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Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
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La formación en diferentes materias es imprescindible para descubrir nuestro propio poder y esas cualidades únicas, que cada uno de nosotros tenemos. Estamos intentando que personas especializadas en diferentes materias nos hablen sobre distintos temas que puedan ser importantes para nuestro desarrollo: economía, política, historia, filosofía, sociología, psicología, espiritualidad...
También es importante que nos envieis vuestros artículos para publicarlos en esta sección.
Somos conscientes, que en muchas ocasiones, algunos artículos pueden resultarnos difíciles de leer por falta de algunos conocimientos de base en ese tema específico. Nuestra intención es ir comentándolos entre todos y facilitar la labor de comprensión. No dudeis en preguntar sobre cualquier término o concepto que no os resulte comprensible, por básico que os parezca.
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Carolina T. Godina posted on febrero 22, 2010 05:00 
A veces las personas tenemos la sensación de que la vida nos lleva a su antojo y que nosotros poco poder de decisión tenemos. Tenemos demasiado interiorizado un discurso de hace siglos por el que han transitado tarde o temprano grandes pensadores. El discurso sobre el libre albedrío y la necesidad. No entraré ahora en él, pero ahí queda para la reflexión como parte de este artículo. Nuestra sociedad nos ha llevado a no oponer resistencia a todo aquello que termina por aniquilar el poder de decisión y nuestra propia libertad. Hasta que un día, en el mejor de los casos, uno cae en la cuenta de que son demasiadas las veces que vende su vida al mejor postor pensando que eso dará una seguridad casi inquebrantable a su existencia. Es la sociedad de la carencia emocional y el miedo. Huelga decir que ya empieza a imponerse la realidad, muchos se han dado cuenta del craso error cometido durante demasiado tiempo.
Se nos habla de las obligaciones, pero de unas obligaciones siempre hacia fuera, hacia el exterior y muy a menudo para con el sistema imperante en la sociedad, que es el mismo que a fuerza de engaño y atontamiento ha conseguido una sociedad de sonámbulos. Pero pocos hablan de una obligación para con uno mismo a la vez que para con sus compañeros de viaje… es un deber, un imperativo moral en determinadas circunstancias… y el título de un libro que seguro que muchos conoceréis… El deber de la desobediencia civil.
Si, un deber, un deber con nosotros, con los demás, con la vida. Un deber moral; el de desobedecer a fin de conseguir una realidad más digna para todos y cada uno de nosotros. No se confunda desobedecer con sangre, revolución armada, violencia, etc.
No se trata de desobedecer sin criterio, sino a conciencia y premeditadamente. Todo meditado, rumiado y sentido. Esa desobediencia es un deber hacia nosotros y nuestros semejantes, esa desobediencia forma parte de nuestra salvación. Se trata de no caer en el discurso oficial, de no inventarnos como una mentira, sino de crecer.
Esa desobediencia nace de la necesidad profunda de cambiar nuestro entorno y hacerlo más justo, y se hace desde una actitud pacífica pero claramente asertiva, directa y firme. Desde el individuo, pero también desde el colectivo. Sin medias tintas ni ambages. Con seguridad, con la seguridad de aquél que ya no espera nada de la autoridad y busca nuevas formas de vida, con la seguridad de aquél que se gana el terreno de su propia libertad, lo recupero, lo creo de nuevo, de aquel que trabaja a fin de conseguir conquistar el respeto y la libertad perdidos. No vale solo existir. Paradójicamente este deber es a la vez un derecho inalienable de todos y cada uno de los individuos de este mundo. Si un deber implica un derecho, en este caso es el derecho de cumplir con este deber. Pero ya se encarga la autoridad de amputar ese derecho, enterrarlo, esconderlo, alejarlo de las mentes de los ciudadanos de cualquier estado paternalista e intervencionista, porque en ese deber reside una gran fuerza y el estado lo sabe.
Precisamente porque uno se siente seguro de su actitud y de su capacidad de acción, no necesita el uso de la violencia. La violencia como arma arrojadiza, no es otra cosa que la debilidad del ser humano ante determinadas realidades y solo engendra más violencia.
Para enfrentar, no es necesario golpear.
La desobediencia civil es una de los actos más significativamente radicales y creativos dentro de las normas, las estructuras y los andamiajes del estado. Es ese espacio creativo el que temen aquellos que manejan los hilos, porque allí aparecen los locos arquetípicos, los magos, los sabios, y al entrar en ese espacio, al ejercer esa libertad pacífica desaparece el esclavo que llevamos dentro. Allí es donde aflora la fortaleza de los individuos y en ese fortalecimiento se reconocen los unos a los otros en su ánimo de cambiar las cosas aunque ello no sea fácil.
