La formación en diferentes materias es imprescindible para descubrir nuestro propio poder y esas cualidades únicas, que cada uno de nosotros tenemos. Estamos intentando que personas especializadas en diferentes materias nos hablen sobre distintos temas que puedan ser importantes para nuestro desarrollo: economía, política, historia, filosofía, sociología, psicología, espiritualidad...
También es importante que nos envieis vuestros artículos para publicarlos en esta sección.
Somos conscientes, que en muchas ocasiones, algunos artículos pueden resultarnos difíciles de leer por falta de algunos conocimientos de base en ese tema específico. Nuestra intención es ir comentándolos entre todos y facilitar la labor de comprensión. No dudeis en preguntar sobre cualquier término o concepto que no os resulte comprensible, por básico que os parezca.
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Mª Dolors Oller posted on marzo 23, 2009 05:00 
Afrontar los retos que tenemos planteados como humanidad hace necesaria la colaboración de todos, sin excepciones. Si somos parte del problema, también somos parte de la solución; esto debemos tenerlo claro. Una realidad tan compleja como la nuestra necesita buscar soluciones que no pueden ser fáciles sino muy complejas. Una parte sustancial de esta complejidad viene dada por las diferentes visiones de la misma realidad: nuestro mundo es multicultural, con seres humanos y pueblos con raíces, creencias y paradigmas diferentes. Ante el miedo y la inseguridad que causa esta diversidad, necesitamos ser conscientes que la diversidad cultural es la única garantía de libertad. Debemos recordar que «no es la libertad lo que asegura la diversidad, sino que es la diversidad lo que hace que la libertad esté llena de verdad».
¿Por qué hay que contar con las religiones?
¡Las religiones tienen mala prensa! Hablamos a menudo de culturas, pero cuando de lo que se trata es de hablar de religiones lo evitamos, especialmente cuando tenemos que hablar de su proyección pública. Hay quién piensa que la identidad religiosa es una amenaza para la convivencia y la libertad y es evidente que existe un fanatismo religioso –no ajeno, por otra parte, a ninguna de las tradiciones– que se muestra claramente incompatible con planteamientos democráticos. Pero constatarlo no nos debe hacer pasar por alto la importancia de las religiones: son aún una de las formas de identidad cultural más potentes en el mundo y de las más capaces de movilizar a las sociedades. Sólo por ello, se merecen que les prestemos atención.
El peligro de caer en el fanatismo religioso no tendría que ser obstáculo para valorar el papel positivo de las tradiciones religiosas en la cohesión social, así como la posibilidad de ser, en según que contextos, verdaderos agentes de cambio social, al ayudar a hacer emerger una cultura del disenso, tan importante para transformar la realidad.
Culturas y religiones, además, no son realidades aisladas e independientes. En toda sociedad humana se da una interrelación entre elementos culturales y religiosos. «Cada cultura es en sí misma un universo, el cuál, sin embargo, no está cerrado. Las culturas proporcionan a las religiones su lenguaje y las religiones ofrecen a cada cultura su significado esencial», nos dice la UNESCO, y añade: «la paz no será posible si no reconocemos el pluralismo y respetamos la diversidad».
Por ello, podemos decir que las religiones son fenómenos socioculturales. Todas las culturas poseen unos comportamientos religiosos, que son como el alma de cada una de ellas. El hecho religioso es algo que incumbe a todos los miembros de un grupo o de una comunidad, independientemente que sean creyentes o no. Y esto es así porque las religiones forman parte de las culturas y las civilizaciones, siendo el hecho religioso algo inherente a las formas de pensamiento y a los comportamientos y prácticas del ser humano.
La religión es un fenómeno cultural que proporciona al grupo humano unas pautas mentales, unos valores, unas actitudes y unos comportamientos; es un hecho social que surge como exteriorización del proceso, mental y vital, colectivo, del grupo. En este sentido podemos decir que las tradiciones religiosas forman parte de las estructuras sociales que cada grupo humano va creando.
Desde esta perspectiva, las religiones se tienen que entender, pues, como construcción social, y de ahí su trascendencia pública, no sólo interior o de conciencia. Es obvio que no podemos pasar por alto el hecho religioso y su concreción en las diferentes tradiciones. Por ello, cuando defendemos la diversidad cultural debemos defender también, sin reservas, la libertad de creer en el hecho religioso (o de no creer en él). Sólo si lo hacemos así, aseguraremos de verdad la convivencia, imprescindible para ser libres, la cohesión social o el ideal de igualdad y, consecuentemente, la paz.
