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La formación en diferentes materias es imprescindible para descubrir nuestro propio poder y esas cualidades únicas, que cada uno de nosotros tenemos. Estamos intentando que personas especializadas en diferentes materias nos hablen sobre distintos temas que puedan ser importantes para nuestro desarrollo: economía, política, historia, filosofía, sociología, psicología, espiritualidad...
También es importante que nos envieis vuestros artículos para publicarlos en esta sección.
Somos conscientes, que en muchas ocasiones, algunos artículos pueden resultarnos difíciles de leer por falta de algunos conocimientos de base en ese tema específico. Nuestra intención es ir comentándolos entre todos y facilitar la labor de comprensión. No dudeis en preguntar sobre cualquier término o concepto que no os resulte comprensible, por básico que os parezca.
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Santiago Villar Pallás posted on mayo 05, 2009 05:00 
Del mismo modo que somos hijos de nuestro tiempo, tenemos la capacidad de recrear el pasado e imaginar el futuro. La vivencia se agota cuando se fuga el instante. Una vez hemos vivido no podemos más que recordar; nuestra identidad está formada por la huellas, conscientes o inconscientes, de nuestras vivencias. Mientras el pasado nos determina, el futuro nos define. Nuestro estilo de afrontar los acontecimientos depende de nuestra “mirada” y nuestras “expectativas”. Kant nos legó que la conciencia “que las condiciones del conocimiento no las determina el objeto, si no el sujeto cognoscente”, abriendo la veda a plantearnos que nuestras alegrías y tristezas depende más de cómo sentimos e interpretamos el mundo que lo que el mundo realmente es. Así, como el dolor agudo engendra respuestas emocionales de miedo y rabia, el dolor crónico es más probable que provoque desesperación y desesperanza. Mientras en el dolor agudo actuamos conectados con nuestra pertenencia biológica, en el dolor crónico (fundamentalmente en el ámbito psicológico) deviene de nuestra “mirada” y “expectativas”. La vivencia de una crisis no puede dejar de causarnos un dolor agudo (miedo por un futuro ennegrecido o rabia por los que nos han conducido a la crisis), pero nuestra “mirada” (conformada con nuestras vivencias del pasado) o “expectativas” (que se alimentan de nuestros proyectos) son las que definen la identidad de la crisis.
Pueden plantearse muchas hojas de rutas, caminos para atajar el dolor agudo. Una hoja de ruta posible es la diferencia entre dificultades y problemas: ¿en la crisis actual nos encontramos ante una dificultad o ante un problema? Sí las dificultades que han ido surgiendo en nuestras sucesivas vivencias no se afrontan acaban convirtiéndose en problemas (un problema es una dificultad no resuelta). Una crisis puede suponer una acumulación de dificultades mal resueltas que desembocan en un problema. No me refiero a los problemas matemáticos que son conocimientos analíticos (las conclusiones devienen necesariamente de las premisas), y exclusivamente hay un deducción verdadera. Me refiero a los problemas que no tienen una única respuesta, que se refieren a valores. Nuestra “mirada” se asienta en valores, en decisiones sobre lo que consideramos la “buena vida o mala vida”.
La gran utilidad de una crisis es que nos puede ayudar a plantearnos el gran problema de la existencia humana: ¿Qué somos (nuestra “mirada”) y qué queremos ser (nuestras “expectativas”)? Realmente sí buscamos soluciones a las dificultades que se han generado no hacemos más que asumir nuestro dolor crónico. En la medida que seamos capaces de escoger los valores que nos definen y a los que aspiramos podremos entender al poeta que afirma “allí dónde se encuentra el peligro está la solución”. La mayoría hemos aceptado los valores que nos han legado, algunos se han atrevido a proponernos otros en nombre de la razón o la fe, otros los han obviado en necesidad de perpetuar su poder y ninguno hemos podido dejar de sentir que en alguna vivencia hemos traicionado nuestra “mirada”. ¿Somos conscientes de nuestra mirada?, ¿Por qué en algunas vivencias primordiales nuestra “mirada” siente un dolor crónico?, ¿Qué expectativas tenemos?
Podemos entender que la crisis es un problema y que las innumerables dificultades, que hemos obviado, nos han permitido tener otro nivel de “conciencia” (una nueva “mirada” y unas “nuevas expectativas”). A través del diálogo, de la creación de unos sentimientos y unos conocimientos compartidos podremos crear un “nuevo lenguaje” (Wittgeinstein afirma que “crear un nuevo lenguaje es inventar una nueva forma de vida”).
La vivencia es fugitiva,
la indecisión eterna.
El silencio nos aterra,
el ruido nos acongoja.
La experiencia es subjetiva,
el conocimiento es precario.
