La formación en diferentes materias es imprescindible para descubrir nuestro propio poder y esas cualidades únicas, que cada uno de nosotros tenemos. Estamos intentando que personas especializadas en diferentes materias nos hablen sobre distintos temas que puedan ser importantes para nuestro desarrollo: economía, política, historia, filosofía, sociología, psicología, espiritualidad...
También es importante que nos envieis vuestros artículos para publicarlos en esta sección.
Somos conscientes, que en muchas ocasiones, algunos artículos pueden resultarnos difíciles de leer por falta de algunos conocimientos de base en ese tema específico. Nuestra intención es ir comentándolos entre todos y facilitar la labor de comprensión. No dudeis en preguntar sobre cualquier término o concepto que no os resulte comprensible, por básico que os parezca.
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Sergio González posted on marzo 20, 2009 05:00 
La educación es la base de toda sociedad. No hablo a nivel individual, es decir, de la formación del individuo, de la persona en un entorno, en unas materias, en un campo concreto, sino de unos principios básicos y fundamentales que lo estructuran todo. ¿Por qué? Porque de esa educación, de esa formación basada en esos principios saldrá, se formará la sociedad, el país, la cultura común, la mentalidad.
Actualmente sufrimos una corriente en la que el individuo lo es todo. Es libre, es consciente, luego puede actuar en base a lo que considere. El consumo, la formación, el trabajo, la casa, los alimentos se circunscriben en un entorno pensado por y para el individuo. ¿Y por qué? Hemos dejado de lado la vertebración de la sociedad a través de la familia a una vertebración a través del individuo dejando de lado elementos como la renuncia, sacrificios y deberes. En aras a una vida más cómoda y aparentemente más libre, nos hemos cargado la espina dorsal de la sociedad. No somos más libres por decidir en todo momento lo que nos de la gana, sino esclavos de nuestra voluntad, que para colmo, con una deficiente educación en valores se convierte en pozo sin fondo de frustraciones, ansiedades y desesperaciones.
La importancia del presente, la urgencia de las gratificaciones inusitadas dominan la mentalidad actual. Estamos bajo el imperio de lo efímero. El hombre postmoderno se encuentra sumergido en una red de sensaciones, estímulos e informaciones, sin que exista un eje capaz de estructurarlo. Vivir el presente, lo inmediato, inmersos en programas breves, en el estímulo de vivir el presente sin que interesen grandes proyectos, sin compromisos, sin deberes, sin principios. Por lo tanto expuestos continuamente a lo imprescindible y a lo impredecible, sometidos a esta búsqueda constante de sensaciones, lo que lleva irremediablemente a la pereza, el peor de los males.
Si vivimos en este entorno, si no salimos de este mundo virtual, ¿cómo vamos a educar, a formar personas? Creamos individualismos aislados sin referentes o con referentes que a la larga se demuestran nada sólidos y decepcionantes. En definitiva, la antisociedad, la dilapidación de la sociedad.
El pilar básico de la educación es la familia, la familia es el pilar básico de la sociedad. En la familia están las estructuras naturales de orden, respeto, renuncias y hasta de sacrificios, pero por los demás. En la familia está el proyecto de vida, el proyecto de formar personas, el proyecto de amar, de renunciar, de ofrecer, de sacrificarse, de luchar, de compartir, de convivir, de respetar, de educar. En la familia se aprende a ganar en común renunciando y cediendo individualmente.
Excelentes valores para trasladar a la sociedad, ¿no?
En definitiva, los valores que hay que trasladar al sistema educativo. Las materias, las formaciones más o menos técnicas, los números, las letras, son accesorios a la educación. Lo importante es transmitir, constantemente, en la Escuela, en la Universidad, en la Formación Profesional, los valores referidos. Familia , educación, sociedad. Es lo mismo.