Necesitamos una perspectiva espiritual
Asimismo, debemos tener en cuenta que los foros económicos y sociales mundiales representan visiones importantes en orden a construir un mundo más justo. Para solucionar los problemas que tiene planteados la humanidad, urge también trabajar desde una perspectiva espiritual, basada en el amor ágape, a fondo perdido, y en la compasión universal. Es la percepción de la unidad de todas las cosas y la sacralidad que impregna la existencia lo que nos puede aportar la fuerza necesaria para tener éxito en nuestro propósito de construir otro mundo, edificado sobre otras bases.
Las religiones no pueden resolver por sí mismas los problemas ecológicos, económicos, políticos y sociales de nuestro mundo, pero sí que pueden conseguir lo que sólo con planteamientos económicos, políticos y sociales no se puede conseguir: un cambio de mentalidad, una metanoia, una transformación del corazón humano mediante la conversión a una nueva actitud vital que pueda concretarse en nuevos estilos de vida. Debemos pensar en las relaciones humanas también desde la dimensión religiosa.
De lo que se trata es de crear una masa crítica que permita establecer nuevos paradigmas. Es necesario hacer emerger la conciencia colectiva de la responsabilidad individual y sustituir el egoísmo por el altruismo, la competitividad extrema por la cooperación, el individualismo por la solidaridad, el consumismo por la sencillez, el tener por el ser, el materialismo por la espiritualidad.
Un Dios de todos y de nadie
Aunque las tradiciones religiosas se expresen mediante la sabiduría, el amor, la compasión y la vida de piedad, no son inmunes a la locura, al pecado, a la maldad. Las instituciones y tradiciones religiosas han apoyado y apoyan a veces sistemas de opresión y exclusión, o han funcionado y funcionan como tales en su interior. Pero a la hora de construir una convivencia más humana, podríamos señalar que las religiones son las entrañas trascendentes de las culturas y, como trascendentes, tienen la posibilidad de ir más allá de la pertenencia, pues afectan al sentido mismo de la vida. La religión nos ayudará a convivir y afrontar los nuevos retos con la condición de que:
a) La religión se viva como experiencia, en términos de espiritualidad más que en términos de moral heterónoma, a pesar de que la actuación hacia los otros, el comportamiento ético, se convierte en el test de calidad de la propia vivencia. Las diferentes tradiciones religiosas constituyen propiamente una de las matrices del comportamiento ético, el núcleo de creencias, disposiciones, actitudes, que dan unidad, identidad, sentido a las personas en su relación con los otros, con la realidad y con Dios mismo. Las tradiciones religiosas son altamente valiosas en la formación de una ciudadanía implicada en el quehacer social, pero para que eso sea así, deben vivirse en profundidad. Sólo así podrán dar lugar a éticas autónomas.
b) No se caiga en la tentación de apropiarse del Absoluto, buscado por todas las religiones, lo cual las pervierte, haciendo que su vocación universalista esté permanentemente amenazada de convertirse en totalitarismo. Entonces, en lugar de ofrecer las religiones como oportunidad para todo el mundo, éstas se convierten en dominio sobre los otros. Se transforman así en ídolos que recluyen y bloquean el dinamismo de la experiencia personal, en lugar de actuar como iconos del Misterio, que remiten siempre más allá y abren al ser humano a una realidad que siempre está por desvelar, nunca poseída, sino más bien por la que debe dejarse poseer.
Religar, releer
La palabra religión proviene de dos posibles fuentes y ambas hacen referencia clara no sólo a una experiencia interior, sino también a la relación del individuo con el grupo humano. Proviene de:
– Religare: religar, que quiere decir crear vínculos, establecer vínculos; en primer lugar con lo que llamamos Dios, Realidad Última o Trascendente; en segundo lugar, entre los seres humanos, y en tercer lugar con el mundo y la naturaleza. Y en este sentido, cada religión integra creencias (en relación con Dios), códigos de comportamiento o vertiente ética (en relación con el grupo humano) y ritos (que ponen en relación con el mundo y la naturaleza).
– Relegere: releer, interpretar el Misterio de Dios, el sentido de la vida y de la muerte, el sentido de la existencia de cada cual, el porqué del mal, etc. Hacen inteligible y asumible a escala humana el Misterio a pesar de que no pueden –de ninguna manera– alcanzarlo, pues siempre queda más allá de toda interpretación. Y éste releer el Misterio nos hace percatar del nexo profundo con un mismo y con los otros, la naturaleza y el cosmos entero.
