|
 |
Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!
El nuevo poder de la sociedad civil
¡Forma parte!
|
|
ENVÍA TU CARTA AL
CONGRESO AHORA
Protesta ciudadana.
Hemos redactado una carta de protesta: un ERE al cuerpo político. Ahora puedes firmarla para que llegue a todos diputados y senadores desde tu propio correo electrónico y con tus datos, de tú a tú.
¿Quieres ver cómo lo hacemos?
Contribuye a difundir el mensaje vía facebook, twitter, SMS, cadenas de mail.
Intentemos que este mensaje llegue al máximo número de personas para que la protesta sea eficaz.
|
|
|
|
|
|
La formación en diferentes materias es imprescindible para descubrir nuestro propio poder y esas cualidades únicas, que cada uno de nosotros tenemos. Estamos intentando que personas especializadas en diferentes materias nos hablen sobre distintos temas que puedan ser importantes para nuestro desarrollo: economía, política, historia, filosofía, sociología, psicología, espiritualidad...
También es importante que nos envieis vuestros artículos para publicarlos en esta sección.
Somos conscientes, que en muchas ocasiones, algunos artículos pueden resultarnos difíciles de leer por falta de algunos conocimientos de base en ese tema específico. Nuestra intención es ir comentándolos entre todos y facilitar la labor de comprensión. No dudeis en preguntar sobre cualquier término o concepto que no os resulte comprensible, por básico que os parezca.
|
|
|
Gabriel Fernandez posted on marzo 12, 2009 05:00 
Zung Su se encuentra en su puesto de trabajo. Acaba de cumplir 13 años y hace dos que trabaja en la fábrica de juguetes que abrieron en su pueblo natal. De lunes a sábado trabaja, come y duerme en la misma fábrica. Su trabajo consiste en ensamblar piernas, brazos y cabeza en los cuerpos de muñeca que le llegan continuamente en una cinta transportadora. No sabe el nombre de las muñecas que monta, pero tampoco le importa.
Los sábados por la tarde, después del rutinario registro por parte de los vigilantes de la fábrica, se dirige a la casa de su abuela, donde no se cansa de escuchar sus historias de juventud campesina que le cuenta mientras almuerzan o cenan mirando las altas montañas del horizonte.
Cuando su abuela se duerme, Zung Su sigue mirando las montañas e imagina que, detrás de ellas, existen príncipes que convierten a las muñecas en princesas. Ha oído que sus vestidos son increíbles y que viven en palacios de ensueño. Son muy pocas las que se convierten en princesas, pero es necesario traspasar las montañas para que pueda producirse el milagro. Los príncipes siempre están más allá del horizonte y existen unos dragones que devoran a las muñecas antes de que pasen al otro lado.
La fábrica está llena de niñas de su edad pero apenas tienen tiempo para hablar, por lo que nunca se ha atrevido a contarles su idea sobre las princesas. En realidad, tampoco quiere hacerlo, ya que confía en convertirse algún día en muñeca y luego en princesa. Cuantas más muñecas salen de la fábrica, más posibilidades habrá de que alguna se convierta en princesa antes de ser devorada por los dragones. Por eso, ella trabaja duro y antes de dejar a la muñeca ya con extremidades y cabeza en la cinta transportadora, murmura un nombre. Un nombre para cada muñeca. Un nombre para cada posible princesa. Procura no repetir ningún nombre pero no puede saber si lo hace. Al final del día sólo puede recordar los últimos nombres.
Jennifer tiene cuatro años y la habitación llena de juguetes. Entre ellos, cuatro muñecas Jaget. Todas tienen el mismo nombre aunque diferente tamaño y vestido. La mayor parte del tiempo Jennifer ve la televisión y no repara en las muñecas, pero llora desconsoladamente cuando alguna amiga entra en su cuarto y se hace con una de ellas. Un día, forcejeando, una de las Jagets perdió un brazo. Jennifer lloró mucho y su madre la tiró a la basura para que su hija no sufriera. No le costó mucho encontrar otra igual para sustituirla por la anterior.
Laila tiene seis años. Hace seis meses que llegó a la costa, junto a su madre, en una balsa en la que apenas cabían. Desde entonces, no han encontrado un lugar seguro donde dormir y comer, pues las casas de los parientes resultaron estar completas y los albergues exigen la regularización de su situación para acogerlas durante más de una semana.
