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Somos conscientes, que en muchas ocasiones, algunos artículos pueden resultarnos difíciles de leer por falta de algunos conocimientos de base en ese tema específico. Nuestra intención es ir comentándolos entre todos y facilitar la labor de comprensión. No dudeis en preguntar sobre cualquier término o concepto que no os resulte comprensible, por básico que os parezca.
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Santiago Villar Pallás posted on enero 25, 2010 05:00 
Cuando nos proponemos la tarea del pensar nos enfrentamos a una primera decisión que determinará el curso y los efectos de nuestras disquisiciones. Podemos optar por abrazar el idealismo, que con las llaves de la universalidad nos permitiría trascender de los particularismos y asegurarnos la certeza de nuestros asertos. Podemos elegir encerrarnos en un relativismo, que desde la aceptación de la irreductible particularidad nos circunscribiríamos a las coordenadas espacio-temporales de lo pensado sin pretender extraer una validez universal.
El idealismo nos proporciona una mirada macroscópica del orden de los acontecimientos porque es capaz de olvidar los costes (los vencidos o derrotados) en nombre de una victoria final (el mundo perfecto o feliz) y arrastrándonos en su máxima radicalidad al totalitarismo. El relativismo a ultranza nos suministra una mirada microscópica porque ajeno a las utopías se acomoda a lo que acaece y, finalmente, conduciéndonos al nihilismo (argumenta que el mundo, y en especial la existencia humana, no posee de manera objetiva ningún significado, propósito, verdad comprensible o valor esencial superior).
El idealismo sin límites tiende al olvido. Todos los idealismos tienen su herencia oculta, en cuanto su primera decisión es conseguir unos ideales inquebrantables. Ocultan los matices y obcecados por transitar por el camino de la rectitud no aceptan a los descarriados. Por otra parte, los relativismos desaforados expanden la insensibilidad. Los relativismos abren la veda a la impunidad, en cuanto su primera decisión es la imposibilidad de trazar una ruta acorde a nuestra dignidad como seres humanos.
Hay una posición intermedia entre el idealismo y el relativismo que asumiendo el pluralismo radical es consciente que los seres humanos estamos obligados a decidir entre valores antagonistas contradictorios entre sí (por ejemplo libertad-seguridad), a sabiendas que cada elección de un valor supone renunciar trágicamente a los demás valores contrapuestos. Así, esta posición asentándose en una mirada microscópica acepta que el sentido de la existencia procede de una mirada macroscópica.
La mirada macroscópica implica una ética de la decisión responsable: somos nosotros los que tenemos que decidir los contenidos de la dignidad humana. Somos protagonistas de nuestra propia vida y no somos marionetas que danzan al compás de unas fuerzas que nos sobrepasan. La mirada microscópica implica una ética del cuidado: no podemos obviar que nuestras decisiones no son inocuas porque engendran vencedores y vencidos.
La democracia política implica un pensamiento trágico que reivindica el pluralismo valorativo. Un pensamiento trágico que nos impele a escoger entre unos valores que para nosotros pueden tener el mismo grado de nobleza (una ética racionalista argüiría “sí tenemos ideas adecuadas no hay tragedia que valga”). Así, deseamos tanta libertad como seguridad o tanta riqueza como igualdad.
Ataviados con una mirada macroscópica, que no atiende a la cotidianidad, podemos justificar el sacrificio de todos aquellos que se nos interpongan o nos impidan llevar a cabo nuestra utopía. Desde la placidez de una mirada microscópica podemos dejar de esforzarnos por alcanzar el sentido de nuestra existencia humana. Así, el esfuerzo que proviene de una mirada macroscópica debe contenerse cuando en su discurrir perpetra sacrificios.
El éxito de una democracia política exige tanto de una ética de la decisión responsable como de una ética del cuidado. La decisión responsable se asienta en la pasión por la autonomía, mientras una ética del cuidado reconoce que el bienestar de cada uno de nosotros nos es ajeno al bienestar de mis semejantes. La democracia más que un derecho es un privilegio que nos exige el esfuerzo constante de conjugar la mirada macroscópica con la microscópica. Quizá la sabiduría consiste en transitar entre el encantamiento de nuestros ideales y el desencantamiento que nos produce el sacrificio de millares de vidas.