Las tradiciones religiosas son caminos diversos para propiciar la experiencia de Dios y, vividas a fondo, como experiencia, tienen en común la transformación espiritual de las personas y su capacidad de generar santidad. Juegan un importante papel en la cohesión de las sociedades y no a partir de unos mínimos sino a partir de unos máximos dinámicos, siempre y cuando lleve consigo la experiencia de un Absoluto inmanipulable, inaprehensible.
Todas ellas contemplan al ser humano como valor absoluto y abren al Misterio: hacen experimentar el carácter sagrado de la vida y la gratuidad de saberse don a entregarse gratuitamente. En este sentido, pues, ayudan a tejer una realidad no dual, en la cual hay una conexión misteriosa de todo con todos, porque hay un soporte básico que nos impulsa a la comunión desde la diversidad. Y también trabajan por la liberación y el descentramiento del yo, conduciendo a una empatía con el otro: la experiencia religiosa si es auténtica, nunca es individualista, sino relacional.
Por ello, las diferentes tradiciones religiosas pueden favorecer hoy la revisión del proceso globalizador para que sea favorable a todo ser humano, nos ayudan a caminar hacia el territorio de lo que es colectivo, donde se inicia realmente la humanización. En el núcleo de su experiencia está el descubrirse en comunión con esta Realidad que nos desborda y que a la vez es inmanente a nosotros, realidad que nos da sentido y nos posibilita realmente ser. Las religiones pueden, pues, facilitarnos el vivir la dialéctica entre unidad y diversidad, globalidad e identidad.
Publicado en: Filosofía
Email del autor: md.oller@ono.com

lunes, 23 de marzo de 2009 10:31
El problema que yo veo en las religiones, es la creencia en sí. Naces en una família musulmana y te conviertes automáticamente en musulman, si ésta es cristiana, en cristiano y así con todas. ¿Cómo el simple acto de nacer te va a convertir en tal o cual religión? La religiosidad es una búsqueda y ésta ha de ser personal, única. La creencia ciega es un sintoma de desconfianza. Confía en ti mismo y búscala. Seguro que la encontrarás, pues de verdad sólo hay una. Y cuando la encuentres entonces podrás decir; la Biblia tenía razón, pero no antes. Seguir no es comprender. Creer es sencillo,barato. Pero la verdad no es tan barata, hay que buscar y sacrificarse, subir a lo más alto es difícil, pero una vez arriba podrás ver la luz. Todas las religiones pueden aportar cosas muy positivas y es bueno que así sea, pues forman parte de este mundo, pero nunca ha de ser impuesta. Hay que llegar a ella, pero nunca que la religión llegue a ti. Tampoco el estado ha de erigirse como la nueva iglésia. Cosa que intentan por todos los medios y miedos. Un saludo.

lunes, 23 de marzo de 2009 14:06
En febrero, Santiago Villar nos hablaba en un articulo de la importancia del concepto de fraternidad, que puede ser un buen báculo (mejor, vara de zahorí) para atravesar con éxito este período... Cierto, como nos recuerda M.Dolors, de forma clara,"Las religiones pueden, pues, facilitarnos el vivir la dialéctica entre unidad y diversidad, globalidad e identidad." Esto es, una religiosidad, como ella misma apunta, que entronque, que emane de la espiritualidad, en la que no se obvie la espiritualidad... Me pregunto, pues como Nacho, desconfío de la creencia, si conceptos como el de "fraternidad", desde la laicidad, despojados de pesado lastre de "lo religioso" en este occidente, no pueden también articular la dialéctica entre unidad y diversidad, globalidad e identidad. La fraternidad apela a lo más humano, al sentido de colectivo --de especie en la cultura-- y a la compasión activa con el congénere (luego para uno)... desde lo individual, para el colectivo... Cierto que en la fraternidad no está la trascendencia, pero sí su germen, ¿no? en todo caso, un más allá del individuo. Articular colectivos, redes, intercambios, una respuesta de colectivos en red, potenciar actitudes fraternas (banca ética), no será la nueva forma de (re) ligarnos a lo colectivo. El camino a la trascendencia, a lo Uno, ¿no tendrá hoy su primer peldaño en una práctica cotidiana del respeto y la fraternidad?
lunes, 23 de marzo de 2009 14:10
Y,claro, un saludo y gracias por el "valiente" artículo. (El último párrafo del comentario anterior, lo constituyen dos preguntas, ¡ruego disculpen la falta de interrogantes en la primera!)