Publicado en: La sociedad
Email del autor: sgonzalez@avanze.eu
viernes, 20 de marzo de 2009 10:14
El profesor Ángel Castiñeira de ESADE sostiene que la cpacidad asociativa de una sociedad es uno de los mecanismos edificadores del valor de la confianza. Es, precisamente, la indivualidad la que rompe la confianza como valor vertebrador de la sociedad. La pertenencia a un colectivo con el que se comparten valores comunes es necesaria. La educación debe ser uno de los espacios creadores de esta concepción de colectivo, de sociedad, con la que se comparten esos valores comunes. En mi opinión, Sergio, el sistema educativo debe iniciar un proceso de revisión muy profundo porque debe integrar cuanto antes los dos hemisferios cerebrales. Actualmente, sólo alimentamos la razón, los conocimientos, la memmorización de datos y dejamos de lado las emociones, la intuición y la creatividad. Esta integración debe realizarse desde la escuela y desde la familia.

viernes, 20 de marzo de 2009 10:39
¿Y cómo lo hacemos? Comparto profundamente lo que ambos comentáis, y con 3 hijos pequeños que tengo, casi diría que he iniciado un (peligroso) camino de rebeldía hacia el modelo/sistema educativo al uso, que veo que no aporta las herramientas que mis hijos necesitarán en 15-20 años para desenvolverse en el mundo que les tocará vivir. Pienso en el enfoque sistémico, efectivamente en la incorporación consciente y constructiva del mundo emocional a la vida diaria, en el dar antes que recibir, en los valores de la comunidad y la colaboración antes que los individuales y la competitividad, en el crecimiento personal y sentido de vida, en el trascender este modelo político-económico-social que ha colapsado y en el "inventar" uno nuevo... Por supuesto que desde casa y la familia se puede hacer mucho, pero en muchas ocasiones son cosas que no están "en línea" con lo que los niños viven y les llega desde otros entornos, con lo cual la tarea es doble, o triple... No sé, a veces pienso que me tendré que inventar una manera... Voy a darle un par de vueltas... Gracias por motivarme a hacerlo ;-)

viernes, 20 de marzo de 2009 11:19
Estoy muy de acuerdo en lo que Sergio González nos expone. Creo firmemente en que para mejorar nuestro entorno en general (medio ambiente, economia, relaciones,...) es necesario establecer relaciones de confianza. Sin la confianza lo natural no fluye, y es lo natural lo que nos debe hacer ver que por el camino que hemos tomado, la sociedad en general, vamos directos a la autodestrucción. Si creemos que la escuela nos educará nuestros hijos, estamos equivados. Somos los padres los que debemos dar ejemplo y transmitir los valores de respeto, esfuerzo, solidaridad,..., a nuestros hijos para que ellos sean capaces de mejorar lo que les estamos dejando. Para ello considero que en muchas ocasiones debemos adoptar posturas más rígidas con nuestros hijos. La tentación de tenerlos contentos constantemente, para no tener que enfrentarnos a ellos, no les hace ningún favor a medio largo plazo. Tenemos que saber ver en qué momentos se les debe felicitar y gratificar, y en qué otros momentos es necesario hacerles ver que se han equivocado y que se merecen un castigo.

