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Rafael Javier Rodriguez Sanchez posted on enero 15, 2010 05:00 
En una conferencia que dio recientemente (Mayo del 2009) el profesor Branko Milanovic en la fundación Ramón Areces , vino a concluir que la “variable” fundamental que explica la desigualdad de renta entre individuos es el país en el que se haya nacido (o en el que resida): Estadísticamente resulta que alrededor del 60% de los ingresos de una persona vienen determinados simplemente por su país de residencia. Este es un dato que viene a avalar el "sorprendente" resultado de todos los más recientes estudios de distribución de la renta entre países por el cual el coeficiente de Gini (el índice sintético de desigualdad en la distribución de renta) a nivel mundial es superior al que existe dentro de países con una desigualdad de renta evidente: Sudáfrica o Brasil, por ejemplo. ¿Y cómo es esto posible? ¿Será que algunos países producen mucho y otros muy poco?
La regla del notario
Bueno, puede parecer en principio que la causa de la desigualdad de renta entre países será que unos producen mucho y otros producen poco. ¿Es esto cierto? Pues si nos limitamos a las variables macroeconómicas al uso, podemos concluir que es así. Sin embargo, vamos a analizarlo un poco más en detalle. Para ello, vamos a utilizar un elemento que debemos tener en cuenta y es el cómo se valoran las actividades productivas. Para ello vamos a utilizar el concepto de “regla del notario”, con el cual nos referimos a la tasa de revalorización creciente por unidad de coste físico que siguen los procesos a medida que avanzan hacia las fases finales de comercialización y venta. Basado en este concepto se orienta una jerarquía de valoración que beneficia a los países, empresas y personas que se ocupan de las fases finales de gestión y comercialización, haciendo que la creciente especialización internacional propia de la globalización comercial que hemos vivido en los últimos años acentúe el desequilibrio “ricos” y “pobres” a todos los niveles.
Y este cuestionable proceso de valoración, se agrava por el hecho de que en términos meramente físicos, los países desarrollados son cada vez más deficitarios con relación a los países pobres. Se estima que al finalizar el siglo XX, los países desarrollados estaban cubriendo con cargo al resto del mundo un déficit físico cifrado anualmente en más de 1,500 millones de toneladas métricas. Es decir, se está/estamos esquilmando el patrimonio natural de los países no desarrollados y sus ciudadanos no se ven recompensados por ello. En línea con esto hay que advertir y recordar que la naturaleza no cobra nada por los recursos naturales, aún cuando estos recursos naturales explotados son una rareza de la corteza terrestre cuya fabricación por la industria humana acarrearía un coste de reposición que habría que medir e introducir en el modelo. (¿Por qué desde los clásicos del XIX se ha olvidado la teoría económica al uso de incluir la renta de la tierra en el modelo?). En conclusión, esta valoración monetaria regida por la “regla del notario”, y apoyada por el sistema financiero (como veremos en un momento), otorga así a los países ricos capacidad de compra para utilizar el mundo como base de recursos y sumidero de residuos.
Este aspecto viene a cuestionar la equiparación (convertida en lugar común) entre industrialización y desarrollo: los países ricos hoy en día lo son porque avanzan hacia los tramos más elevados de la curva de valoración monetaria que marca la “regla del notario” , exportando a otras latitudes las primeras fases de transformación industrial con elevados costes físicos y, por lo tanto, exigentes en energía y contaminación, mientras que se concentran en las “más altas tareas” de comercialización, innovación y gestión que, junto con el manejo de las finanzas, les permite gozar de una sólida posición económica. Pasemos a ver cómo se consolida esta estructura con la posición dominante en lo financiero de los países ricos.
El Universo financiero como fuente adicional de desigualdad
La asimetría valorativa de tareas que provoca la “regla del notario” es sólo la fase preliminar del proceso de polarización en la distribución de la renta en los diferentes países del mundo. A esta se le superpone el juego de un sistema financiero que contribuye a reforzar aún más el poder económico de los países ricos y sus “agentes económicos”. Lo que ocurre finalmente es que los mecanismos financieros habilitados acentúan la función de atractores de capitales que tienen los países desarrollados, y lleva cada vez más a una concentración en estos de la capacidad de compra sobre el resto del mundo.
Es de reseñar que el actual sistema monetario internacional no es algo neutro o caído del cielo, sino fruto de decisiones y acuerdos conscientes. Su arquitectura se fue configurando desde la posguerra mundial por una serie de actos de poder acordes con los intereses de los países más ricos y poderosos de la tierra, contribuyendo así a expandir por el mundo la desigualdad económica y social.