lunes, 23 de marzo de 2009 14:34
La verdad es que me cuesta bastante estar deacuerdo con el artículo, en principio todo parece muy bonito tal y como se cuenta, pero hoy por hoy las religiones no han cohessionado mucho las sociedades, y han mantenido mucho el miedo a perderte como persona si no perteneces a ellas. En principio todo lo que se pueda hacer por mantener una diversidad cultural, una cohesión, una socializacion es bueno pero cuando nos emfrentamos al fenómeno religioso, nos enfrentamos tambien a un problema educacional, mientras la persona no tiene un buen nivel de formación, la religion le puede arrastrar a fenomenos de fanatismo, que siempre han existido. Completamente deacuerdo con la idea de nacho "La religiosidad es una búsqueda y ésta ha de ser personal, única. La creencia ciega es un sintoma de desconfianza. Confía en ti mismo y búscala. Seguro que la encontrarás, pues de verdad sólo hay una." Pero a que nos lleva la Imposición religiosa ligada a un nacimiento ya sea pais o familia, a mi modo de ver a una gran falta de libertad. A pesar de todo lo que escribo en esta respuesta yo soy una persona muy espiritual, diria religiosa, pero he llegado a ello poco a poco y por un interes personal, no por nada impuesto. Aunque parcialmente en desacuerdo, es un valiente ejercicio de pensamiento el que hace la autora del artículo, gracias.
lunes, 23 de marzo de 2009 15:12
Gracias Mercedes por tu comentario. Cualquier búsqueda de la Verdad es religiosidad, todos somos religiosos. Otra cosa son las Religiones, que te dicen cómo encontrar esa Verdad. Pero no me gusta lo de ser valiente. Todos expresamos nuestras opiniones con libertad y eso no es ser valiente, o no debería. Si Mª Dolors está siendo valiente por expresar libremente sus ideas, entonces tenemos un problema. Y entiendo que se diga en esta sociedad de lo politicamente correcto. Un abrazo.
lunes, 23 de marzo de 2009 19:59
No sé Mecedes a que se refería, yo usé "valiente", entre comillas, porque me parece, en efecto, Nacho, que una defensa del papel de la "religio" en la sociedad, a estas alturas del siglo, en pleno llamado "conflicto" de civilizaciones, blablabla, es un gesto valiente. Pero si, expresar libremente sus ideas no debería ser un acto valiente. Gracias Dolors por exponer tus ideas libres de prejuicios. Voilà
lunes, 23 de marzo de 2009 20:20
Entiendo completamente lo que dices María y lo comparto. Ese es el problema que a estas alturas, hablar de segun que cosas es un acto de valentía. Y sólo debería ser un acto de libertad, sin matices ni prejuicios, claro. Nadie tendría que tener reparo ni miedo en decir lo que piensa, aunque su idea sea politicamente incorrecta. Un abrazo a todas.

lunes, 23 de marzo de 2009 21:13
Para mi los dos puntos que describe Mª Dolors en el apartado "Un Dios de todos y de nadie", que la religión se viva como experiencia en términos de espiritualidad y que no se caiga en la tentación de apropiarse del Absoluto, abierta a un misterio que siempre queda por resolver, son básicos para la convivencia y el respeto entre las diferentes religiones. Todas ellas tienen una base espiritual muy parecida, solo difieren en las diferentes normas que aplican producto de las diferentes culturas y necesidades propias. El hecho de que hablar sobre la necesidad de la religión en nuestra cultura occidental sea "políticamente incorrecto" refleja nuestro dogmatismo de pensamiento. Nos cuesta reconocer una necesidad social que ha perdurado a lo largo de los siglos, mientras observamos desmoronarse nuestro sistema financiero en el que hemos tenido tanta fé pero que esta resultando tan efímero. Creo que tenemos que revisar tantas cosas, manteniendo la mente y el corazón abierto, para no caer facilmente en la exlusión. Felicidades, Mª Dolors por una exposición tan clara y un abordaje tan equilibrado, ya que es dificil hablar de las religiones y de la necesidad social de ellas sin caer en lo dogmático.

