En toda dirección empresarial, o en todo trabajo que necesite de la toma de decisiones, es necesario tener fuste, experiencia, pues los conocimientos teóricos no son suficientes. Las situaciones cambian, se dirigen personas, y las cosas no son como uno desea, pues es evidente que otros factores que no controlamos, influyen en todo aquello que nos rodea.
Hay ciertas actividades que estimulan el cerebro de un directivo, de un empresario, de un empleado, de un autónomo, en definitiva, de las personas. Ya salía hace tiempo en La Vanguardia, un empresario que recomendaba los saltos en paracaídas en aplicación práctica para la toma de decisiones luego en el mundo empresarial. No puedo estar más de acuerdo. Las personas segregamos adrenalina, que es una sustancia necesaria, fantástica, exuberante, la mejor droga natural, propia y gratis que podemos disfrutar, estimula el cerebro a través de la dopamina y crea una sensación de bienestar. Ojo ¡! crea adicción. Lo demás, toxicidad sin paliativos derivado, precisamente, de la falta de segregar adrenalina.
En este mes de agosto, tuve la oportunidad de compartir con unos amigos una salida en moto por el pirineo, tanto el español como el francés, todo puertos de montaña, unos 1.000km aproximadamente. Había tramos de paisaje, tramos de ruta, tramos de paso, y tramos rápidos. Hay que añadir que en esta excursión llevaba 100 c.v. debajo de los huevos, no es baladí, en una máquina perfecta, exigente y no apta para gente sin experiencia. Para llevar un trasto de estos de manera “distraída” se necesitan, en perfecta coordinación, atención, concentración, osadía, cabeza, destreza, dominio y poder, de lo contrario, la castaña está asegurada. Con 100 c.v. entre las piernas necesitas tomar decisiones en milésimas de segundos, marcha adecuada, intensidad de freno correcta, timoneo de atrás en concordancia con la frenada de delante, régimen de vueltas apto, ángulo de paso en curva acertado, toda esta toma de decisiones, no dura más de medio segundo. La adrenalina facilita la rapidez y acierto. Cualquier error en todo lo dicho antes, a la velocidad que se va, implica necesariamente algo desagradable.
La adrenalina que segregan los riñones en estas situaciones, de alerta, las pupilas dilatadas, el control sobre uno mismo superándose en cada curva, en cada frenada, dejan en el cerebro un entrenamiento muy válido para todo lo demás. Cuando has pasado una curva tienes en la cabeza la siguiente, confías en la máquina y en sus posibilidades, en su tecnología, en sus prestaciones, en las gomas que has decidido ponerle, en todo. Eres uno. Es una extensión de las sensaciones que tienes en el cerebro, debido a la potencia y prestaciones, incluso, superiores a lo que puedes llegar a concebir. Constantemente, esta inconsciente toma de decisiones, instintivas, en base por supuesto a la experiencia, te conceden un poder sobre la moto y sobre la física que desata la adrenalina. Esa sensación de poder con control, de poder con cabeza, de confianza en uno mismo y en la máquina hace que la seguridad personal, la paciencia y la reflexión, tan necesarias en la toma de decisiones, hagan de la actividad diaria una ventaja, un goce, un agradable sensación. Es la sensación de esta toma de decisiones en instantes, lo que te entrena, te hace osado sin ser un inconsciente y rápido en las acciones, en los comportamientos, en la manera de ver la vida.
Muchas veces hablamos en esta página de la espiritualidad, de la conciencia colectiva, de ecología, de sostenibilidad, de sociedad. Recomiendo la segregación de adrenalina en el plano personal, no hay mejor medicina natural para el equilibrio personal que la adrenalina.
Que cada uno escoja la modalidad de segregación que guste, siempre que sea lícito y moral, desde luego………