No es paradójico el deber de la desobediencia civil. Es el deber moral de desobedecer a la autoridad cuando esta nos anula como personas, como sujetos. Un deber con cada uno de nosotros y un deber con nuestros compañeros de viaje.
Al llevar a cabo este acto de libertad no solo estamos desafiando las fronteras conocidas del estado, las visibles, las reconocibles, las conceptuales, no solo desafiamos una estructura física basada en instituciones y no solo desafiamos un discurso. Desafiamos nuestras propias limitaciones a fin de trascenderlas y allí radica la fuerza del individuo.
Dentro del estado siempre hay grietas a través de las cuales se cuelan la libertad, la felicidad, la creatividad. ¿Porque el intento reiterado de los estados de aniquilar cualquier iniciativa pacífica que se sale del guión? Porque es allí donde se muestran las grietas del estado, es allí donde radica su debilidad y donde nace la fuerza de los individuos, allí es donde se reconocen.
La autoridad ha tratado de trasladar las fronteras físicas a nuestras mentes. Solo con una represión e intervención extrema pero taimadamente disimulada, consigue aniquilar la capacidad de acción de los individuos y su autoestima, y con eso juega la autoridad. Sin embargo un día nos topamos con una grieta a través de la cual asoma un paisaje totalmente distinto, un paisaje diáfano en el que nos vemos reflejados y la imagen que nos devuelve es la de un individuo capaz de actuar sin muletas, sin miedo a la libertad.
Ese espacio en el que las fronteras impuestas se diluyen está dentro de nosotros y de allí nace la fuerza que nos impele a la acción. De nosotros depende que esas fronteras caigan y nos permitan caminar más allá de sus escombros.
lunes, 22 de febrero de 2010 9:43
Gracias Carolina, totalmente de acuerdo. Yo iría más allá y diría que los desobedientes son los políticos, ellos sí actuan premeditadamente y con unos muy claros objetivos. Lo otro yo lo denominaría fluir, vivir en autenticidad. No como reacción sino como algo surgido del corazón. Y evidentemente ante tanta estupidez política es normal ser más veces desobediente que obediente. Y ahí surge el verdadero poder, en la individualidad, no confundir con individualismo. Es muy fácil manipular a grupos organizados, pero cuando el cambio surge del individuo es imparable. Cuando el sistema no tiene masa a la que dirigirse pierde toda su fuerza. Felicidades por el artículo.
lunes, 22 de febrero de 2010 12:28
Carolina lo que planteas es más viejo que la existencia humana.Veamos,el miedo siempre ha sido utilizado por el poder desde tiempos inmemoriales.El ser humano como todo animal, es un ser miedoso por naturaleza.De ahy viene el enorme poder de las religiones que han jugado con ése miedo intriseco de la gente.Los políticos de ántes y de ahora y seguramente en el futuro lo saben y éso les dá un poder enorme.Fíjate en el holocausto de los judios,ninguno se rebeló, e´ miedo paraliza y embota la mente.La desobediencia civil unas veces es pacífica pero otras ánte tamañas injusticias sólo les quedaba la revolución armada.Crees que las revoliciones cubana,nicaragua, y ántes francesa,rusa etc etc se hubieran podido realizar con unos rezos y ale, a seguir igual.Y no digo que sea ése el camino pero a muchos pueblos no le quedó otra alternativa.