viernes, 20 de marzo de 2009 11:37
Tema de mucho interés Charly. Es cierto que el sistema educativo español es muy triste y allí está reflejado en todas las encuestas que se han hecho a nivel europeo donde siempre salimos los ultimos o - con suerte -, penultimos. A todo eso, si añadimos que cada tres años se levanta un iluminado (de estos que sobran entre los políticos de nuestro país) y decide cambiarlo todo por enésima vez y siempre a peor, los resultados son facilmente predecibles. Es evidente que como bien dices, en el sistema español se desprecia totalmente la visión de los dos hemisferios del cerebro con funciones radicalmente distintas y complementarias, ya que probablemente los que se encargan de esto no lo tienen desarrollado... Bastaría que miraran un poquito alrededor y se limitaran a copiar lo que ya existe en muchas escuelas, si es que no saben mas. El colegio italiano, sin ir mas lejos, dedica todos los esfuerzos en los primeros años de formacion colegial (los mas importantes, aqui todos coinciden) al desarrollo de la creatividad y de las emociones, de la que los niños ya suelen venir sobrados. El otro día una amiga me enseñaba orgullosa como su hijo sabía contar hasta 10. ¿Pero de que le sirve este puro ejercicio de memoria si no sabe relacionar unos numeros con otros? ¿Le preocupa a un niño de dos años saber contar de memoria hasta 10, o le preocupa sobre todo a sus padres? Lo triste es que esto es fiel reflejo de lo que pasa en el sistema español: todo se aprende a base de memorizar sin desarrollar los vinculos entre las cosas y los importantes vinculos entre las neuronas. En un reciente estudio, Cataluña salió además la peor parada de todo el sistema español, que ya tiene merito. Resulta que un chico de 17 años no es capaz de hacer una redaccion en condiciones sobre un tema determinado. Ni saben escribir correctamente, ni saben ordenar los conceptos relevantes. Hoy, la mayoría de estudiantes universitarios, no aprobaría un examen por errores de ortografía. Todo ello, es lamentable. La verdad es que lo mas triste es que o somos nosotros que un día - espero no muy lejano - nos rebelanos contra esto, o si esperamos a que solucionen el tema vamos arreglados. Soy bastante pesimista en este sentido, la sociedad es muy pasiva y mas en estos temas. Gracias por tocar este tema tan importante! Un abrazo, Luca

viernes, 20 de marzo de 2009 13:02
Bueno... ayer hicieron huelga los maestros, a ver si algo se mueve... Este es un tema basal, la familia y la escuela... Luca aspunta bien: los primeros años son fundamentales para el estímulo e integración de la creatividad como futura forma de pensamiento... Es trágico que en Cataluña, después de Marta Mata y el colectivo Rosa Sensat, del empeño de tantos y tantos maestros, lleguemos como recuerda Luca al universitario que no puede responder a una pregunta porque no sabe redactar la respuesta o decodificar un problema... Ahí esta la ESO y sus desmanes... en general, se concibe la educación, en este país, desde la primaria hasta casi incluso la formación superior, como un párking en el que maestros y profesores (de primaria y secundaria) deben mantener el orden. Y en ese párking, los padres tienen hoy, por ley, un importante papel, en ocasiones por encima de los docentes. Como señala Sergio, la familia ya no es lo que era, pero en la educación se le ha dado un rol importante (la demagogia así lo manda) que no ejerce en la mayoría de los casos. Pero: ahí esta ese espacio, para ocuparlo con responsabilidad y coraje. Mientras, no hay que dimitir de la acción en casa y a pesar de la presión ambiental... En la familia nace el sentido de empresa, entendiendo esta como empeño común que a veces necesita de sacrificio, en la familia se aprende --si logramos trascender la actual definición: suma de individuos ligados por el parentesco-- que sin respeto no hay convivencia que valga. Cierto que el sistema educativo es un caramelo tentador para que los políticos ejerzan la demagogia, cada vez son más las voces que desde la escuela, los institutos, denuncian las razones para esa caída de España en el ránquing europeo (porque si entraran algunos países de sudamérica, no habría infraposición para nosotros!)... Habrá que escucharlas y ejercer presión para que se tomen medidas, más allá de la demagogia. Y en cuanto a la familia... mientras lo efímero y la satisfacción inmediata sigan rigiendo la sociedad, espero que el sistema educativo cambie por la presión de una minoría consciente, alerta, que ejerza sus derechos y no imponga sus no-criterios por la "fuerza" --como ocurre hoy: en las "ampas" suele imponerse el criterio del más gritón, `porque el resto calla --y porque una ampa que funcione exige compromiso, sacrificio y trabajo por parte de los padres-- En definitiva, que sean los niños educados de otra forma los que contribuyan a inculcar nuevos valores a la familia..., que acaben obligando a los padres a desempeñar su papel a estar buenamente presentes en las escuelas, a estar en red incluso. Al no ser las familias un colectivo, son menos accesibles. Una vez más, habrá barrios done eso sea posible y otros donde no... ese es el peligro, seguramente el precio.