Somos mero transito,
materia del espacio y el tiempo.
Publicado en: Filosofía
Email del autor: svillarp@gmail.com

martes, 05 de mayo de 2009 9:25
Santiago, sólo se me ocurre "repetirte" ..."A través del diálogo, de la creación de unos sentimientos y unos conocimientos compartidos podremos crear un “nuevo lenguaje” (Wittgeinstein afirma que “crear un nuevo lenguaje es inventar una nueva forma de vida”)." Y a continuación, tu poema: ..."somos mero tránsito" Transitemos pues, en común, dialogando, que en la estela vaya ese nuevo lenguaje, que es ya toda una acción --el lenguaje es performativo, luego político!-_... Gracias Santiago, tu artículo da su verdadera dimensión, su calado a este blog, a este intento de plantear el problema, más allá de las dificultades y, sobretodo de crear ese nuevo lenguaje que es invento de una vida nueva, esperemos... Por eso el respeto, el diálogo, la voluntad abierta de "acoger" sin herir son fundamentales y se han instalado de un modo casi --insisto, casi-- natural en este blog. Gracias por "teorizarnos" y auparnos (creo) Santiago, y recordarnos el inmenso sentido de "todo esto"... que para eso se necesita a los filósofos! para dar sentido, mil gracias.
martes, 05 de mayo de 2009 12:34
Relacionado a estos pensamientos me enfrenté con la siguiente pregunta: are you enduring or engaging? O sea, estoy aguantando esta crisis o estoy participando en generar una sociedad que dialoga y refleja sobre lo que hay en vias de encontrar un camino que funcione mejor para todos. Opté por lo último y agradezco este punto de vista de Santiago tan claro y enriquecedor.
martes, 05 de mayo de 2009 16:48
Querido Santi, estoy completamente de acuerdo con tu reflexión y me alegra pensar que a medida que compartimos nuestros pensamientos y visiones vamos tejiendo un lenguaje que nos permitirá abrirnos a una nueva forma de vida. Quizás este sea el éxito de blogs como el nuestro o de las redes sociales. También creo que este tipo de foros sirve para compartir valores comunes. Esto es fundamental para recuperar la confianza perdida. habida cuenta que el valor de la confianza crece y se desarrolla en una sociedad o colectivo que comparte valores comunes. En el lado opuesto, el del individualismo el valor de la confianza se destruye. Así que ese lenguaje que va tejiendo el colectivo que comparte sus valores puede que lleve una urdimbre de búsqueda y de crecimiento y una trama de valores e inquietudes comunes que formen el tapiz de la confianza. No sé si te gustará mi analogía poética pero me parece bonita. Gracias Santi.
martes, 05 de mayo de 2009 16:51
Disculpad, esa análogía a la que aludía, más que poética sería textil, claro. Abrazos,
martes, 05 de mayo de 2009 17:22
engaging en el tapiz de la confianza, (que ese tapiz no permite el enduring!) gran imagen textilopoética! gracias Andrea, gracias Carlos
martes, 05 de mayo de 2009 19:21
Siempre pensé que el ser humano debería haber evolucionado más mentalmente y emocionalmente, que tecnológicamente. ¿Será que el principal error en el que hemos incurrido es el del abismo al que hemos llegado entre la biosfera y la tecnosfera? ¿Será que la tecnosfera es la representación formal del materialismo y del egoismo humano? ¿Hasta cuando podrá resistir la biosfera el avance destructivo de la tecnosfera? ¿Serviría un lenguaje nuevo como camino para detener esta cultura de autodestrucción?
martes, 05 de mayo de 2009 19:59
Yo creo que al ser humano le falta humildad, intenta dominar todo aquello que esta a su alrededor, establecer una relación vertical en la que él se situa en el punto más alto. No se relaciona en terminos de igualdad, sino en términos de dominación y acaba destruyendo aquello que domina porque no lo deja "ser". Esta forma de relación ilustra el comportamiento humano con la naturaleza, con los animales, con los otros seres humanos... No les dejamos "ser". Lo que no hemos entendido hasta ahora es que nuestra existencia esta condicionada por los otros elementos, en una especie de relación de equilibrio entre todas sus partes y los hombres, en nuestro afán dominador lo hemos alterado totalmente.
martes, 05 de mayo de 2009 20:52
Yo no lo etiquetaría como valores... Formamos parte de un todo y amarnos a nosotros, es amar a toda la existencia...es como respirar, forma parte de nuestro instinto. Lo que pasa es que lo hemos olvidado, no lo vemos...pero está ahí. Debemos de volver a sentirnos parte de la existencia. Es un paso más en la evolución de la consciencia... y es ahí donde tenemos que mirar... esa sería la verdadera globalización. Un abrazo Santiago. Un abrazo amig@s.