lunes, 22 de febrero de 2010 13:21
Gracias a ambos por los comentarios. Germán no es mi intención inventar nada con el texto, lo que planteo ya lo han dicho otros y seguramente mejor explicado. Lo que pretendo es plantear la desobediencia civil como un acto de autonomía y en el que no es necesaria la violencia y que esa desobediencia nos hace tomar consciencia acerca de muchos aspectos de nosotros mismos y de la realidad que nos rodea. ¿Cuando hay revoluciones armadas se consigue algo positivo? Es más, se consigue que ese algo positivo para el que lo quería conseguir, sea duradero? Por ejemplo, un ejemplo muy simplón pero que creo es claro, hoy consigo algo mediante la violencia contra otro que me ha tenido sometido. El otro se amilana y yo creo que ya está, que me ha sido útil semejante acto para conseguir conquistar mi libertad. Pero entre esa persona y yo ha quedado latente una tensión y una violencia contenida, el otro siguiendo la misma dinámica tratarà de quitarme de nuevo la libertad que yo creía conquistada y cualquier dia me atacarà para volver a someterme y aplastar mi libertad. ¿He conseguido algo realmente importante con el uso de la violencia? No lo creo. Cuando por una de las dos partes hay violencia la otra, al final, acaba reaccionando con violencia también y ya tenemos el follón servido. Que hay excepciones, es posible, pero la violencia realmente no es ni creativa ni constructiva. Que hay veces que la situación empuja al uso de la violencia? NO te lo discuto, pero eso ni significa que nos vaya a llevar lejos. No quiero decir que a un acto de violencia la respuesta del 'atacado' sea inmediata, pero ten por seguro que la cosa no quedará ahí y volverán los enfrentamientos. Tenemos ejemplos de este tipo por doquier. En cambio, la desobediencia civil es un acto madurado, meditado, que se rige por la fuerza que emana por el simple hecho de actuar sin necesitar de la violencia, por el mero hecho de conquistar la libertad y la autonomía desde una posición de madurez, de ser conscientes de que es lo que nos mueve. Gahndi consiguió grandes logros y no necesitó la violencia para ello.

lunes, 22 de febrero de 2010 15:32
Hola Carolina, me alegra mucho que te incorpores como autora. Es una alegría, bienvenida. Y enhorabuena por tu artículo. Más claro, más maduro dificilmente! Como apunta Nacho, se trata de NO ser masa y eso está al alcance de todos las 24horas, estemos donde estemos. Sin masa, ¿qué de la sociedad de masas, de sus mass media? El fin de su medianía y su todopoder, voilà Y estoy con Carolina en su respuesta a Germán, punto porpunto. También es tan viejo como el andar a pie aquello de ue "la violencia engendra violencia". Y las revoluciones que citas, Germán, fueron, están detrás... el precio fue muy alto. Amén de que en la selva sólo gana el más fuerte (como demuestra también la historia en los casos que citas... la revolución rusa "nos" dio a Stalin, también)... Creo que se trata de apostar radicalmente, de raíz, por una forma contundente y sin violencia... La desobediencia civil, las 24 horas, en todo, estado, trabajo, familia, amigos, se me aparece como la vía para consolidar todo cambio... sobretodo en relación al poder, adopte la forma que adopte. Sólo una conciencia individual coherente y activa pueden desactivar el mecanismo, acabar con cualquier forma de poder... Si sumamos individualidades en una misma onda de frecuencia, en una misma dirección pero cada cual con su camino, el poder queda aturdido, desbaratado: sin poder! Gravias de nuevo Carolina: me gusta tu exposición argumentada para mantenernos firmes, que no rígidos!
lunes, 22 de febrero de 2010 16:38
Enhorabuena, Carolina por tu primera aportación como autora. Muy brillante, en mi opinión. Me ha gustado especialmente cuando elevas el hecho de la desobediencia a un deber y no meramente a una opción. Efectivamente, llevar la existencia humana más allá de los límites que el poder nos permite, poder transcender, no solo es hacer uso de nuestra libertad. Es nuestro deber como personas. Espero contar con nuevos artículos tuyos.
lunes, 22 de febrero de 2010 19:38
Todos abogamos por un mundo mejor,desobediencia civil,o como lo queramos llamar;y todos estaremos de acuerdo que es lo mejor para el mundo.Pero tambien tenemos que reconocer que muchas revoluciones sacaron a muchos millones de personas de la pobreza y el hambre.Que hubo victimas inocentes, totalmente de acuerdo,pero Carolina la desobediencia civil,por ejemplo en la India el hambre y la miseria campan a sus anchas.Seria ideal la desobediencia civil,pero por desgracia el hambre no lo erradica y las revoluciones ante tamañas injusticias es necesaria y lo hasido en el pasado,con sus defectos sí,pero tenemos que reconocer tambien sus enormes logros de igualdad,reducir desigualdades y más.

lunes, 22 de febrero de 2010 22:58
Gracias a todos. Y gracias Maria, yo también estoy contenta de poder participar junto con todos vosotros :) Exacto Carles. Uno de los aspectos importantes es que desobedecer es un deber con nosotros y con los demás. Lo de que es un deber precisamente sale de Henry David Thoureau y así mismo lo plantea él en su obra, es algo que me sorprendió muy gratamente. German la desobediencia civil está en cada uno de nosotros solo hace falta que la convirtamos en acto y no en mero potencial. Es importante cambiar la idea de revolución, la violencia no nos salvará de todas las miserias que hay en el mundo, la desobediencia civil tal vez no obre milagros inmediatos, pero ella, creo, es el camino. Desobedecer, como dice Maria, de manera constante, en nuestro dia a dia, con consciencia y a consciencia. Exacto Nacho y Maria. Es recuperar nuestra fuerza como individuos, que no nos puedan utilizar como masa. Que los que manejan el cotarro no puedan usar nuestro discurso como arma arrojadiza. Acción límpida, pacífica y firme. Un abrazo a todos!