viernes, 20 de marzo de 2009 13:07
Es duro para un padre, pero hay que dejarles libres, para que cometan errores y aprendan de ellos. Deben de vivir su propia experiencia y no la que nosotros queramos. Si sólo les enseñamos a obedecer no aprenderán nada y eso es veneno. Fijaros en un niño pequeño, nacen con una gran inteligencia, auténtica, pura. Pero conforme pasan los años los vamos volviendo estúpidos. Acabamos con su inocencia y originalidad y los convertimos en copias. Los vamos condicionando, llenándoles de miedos y prejuicios. Con respeto y amor es muy difícil que vayan por el camino equivocado, pero una vez más proyectamos sobre ellos todas nuestras frustraciones. Ámalos, respétalos, hazles intrépidos y seguro que no te defraudaran. Pero no esperemos que sean como nosotros. Un abrazo.

viernes, 20 de marzo de 2009 14:46
muy interesante la opinión, y también los comentarios...Estoy de acuerdo con muchos de ellos que comentan que la escuela forma una parte imprescindible en la aventura y labor de educar y dar una base de valores que nos ayudan a todos a vivir con más sentido. Que la familia es lo más importante, no lo sé...yo vengo de una familia tocada por el alcoholismo de mi padre. Los patrones de no expresar emociones, de silencio y secretismo, de exigencia y confusión que reinaban en mi enfancia no me han dado esta formación tan elogiada de valores y comunidad de la familia. Si que con los años he podido poner en perspectiva estos patrones y reemplazarlos con comportimientos y formas de comunicarme, gracias a la ayuda de amigos y profesionales fuera del ámbito familiar. Necesitamos mucho más en la escuela sobre cómo gestionar nuestras emociones, especialmente hoy en día cuando las mujeres trabajan más, la vida laboral en general está imponiendose sobre la familia, y las familias se constuyen de forma diferente a las de antaño. apuesto por una educación con más creatividad, más colaboración y más sobre las emociones! un abrazo a todos
viernes, 20 de marzo de 2009 15:50
Julia ha tocado un tema crucial, que es el de la conciliación trabajo-escuela-familia. Es evidente que con el sistema actual se hace difícil dedicar a los hijos el tiempo que se merecen. Los horarios laborales no están coordinados con los horarios escolares ni con una vida familiar muy rica en cuanto al tiempo de dedicación a ésta. Si bien es cierto que la familia no debe dejar la responsabilidad de educar e imbuir unos valores esenciales y sólidos, los hijos siempre estarán más horas y compartirán más situaciones en la escuela que en casa. Un buen profesor siempre dejará mella en el alumnado, provocará la inteligencia de los chicos y su capacidad crítica y sembrará las semillas de las futuiras vocaciones. En cambio, un mal profesor alejará al alumnado de esa dinámica del crecimiento personal y, muy posiblemente, provoque que muchos alumnos acaben por fracasar. Así que, en este sentido, estoy muy de acuerdo con Julia.