Publicado en: Filosofía
Email del autor: svillarp@gmail.com
lunes, 25 de enero de 2010 9:07
Santi! cuánto tiempo sin leerte1 y encantada de hacerlo con esta propuesta por una via media confuciana a la occidental. Entiendo y me gusta ese punto medio necesario entre macro y micro, entre cuidado y sacrificio... Y, ahora que estamnos debatiendo sobre acciones posibles, resulta una brújula necesaria creo, un horizonte al que apuntar. Gracias Santi, pior andar rumiando (a veces en la sombra!)
lunes, 25 de enero de 2010 10:17
Interesante artículo. Es útil saber cómo pensamos, desmembrar nuestros ideales, ¿de dónde surgen nuestras ideas? ¿cómo se forman nuestras creencias? Sabiendo que podemos dirigir nuestro pensamiento nos hacemos responsables del mismo, y por tanto nos convertimos en protagonistas de nuestra propia vida. ¡Gracias por la reflexión!

lunes, 25 de enero de 2010 10:25
La verdad es que me ha encantado el texto, se lee de una manera que te dejas llevar como por las olas del mar, si señor me ha encantado. De él puedo sacar una conclusión, y es que en el centro es donde se encuentra el equilibrio, lejos de los fanatismos que provocan los extremos. Una persona centrada sabrá encontrar el equilibrio entre, por ejemplo, libertad y seguridad, encontrando medidas centradas, equilibradas para obtener quizás una mayor felicidad. Me ha gustado sobre todo en este momento en el cual, la sociedad por culpa de los políticos de medio pelo se aferran a polarizar a la gente, a llevarla a los extremos y a fanatizarla, donde la gente por efecto pendular solamente sabe estar en los extremos, y si no comulgas con una idea es que eres de “bando contrario”. Equilibrio, una mezcla entre utopía y realidad, saber soñar pero con los pies en la tierra, creo que esa es la meta a la cual todos deberíamos llegar, desde el microcosmos del ego propio, al macrocosmos de la sociedad entera. Verdaderamente, me ha gustado mucho el texto, felicidades. www.lacasadelarcerojo.es
lunes, 25 de enero de 2010 12:36
Muchas felicidades por este artículo. Se entiende a la pefección y es una manera de plantearlo con mucha sensibilidad. Me gusta la idea del término medio. Es un lujo de artículo.
lunes, 25 de enero de 2010 16:12
Macroscopico y microscopico:Una forma elegante de decirnos,a mi entender,que estamos a merced de las fuerzas oscuras que mueven este mundo,de que esta "democracia",es incapaz de ofrecernos una vida mejor , son fuerzas que no controlamos y que nunca controlaremos si no intentamos cambiar este estado de cosas.¿Como cambiarlas?Como esta´. esta sociedad desde luego NO .Todo cambio empieza por un pensamiento critico,cuestionandolo todo,intentando ir mas alla. Todo eso de macro y micro esta bien pero esa no es la cuestion,eso so lo lleva el viento,solo la accion de todos podra vencer a los politiquillos del carajo que tenemos.
lunes, 25 de enero de 2010 16:39
Es tan difícil mantenerse siempre en la línea de equilibrio y tratar de implicarse con pasión sin perder objetividad que cuando alguien domina así las ideas como acabas de hacer, Santiago, es de agradecer: contribuyes con mucho a aclarar las de los demás!
lunes, 25 de enero de 2010 16:47
Maria sinceramente te ha aclarado algo?aean la sencillez esta la verdad.
lunes, 25 de enero de 2010 17:01
Sergio el derecho internacional no es demagogia y esta para cumplirlo,con que derecho invadieron los USA Irak? con NINGUNO.Y no me digas que fue por los pobres irakies jajajaja no te lo crees ni tu, de verdad te lo digo porque esto es asi,aunque intentes confundir.