lunes, 22 de febrero de 2010 23:25
Gracias Carolina, felicidades por tu poético debut. La verdad, es que el texto tiene mucho ritmo y te va elevando poco a poco, hasta que alcanzas el cenit y piensas. - ¡Si! ¡Por supuesto! Encontraremos esas grietas y perderemos todos juntos el miedo a la libertad, porque seremos finalmente capaces de responsabilizarnos de nuestras vidas y no volveremos a delegar en "otros" aquello que nos corresponde solo a nosotros gestionar, porque somos adultos, porque tenemos formación suficiente, porque no somos los campesinos analfabetos del siglo XVIII que ayudaron a la burguesía con su sangre para derrocar el poder absolutista. David Thoreau creador de este maravilloso concepto de desobediencia civil a mediados del siglo XIX , unido al pacifismo y no violencia, con la idea de que el gobierno no debe tener más poder que el que los ciudadanos estén dispuestos a concederle. Posteriormente sus ideas fueron seguidas por Gandhi y Martin Luther King entre otros. Un abrazo
martes, 23 de febrero de 2010 0:09
Hola, Carolina... que estupendo escrito el tuyo. Siento flotar en él mis pensamientos. Las grietas de las estructuras hacen imparable el cambio. Está claro que ya no hace falta la agresividad para derribarlas, pues caen de propia incompetencia de entre las manos de sus actuales gestores. Sin embargo, y mientras van poniéndose ellos mismos en evidencia, apelo al espíritu emprendedor que llevamos dentro. Miremos hacia el futuro sin gastar más energía en juzgar al sistema...... En hora buena, Carolina
martes, 23 de febrero de 2010 3:51
Carolina el comentario es muy hermoso pero la imágen que acompaña al comentarioes uno de los grandes que lucho con su sencillez para realizar cambios y en mi Pais hay muchas cosas que deben cambiar: la equidad, la pobreza, los niños desprotegidos y los politicos corruptos que si miraran y leyeran tu comentario y observran la imágen dejarían sus bancas vacías yo vivo en una ciudad que culmina su temporada veraniega y sabés cuantas veces de mi trabajo he traido a niños que no conocían el mar....por eso sabemos que el sistema va a quedar asi ...pero creo que con cosas sencillas y de sevicio se pueden ir cambiando las cosas....y en éste momento la juventud con la droga y la violencia son las cosas que hay que cambiar pq todo el mundo habla incluso yo pero que hago para cambiar? todo lo mejor Carolina
martes, 23 de febrero de 2010 17:40
Creo que Carolina no está planteando ningún debate entre enfrentamientos armados o no. Germán y Ricardo, aventuro que habéis leído sin mirar, sin entrar, sin más. Porque no volvéis a probar? Vale la pena sentir plenamente el mensaje, nutre el alma, y su inspiración es creativa. Con ello intuyo el asidero interior a partir del cual empezar a crear puentes. Cada uno desde su propio universo personal, que al fin y al cabo es de lo que dispone, que no es poco, para proponer lo que le plazca. Por mi parte siento que el mensaje está muy claro. Me subo al carro diáfano de Carolina y a la propuesta de Gabriel apelando a nuestro emprendedor interior. Por algo será que todo esto suena a ya escuchado... Será la necesidad inherente al ser humano que ahora mas que nunca, y de una vez por todas, necesita cristalizar ?. Felicidades Carolina!!