viernes, 20 de marzo de 2009 16:12
Mi abuela creció en una casa con 12 habitaciones. Yo vivo en un edificio construido en el terreno que albergó antes solo a una familia. Cerca de éste hay varios en construcción, con departamentos de un ambiente. Si seguimos la línea de tiempo al revés, la casa de mi abuela se va agrandando. Pasa por el castillo, luego por la tribu hasta llegar a la caverna. Es un dibujo rápido de la evolución de la familia. Desde la idea de tribu, hasta el individualismo hoy creciente. No cabe duda que visto desde la economía esto es ineficiente. Si en una misma casa viven 20 personas, entre todas usan un solo refrigerador, una cocina, pagan una cuenta de luz, agua y gas. Las mismas 20 personas distribuidas en 20 departamentos necesitan cada una un refrigerador, una cocina, pagar cuentas, etc., etc. Sicológicamente también es distinto. En una casa con 20 personas, siempre habrá alguien para conversar con los niños, escuchar a los abuelos, alimentar gatos y perros, cantar, jugar, leer, cuidar a los enfermos o cultivar una huerta. Vivir solos supone también el autoabastecimiento de cuidados, cariños y protección. Lo que se pierde es la conversación, que se traslada entonces a otros lugares, como el trabajo los espacios sociales o este blog. El asunto es que para llegar aquí hemos debido recorrer todo el camino como individuos y como sociedad. ¿Para qué mundo nos estamos preparando?
viernes, 20 de marzo de 2009 21:42
Si... la escuela es importante porque tiene más "alcance" que la familia, eso quise decir con que es una institución. Y siempre hay algún buen profesor, aunque haya muchos malos... tiene razón Julia: la escuela debe "asumir" el vacío que deja la incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo (entre otras cosas) por ello, la educación en valores se impone. Amén de una reforma más profunda.
viernes, 20 de marzo de 2009 23:05
Si analizamos la ley educativa, en relación a la ESO, estaríamos de acuerdo en la nobleza de sus intenciones: 1.- Enseñar a ser persona. 2.- Enseñar a pensar, 3.- Enseñar a convivir, 4.- Enseñar a tomar decisiones. Por otra parte, la realidad tozuda nos va mostrando que la escuela refleja en gran medida la sociedad en la que habitamos. Los valores implícitos enturbian las buenas intenciones: 1.- Más que a ser persona, enseñamos a sobrevivir en una sociedad individualista, competitiva. 2.- Más que pensar enseñamos a consumir. 3.- Más que a la convivencia, enseñamos a una "tolerancia políticamente correcta". 4.- Más que a tomar decisiones enseñamos a adaptarlos a un sistema que se ocupa de expulsar a los descarriados. R

sábado, 21 de marzo de 2009 9:16
Como me habéis asignado este papel, permíteme Sergio que apunte algunas cosas desde la óptica oriental. Completamente de acuerdo con tu análisis del porque estamos desorientados y perdidos al haber renunciado a las raíces (la familia) en beneficio de lo efímero (el consumo) y sobre a la ilusión de libertad. Que ocurre todo lo contrario, somos esclavos de los caprichos que genera n nuestro feed-back endocrino. Ya sabes hipófisis – páncreas – gónadas y retorno. Un oriental nos diría que hemos perdido el sentido de algo fundamental para que nos acerquemos al modelo de ser humano previsto en la creación: El Compromiso. Sin compromiso no hay familia. En la familia oriental clásica la dedicación a los hijos es incondicional. En el Islam está escrito y recomendado que una pareja ha de casarse muy enamorados y disfrutar de su sexualidad. Ésta, a diferencia de lo que ocurre en el catolicismo, la sexualidad no es pecado (en el Islam no existe la palabra pecado, no tiene ningún sentido) sino un regalo de la naturaleza. No es necesario hacer el amor para tener hijos sino TAMBIÉN para disfrutar. Pero, siempre hay un pero, la pareja no ha de rendirse a las primeras de cambio y ha de ir buscando la compatibilidad y el disfrute entre los vericuetos de la tolerancia, la paciencia y la entrega. Un oriental nos diría que buscamos solo el placer instantáneo, efímero, porque no tenemos la valentía en algo esencial: PROFUNDIZAR en uno mismo y en el otro. Esto es lo que diría un oriental, que suscribo completamente, pero no todos aceptan la responsabilidad de ser uno mismo y encontrar al universo/Dios en uno mismo, y buscan instrucciones fuera de uno mismo, es decir Educación. Me explicare. Creo que ya os lo he dicho en alguna ocasión, Mi padre era Maestro de la Generalitat antes de la sublevación fascista de Franco y creía en la educación y en la cultura. A su muerte me lance a leer sus escritos, sus programas de educación mixtos, compartiendo clases de conocimiento con el deporte (mens sana in corpore sano). Pues entre sus libros hay uno en francés de 1928 cuyo título es una pregunta “Eduquer ou conditionner?”, que ha presidido mis reflexiones sobre la educación en mis últimos 30 años. Por educación, ¿entendemos ayudar a desarrollar en el niño SUS PROPIAS potencialidades, su creatividad, su conciencia de sí mismo, incluido su cuerpo, para procurar que descubra por sí mismo para qué ha venido a este mundo, independientemente de los condicionamientos culturales entre los que ha nacido?