lunes, 25 de enero de 2010 19:15
Muchas gracias por el artículo, Santiago. Se plantean muchas reflexiones. Dices que el idealismo llevado al extremo lleva al totalitarismo. Puede que me equivoque, pero yo entiendo como totalitarismo una ideología o un sistema que todo lo engloba, todo forma parte de él. Pero, ¿no podríamos decir que el relativismo también es totalitario, ya que también representa una ideología o sistema de pensamiento que todo lo engloba? ¿Qué entiendes tu por totalitario? ¿Qué quieres decir con que el idealismo sin límites tiende al olvido? La verdad es que cada frase se presta a tantos matices, que este artículo me hubiera gustado que hubiera sido una conferencia presencial, donde poder conversar, que en este formato escrito. Pero la gran ventaja de la red es que llegamos a mucha gente sin importar la distancia. La conclusión que propones me recuerda el signo del ying-yang. Más que instalarse en el punto medio de una linea, entender que estamos en un gran circulo con dos realidades, y observar adonde el corazón nos lleva.
lunes, 25 de enero de 2010 19:27
Santiago, perdona que haga un comentario sin relación con el artículo. Hoy he escuchado en las noticias que la Comisión Europea se está cuestionando si la OMS ha actuado como lo ha hecho en el caso de la gripe A para beneficiar las industrias farmaceuticas. Investigará mas. Esto ha sido obra de Wolfgang Wodarg, subdirector (creo) de la comisión de sanidad, médico y ex-diputado del parlamento alemán. ¿Quién ha contrubuido a esto? ¿No lo veis como una victoria de todos nosotros? ¿Os acordais como hace poco nos trataban de paranoicos? ¿Y como Teresa Forcades, desde Montserrat, con un video casero dio una información que ha dado la vuelta al mundo? No perdamos la fe en el actuar, porque los resultados son impredecibles.
lunes, 25 de enero de 2010 20:27
GHANDIera un idealista y repudiaba todo totalitarismo,el idealismo bueno jamas llevara al totalitarismo porque es alergico a toda doctrina totalitaria .

lunes, 25 de enero de 2010 23:02
Gracias a todos por vuestros comentarios. Ciertamente el punto medio (como afirma María y Carolina) es un tema clave, nos permite que nuestras utopías sean el motor del cambio de nuestras realidad..., decía Bertrand Russell "que la felicidad consiste en cambiar lo que se puede cambiar y dejar lo que está como está".., bueno ese equilibrio es dificil porque como sostiene María Ripoll "conjugar el equilibrio con la pasión es una tarea ardua"..., por otra parte, parece que los grandes cambios siempre han surgido de idealistas, de esos que como diría Nietszche son hombres póstumos (son entendidos más allá de su propio tiempo). Muy buenas preguntas de Carles..., nos llevaría horas dilucidar el "totalitarismo", la filósofa Arendt ("origenes del totalitarismo") nos ha legado un buen análisis..., por mi parte me refiero al totalitarismo que en un juego psicológico lo podríamos entender como "la polarización", como aquellos que establecen unos límites inamovibles entre los "amigos y enemigos". El idealismo extremo en base a un proyecto "ideal" tiende a "polarizar" los que están conmigo y los que están en contra..., por otra parte como planteas en la pregunta el relativismo puede ser totalitario en cuanto al no dotar de dignidad a la vida humana puede pasar aquello que los nihilistas afirmaban "todo vale". El idealismo tiende al olvido porque en nombre de unas ideas interpreta la historia..., los científicos sociales que buscan la neutralidad axiológica lo que prentenden es ser objetivos..., en cierta forma el idealismo se emparenta con el subjetivismo...., Carles estoy de acuerdo que un gran cambio emerge con pequeños cambios.. y este proyecto es un granito de arena que va formando un desierto Es curioso como German y Emma nos presentan dos versiones a una misma pregunta. Mientras German afirma "estamos a merced de una fuerzas osuras" (que las podemos doblegar con un pensamiento crítico), Emna nos dice que tenemos que ser responsables de lo que pensamos (protagonistas). Desde mi punto de vista somos "parcialmente libres". Abrazos. Santi

lunes, 25 de enero de 2010 23:12
