandes ciudades sí se pueden llevar a cabo iniciativas en esta línea aunque a un nivel menor, eso sí, realmente aplicar algo así en los Ángeles es 'complicado'...

Pero, por ejemplo, si se consiguiera la creación de huertos urbanos y la potenciación de los ya existentes en algunas ciudades, incluso huertos a nivel de comunidades de vecinos, por barrios, etc., cambios en el ábito de consumo energético, incluso, ¿porque no? el uso de placas solares para cubrir parte del consumo eléctrico de los hogares y así reducir el consumo que viene de las centrales nucleares (y digo parte de la energía, porque entiendo que la mayoría de ciudades todavía, y señalo todavía -porque todo llega- no estan preparadas para la instal·lación de placas solares, por ejemplo, en los edificios.. aunque no soy nada entendida en esto).

Mis explicaciones son simplonas, pero una hace lo que buenamente puede.

Intentar empezar a substituir la energía nuclear por las renovables es importante para ese cambio del que hablamos. Así mismo es también importante empezar a no depender tanto del petróleo, porque es una mala cosa tanta dependencia. La Tierra es rica en recursos, pero todo tiene un límite y no se pueden usar los recursos tan obscenamente como lo hemos hecho durante tantas décadas.

En resumen, que a mi me parecen iniciativas interesantes. Estoy de acuerdo en que en algunas ciudades o muchas, es inviable un modelo tal, pero no es inviable un cambio de perspectiva en el que empiecen a introducirse inciativas que aboguen por ciudades más 'sanas' si se puede usar este término. Pero también debemos tener presente que son cambios que requieren de esfuerzo, esfuerzo que implica un cambio de mentalidad y de estructura urbana, y que no se verían resultados hasta pasado un tiempo, pero merece la pena intentar llevar a cabo inciativas que opten por otro tipo de ciudad. No se trata de conevrtir una ciudad en un pueblo rural grande, pero sí de hacerlas más viables a todos los niveles y más habitables.

Y sobretodo, establecer puentes entre este tipo de iniciacitvas, imprescindible para que se consoliden y mejoren.

Y como no tengo el dia claro, sigo en otro momento.

Un saludo!





Alberto D. Fraile Oliver
lunes, 01 de marzo de 2010 21:44
Hola Carles.
Te veo con ganas... quizá un poco demagógico, pero trataré de contestar a las cuestiones que planteas, aunque algunas se explican en el texto con claridad.
En primer lugar no digo que los que niegan el cambio climático sean incoscientes, sino imprudentes. No es lo mismo.
El concepto transición es bastante explícito, se trata de un camino, de un proceso... Es una respuesta entre otras muchas interesantes: ecoaldeas, slow food, soberania alimentaria...
Como puedes ver en el artículo, el caso de los Transition Town, no son comunidades utópicas alternativas, tipo ecoaldeas. Se trata de una inciativa que nace en el seno de una localidad convencional. Y tampoco son una granja de productos ecológicos que tratan de colocar sus hortalizas en el mercado. Simplemente tratan de evaluar la dependencia energética del pueblo y estudiar posibilidades diferentes. Como cito en el artículo: rescatar las habilidades, trabajar con las escuelas, hacer reuniones, un plan de descenso energético, grupo de trabajo, cursos...
En las ciudades grandes, se dividen por barrios y se actúa a ese nivel. Aunque siempre es más fácil en un pueblo. Aunque, honestamente, dudo que se pueda aplicar.
Hay una persona con mucho sentido común llamado Satish Kumar, director del Schumacher College, muy próximo geográficamente a Totnes, que suele decir, que el 70% de la producción debería ser de producción local o regional, el 20 % nacional y el 10 internacional.
Evidentemente en Totnes no tienen su fabrica de bicicletas, pero tal vez en lugar de importarlas de China lo hagan de más cerca (¿Londres?), y sin duda las que tienen tratarán de repararlas...
El reto de Pico del Petróleo o el caos climático... no remiten a un problema secundario: la dependencia energética, y al principal: un paradigma basado en el crecimiento ilimitado.
Las transition tows son una idea que creo que merece respeto ya que van un paso más allá del cinismo que tanto abunda.
Un saludo
Alberto D. Fraile

Carolina
# Carolina
lunes, 01 de marzo de 2010 21:59
A mi me parece interesantísima esta inciativa, no me cansaré de decirlo, jajaja.
Carles Nebgen
# Carles Nebgen
martes, 02 de marzo de 2010 18:58
Efectivamente, Alberto, dices imprudentes y no inconscientes,tal como yo puse. Pero si imprudentes somos los que dudamos del cambio climático, para ser prudente, ¿que hay que hacer? ¿Afirmarlo sin ninguna duda?
Supongo que el punto de demagogia lo dirás por mi pregunta de si en ese pueblo hay una fábrica de bicicletas. Pero es mi intención ser muy cuidadoso en los detalles al idear y exponer una sociedad de dichas características, precisamente para no caer en la demagogia.
Como bien denuncia Rob Hopkins, ciertos grupos ecologistas han caido en un elitismo y esnobismo que en nada ayudan a la causa de la defensa del medio ambiente.
En mi opinión, hemos de evitar a toda costa hacer propuestas utópicas e inviables. Desprestigiarían la causa que defendemos.
Otra situación es la de acciones de imagen. No sirven para nada pero son bonitas. Es la opción preferida de los ecologistas metidos en política.
Las sociedades de transición parece que pretender cubrir unos objetivos posibles, sin que suponga esta ruptura total. Por ello lo veo interesante ya que parece viable. No se su eficiencia. Habría que estudiar los resultados. Como era esa localidad antes y después. Como se han conseguido estos objetivos y a qué coste.