domingo, 22 de marzo de 2009 8:39
Gracias a todos por vuetsros cometarios, todos interesantes y lucidísimos. Es evidente que el tema da para rato. Es evidente que la familia, la sociedad, la escuela, deben armonizarse para lograr una sociedad mas coherente. Como ??? cuestión difícil, apreciados todos, cuestión difícil si renunciamos a tener una guía , una refrencia clara que nos bien indique en una conducta que refleje lo que hemos comentado. Si bien a Juan le hemos otorgado el punto de vista oriental, permitidme que me asigene yo el católico. Callar, dar, amar, no esperar recibir, sacrificarse, santificarse en lo cotidiano, la oración ( meditación ) para uno mismo y sobre todo para los demás, vivir teniendo como refrencia la vida de Jesús, considero es una manera coherente para conseguir todo lo que hablamos, pero ese es un camino que exige dedicación, oración ( meditación ) y mucha voluntad. Lo encuentro esperanzador, enriquecedor y fascinante. Como ves Juan, creo que no estamos tan lejos, pues hablamos de lo mismo, pero con diferentes nombres. Rescto a la sexualidad desde el punto de vista católico, os aseguro que no os podeis imaginar lo que llega a disfrutar un católico del sexo con su pareja, esposa, lo demás son vanales interpretaciones, pero claro, si quien interpreta la doctrina de la Iglesia es el Gran Guayomin cada día en su programa, que podemos esperar ? Un abrazo a todos !!!!!!!
lunes, 23 de marzo de 2009 10:55
Estimados ilustrados del Post. Aprovechando de su sagacidad, conocimiento y capacidad. Aprovechen para seguir con la cruzada tan necesaria diaria que abanderan. Aportar, debatir e intentar arrojar lucidez y poractividad a tan oscura etapa de la sociedad española actual. Por añadidura la propia indoeuropea. Considero el antaño credo de Dios, Familia y Patria pilar fundamental de una sociedad cohesionada siempre en clara ordenación y alineados con el momento histórico. Sin perder la perspectiva histórica que nos permita cubrir errores pasados y apostar por el futuro. Así pues les animo, e insto a pedir y exigir a las instituciones. Permitan un caemo anarco-sindicalista, pero no lo crean; es pura eficiencia empresarial. Defender a mi familia y sociedad lo primero. mi apuesta decidida y personal: Abogo por un ERE autonómico y municipal del 50% de funcionarios. Ya!
sábado, 30 de enero de 2010 20:17
La educación Holística. Si separamos los pétalos de la flor, éstos se marchitan. Igual ocurre con la educación cuando dividimos el Conocimiento en asignaturas, que nos impiden ver el flujo que existe entre todas ellas. La Educación Holística, nos invita a ver la flor en todo su esplendor. Su objetivo, ya no es el Conocimiento, sino la Sabiduría. Ver el blog: http://educacion-holistica.blogspot.com/
martes, 19 de abril de 2011 14:00
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