Bajo este título he dado varios seminarios, hace ya algunos años. Sin embargo, hasta que se fundamos SIARQ no había aplicado toda la teoría que explicaba. Han pasado algún tiempo y en la actualidad SIARQ se ha convertido en una empresa especializada en ofrecer soluciones sostenibles y de integración de las energías renovables tanto en la arquitectura como en los entornos urbanos.
Somos pioneros en la concepción de una nueva generación de mobiliario urbano que funciona gracias a la energía solar fotovoltaica. Pero, empecemos por el principio...
La historia de nuestra empresa, empieza como un cuento: ella (soy yo, Axelle Vergés) es francesa y él (Alessandro Caviasca) es italiano-Hartos, cada un por su lado, de trabajar para terceros, frustrados por intentar sin éxito desarrollar cosas nuevas. Yo, en el mundo de las nuevas tecnologías de la información como consultora en marketing interactivo y desarrollo e-business en una de las principales agencias españolas recientemente adquirida por una gran multinacional (Briefing/AGM Agbar global Market). En el año 2000 decidí huir de las camisas de rayas y las corbatas para dedicarme a nuevos proyectos. Él, ingeniero civil reconvertido a la arquitectura cuando llegó a Barcelona en 1996. Colaborador con Enric Miralles, Ricardo Bofill y otros grandes estudios de arquitectura barceloneses. En 1999 decidió instalarse por su cuenta para desarrollar proyectos de bio-arquitectura, una disciplina que le apasiona y se convierte en precursor dado el desconocimiento general sobre el tema hace diez años.
Nos conocimos para compartir una oficina con la idea de abaratar costes de estructura para desarrollar cada uno sus actividades convencidos de que compartiendo un espacio de trabajo sería una oportunidad para socializarse y abrirse a nuevas ideas ...
No tardamos más de un día y una visita de un posible espacio de oficina para enamorarnos, unas cortas semanas y un viaje a Marruecos para juntarnos, empezar a soñar y construir conjuntamente. Junto con otro profesional nos asociamos para tener una mínima estructura y alquilar el espacio de trabajo en el vivero de Barcelona Activa. Cada uno por su cuenta no hubiera sido posible. Decidimos que, además de nuestras actividades profesionales propias, podíamos trabajar en equipo para apoyar a otros profesionales que tenían proyectos empresariales en el ámbito social, cultural o medioambiental. Les abrimos nuestro espacio de trabajo, compartimos oficinas, nos fuimos prestando servicios recíprocamente o proponíamos conjuntamente nuestros servicios a externos. A veces cobrábamos, otras veces invertíamos nuestro tiempo, otras veces lo hacíamos por amor al arte. Llegamos a colaborar con muchos profesionales de distintos ámbitos, conocimos personas maravillosas, hicimos amigos y en alguna ocasión, enemigos. Fueron años intensos concentrados en alcanzar nuestros sueños:
- Montamos un equipo multidisciplinar de profesionales autónomos para dar respuesta de marketing a Hamoud Boualem la marca de cola argelina que sufría la competencia de Pepsi y Coca Cola.
- Para Essaouira en Marruecos, pensamos un programa de desarrollo sostenible para atraer a profesionales de otros países basado en el encuentro entre artesanos locales con creadores llegados del resto del mundo.
- Nos unimos con gente de la industria de la música y del ocio independiente en Barcelona. Con Alberto Guijarro (Director de la sala Apolo y del primavera sound festival) creamos un nuevo sistema de distribución de contenidos digitales. Fundamos la empresa DADADIS (la Dada distribución) para dar a los usuarios/compradores de música la posibilidad de ser distribuidores de la música que habían adquirido. Colaboraron grandes “hackers” y profesionales de las nuevas tecnologías.
- Ayudamos al coreógrafo italiano Moreno Bernardi a instalarse en Barcelona e iniciar su carrera en Cataluña.
- Vendimos obras del artistas americano Frederick Abrams.
- Etc. Etc.Etc.
Queríamos cambiar el mundo, ser nómadas, “los arquitectos” de nuevos proyectos sostenibles, culturales y sociales. Por esto llamamos a esta organización STUDIO ITINERANTE ARQUITECTURA. Teníamos proyectos por todo el mapamundi y colaboradores en cualquier punto geográfico en un momento dado parar un proyecto o un motivo concreto se habrían juntado con nosotros en Barcelona. Era el año 2000, 2001.. y no existían las redes como Facebook, Linkedin, etc. pero la vida nos llevaba simplemente a reencontrarnos.
No puedo olvidar el día que se presentó en “room 101”, la primera oficina de unos pocos metros cuadrados que compartíamos en Barcelona Activa, Pablo. Un joven arquitecto argentino con barba de tres días y mochila en la espalda, pidiendo para hacer unas prácticas porque un amigo común le había recomendado nuestro estudio.
- Y tú, ¿De dónde vienes?
- De Buenos aires..
- Y... ¿Cuándo has llegado?
- Hoy…
-Y...¿Dónde te alojas?
- ...
Por la noche, Pablo tenía cama, trabajo y ¡nuevos amigos! Con él, ganamos nuestro primer concurso importante: las plantas generadoras de energía fotovoltaica de L’Hospitalet de Llobregat. Nuestra primera apuesta por diseñar un elemento urbano que generara energía eléctrica de conexión a red a partir de la energía solar. Además, era multifuncional ya que permitía también la iluminación del espacio circundante y sobre todo, estaba diseñado buscando la integración en el entorno. El propio panel fotovoltaico era un elemento más del conjunto a fin de lograr una integración estética y eficiente energéticamente a la vez. Estas estructuras escultóricas de 18 metros de altura, bautizadas Dinosaurios fueron instaladas frente a la Fira 2. Al principio del año 2002, cuando por fin las pudimos ver levantadas, fue una explosión de alegría. ¡ Veíamos uno de nuestros sueños hecho realidad! Fue fantástico…
Acabamos de demostrar que las energías renovables se podían integrar de forma armoniosa en la ciudad y que un nuevo concepto de estructuras urbanas multifuncionales podía tener vida. Nos dio alas. Se juntaron más estudiantes en prácticas, más colaboradores, más diseñadores industriales. Multiplicamos contactos, formación sobre el tema y empezamos a diseñar y maquetar una colección de farolas solares... Curva, Cuore, Homo (la actual farola Hom), Bambú, etc. con simples planchas con dos 3D y pequeñas maquetas de madera bajo el brazo. Las presentamos a algunos ayuntamientos que nos dieron su CONFIANZA y nos encargaron nuestros primeros modelos: La farola de conexión a red Bambú creció por primera vez en Sant Cugat en 2003, Curva en Ripollet y después en Grecia donde teníamos contactos con el CRES (Center for Renewable Energy Sources) y recientemente, Hom, comprada por la empresa AREAS para el área de servicio de Montcada i Reixac en la autopista de Girona.
Pero volvamos a nuestros inicios y a nuestra capacidad creativa. La fuerza para abarcar tanto proyectos, ideales y acciones al mismo tiempo venía de nuestra organización en red y de la unión con los demás profesionales autónomos que en su mayoría compartían los mismos valores. Solos no podíamos hacer nada, si se añadía otro profesional con una disciplina complementaria avanzábamos y construíamos juntos.