Todos los de mi generación y anteriores, e incluso algo más jóvenes, alimentamos nuestra imaginación en el pasado cuando imaginábamos el futuro de muchas y muy diversas maneras. Las fuentes alimentadoras de nuestra imaginación en ese ejercicio de proyectar cómo sería el futuro fueron muchas. Todos recordamos en qué forma se nos presentaba ese futuro en Viaje a la Luna, de Julio Verne (1828-1905), en La Guerra de los Mundos o La Máquina del Tiempo, de Herbert George Wells (1866-1946), en las aventuras de Buck Rogers, personaje de ciencia ficción creado por Philip Francis Nowlan en 1928, en las historias de Flash Gordon, creadas por el dibujante Alex Raymond en 1934, en Star Trek, creado por Gene Roddenberry en 1966, en 2001: Odisea en el Espacio, proyectada por primera vez en 1968, de Stanley Kubrik, en Blade Runner (1982), película basada en el libro de Philip K. Dick ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? (Do Androids Dream of Electric Sheep?) publicado en 1968, clásico de la ciencia ficción y precursora del género cyberpunk. O en V de Vendetta, novela gráfica convertida en cómic de culto escrita por Alan Moore e ilustrada por David Lloyd y publicada en blanco y negro entre los años 1982 y 1985 y que planteaba un futuro distópico situado a finales de los años noventa. Por citar algunos buenos ejemplos.
Esas visiones sobre el futuro fueron comunicadas en todos los soportes existentes. En el rápido homenaje que acabo de hacer de este género vemos los libros, los cómics, los magazines, las tiras cómicas en diarios y la radio -como es el caso de las historias de Buck Rogers-, la televisión o la gran pantalla. Todas esas visiones sobre el futuro fueron creadas en contextos convulsos y de cambio social y, a excepción del gran Julio Verne que predijo con gran exactitud parte de la evolución tecnológica del siglo XX, todos erraron en sus respectivas propuestas.
H.G. Wells escribió en plena época victoriana. Una sociedad de moral arcaica y nada flexible se enfrenta a la segunda gran oleada industrial en la que al carbón se añaden como fuente de energía el petróleo y la electricidad. En medio de un gran crecimiento económico la clase proletaria crece en gettos y se forman las Trade Unions. Las tensiones sociales crecen en paralelo al maquinismo. Un nuevo orden mundial se fragua.
Gene Roddenberry escribe Flash Gordon a las puertas del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Justo en el 34 sube al poder Adolf Hitler. Benito Mussolini proclama a Victor Manuel III como rey de Etiopía (así lo echa del poder implantándose como único jefe del país al frente de Il Faschio di Combatimento). Mao Tse Tung está a las puertas de imponer su revolución comunista. Y Franco prepara la Guerra Civil que estallará en el 36.
Kubrik deslumbra al mundo con su Odisea 2001 en plena escalada de bloques este-oeste. Tanto EEUU como Rusia alunizan exitosamente sus respectivas naves espaciales mientras Francia inicia sus pruebas nucleares en el atolón de Mururoa. La guerra del Vietnam estallará un año más tarde.
Blade Runner aparece en plena Guerra de las Malvinas. Mientras la escalada este oeste alcanza su más álgido punto con la guerra de las galaxias planteada por Ronald Reagan, Israel invade Beirut y se perpetran las matanzas de Sabra y Shatila. Un nuevo orden internacional se está gestando otra vez. Rusia no podrá seguir el ritmo de inversión bélica de EEUU y acabará por desmontar el Telón de Acero.
Podríamos establecer un cierto paralelismo entre los diferentes momentos críticos de nuestra historia reciente y la búsqueda de nuevos horizontes que permita a los ciudadanos dejar volar la imaginación acerca de lo que puede devenir. Pero este ejercicio sano de imaginación queda hondamente marcado por el dominio de los medios de comunicación que buscan notoriedad compitiendo en un mercado abierto –Flash Gordon aparece como competencia a Buck Rogers y V de Vendetta sigue la estela del éxito arrollador de Blade Runner- y alejando a la población de otro tipo de reflexiones acerca de los verdaderos cambios sociales que se incuban.
Durante todo el siglo XX hemos asistido al auge de los grandes imperios Mass Media y a cómo estos se dejaban querer por el poder político. Como casos más paradigmáticos de este matrimonio tenemos la guerra televisada del Golfo del primer mandato de Bush padre o el auge a la presidencia italiana del gran magnate de los mass media de Italia, Silvio Berlusconi. El caso Italiano es espeluznante si consideramos que todos los números de prensa diaria que no son vendidos, son abonados (pagados) por el Estado a sus respectivas editoriales, ejemplo de “independencia” sin duda.
Analizando cuál ha sido la verdadera revolución del Siglo XX o, dicho de otro modo, qué innovación tecnológica más relevante ha cambiado nuestras vidas de manera más espectacular, creo que todos coincidiremos en señalar a Internet como la más importante. Internet ha pulverizado las fronteras, las distancias, el acceso a la información. Nos ha liberado de las líneas editoriales y del control de la información por parte del poder. Nos ha permitido expresarnos con independencia y acceder a información que en los mass media no hubiera tenido espacio por sufrir las rigideces que impone los shares de audiencia y los resultados de los Estudios Generales de Medios (EGM), así como las visiones estrechas y castrantes de los programadores de televisión y los jefes de redacción de los medios escritos. Esta es la razón por la que he antepuesto en el título de este artículo a los Cyborgs y a los blogs digitales. La visión infantil y fantasiosa del futuro y la realidad que ha superado, como siempre, a la ficción.
En www.crisiseconomica2010.com llevamos un tiempo escribiendo desde la libertad y la independencia para ofrecer reflexiones intelectuales sobre este nuevo momento de cambio que ya está aquí. Ahora, sin abandonar las reflexiones más o menos profundas, afiladas o acertadas queremos dar un paso más en esta vocación que nos mueve a cada vez más colaboradores y a cada vez más lectores: pasar a la acción. ¿Cuál es la forma en que creemos que podemos aportar algún granito de arena más a nuestra sociedad en cambio? Pues promocionando y promoviendo a todas aquellas empresas y experiencias que tengan como valores primeros el compromiso con la ecología, la ética y la sostenibilidad. Pensamos que así podremos dar a conocer qué pasa en nuestras sociedades y qué oportunidades se gestan para que otros puedan ver en estas experiencias nuevas formas de pensar y nuevas oportunidades para combatir y adaptarse a esta crisis.
Estas empresas o experiencias no saldrían a la luz pública por no tener espacio en una prensa demasiado preocupada en publicar que Mariano Rajoy ha denunciado que el juez Garzón es socialista o que Zapatero nos dice que ya somos un país integrante del G-20. ¿No estarán ocupando los mass media del siglo XXI el papel de aquellos cómics?