martes, 23 de febrero de 2010 18:08
es posible que Ricardo se haya referido a situaciones muy cercanas que habría que vivir como él. Sin embargo, cada uno de nosotros explica las cosas según lo que tiene más cerca. Eso supone una visión parcial de lo que acontece. Ello requiere comprender con calma y cierta distancia. Otro matiz: Entiendo que en el mundo de hoy, con la variedad de situaciones que se están dando, lo que hay de común es que algo nuevo está surgiendo. Hoy pensaba en ello con cierto detenimiento. Lo que hasta ahora ha sido la economía oficial está cayendo agrietada por el abuso especulativo. Algo está surgiendo, todavía no visible a la mirada general, que acabará convirtiéndose en las estructuras del futuro. Este surgimiento hace ya años que está siendo abonado... mientras la mayoría permanecía sentada en su butaca particular. Nosotros, ahora, tenemos un pie en el mundo conocido (que se agrieta) y otro, en el mundo que surge. Podemos ir poniendo el peso del uno al otro mientras este cambio nos hace sentir inestabilidad. Lo ideal es caminar y no quedarse parados ni en la ensoñación por un mundo mejor, ni en la añoranza por un mundo que se va. Ensoñar y añorar son dos formas de reivindicación que, presiento, no llevan a nada. Lo importante es caminar. Ayer, en la entrevista de la contraportada de El Periódico, aparecía el doctor Broggi, de 102 años, y decía que la vida es como ir en bicicleta: si te paras, te caes. Aquí, sigo presintiendo, reivindicar es como pararse... especialmente si uno va señalando con el dedo acusador buscando culpables. Lo importante es caminar, emprender, etc... Bravo por estas mujeres que vienen con fuerza !! Bravo por Ricardo, también, por supuesto. Y por todos nosotros. Un abrazo Gabriel

martes, 23 de febrero de 2010 20:31
Gracias Araceli!! Me encanta que te haya resultado inspirador. Y me ha encantado la frase en la que hablas de encontrar el asidero interior de cada uno para empezar a crear puentes, una imagen preciosa, preciosa!! Totalmente de acuerdo Gabriel. Realmente nos formamos opiniones en función de la realidad de cada uno y no podemos nunca alcanzar la realidad en todos sus aspectos y matices. Gracias a todos, todos sin excepción, por los comentarios. Ricardo comprendo lo que planteas y ante la injusticia nos puede aflorar el ansia de cambiar las cosas mediante actos regidos por la violencia, pero creo que la vida sigue con o sin nosotros y de nosotros depende vivir el camino plenamente. Para mi la opción seguirá siendo no usar la violencia contra el estado. A ellos les encanta que la gente muestre reacciones violentas, ya que eso es lo que usan para desautorizar a qualquiera que se manifiesta con el uso de la violencia. Los actos violentos pueden ser fácilmanet asimiliables por el estado, aunque sea entrando en un juego de acción-reacción interminable. Al final esos mismo núcleos de resistencia, si no cambian se convierten en un quiste que pasa a formar parte del propio sistema, pero a la larga los resultados positivos apenas son visibles a pesar de la contundencia, de ahí que defienda la acción pacífica. Entiendo que en determinadas circunstancias estalle la violencia ante la injusticia, pero lo que no comprendo es que siempre se siga este camino sin transitar el que planteo y han planteando tantos otros en el pasado. En cambio, cuando un individuo lleva a cabo actos de desobediencia sin un ápice de agresividad, pero con una seguridad inquebrantable, eso desestabiliza el entorno, a unos porque les ayuda a abrir los ojos y a otros porque saben que se les desmonta el chiringuito ya que a un acto pacífico no se lo puede atacar con la violencia sin ponerse en evidencia la debilidad del sistema. Seamos pues desobedientes civiles pacíficos sin cejar en el empeño. Un abrazo a todos!
viernes, 12 de marzo de 2010 23:48
gracias querida carolina por tener un corazon tan grande. por haber parido un texto tan cierto y tan acorde con lo que es cierto. ...y los despiertos mostraran el camino hacia la libertad a los borregos. poco a poco iran saliendo del redil diciendo -antes no veia y ahora veo-. pero ver no basta para llegar, tras el despertar se abre un nuevo camino aun sin explorar. aun no hemos comenzado a caminar todos juntos, pero esto es el comienzo del fin. estamos siendo testigos de la evolucion en masa repentina, las personas estan despertando, ya era hora. llevabamos tanto tiempo esperandolo. el viaje por el estrecho canal de este parto multiple puede parecer violento y doloroso, pero solo son apariencias que entre todos solventaremos con la medicina para todo, el amor. gracias y un abrazo.
viernes, 12 de marzo de 2010 23:51
por supuesto lo enlazo en mi blog. (excusa para otro abrazo)? un abrazo.
sábado, 13 de marzo de 2010 0:09
Me alegro mucho de que te haya llegado el mensaje del artículo. Y así sea, que al final todos podamos caminar sin temor y con el corazón abierto al mundo. Un fuerte abrazo a ti también!
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