lunes, 23 de marzo de 2009 22:21
Conversando hace un tiempo con mi madre, acerca del bien y del mal, ella me dijo: imagina dos habitaciones separadas por una puerta. Una de las habitaciones está completamente oscura y la otra totalmente iluminada. ¿Qué pasa si abres la puerta? ¿Puede entrar la oscuridad a la habitación iluminada? No, lo que ocurre es que la luz entra a la habitación oscura. Este ejemplo me demostró que el amor es más grande. Yo creo entender que el artículo apunta a reivindicar al amor como ladrillo fundamental de las religiones. Sin embargo, creo que se puede vivir en amor sin vivir en religión. Y más aún, creo que las religiones le han hecho mucho daño al amor. Han dividido a los pueblos y a las culturas. Han ejercido la dominación de unos sobre otros. Han coartado las libertades individuales. Han impuesto modelos jerárquicos de organización. Han pretendido definir e imponer qué es lo correcto y lo incorrecto, olvidándose muchas veces de la idea básica del amor. Llo esencial es amar a Dios, o a la vida, la naturaleza o como cada uno quiera llamar a la fuerza creadora, al otro y a nosotros mismos. Dicho en otras palabras, la tarea de construir comunidades basadas en el amor consiste en equilibrar las ideas de UNO, EL OTRO y TODOS.

martes, 24 de marzo de 2009 0:31
Interesante debate. De un modo u otro necesitamos "dotar de un sentido a nuestra vida" y las religiones nos proporcionan una determinada dirección. Nietzsche decía que "creemos en Dios porque creemos en la gramática", al fin parece que no podemos dejar de lidiar con un fundamento último (esencial y substancial) que nos permita sostener nuestra existencia contingente. Apuesto por la fraternidad como uno modo de sentir aquello decía Terenci "nada humano me es ajeno".., así, que la motivación venga desde donde venga tiene que ser bien recibida. Algunos necesitan asentarse en la trascendencia para ser fraternales, mientras otros la comprenden (y viven) desde la inmanencia. Creo que el gran debate estriba en aceptar la pluralidad, en entender que la homogeneidad de creencias nos empobrece. Un pensamiento crítico requiere de la posibilidad " que en nosotros habiten distintas cosmovisiones". No podemos obviar que "el hombre es un animal que puede prometer"..., así que nunca dejaremos de ser religiosos. Gracias por el artículo
martes, 24 de marzo de 2009 9:16
Interesentasímo artículo que viene a definir lo que le falta a esta sociedad occidental nuestra. Las religiones, en efecto, tienen una influencia en la humanidad indiscutible, tanto para bien, como para mal. Siempre digo que el hombre es libre e inteligente, y por lo tanto decide si hace el bien o el mal. las religiones, no escapan a interpretación y se han cometido infinidad barbaridades cometidas en nombre de Dios. Por que solo nos quedamos con el lado negativo de la religiones, sin intentar entenderlas ?? eso si que es fácil. Por otro lado, Nacho comenta que creer es barato. Nacho, deberías ejercitar alguna religión, pero en serio, y te darías cuenta que creer es muy difícil, mucho, exige mucha voluntad , esfuerzo y sacrificio, pero cuando lo consigues, no lo cambias por nada. No subestimes la Fe de los demás, no es inteligente.
martes, 24 de marzo de 2009 10:51
Sergio, Jesús dice: "Busca y busca hasta que encuentres". Creer es barato cuando esa creencia es impuesta y no ha requerido de esfuerzo y búsqueda individual. Pero ya lo he explicado... Referente a mi inteligencia, soy tan inteligente como un árbol, una flor, una nube que flota libremente, sin preguntarse hacia dónde va. Los libros, las escrituras, los Upanishads no te haran más inteligente. La inteligencia va mucho más allá que repetir lo que otros ya han dicho. Vive tu propia experiencia. No seas un imitador. No te quedes con las palabras, es difícil expresar lo que el corazón dice con palabras. Intenta escuchar la música, la melodía...Y siempre alegre.