Un día, acompañando a su madre a encontrar comida entre la basura, Laila encontró una muñeca muy bonita pero sin un brazo. La cogió, la limpió y la abrazó. Desde entonces, cada vez que Laila acompaña a su madre, rebusca entre la basura para encontrar vestidos que poner a su muñeca y materiales con los que hacerle camitas y casitas.
Laila no sabe leer, pero un día preguntó a su madre cuál era el nombre de la niña de la foto que venía en un periódico que encontraron.
Zung Su dijo la madre. Parece que esta niña se llama Zung Su. Laila pensó que era un bonito nombre para su muñeca y la abrazó fuerte mientras decía: Zusu es mi princesa y yo la protegeré hasta que encontremos su bracito.
Esa noche, a la luz de una farola, la madre de Laila leyó la historia de Zung Su en la hoja del periódico encontrado.
Publicado en: La sociedad
Email del autor: gab.fer65@gmail.com
jueves, 12 de marzo de 2009 9:13
Me ha gustado mucho el articulo, quiza por que tengo dos hijas, y luchar contra el egoismo y el consumismo que mucha veces muestran las niñas es una de mis mayores tareas. Sin justicia ni derechos humanos es imposible que el mundo avance, solo con un 25% de la poblacion con derechos fundamentales reconocidos no saldremos de la crisis. Para mi es una labor diaria la reflexion y esta pagina me ayuda a ello, quiza esa sea la primera parte, no hechar la culpa a bancos, estado etc ¿por que estamos en crisis?, y no creo que sea solo una la respuesta salud
jueves, 12 de marzo de 2009 9:38
Todo un regimiento de Zung su's está ahora trabajando para que muchos juguetes, entre otros productos, sean comprados en occidente. Ninguno de los padres que compran esos productos se quedarían indiferentes al presenciar una jornada de trabajo de ese regimiento de Zung Su's. Un regimiento de sueños rotos e infancias perdidas. Todos los padres llorarían y no podrían evitar pensar en sus hijos. En la suerte que ellos tuvieron. Nadie quedaría indiferente ante una imagen tan deleznable. En cambio, todos compramos productos sin importarnos en dónde se han producido y qué leyes rigen en el país productor. Espero que aquellos que lean este cuento, Gabriel, yo entre ellos, comiencen a hacerse este tipo de preguntas y se preocupen de que nuestra industria no se degaje más para que empresarios desaprensivos en países inconscientes se hagan de oro a costa de tantas infancias rotas. Muchas gracias Gabriel. Ancha vida.
jueves, 12 de marzo de 2009 18:11
Cierto Mercedes, tarea difícil educar a nuestros hijos al margen del consumismo compulsivo, porque los niños viven una contradicción entre las pautas de su hogar y las pautas sociales. Un día sorprendí a mi hijo de 6 años llamando al 5354 porque había oido en la televisión que llamando a este número te hacías rico (era un SMS en realidad). Yo le pregunté: ¿Y porque quieres hacerte rico? No supo que contestar.
jueves, 12 de marzo de 2009 18:14
Por cierto Gabriel, es un cuento precioso.

jueves, 12 de marzo de 2009 18:34
Ayer, justo ayer, (y permítanme que hable de mi) perdí el autobús y eso que estaba en la parada, sentadita, esperando... algo me hizo volver la vista a la derecha, afortunadamente! Una mujer, pañuelo en la cabeza, largas faldas, mangas que casi la dejaban sin manos, andaba pidiendo. Cargaba a un crío con un brazo. Junto a ella, una niña de unos 8 años mugrienta, dios! qué sonrisa!, lanzaba al aire y recogía una muñeca de larga melena, desnuda, pringosa... Cada vez que la cogía en el aire con las dos manos, se la plantaba frente a la cara y le sonreía y chistaba, le hablaba en rumano y no dejaba de sonreír con sus enormes ojos verdes y su ancha boca... ¿Cuánto hace que no ves a una niña tan alegre, tan ajena, tan ensimismada, tan absorta en su juego y feliz?... El autobús se detuvo y alejó... Me quedé clavada allí, pensé en los niños eclavos forzados que acarrean, ensamblan o cosen... y, aún así, sonrien... y están orgullosos al dejar los cuatro papeles que darán de comer a los suyos o que recogen y luego sueltan amedrentados las cuatro monedas ante la mirada torva de un adulto... Están vivos y no hastiados, ahítos. Fue justo ayer, y es cada día. Acabar con el uso de los niños en las minas (en Europa... que