Lo de los huertos urbanos, Carolina es una opción particular mas, pero pretender aplicarlo masivamente, es de una economía de guerra. Están muy bien para concienciar a los niños (y no tan niños), pero la producción agrícola no tiene por qué realizarse en las ciudades. La existencia de amplias zonas ajardinadas integran a sus habitantes en la naturaleza.

En perspectiva, lo que expones, Alberto, puede ser interesante. La verdad es que me gustaría verlo "in situ".

Un abrazo.
Carolina
# Carolina
martes, 02 de marzo de 2010 19:55
En las ciudades lo más importante también sería, a medida que se deterioran los edificios y hay que terminar derribándolos, aprovechar y empezar a construir edificios sanos y más ecológicos, eso cambiaría tanto las ciudades y la salud de sus habitantes que mejoraríamos muchísimo en muchos sentidos, pero claro a los governantes no les interesa un pimiento este tipo de iniciativa, solo les interesa para hacer bonito en algun edificio y hacerse pasar por 'sostenibles' i 'progres', en fin. Todo fachada.

Sí, lo de los huertos es utópico, pero no me refiero a que las ciudades tengan que empezar a converrtirse en espacios agrícolas, si no hacer visible que otro tipo de modelos y dinámicas sociales son posibles.

Fijaos en la tendencia que estan siguiendo muchas ciudades y en especial Barcelona.
Tenemos un Ayunatamiento que está destruyendo sistemáticamente los pocos espacios verdes de la ciudad para convertirlos en puro cemento abrasivo, con cuatro tiestos y cuatro mini bancos de risa, donde en el mejor de los casos te achicharras en verano como un huevo frito. También estan llevando a cabo una campaña anti-árboles. Se estan cargando los árboles y en el mejor de los casos los sustuyen por otros (más enclenques, no nos engañemos), y cuando no los sustuyen tapan el agujero con más cemento... Es la ciudad del cemento y los espacios vacíos. Es la progresiva deshumanización del espacio pública que se refuerza con este tipo de políticas.

Mi exposición no es nada brillante, pero lo que quiero decir es que es preocupante que nadie se plantee seriamente llevar a cabo inciativas de este tipo en las ciudades, es decir recuperar el contacto con la realidad. La naturaleza está ahí y siempre está presta para abrirse camino. Démosle un respiro haciendo ciudades más sostenibles a todos los niveles y démonos un respiro a nosotros también de paso.

Un saludo!



Carles Nebgen
# Carles Nebgen
miércoles, 03 de marzo de 2010 17:01
Claro, Carolina. A eso me refiero cuando dices que los políticos hacen el papelito para hacerse los ecologistas y quedar como unos progres. Me indigna esta hipocresía. Ahora está de moda la ecología, la sostenibilidad, la pedagogía, la solidaridad... Los políticos utilizan estas palabras como si de un mantra se tratase. Después hacen lo que les da la gana, como siempre, pero queda bien, y siempre ganará algún voto de algún inocente.
Efectivamente, en Barcelona las plazas parecen helipuertos en vez de espacios de reencuentro con la naturaleza, que es lo que debería ser. Otra hipocresía.
Y totalmente de acuerdo en adaptar la ciudad a un nuevo modelo. En las azoteas se pueden poner arboles i/o placas solares. Promover las plantas en los balcones. Y ¿por qué no?, los huertos urbanos en las escuelas. Genedadores de energía eólica allá donde sea posible. En las azoteas de los edificios también es un buen sitio.
Y por supuesto que tus intervenciones son brillantes, Carolina. Las sigo con especial atención.
Un saludo a todos.
IRMA HORNA
# IRMA HORNA
jueves, 20 de enero de 2011 22:06
Pues a medida que el tiempo avanza, inexorablemente nos acercamos al futuro sin petróleo queramos o no, lo cierto es que este maravilloso planeta nos ofrece increíbles alternativas que podrían reemplazar al petróleo.

Si queremos además ahorrar petróleo en el mundo, unos consejos:
- No usemos maquillaje
- Tengamos a lo mucho tres pares de zapatos
- No comamos tantas hamburguesas
- No a la moda
- No nos tiñamos el cabello
- Relajémonos para disminuir el consumo de aspirinas en el mundo usadas en dolores de cabeza.

Facil no?

Todo lo que nos hace bien, le hace bien al planeta

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M.Vilaseca (2)
Manuel Delgado Ruiz (1)
Miguel Á. Ortega (3)
María Rodríguez (2)
Mario Conde (1)
Marisol Ramoneda (1)
Rafael J. Rodriguez Sanchez (2)
Mesas de Covergencia ciudadana (1)
Miguel A. Delgado Gonzalo (1)
Miguel Angel Múgica (3)
Miguel Haag (2)
Nacho Rivera (24)
Oliver Style (1)
Pere Feliu (6)
Gabriel Fernandez (12)
Rafael Cobo (1)
Sagrario Alia (1)
Sagrario Arana (22)
Santiago Villar (30)
Sebastian Corradini (1)
Sergio González (18)
Toni Pons (4)
Vicenç Fulcarà (2)
Jose Luis Montes (2)
Walter Trujillo (3)
Xavi Martín (38)
Yago Sobrevías (1)
    
Fechas