martes, 24 de marzo de 2009 14:03
Sergio, tu pregunta ¿por qué solo nos quedamos con el lado negativo de las religiones, sin intentar entenderlas? contiene el juicio de que no se ha tratado de entenderlas, y no creo que ese sea al menos mi caso, si bien debo reconocer que ha estado mal referirme a "las" religiones sin conocerlas a todas, puedo decir que en mi historia como católica he tratado honesta y desprejuiciadamente de entender muchas cosas, sin lograrlo. Hay dos enunciados en el artículo de María Dolors que a mi juicio dan las claves de este tema: “¡Las religiones tienen mala prensa!” Y “Necesitamos una perspectiva espiritual”. Yo me siento justo al centro. Agradecida de mi fe y aferrada a mi espiritualidad, porque necesito de ellas para darle sentido a mi vida. Pero sin poder evitar sentirme impactada por los errores que veo que sigue cometiendo día a día una institución conformada por hombres como lo es la iglesia católica. Para solucionar mi propia crisis en ésta materia y no caer en el simple desencanto, he resuelto poner a Dios a un lado y a la Iglesia en otro. Quizás pueda cambiar mi visión cuando vea a la iglesia mas influida por personas como la Madre Teresa de Calcuta, o el padre Alberto Hurtado, que escandalizó a su generación con la pregunta ¿Es Chile un país católico? La duda era válida y contenía una visión acerca del significado de ser católicos, y de cómo se pone esto en práctica, que él explicó con sus obras y con una manera de vivir la vida en total coherencia con sus principios. El padre Hurtado recurría a la primera fuente, cuando se preguntaba “¿Qué haría Cristo en mi lugar?”, y eso le permitió vivir “Contento, señor, contento”. Finalmente, creo que el camino escogido por Nacho es tan arduo, válido y consistente, como el que nos toca a los que fuimos bautizados por nuestros padres. Todos somos el producto de una historia y en este foro se ha repetido incansablemente el llamado a hacernos cargo de la diversidad. Nacho, desde esta perspectiva me permito desafiar tu juicio “creer es sencillo, barato”, como el de Sergio acerca de que no es inteligente subestimar la fe de los otros. ¡Conversemos!

martes, 24 de marzo de 2009 22:35
Muy interesante, necesario e instructivo tanto el artículo como el debate. Si me permitís aportar algunos apuntes desde la perspectiva sufí, me atrevería a reproducir algunas palabras de los maestros, ya que yo no puedo dar mi opinión porque no he llegado a entender lo suficiente, y porque, por otra parte, la experiencia mística no puede transmitirse: Ibn Arabi, uno de los grandes maestros del sufismo clásico, nacido en Murcia en el siglo XIII decía que un auténtico creyente no puede anclarse en una sola forma de creencia, porque solo es eso, una forma. Mulana Djalal-e-Din Rumi, discípulo de Shams de Tabriz y fundador de la orden de los derviches giróvagos, aún hoy muy extendida en Turquía, Irán i por muchos países de Occidente, decía que todas las religiones son Una porque la humanidad es Una emanando de Una sola fuente de Luz. Bazazid nacido en Bistami, Irán en el Siglo IX, solía ejemplificar el éxtasis místico diciendo que Bazayid había desaparecido, solo quedaba Dios. Una de sus frases “Jamás vi una lámpara que brillara más como la lámpara del silencio”. Idries Shah, maestro de la orden Naqshbandi, nacido en Simla, India, en 1924 y fallecido en Londres en 1996, entre otras cosas en su libro El buscador de la Verdad dice: “Si hay tan sólo una Enseñanza original, ¿cómo es que se vuelve tan confusa y mal usada cuando pasa a través de generaciones y culturas?” Molana Salaheddin Angha, actual maestro de la orden Oveissy, en su libro Sufismo, La Realidad de la Religión, dice: “La Religión no siempre ha traído la paz al mundo, sino que a menudo ha sido utilizada para justificar la violencia, cuando en realidad la Religión es simplemente experimentar el conocimiento de Dios, y eso es personal, individual, y debe conseguirse en total libertad de todo condicionamiento social”.