Gracias Santi, me has hecho reflexionar ya que yo tiendo a situarme en los idealistas y he pensado sobre las posibles víctimas de mi idealismo, los vencidos. He intentado llevar tu artículo filosófico a la aplicación práctica del momento que estamos viviendo (espero Germán que esto pueda ayudarte a entenderlo mejor) Nos encontramos en un momento en el que muchos de nosotros no aceptamos el sistema tal y como funciona. Según tu escrito, si aplicamos una visión macroscópica (es decir global, desde arriba), idealista, por ejemplo el hecho de que la sociedad civil en horizontalidad pueda llegar a gestionar sus recursos de forma justa y equitativa, según tú visión llegar a alcanzar este objetivo implicaría el sufrimiento de los derrotados. ¿Quienes serían los derrotados? ¿Los que ejercen los abusos de poder vertical en estos momentos? Supongamos también que la transición de nuestro sistema actual a un sistema ideal de poder horizontal, pudiera hacerse de forma paulatina y gradual, mediante la educación, el crecimiento y el desarrollo de la responsabilidad de los ciudadanos individualmente hasta poder acceder a la parcela de gestión que les corresponde. en este caso, ¿podría hablarse de sacrificados? Tengo la sensación de que al hablar de idealismo y compararlo al totalitarismo, no sé si utilizas como ejemplo histórico la implantación del comunismo a partir del ideal del socialismo. En este caso, para llevar a cabo el ideal igualitario se aplicó un control militar, vertical. Son dos cosas diferentes, el ideal de igualdad social por un lado y el contro militar por otro. El ideal se contaminó por el deseo de poder. No creo que sea necesario sacrificar millones de vidas para alcanzar un ideal, a menos que se haga a través de guerras. Pero por otro lado, también tengo claro que el ideal nunca es alcanzable, el ideal es un motor de cambio para mejorar la situación actual, que tiene la fuerza de ilusionar y dar energia para motivar a buscar el cambio. Pero el ideal siempre acaba encontrándose con nuestra propia naturaleza humana limitada y acaba limitando también al ideal, hasta que vuelve a aparecer otro y así sucesivamente, impulsando al constante movimiento y desarrollo. Hay momentos en la vida individual y colectiva en la que la búsqueda del ideal es indispensable para catalizar el cambio, por otro lado, hay otros momentos en los que también es necesario saber aceptar los límites. Pero aceptar los límites en el inicio del cambio, conduce a la desilusión antes de haber generado el movimiento. Gracias Santi, un abrazo
lunes, 25 de enero de 2010 23:20
Hola Santi, no había leído tu comentario porque yo estaba escribiendo el mío. Despues de tu aclaración sobre el totalitarismo y su relación con el idealismo, yo sigo sin ver la relación. Imáginate que en esa visión idealista que buscamos se encuentra la idea de respeto hacía los distintos puntos de vista, la idea de buscar un objetivo común en la que todos nos podamos sentir responsables. En este caso, ¿donde quedan los otros?¿Donde esta la polarización?

martes, 26 de enero de 2010 0:31
Hola Esther. Tienes razón en tus reflexiones. Pretendía referirme a un un determinado tipo de idealismo.., así ocurre con la libertad que sería más apropiado hablar de "libertades" y tendríamos que hablar de "idealismos"..., hay idealismos sanos e insanos. El idealismo insano es aquel que en nombre de un ideal desprecia otros ideales. Lo que pretendía en el artículo era ofrecer una postura que atiende a "ser protagonistas de nuestras propias decisiones". Cuando escribía el artículo pensaba en el representante más significativo del idealismo (Hegel) y no tanto en el comunismo. Hegel con su dialéctica (tesis-antítesis y sintesis) desde una perspectiva filosófica desemboca en lo Fukuyama ha teorizado como el "fin de la historia"...., así el idealismo (macrocópico) sin los límites (microscópico) nos llevaría a ese "mundo perfecto" (en dónde a "cada cual según su necesidad y su capacidad"). Quizá optar por un idealismo en constante reformulación podría ser un camino provechoso... ¿no es lo que hacemos constantemente en está página? Al final del artículo proponía encantarnos, a sabiendas que no podemos dejar caer en el error de la "polarización". Abrazos.