El actual sistema financiero internacional surgió de la Conferencia de Breton Woods, celebrada en 1944, en la que se marcaron unas reglas del juego claramente sesgadas hacia el interés del poder hegemónico. Frente a la propuesta defendida por Keynes, en representación del Reino Unido, de crear una nueva moneda internacional neutral (el “bancor”) y un banco mundial emisor, Estados Unidos impuso que esta moneda fuera pura y simplemente el dólar (eso sí, con el compromiso de seguir manteniendo su convertibilidad en oro). Sin embargo, este país no tardó en sacar cada vez más partido del privilegio que supone ser la fábrica de la moneda internacional a base de aumentar cada vez más alegremente sus emisiones de dólares, las cuales le permitieron una salida masiva de inversiones en el extranjero y ampliar sus importaciones hasta tornar deficitaria su balanza comercial en 1971. Es ahí, que en esa fecha, el presidente Nixon abole la convertibilidad en oro del dólar, abrazando el “dólar papel”, cuya cotización sólo cabía entonces referir ya a otras monedas, y no a un patrón físico. El dólar pasó a ser así, un pasivo no exigible, ya que nada cabía exigir a sus emisores.
Se llega así con esto a la paradoja de que los más ricos y poderosos, sean a su vez los más endeudados. El caso más claro es el del país más rico de la tierra, Estados Unidos, que es a la vez el más endeudado. Ya no es la balanza de mercancías, sobre la que venían razonando tradicionalmente los manuales de economía, ni siquiera la de servicios, la que resulta determinante para que los países ricos equilibren sus balanzas de pagos, sino la que registra las operaciones de capital.
Estas operaciones de capital se consolidaron con la desregulación del panorama financiero internacional iniciada en la década de los años setenta y permitió que la intermediación financiera se extendiera por el mundo empresarial, llevando los fenómenos de creación monetaria más allá de los confines de la banca y de las fronteras de los Estados. Pues junto a la cadena de créditos y depósitos que originaba la creación de dinero bancario se desplegaron otras cadenas más amplias de activos y pasivos financieros que se respaldan a sí mismos en los balances de las empresas (la denominamos “dinero financiero”) y son fuente de una nueva creación monetaria globalizada amparada en la confianza de los ahorradores. La emisión de títulos no sólo permite captar dinero a las entidades que las emiten, sino que las acciones mismas se han transmutado en moneda no ya como depósito de valor, sino como medio de pago en las billonarias compras y absorciones de empresas y en la remuneración a directivos y accionistas. La mayor capacidad de crecimiento de las empresas transnacionales que dedican a crear “dinero financiero”, emitiendo títulos y controlando empresas, frente a aquellas otras que se limitan a las tareas ordinarias de producción y comercialización, acarrea el continuo reforzamiento del poder del capitalismo transnacional frente a los Estados y al capitalismo local, que van siendo comprados y sometidos a sus intereses expansivos. El proceso fue en fin como sigue: Del “dinero mercancía” (patrón oro) pasamos al “dinero papel” (basado en la confianza). Al mismo tiempo, a través del multiplicador monetario se genera el “dinero bancario”, y se culmina el proceso con la creación del “dinero financiero”. Es a esta evolución de la masa monetaria, a la que podemos categorizar con el concepto de financiarización de la economía.
Esta financiarización en un principio no tendría que ser mala “per se” puesto que podría ser puesta en interés de todos pero, sin embargo, la creación de dinero papel y de dinero financiero es un privilegio reservado a los países ricos y sus grandes empresas transnacionales, ya que en razón de su gran poderío económico son los únicos capaces de captar el ahorro mundial. Por ello, estos países son los más endeudados del planeta (EEUU es principal emisor de “dinero papel”,”dinero bancario” y “dinero financiero”, lo que sitúa su capacidad de compra sobre el mundo muy por encima de lo que le permitiría su producción y el comercio de mercancías. Como comenta Juan Ignacio Palacio Morena en el año 2003, EEUU acaparaba el 78,2% de las importaciones de capital, seguido del Reino Unido, Australia y España, que en conjunto acaparaban otro 10% más; es decir, que algunos de los países más ricos acumulan el 90% del total de las importaciones de capital del mundo, dándose la paradoja de que la necesidad de financiación generada tiene que ser cubierta por los demás países, incluyendo algunos de los países menos desarrollados. ¿Un sinsentido, verdad?