las del Potosí siguen abiertas...) fue un gran paso... quedan tantos más... Gabriel y muchos otros tienen el valor, el ahínco, la convicción, la fe necesaria, para entregar su esfuerzo en operar "el milagro". A nosotros nos queda no cerrar los ojos, no volver la cabeza y dejar de (casi escribo consumar la tropelía de) consumir a ciegas, por ahorrarnos dos céntimos, aquello que se hace a costa de tantísísimas cosas, para beneficio de cuatro desalmados... Y, dejar a los niños siempre un poco hambrientos, que lloren un poco, ligeramente insatisfechos... para que no sean obesos adultos mañana. dejarlos con algo de hambre para que puedan desear... y dejar de consumir compulsivamente, que puedan distinguir entre lo necesario y lo superfluo... Que jueguen con dos piedras, que llenen de príncipes, hadas y lobos los bosques (si les dejamos alguno!) ¿Hay algo más triste que un niño "que lo tiene todo" y sigue triste? Casi te rebautizo "el nuevo Dickens", Gabriel, gracias. Gracias Gabriel, por lo que haces, porque nos recuerdas algo basal, porque nos diste a Zung Su, a Leila y a su mamá... Porque los "parias" de la tierra NO se han quedado sin sus cuentos
jueves, 12 de marzo de 2009 20:36
María comenta algo muy importante. Muchos de esos niños son el único aporte económico a sus familias. No comprar esas muñecas podría ser peor si cabe. Cierto es, la bajeza de algunos políticos y empresarios que se aprovechan de esa situación. Todo es debido al hambre y la misería. No hace tanto tiempo, nuestros niños trabajaban en las minas y la edad legal para trabajar era a partir de los 10 años. Tristemente es un tema de evolución. Pero ahí estan personas como Gabriel que ayudan para que ese camino sea más corto. Los niños viven su propia realidad. Aquí les ofrecemos tanto que jamás quedan satisfechos, pues siempre hay lago nuevo que comprar. Unos felices con muy poco y otros insatisfechos y tristes, que lección nos dan y que poco aprendemos. Un saludo a tod@s.

# Alba Domingo SantamariÂa
sábado, 14 de marzo de 2009 13:28
Hola Amigos, Gracias por este cuento, me emocionó hasta hacer saltar mis lágrimas. En un principio, me ha venido a la cabeza lo que pregunté ayer a uno de los niños de primaria a los que doy clase de repaso: ¿Y qué has aprendido en este año? ¿Para que te sirve lo que aprendes en clase? "Para aprobar..." me dijo lacónico y estupefacto después de un largo silencio que me hizo pensar que mi pregunta era cruel o le ponía en una situación en la que él no debería pensar en eso... Atónita, no supe qué más decir, dándome cuenta de que lo que los adultos le estábamos ofreciendo a ese niño no le servía para nada a mi juicio útil. En un segundo intento le dije... "¿Qué asignatura te gusta más? ¿Donde aprendes más?". Y me dijo: "En naturales y castellano". Y yo... queriendo escuchar otra respuesta... le espeté: "¿Y para que crees que te servirá en el futuro lo que aprendes allí?" "Para encontrar un buen trabajo". Su segunda declaración zanjó mi indagación como una losa. ¿Qué estamos haciendo, aquí, con nuestros niños? Un saludo afectuoso

sábado, 14 de marzo de 2009 18:27
Queridos amigos, muchas gracias por los interesantisimos comentarios sobre el cuento. Demuestran mucha sensibilidad y me han llegado muy muy dentro, de verdad. Si todo el mundo va compartiendo esta inquietud y se va comprendiendo que el tenerlo todo no asegura la felicidad, estaremos dando un gran paso para cambiar el sistema en el que vivimos. Como decis, es muy dificil luchar desde casa con lo que a nuestros hijos les llega en la calle, el colegio y la televisión, pero hay que hacer el esfuerzo de intentar hacer que piensen que hay cosas mas importantes que un videojuego o una hamburguesa. Yo lo intento a traves de los cuentos que espero entiendan algun dia. Por cierto Alba, si eres profesora te recomiendo este video sobre como algunos de nuestros problemas de comportamiento de mayores vienen de la escuela: http://amigosdepeter.nireblog.com/post/2009/03/03/leccion-de-injusticia Vuestra labor es fundamental. Parte del futuro esta en vuestras manos y en la de los padres. Un fuerte abrazo para todos y gracias por compartir esas maravillosas reflexiones Gabriel
|
|
|
|
|
|