martes, 26 de enero de 2010 10:47
Gracias Santi. Me ha encantado (y aclarado) esta lectura del artículo y de sus comentarios.
martes, 26 de enero de 2010 18:26
Esther: Tenemos una gran empatía, pues estoy completamente en la linea de tu intervención. Yo también me considero fruto del pensamiento idealista, por lo que me ha llamado la atención la argumentación de Santiago. Santiago: Gracias por tu respuesta. Es verdad que tratar sobre el totalitarismo nos llevaría horas. Ya me imaginaba que no te referías a un sistema político concreto. Considerar el totalitarismo como una polarización es una interpretación. Pero también hay otras, y no necesariamente con conotaciones negativas. En cualquier caso,es un magnífico artículo, lleno de matices y reflexiones. Gracias.
martes, 26 de enero de 2010 21:28
Las ideas que crecen, avanzan con la persona o con el mundo, son ideas creadoras, dinámicas, constructivas. Esa mismas ideas si se estancan, sino evolucionan, acaban haciéndonos prisioneros de ellas y por lo tanto se convierten en idealismos; algo muy nocivo. Ideas sí, idealismos no. Gracias Santi. Un abrazo a todos.

lunes, 15 de febrero de 2010 20:07
"Cuando nos proponemos la tarea del pensar nos enfrentamos a una primera decisión que determinará el curso y los efectos de nuestras disquisiciones". "Quizá la sabiduría consiste en transitar entre el encantamiento de nuestros ideales y el desencantamiento que nos produce el sacrificio de millares de vidas". Santi, creo que estas dos frases que utilizas - primera y última del artículo-, resumen muy bien la esencia del mismo. La tarea de pensar no se limita a una mera sucesión de razonamientos lógicos (si fuera así, todos pensaríamos lo mismo), sino que inicialmente, antes incluso de dar comienzo al pensamiento en sí, elegimos el enfoque que queremos dar a dicho pensamiento. Naturalmente, ese enfoque preliminar que nos dispone al pensamiento, es en realidad una elección. Y será, además, la clave - como muy bien apuntas, Santi- del desenlace de nuestras disquisiciones. En este sentido, la sabiduría sería como una especie de arte consistente en navegar entre dos aguas: el encantamiento propio del propio ideal, y el desencantamiento ajeno. Creo que la función de la sabiduría consiste en dar el enfoque adecuado que precede al pensamiento, apartándonos de cualquier tipo de impulso maniqueísta: idealismo/relativismo, democracia/tiranía, libertad/seguridad, individuo/sociedad, utopía/nihilismo, etc. El pensamiento en sí, no tiene un peso específico determinante (en cierto sentido, sólo es pura mecánica cartesiana). De hecho, en muchas ocasiones, sin darnos cuenta, cuando creemos estar razonando, no hacemos sino racionalizar. Es decir, justificar. De todo lo anterior, deriva la importancia del "enfoque" a la hora de iniciar el pensamiento. El enfoque no es razonamiento (como lo es el pensamiento), sino intuición. O, lo que es lo mismo, comprensión sin razonamiento, percepción de algo que aún no vemos. A través del enfoque, elegimos lo que queremos pensar. El sentido de la existencia nunca debe sobrepasar los límites de la mente (no necesitamos tanto como creemos a los demás para dar sentido a nuestra existencia). La utopía es una especie de "super-yo" freudiano que sólo puede aportar sufrimiento. El nihilismo es un descreimiento radical que, haciéndonos no creer en nada, nos hace capaces de creer en cualquier cosa. La mirada macroscópica puede ser tan dañina y falaz como la microscópica. La mirada, para ser real, debe reflejarse siempre en "la mirada del otro" (como decía Ortega). En el fondo, basta con mirar a través de los ojos de la intuición para darnos cuenta de que nuestros ideales no deben sobrepasar los límites de la realidad. La sabiduría consiste en perseguir "razonablemente" nuestros idealies, procurando respetar los ideales de los demás. No olvidemos que nuestros sueños están urdidos de emociones y...... "siempre hay alguna emoción que viaja".
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