# Alba Domingo SantamariÂÂa
domingo, 15 de marzo de 2009 22:40
Creo que ese cambio de paradigma tiene que ver con integrar en nuestro paradigma el pensamiento oriental... Yo lo llamaría una ampliación del paradigma en lugar de una sustitución de uno por otro...
Hace poco tuve una conversación con mi tía, terapeuta en medicina oriental, que me alumbró acerca de un tema que llevaba tiempo desajustado en mí. Yo no lograba comprender cómo los occidentales y los orientales habíamos llegado a conclusiones tan distintas respecto a lo que el mundo, la existencia, los seres humanos y la naturaleza es y respecto a cómo funcionamos.
Como muestra de esta disparidad, me fijaba en la medicina materialista occidental, que se fija en los tejidos y órganos que nos componen y en sus tamaños, formas, desarrollo e involución; y en la medicina energética oriental, que nos describe como conjuntos de lugares corporales con funciones particulares para la vida y el intercambio con el entorno y, holísticamente, nos describe también como personas con función.
Entonces, dentro de esta conversación que os comentaba y como si de un cuento se tratara, mi tía me explicó un sutil hecho que puede dar cuenta de la diferencia de base que yo percibía...
En occidente, cuando comenzamos a interesarnos por el estudio y la comprensión del mundo, nos llamó la atención conocer su parte "material". Por eso, nuestro saber comenzó a desarrollarse en torno al interés por conocer "de qué están compuestas las cosas del mundo", y así fuimos estudiando la materia, clasificándola, distinguiéndola... y dividéndola cada vez más. Llegamos a determinar que el electrón era la unidad material mínima existente... intuyendo después que debía haber unidades aún menores...
Dentro de discusiones constantes acerca de "lo que es real", llegó un punto en que comenzamos a creer que abriendo los ojos y viendo la materia "observable", ya estábamos percibiendo todo lo existente; "lo que el mundo es". Comenzamos a vivir bajo la premisa de que "lo único existente es lo material y observable" y, más tarde, bajo la premisa de que todo lo existente aparece ante los ojos de cada ser humano por el simple hecho de abrirlos: "lo existente es igual para todos e independiente del observador que lo observe".
Desde oriente, en cambio, para describir y comprender el mundo se fijaron en otra parte de los fenómenos que observaban: en la parte dinámica. No les interesó saber "de qué están hechas las cosas del mundo" sino "porqué éstas se mueven y transforman tal y como lo hacen"... Por ejemplo, tomando como metáfora un átomo, ellos se fijaron en el porqué del movimiento rotatorio, de atracción y de alejamiento de los electrones, más que en la composición del átomo y los electrones en sí mismos...
"Energía" vs "materia". Una simple diferencia que genera concepciones muy distintas cuando comezamos a construir sucesivamente explicaciones del mundo sobre esta pequeña base... Dos formas de explicar la realidad que dan cuenta, cada una, de una parte de sus fenómenos.
El otro día asistí a un evento de la fe Baháüllah en que explicaron una fábula que ilustra la complementariedad de explicaciones distintas. Ésta decía así:
"En un pueblo hindú, una vez un grupo de sabios condujeron un elefante al interior de una sala oscura y pidieron a diferentes habitantes que entrasen en ella, uno a uno, para descubrir al animal que había en su interior y explicarlo después a los ciudadanos.
Uno a uno, fueron entrando y, mediante el tacto, se les pidió que descubriesen cómo era ese nuevo animal que les dijeron que se llamaba "elefante".
Al salir, el primero, reportó que el elefante era un ser en forma de "columna" vertical, ancho, recio y musculado, con unas pezuñas duras a los pies de la "columna".
Al salir, el segundo, explicó que nada de eso, que ese animal era una "manguera" flexible que estaba en el aire, probablemente volaba, largo y con unos orificios húmedos que expulsaban aire en uno de sus extremos.
Al salir, el tercero, comentó que los demás estaban equivocados. El elefante era un ser pequeño, como una tira peluda que en su final tenía pelo y que se movía de un lado a otro balanceándose...
Y así sucesivamente.
Finalmente, los sabios les mostraron que todas sus explicaciones eran válidas pues el elefante era TODO ESO que ellos habían descrito y MUCHO MÁS..."
Volví a recordar que, incluso colectivamente, vemos el mundo de forma parcial, y cuantas más visiones sumamos más completo es nuestro paradigma y, por ello, más útil para responder a los sucesos del mundo.
Creo que es el momento de SUMAR paradigmas, que este es el reto ahora, y que esta es una posibilidad que la globalización y el intercambio cultural nos ha abierto y debemos recibir con alegría.
Gracias por vuestros planteamientos,
Un abrazo!
Alba