Cuando se descubre la función y la importancia del dinero financiero se derrumban así numerosos mitos sobre el proceso de desarrollo. Así, existe la creencia de que la inversión extranjera directa (IED) responde a la creación de nuevas empresas y actividad económica en los países receptores, lo que ayudaría a los países pobres a desarrollarse. Es falso. Durante los tres últimos ciclos expansivos (1987-1990), (1995-2000) y (2004-2007), se ha observado claramente como ha sido la compra o adquisición por el capital extranjero de empresas ya existentes el responsable del 60% de la IED mundial. Y estas fusiones y adquisiciones se han producido además muy mayoritariamente entre empresas de países ricos (72%). Sólo un 28% protagoniza la inversión de países ricos en empresas de países pobres, y es sobre todo en sectores estratégicos relativos a recursos naturales (energía, agua, minerales metálicos, electricidad……) después de la privatización de esos sectores propiciada por los “ajustes estructurales” impuestos por el FMI. Paradójicamente, los países pobres no pueden dejar de pagar su deuda externa, y todo ello en beneficio del capital transnacional. Al final la pregunta debería ser: ¿Quién debe a quién?
En resumen, todo este proceso de financiarización de la economía apoyado por la “regla del notario” de valoración asimétrica de la producción no ha llevado más que a la incentivación de las desigualdades como podemos constatar en un nivel macro. Esta situación cuestiona la creencia de que un país desarrollado sea un país productivo, que ahorra mucho y pueda prestar al resto del mundo, y nos reafirma en la idea de que hoy en día un país desarrollado es el que ejerce su poder en un modelo de “depredador-presa”. Con esto, el modelo de país “depredador” queda caracterizado por estos cuatro aspectos: i/ Aspecto comercial : Una relación de intercambio favorable frente al resto del mundo – la Tonelada métrica (TM) exportada es mucho más cara que la que importa siguiendo la “Regla del Notario” ii/Aspecto financiero: Atractor de capitales a través de la emisión de pasivos financieros (en muchos casos, no exigibles) iii/Aspecto físico : Deficitario en recursos materiales frente al resto del mundo iv/Aspecto demográfico : Atractor de población inmigrante. Pero lo que es evidente es que para que haya países “depredadores”, se necesita que existan los países “presas”.
Como conclusión, podemos decir que la consecuencia final de esta nueva fase del desarrollo capitalista es que los beneficios empresariales y el crecimiento económico no suponen ya (frente a lo que nos trata de demostrar la economía “mainstream” al uso) mejoras sociales cuando se valoran a nivel de disminución de la desigualdad con respecto al tercer mundo e incluso internamente dentro de los países de nuestro "primer mundo" con la polarización social resultante.
Todo este análisis está basado en textos de los profesores José Manuel Naredo y Oscar Carpintero, principales mentores españoles de una rama de la ciencia económica denominada Economía ecológica.
"Debemos hacer todo lo posible para desarrollar nuestra racionalidad. Pero en ese mismo desarrollo la racionalidad debe reconocer los límites de la razón, y realizar el diálogo con lo no racionalizable"
Edgar Morin
Publicado en: Economía
Email del autor: mentorde1966@gmail.com
viernes, 15 de enero de 2010 16:15
Gracias Rafael, muy interesante y otro punto de vista más que nos aleja de la ortodoxia, y del que yo denomino "juego del monopoly" que tanto gusta hablar y discutir en foros económicos. Cada día se parece más a las tertulias futbolísticas de bareto cutre. De ahí que todo siga igual... Eso sí, venden muchos libros. Es paradójico que los recursos más valiosos que tenemos sean los menos favorecidos económicamente. Una muestra más de cómo el concepto artificial de escasez es lo que mueve el sistema. De ahí mi "manía" por una economía basada en recursos y no en el monetarismo ciego e insensible. La inversión en el tercer mundo pasa por producir para el primero. Así que la demanda y el desarrollo interno de dichos países queda relegado, muy relegado. Beneficiándose solamente una pequeña élite burócrata y política, y las multinacionales de marras... Dejando al pueblo desamparado como siempre. Muy interesante, te felicito. Un abrazo.
viernes, 15 de enero de 2010 20:28
Gran artículo, Rafael, y la paradoja es que nosotros vivimos en un país "depredador" pero no queremos ser personalmente depredadores, como decía Gandhi, hay que vivir sencillamente para que otros, sencillamente puedan vivir, compartir, convivir juntos en una casa común, el planeta, espero que algún día lleguemos a eso, un abrazo de Cristóbal

viernes, 15 de enero de 2010 21:26
Señores Naredo y Carpintero que sus apellidos sigan llevando la luz de la razón del maquiavelo plan de los paises poderosos expansionistas, cargados de codicia por el resto del mundo, especialmente de los paises tercermundistas que a fin de cuentas ellos impusieron el capitalismo salvaje versos consumismo avasallador. Exterminando todo incluso su propia especie porque asi ellos impongan los mercados, el papel dinero, las infraestructuras y demás daños a nuestras culturas que llevamos poco tiempo en la tierra como letrados, el daño sera ecologico y nuestra madre tierra ya no aguanta más y tarde o temprano esos mercados corruptos se devolveran y ellos al ver que no pueden llenar más sus arcas declararán la guerra para quitar del camino a los locos que denuncian y que no quieren ser más convidados de piedra. Por ello refuto que no es más ciego el que no quiere ver sino que el que se niega escuchar. Un catador, reciclador, recuperador ambiental recoge lo que los demás desechan, un campesino vale menos que una vaca, un niño que nace en un país en desarrollo esta debiendole a un país poderoso la suma de 450 US, luego ese niño ya hecho hombre será esclavo.

