“Más sobre Bolonia…” Qué buen bolero, de vivir Machín (y ahora que se vienen o ya pasaron las europeas).
Un encendido comentario de Juan Trigo al artículo “Bolonia y la mano invisible” me dio que pensar… Días después, la misma doctoranda que me preguntaba qué iba a pasar con el saber, daba más pasto a mis “rumiaciones”, en un mail en el que me hablaba de la lectura del artículo: “…la mentalidad práctica dice: ¿dónde está la solución? Creo que hay una problema, o a lo mejor no es un problema, y es que en general los planteamientos se hacen cada vez más en vista de soluciones aquí y ahora. Me explico: fomentar un espíritu crítico significa un resultado a largo plazo, un cambio que genere otro cambio y eso creo que se ve como poco productivo.”
Gracias Corina, ése era el espíritu del artículo, ejercer el espíritu crítico, de rédito a largo plazo, cierto que con demasiada rabia por el atropello sufrido. Ahora sé, lo experimento en las reuniones, en los resultados de los máster ya implantados, que ese espíritu crítico vela por que la implantación del (desaguisado, no puedo evitarlo, lo siento) Plan Bolonia en el ámbito de las humanidades no sea un completo desbarajuste de la transmisión del saber y de su conservación, de la formación del “espíritu crítico” más allá de aplicaciones profesionales, rentables… Hablo, siempre, del ámbito de las Humanidades, que es el que conozco. (Véase en relación a esta importante distinción, la protesta de los profesores de Derecho y la petición de que dichos estudios queden fuera de la aplicación de esta reforma: http://www.lavanguardia.es/free/edicionimpresa/res/20090603/53716331090.html?urlback=http://www.lavanguardia.es/premium/edicionimpresa/20090603/53716331090.html. Así como el excelente artículo de Francesc Carreras sobre esta cuestión http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090604/53716659999/universidad-ciencia-o-profesion-bolonia-escuela-justiniano-estado-garcia-idi.html con link al sitio Google donde encontrareis el manifiesto crítico con el Proceso Bolonia en relación a los estudios de Derecho)
En fin, la cosa es que todo me llamaba a recapacitar...Hoy, las decisiones han bajado a las mesas…. de los respectivos departamentos donde, (en el mejor de los casos, no siempre está siendo así, la cosa es bastante aleatoria y depende del talante democrático de cada departamento) se están decidiendo o se han decidido ya los títulos y contenidos de las nuevas asignaturas. En este punto es donde constato que existe una real atención por hacer que la reforma se implante para bien, por explotar el margen que deja para la transmisión de un saber difícilmente aplicable pero no por ello innecesario, un saber que más tiene que ver con la actitud del estudioso que del que sencillamente quiere aprobar en pos de un título que le permita un acceso al mercado. Esta actitud no se aviene con las humanidades .
Para muestra, un botón con excursión incluida: en el delicioso y mediterráneo encuentro entre ruinas de los antiguos, en Empúries (y en el que nació la estupenda iniciativa de la Carta a los Reyes Magos como forma de voto nulo) conocí a una antropóloga inglesa que se ha dedicado a estudiar el vínculo de la menstruación con los rituales de paso, el “estatuto” de la mujer que menstrua en sociedades “primitivas” (corrígeme si me equivoco, Sophia) y hoy se dedica a impartir talleres sobre cómo vivir felizmente ese momento escamoteado, “inexistente” en nuestras sociedades modernas (y tan yang)… No creo que Sophia Style estudiara según el plan Bolonia… y ha sabido “adaptarse” al mercado… Fin del excurso.
Las decisiones han bajado a las mesas de departamento decía… Desde hace un año en el caso de los grados (título “básico”, correspondiente, por así decir a las antiguas licenciaturas “comprimidas” en dos años de formación, –lo que sería el antiguo DEUG francés) y unos dos años en el de los másters (continuación, opcional, del grado, de un año o dos y que puede desembocar en un doctorado, que ya no consta de cursos más una tesis, sino en la elaboración de una tesis, dirigida en una forma de tutela estrecha, pues no hay cursos), se han ido perfilando, desde cada departamento (siempre y cuando éstos hayan estado abiertos a hacerlo, no todos funcionan recabando propuestas y debatiéndolas en discusión abierta, luego razonada) las nuevas asignaturas, sus contenidos, su periodización.
¿Cuáles son las ventajas de Bolonia? (me resulta difícil hablar de virtudes en relación a esta reforma, lo siento de nuevo… virtud es una alta palabra): el doctorado se flexibiliza y se convierte realmente en un deseo de estudio en profundidad de un “tema”, se multiplican así, se abren los centros de interés. Centros de interés, en el caso de las humanidades, que caen en la esfera de lo “individual”… pero que se “tejen”, se asocian. Asistiremos a un saber que se articula en red, desde el origen, y eso es creativo y dará lugar a transversalidades, cruces de saberes hasta ahora inauditos o imposibilitados por la rigidez de la antigua estructura. Es una gran ventaja, que “obligará” a los docentes a abrirse de orejas y miras, con rigor y creatividad (otra cosa es plantearse qué sucederá cuando los formados en antiguos usos dejen el barco… ¡qué importa! E la nave va, y no sabemos a dónde).