viernes, 27 de marzo de 2009 11:05
Perdonad, pero estoy acabando trimestre y ando un tanto desbordada. Por otra parte, he tenido problemas con mi ordenador y ahora entro sin mi clave, pero no quiero demorar más el participar en el debate generado por mi escrito. En primer lugar, muchas grácias a todos por vuestras aportaciones. De lo que se trata es de compartir en un mundo plural. Vaya por delante mi respeto más sincero por todas aquellas personas que se declaran explícitamente no creyentes en ninguna tradición religiosa. A Nacho le diría que lo mismo que pasa con las Religiones, ocurre con las culturas. Nacemos en una cultura; somos cultura. No podemos dejar de serlo, la que sea. La Religión tiene mucho que ver con la cultura. De hecho ésta le presta a la Religión la posibilidad de expresar la experiencia religiosa que subyace en el fondo de toda tradición religiosa. Pero cuando la persona es adulta, no puede conformarse con la Religión -o no religión- que le "ha tocado" por haber nacido en el ambiente que sea. Debe poder asumir, con plena libertad, si lo que dió sentido a su vida hasta el momento puede continuar dándoselo. O si por el contrario, no. En todo caso creo que la fe ha de sufrir este proceso de "personalización" y poder vivirse así como "vocación", como llamada, de forma consciente. Hoy no podemos vivir de cristianismos (o cualquier otra religión) sociológicos. Precisamente es este tipo de vivencia de la Religión lo que ha entrado en crisis. Ser creyente es siempre estar en peregrinaje, en búsqueda constante. De lo contrario, cuando crees estar en poseedor de la verdad y conocer todo acerca de Dios, lo estás haciendo es reducirlo a un mero ídolo, manipularlo, caer en dogmatismos, etc. Por tanto, cuando hablo de fe o de creencias no me refiero a algo ciego, que prescinde de la razón, de los avances de la ciencia, etc. Tener una fe religiosa no significa no tener dudas, tenerlo todo explicado....; tener fe significa que a pesar de tener todas estas dudas tienes confianza en este Fondo sustentador de toda realidar que Jesús de Nazaret se atrevió a denominar Padre. En los creyentes en tradiciones religiosas, así como en quienes dicen no creer, coexiste el creyente y el ateo, la luz y la sombra, pero, repito, que el creyente confía, aunque sea contra toda esperanza, pues su experiencia religiosa avala dicho proceder. Fe y razón no están contrapuestas. Son diversas vías, complementarias, de acceso a lo Real.

viernes, 27 de marzo de 2009 11:24
(continuación) Creer, entonces, nunca ha de ser impuesto ni es algo barato, sin esfuerzo. Es un proceso personal que implica también un proceso de autoconocimiento. La idea que nos formamos de Dios, del Absoluto, tiene mucho que ver con la idea que tenemos de nosotros mismos .... En cuanto a las dos preguntas formuladas por María, creo que llevas razón: desde el respeto y la acción común podemos encontrar nuevos caminos para religar-nos con lo colectivo y puede ello ser un primer peldaño para el acceso al Absoluto, presente por otra parte en el colectivo y en el fondo del ser de cada persona. Dicho acceso, de todas formas va a requerir un camino de desposesión del "ego", tema éste presente en todas las tradiciones religiosas. A Mercedes le diría que las Religiones han cohesionado en el pasado y siguen cohesionando hoy. El problema es que a menudo nuestra mirada es bastante "corta" de miras, demasiado eurocéntrica. En Europa hoy sí hay una secularización extrema -no en los EEUU, por ejemplo-, con sus prós y sus contras. Sin embargo, las tradiciones religiosas hoy son todavía las identidades que mueven qa nivel mundial más individuos. El problema de los fundamentalismos y fanatismos está presente tanto en todas las tradiciones religiosas como en las laicas. No es otra cosa que la perversión de lo más genuino de ellas. Porque el ser humano es luz y sombra a la vez; por ello puede pervertir incluso lo más sagrado. Pero también podemos decir lo mismo de cualquier otra realidad. La aplicación de los avances científicos, por ejemplo, a la carrera armamentista ha provocado y provoca grandes desastres. Todas las Religiones deberían poder preservar su núcleo esencial, que es lo que realmente es valioso para la humanidad. En cambio, deberían ser más flexibles en lo que son pautas culturales, para poder ser significativas para los hombres y mujeres de hoy. De ahí que deberían saber transformar su lenguaje para hacerse inteligibles. Este es el reto al que deben enfrentarse en la actualidad.

viernes, 27 de marzo de 2009 11:40
Sí, Gabriela, lo más importante es amar. Pero hacerlo de forma no posesiva pués ello destruye a la persona amada. Amar dejando ser.... Precisamente la definición cristiana de Dios es que es Amor, o mejor dicho, "El que está amando" de forma ininterrumpida, posibilitando con ello la vida, la existencia de todo. Obviamente que se puede vivir el Amor sin vivir incardinado en ninguna Religión. ¿No faltaría más! Pero coincido con Nacho y Santiago: El ser humano, por el hecho de serlo, es un ser religioso, con capacidad de autotrascenderse. Lo explicite o no. Por ello lo más importante es, como dice Santiago, respetar la pluralidad. Muy interesante la aportación de Juan. Yo conozco poco de las otras tradiciones religiosas pero cada vez estoy más convencida que a nivel de experiencia buscan lo mismo y que las diferencias aparecen en la superficie cuando tratamos de expresar estas experiencias en nuestro bagaje cultural. Y comparamos a lo mejor cosas que no entendemos. En mi opinión el conocimiento de las otras tradiciones, también las laicas, sirve también para poder apreciar la riqueza de la propia: los demás te explican quien eres, algo que la sociologia explica: somos personas en relación con los demás. Bien, lo dejo por el momento..... Y de nuevo grácias.