viernes, 15 de enero de 2010 22:32
Nacho : Pues tu manía por una economía basada en recursos y no en el reduccionismo de la valoración monetaria es el tema de batalla de esta rama de la economía denominada Economía ecológica. Una de las herramientas que se usa es el llamado "metabolismo social" donde se valora cada decisión (acto de producción, consumo, intercambio.....) en unidades físicas utilizadas a lo largo de todo el proceso así como sus residuos correspondientes - incluso los ocultos - (es lo que se denomina economía real-real, frente al segundo piso denomina economía real que definen las variables macroeconómicas al uso (PIB, por ejemplo) y frente al tercer piso de la economía que es la economía financiera). Por otra parte, esta rama de la economía no se olvida sin más de las implicaciones sociales de cada una de las actividades viendo la economía como una rama transdisciplinar frente al reduccionismo de la economía al uso. Cristobal : ¿Realmente no queremos vivir personalmente en un país "depredador? No lo sé, no lo tengo tan claro. Gustavo: Pues sí , no puedo hacer más que recomendar los libros de Naredo y Carpintero. Para mí, "Raíces económicas del deterioro ecológico y social" del profesor Naredo es un deber de cualquiera que quiera saber cómo funciona esto para poderlo cambiar. La segunda parte de ese libro cuestionando los mitos de crecimiento, desarrollo, trabajo, producción, la mistificación del lenguaje.....es impresionante. No quería acabar sin recordar a a otros principales mentores de la Economía ecológica en España como Joan Martinez Alier, Federico Aguilera, Antonio Estevan, Jordi Roca, y unos cuantos más. En una reciente conferencia a la que asistí en la que participaron algunos de ellos, se confesaba amargamente que en las facultades donde imparten clases, son considerados los "raros". Así nos va!

domingo, 17 de enero de 2010 0:05
Gracias Rafael por esta estupenda "lección" de economía ecológica. Lo de la regla del notario está... ese atinadísimo concepto, aunque escalofriante... sólo la descripción pone ya los pelos de punta y debería ser argumento suficienrte en sociedades supuestamente "regidas" por la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano"... para desmantelar un sistema que se rige por una regla semejante., "apoyada, como dices, por el sistema financiero, que otorga así a los países ricos capacidad de compra para utilizar el mundo como base de recursos y sumidero de residuos." esto es fundamental: el mundo, el mundo como base de recursos y sumidero... menuda soberbia, pura hybris que dirían los griegos... el mundo para ser explotado y ensuciado, eso sí, por los países ricos... Y, en relación a esa regla, tu pregunta a Cristóbal: ¿Realmente no queremos vivir personalmente en un país "depredador? es fundamental, ciertamente... sólo contestando con un no rotundo, y pagando el coste de ese no... se acabaría con la ley del notario y: emprendiendo acciones... ¿Cuáles?... De entrada, hacerse esa pregunta es fundamental... recuerdo un excelente reportage de t.v española (!) sobre Zimbabwe... la moneda nacional no tiene ya valor alguno, sólo el dolar y el truque operan... el periodista se acercaba a unos jóvenes que se reían de él: cambiar un par de dólares por moneda nacional!... al final, divertidos, lo hicieron y con aquel tremendo fajo (dos millones o algo así) compró un chupachups... Cómo ir "imponiendo" sentido común, luego una economía basada en los recursos, a este sistema terriblemente espúreo y falaz? en este mercado de humo? Víctor Klemperer, atento filólogo aleman y judío, en sus diarios de los primeros años 30, observa atento cómo se está produciendo un cambio en el lenguaje, como se hacen habituales y se extienden falacias, mistificaciones... en los años previos a las elecciones que dieron el poder a Hitler.... toda una lección sobre el poder de la mistificación. en efecto, el analsis del profesor Naredo es espeluznante y contundente... y necesario, imprescindible, para un desmantelamiento del sistema... Ahora ¿cómo "traducirlo" a acción cuando no se tiene acceso a tomas de decisiones macroeconómicas? En fin... gracias de nuevo, importante lección.
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