Debemos confiar, estimular a los estudiantes ofreciendo másters atractivos, seductores, hasta sexys (sin renunciar a la seriedad!)… para que haya estudiantes que deseen doctorarse. Parece que está siendo así y reconozco que ha sido el miedo lo que me hizo pensar que no los habría
Otra ventaja de la red… este tipo de doctorado permite la flexibilidad, las co-tutelas, la colaboración entre miembros de distintas universidades… el estudiante se convierte en un nódulo que conecta varios puntos, que teje o puede hacerlo, una conexión… Es un puente real entre departamentos, desde abajo y desde el deseo de saber, no de pertenecer a la casta del funcionariado o de acceder a una cátedra. Otra gran ventaja!
El problema sigue siendo si los másters oficiales tendrán suficiente matrícula como para mantenerse abiertos… y si los docentes sabremos transmitir saber en tan poco tiempo y apañárnoslas dignamente con la consiguiente atomización… Con un bachillerato fuerte en contenidos, (y no sólo en habilidades) la reforma “boloñesa”, en el caso de las humanidades, es una forma estupenda de continuar… el problema es que el bachillerato también desde hace unos años opta por transmitir habilidades… tal vez sería mejor educar sensibilidades, preparar para la formulación de preguntas y ofrecer herramientas (ahí es donde se debe de acabar de perfilar lo de las habilidades, creo) que permitan elaborar respuestas más allá de un acercamiento superficial y aparentemente “eficaz”, Para ello es necesario salvar algún contenido, alguna “maría” como solía llamarse a las asignaturas impepinables y a menudo hueso… Se habría tratado de decidir cuáles salvar y en qué términos, ahora queda obrar con lo que hay. Redefinir lo que consideramos saber necesario, luego a transmitir… y eso ciertamente es positivo y era necesario y es creativo, pues obliga a tomar decisiones en función de la ética, esa difícil conjunción entre deseo y deber (qué se debe hacer, qué es fundamenta, qué es insoslayable…y el debate que se produce ahora, y que no fue, es lo que permite razonar, argumentar en grupo las respuestas a estas preguntas).
Juan Trigo se preocupaba por las becas… contesté en un comentario, e insisto, se han fomentado exponencialmente becas para la movilidad y es cierto que además, las entidades culturales de cajas y bancos, llegan a menudo donde no llega el erario público… (¿Qué pasa con los estudiantes que trabajan, con los profesionales en el paro o a media jornada que deciden cambiar de formación y que no desean o no pueden moverse? ¿No tienen derecho a becas?) Cierto además que los mensajes que anuncian las becas de movilidad para profesorado son cada vez más disuasorios… está bien, cada vez hay menos dinero. Y, afortunadamente Internet y las videoconferencias harán milagros… aunque no hay nada como el cuerpo a cuerpo, ya sea en docencia o en tareas de investigación… como en la vida misma, vamos.
Además, hay algo de lo que apenas se habla y que es de fundamental importancia a mi entender. Desde finales de los años 80, la universidad pública española venía haciendo un esfuerzo por adaptarse al mercado. Siguiendo el modelo de las escuelas de negocios, había creado Institutos para la Formación o Educación Continua en los que profesionales en activo imparten clases dentro de los másters y posgrados que éstos ofrecen. Los másters oficiales, al llamarse así, están creando confusión (antes un máster era una formación post-licenciatura). Un máster oficial, no tiene nada que ver con un curso de claro perfil profesional, impartido en la mayoría de los casos por un equipo de docentes universitarios (minoritario) y profesionales (que no tienen acceso o no imparten clase en la universidad pública, salvo excepcionalmente, dado justamente su dedicación al ámbito de la iniciativa privada –donde se ganan bastante mejor la vida y no están sujetos a ciertas servidumbres) Hoy, esos institutos siguen existiendo e impartiendo máster y postgrados que ven bajar sus índices de matrícula peligrosamente… los costes de estos cursos en los que es fundamental la presencia de profesionales, no pueden competir con los precios de un máster oficial, impartido por funcionarios y/o profesores asociados que o bien no conocen el mercado real o cobran sueldos muy alejados de los de un profesional en activo.
¿Y ahora qué? Debería ser la pregunta, creo, Corina. Bien… ahí están esos 813 títulos de grado y 852 de máster oficiales verificados por el Ministerio de Educación. Habrá que ir observando como evoluciona la cosa, mantenerse atentos. En septiembre se inician los primeros grados, que muchos máster oficiales se implantaron ya hace uno o dos cursos… así que para el 2012, si el catacroc de la crisis nos lo permite, podremos hacer la primera valoración del ciclo completo.
Alea jacta est…y confiemos en que el germen de creatividad que ha estimulado en muchos casos la aplicación de esta controvertida reforma, fructifique.