martes, 05 de mayo de 2009 21:20
Estupendo post, felicidades Santiago, la crisis tiene muchas miradas, hay que intentar positivarla, como dice Jordi Piigem en su artículo, saludos fraternos de Cristóbal

lunes, 11 de mayo de 2009 23:27
Gracias a todos por vuestros comentarios. Realmente uno aprende cómo el lenguaje nos permite crear nuevos significados, dotar de un sentido conjunto a nuestra existencia. Nuestra mirada se cimienta en la capacidad de ver más allá de lo que pretende que veamos. Así, Andrea nos ayuda a entender que somos nosotros los que tenemos que crear nuestro propio discurso, que somos capaces de generar alternativas (¿quizá no es la mejor definición de creatividad?). Cristóbal nos dice que positivizar nuestra mirada y siento que parece más fácil (para la mayoría) destruir que construir..., así construyamos. Amic Carles la confianza es el valor que olvidamos a la medida que nos vamos siendo adultos..., siempre he pensado que al hacernos adultos nos vamos adulterando, vamos perdiendo la mirada de la inocencia..., desgraciadamente nos suelen decir que confiar en los otros es sinónimo de tonto..., parece que el listillo es el que desconfianza y saca el mejor partido... buena poesía Carles. Nacho, gracias por hacernos ver que formamos parte de un todo, que la conciencia de nuestra individualidad no puede comprender sin conectarla con una consciencia que nos incluye y trasciende a nosotros mismos. Como Esther nos enseña..., nos falta humildad porque nos han vendido que nuestro poder no tiene límites... curiosamente ¿nuestras creaciones están creando nuevas esclavitudes?. Bien, Manu yo respondería que la tecnosfera (nuestra creación) nos domina y hemos olvidado la bioesfera..., gracias por los conceptos (muy buenos). María, tu siempre con tu fuerza comprendes que necesitamos "pensar", que no podemos tragar sin dirigir, que no somos unos receptáculos vacíos que cabe cualquier material. Es un placer compartir con vosotros. Santi
lunes, 18 de mayo de 2009 16:39
Hola a todas y todos. Escribo desde El Salvador, Centro Amèrica. Veo que esta página está más que interesante. Recién me he registrado y ya formo parte de ella. Me gustaría me ayudaran con sugerencias o material en esto: tengo que presentar un proyecto de laboratorio desde la psicología. Quiero abordar el problema "Crisis económica, crisis emocional". Como tesis "La crisis emocional es provocada por la crisis económica o viceversa o se interrelacionan". Estaré pendiente. Hasta luego. Éxistos en todo.

miércoles, 20 de mayo de 2009 21:01
La crisis, en apariencia, puede parecer una dificultad o un problema, pero en el fondo es una oportunidad. Cada forma de vivir es una manera de pensar la vida. Cada persona, en función de su escala de valores, establece unas prioridades vitales. La particular relación de esos valores que forman la escala, hace que cada individuo vea la vida de forma diferente. Cada visión de vida es, por tanto, una "mirada" distinta y original. Cada persona, en consecuencia, es una "mirada", un pensamiento, una interpretación del mundo. Esto es lo que hace a cada persona única. Interpretar un hecho es intentar dar un sentido a ese hecho. Ocurre, en ocasiones, que un determinado tipo de pensamiento nos conduce a interpretaciones erróneas de la realidad. Y esos errores de interpretación, al no ajustarse a la realidad, provocan la aparición de la crisis. Una crisis; por lo tanto, es una oportunidad para ajustar nuestro pensamiento a la realidad. Es decir, para interpretar correctamente el entorno en que nos movemos. La superación de la crisis proporciona al individuo una nueva "mirada" más real y adaptada que la anterior. Las crisis generan en la persona ansiedad e inquietud, inseguridad y cierto grado de indefensión; pero también hacen que surgan nuevas "miradas", generando a su vez expectativas más reales sobre la vida. Un cambio de pensamiento nos cambia la vida, porque la vemos de otra manera. Todo, pues, ocurre en la mente. El mundo real, el que vemos, está subordinado al mundo interior de las ideas, de las palabras, de los conceptos. Una crisis, en esencia, no es una dificultad o un problema: es una oportunidad para introducir nuevos conceptos e ideas; y crear un nuevo lenguaje, una nueva dialéctica con la realidad. Lo más importante para el hombre es dar sentido a su vida. La superación de las crisis nos van proporcionando argumentos nuevos para ese sentido que buscamos. El tiempo no importa. Al fin y al cabo somos hijos del tiempo y acabaremos devorados por él.
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