viernes, 27 de marzo de 2009 15:30
María Dolors: Para responder a tus comentarios quiero contarte lo mucho que me costó entender este episodio de la vida de Jesús: …31Entonces llegaron su madre y sus hermanos, y quedándose afuera, le mandaron llamar. 32Y había una multitud sentada alrededor de El, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan. 33Respondiéndoles El, dijo: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? 34Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo, a su alrededor, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 35Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre. (Marcos 3: 31-35). Solo llegué comprenderlo cuando entendí que Jesús vino a enseñarnos a vivir en la confianza. Vivir en la confianza es vivir en el desapego. Todo lo contrario de RE-LIGAR. Re- ligar implica ligar en torno a “una realidad” aceptada por todos. Y el problema de pararse desde la verdad, sea individual o colectivamente, es que se niega automáticamente el riquísimo y legítimo repertorio de interpretaciones de cada individuo puede hacer de lo que ve como realidad e incluso las opciones de cambiar de visión en el devenir evolutivo. Ojo, que hago un distingo entre espiritualidad y religión. Cito lo que expones en tu artículo, acerca de la ESPIRITUALIDAD: “Es necesario hacer emerger la conciencia colectiva de la responsabilidad individual y sustituir el egoísmo por el altruismo, la competitividad extrema por la cooperación, el individualismo por la solidaridad, el consumismo por la sencillez, el tener por el ser, el materialismo por la espiritualidad”. Y acerca de la RELIGIÓN: “La religión es un fenómeno cultural que proporciona al grupo humano unas pautas mentales, unos valores, unas actitudes y unos comportamientos; es un hecho social que surge como exteriorización del proceso, mental y vital, colectivo, del grupo”. Es muy claro lo opuesto de ambas visiones. ¿Cómo podríamos practicar la responsabilidad individual, regidos por pautas mentales, valores y comportamientos? ¿Dónde queda el emocionar individual? ¿Dónde queda la legitimación del individuo? Es curioso que el mundo haya logrado acuerdos en un marco de colaboración y respeto, para asuntos prácticos, como el código cromático de los semáforos y que sin embargo, siga imponiendo barreras divisorias en temas esenciales como la libertad para vivir y ejercer la espiritualidad, que en definitiva pasan por la legitimación del otro. Como me comentas en tu nota “lo más importante es amar. Pero hacerlo de forma no posesiva pues ello destruye a la persona amada. Amar dejando ser....” ¿Cómo se puede dejar ser a alguien a la vez de adoctrinarlo? Respecto de lo que le dices a Nacho: “lo mismo que pasa con las Religiones, ocurre con las culturas” creo que el respeto por la diversidad cultural proviene de la admiración por su autenticidad y de una idea de “tradición y costumbre”, muy distinta a las de dogma y doctrina. Este respeto no es extrapolable a las religiones, debido a que tendemos a rechazar los modos (impuestos por éstas) de darle forma a la espiritualidad, porque no reconocemos en esas formas, la manifestación auténtica del ser o de una sociedad en torno a su espiritualidad. En la religión no hay tradición sino obediencia, ni costumbre, sino rito. Te invito a reflexionar acerca de la posición de la iglesia católica con respecto a todos los que define como pagano. Dime si hay respeto y aceptación en eso. Finalmente, como dices citando a la UNESCO «la paz no será posible si no reconocemos el pluralismo y respetamos la diversidad».
miércoles, 26 de mayo de 2010 13:47
Si queremos que nuestra especie mejore, tenemos que intentar llevarnos bién, si no, no creo que duremos mucho, da igual, que sea por medio de la religión ú otro factor. Lo importante es, estar en armonia, los unos con los otros ( o ves a otras especies, que se comporten y se relacionen, de la manera, que lo hacemos nosotros ).
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